lunes, 22 de febrero de 2016

Películas - Años 50: Milagro en Milán (1951)



MIRACOLO A MILANO (4/10)


C´era una volta...

Tenía mis dudas sobre si escribir o no esta crítica. Como podréis ver, mis dudas se despejaron tras recapacitarlo un poco. Y es que se acabó el palmeo por mi parte. Esta página tiene una razón principal de ser, y es la de acercar y recomendar el cine clásico a aquellos que no lo conocen. Animar al público a interesarse, a visionar, a disfrutar de las maravillas que nos legaron diferentes cineastas hace más 50, 60, 70, 80 años... Y durante este tiempo me he dado cuenta de una cosa, resulta mucho más fácil alabar que criticar, especialmente cuando la cinta en cuestión es considerada por la crítica mayoritaria y especializada como una gran obra. Queda claro que si mi opinión contradice la de la mayoría de expertos, seguramente me esté equivocando, pero claro, es solo mi opinión... y cuesta alterar una opinión generalizada después de tanto años (no así rescatar un título infravalorado, afortunadamente) pero os recuerdo que no soy un experto. Yo soy como vosotros, un simple aficionado al cine que dotado de paciencia, un día decidió observar con atención el cine de nuestros abuelos y tuvo la suerte de descubrir algo maravilloso, algo de lo que aprender, y mucho. No leéis la opinión de un experto o un crítico, solo la de un cinéfilo. A partir de ahora, al realizar el análisis de una película, tendré en cuenta únicamente mi opinión, sin importar la mayoritaria, y esto es algo que romperá con mi intención de dejar a un lado aquellos títulos que no considere dignos de recomendación por mi parte, pero creo que todos sabréis discernir, y que entenderéis que jamás se me ocurriría desanimar a alguien a visionar una cinta, solo a dar mi opinión y dejar que vosotros toméis vuestras propias decisiones. Dicho esto, lo que os paso a describir a continuación, es la visión de un cinéfilo sobre una sonora decepción.
La película en cuestión es Milagro en Milán, una cinta de 1951 dirigida por el gran Vittorio de Sica, director de Ladrón de Bicicletas, entre otras, y uno de los referentes del Neorrealismo Italiano. La acción nos lleva precisamente a Milán, donde a modo de cuento seguimos las andanzas de Totó, un entrañable huérfano encontrado en el huerto de una anciana que decide acogerle y que le demuestra lo que es la bondad. Por desgracia, la anciana muere, y Totó es recluido en el orfanato hasta que cumple la mayoría de edad. Una vez fuera acaba viviendo entre vagabundos en un descampado de mala muerte que se cae a pedazos. Con mucha imaginación, paciencia y nobleza, Totó consigue liderar a los vagabundos de modo que todos trabajen juntos para construir un lugar mejor y menos miserable. Los problemas surgirán cuando durante una celebración descubran que el terreno de aquel descampado está situado en un yacimiento de petróleo. Pronto, los magnates de la ciudad acudirán en manadas para hacerse con el lugar, echar a los inquilinos, y obtener el mayor beneficio posible. Algo a lo que los vagabundos harán frente... a su manera.

Milagro en Milán es, por derecho propio, un capítulo aparte dentro de la propia historia del Neorrealismo Italiano. Es lo que los expertos conocen como el Neorrealismo Mágico, el cual sigue las mismas pautas del Neorrealismo que todos conocían hasta aquel entonces, pero que está dotado de licencias de tipo fantástico. El mensaje de la historia neorrealista suele variar entre esperanzador, o lo opuesto, aunque la idea es clara, mostrar una realidad social de la manera más realista y cercana posible. El caso que nos atañe busca mostrar la vida de los vagabundos de una gran ciudad como Milán, denunciar el trato que reciben como si de escoria se tratasen, y trasmitir un mensaje positivo... lo que de Sica hace es dotar a la historia de elementos fantásticos, más propios de cuentos infantiles, que del Neorrealismo que hasta entonces se conocía, quizás porque el mismo entiende que una historia como la que busca mostrar al espectador resultaría imposible en el mundo real. Por mi parte, hasta ahí todo bien. El personaje de Totó, una alma pura y buena, más cercana a la filmografía de alguien como Frank Capra, resulta un guía de los más interesante en esta historia. Los recursos fantástico para hacer frente a las fuerzas del orden que tratan de desalojar a los indigentes de sus hogares me parecen geniales e imaginativos. El argumento, la idea, todo eso está bien. El problema radica en el propio desarrollo de la historia y el sin sentido de la misma. Ciertos pasajes parecen más propios del cine mudo, con un exceso de improvisación que más bien parecen tratar de ocultar una clara falta de ideas. Quiero pensar que la copia que visioné ha sido vilmente editada, de lo contrario no me explico algunos de los saltos que da la historia, aunque esto tampoco puede excusar el caótico desarrollo de ciertas escenas como el primer intento de desalojo; la visita al empresario en su oficina con canción incluida; el batiburrillo de milagros por parte de Totó y la paloma que pierde continuamente; el final de las escobas... entiendo lo que nos quiere (o al menos trata) contar de Sica... pero ¿por qué lo hace tan sumamente mal? ¿Qué clase de mensaje o moraleja trata de trasmitir salvo que los que menos tienen merecen nuestra bondad y los que más tienen son malos malísimos? ¿Para qué tanto rollo fantástico y tanto perder el tiempo con otras cosas que al final poco aportan a la historia?
Como amante del cine que soy, tengo en muy alta estima el cine clásico italiano. De Sica, Fellini, Visconti, Rossellini, Leone, Antonioni... ¿hace falta que siga? Todos genios del cine, todos maestros que nos legaron grandísimas películas. De ese listado tengo muy en cuenta al primero, de Sica, que realizó la que es, en mi opinión, la mejor película de toda la etapa que yo considera clásica, Ladrón de Bicicletas. Sin embargo, quiero dejar claro que pocas veces me he sentido más estafado viendo un clásico, que con Milagro en Milán. Y parece claro que esta opinión debe ser minoritaria, ya que es considerada como una de las grandes obras maestras del Neorrealismo, además de ganadora de una Palma de Oro. En cualquier caso, creo que toda obra merece la pena, aunque solo sea por la certeza de que no existe, o no debe existir, la opinión única, y seguramente muchos podáis disfrutar de la cinta de de Sica.

Aquí podéis ver la película online:

@solocineclasico

1 comentario:

  1. Hola,

    Acabo de descubrir tu blog y he de decir que me parece magnífico. ¡Qué trabajo tan bien hecho!
    Me gustaría poder seguirte pero no sé cómo, ¿tienes puesto lo de los seguidores?
    Me encanta tu blog, cuando tenga más tiempo, le echo un vistazo.
    Un saludo, Emma.

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