domingo, 24 de mayo de 2015

10 Clásicos que ganaron en Cannes.

No hay festival de cine en el mundo de mayor prestigio que el de Cannes. Durante algo más de una semana, las principales estrellas del panorama cinematográfico mundial se dan cita en la ciudad francesa ubicada en la hermosa costa mediterránea. El cine como arte e industria se funde en uno durante los diferentes pases de las películas, en las diferentes categorías. La sección oficial es la que atrae el mayor interés de los aficionados al cine. La ganadora final, la película que se alzará con la Palma de Oro, pasará a ser una de las películas a tener en cuenta del resto de la temporada, independientemente de que sea buena o no.
El festival ha cambiado con el paso de los años, pero la esencia de alzar a una serie de películas como ganadoras, siempre ha estado presente. A continuación os dejo diez películas clásicas que triunfaron en Cannes.

ROMA, CITTA APERTÀ - Roma, Ciudad Abierta (Roberto Rossellini, 1945) ITALIA
Cinta clave del neorrealismo italiano, la película de Rossellini es a día de hoy una de las más importantes y aplaudidas de la filmografía italiana, que no es decir poco. Aquel ano, 1945, el primero en el que se volvía a celebrar el festival tras la Segunda Guerra Mundial, fueron varias las ganadoras.


BRIEF ENCOUNTER - Breve Encuentro (David Lean, 1945) REINO UNIDO
Injustamente olvidada a día de hoy debido al éxito posterior de David Lean con clásicos como El Puente sobre el río Kwai, Lawrence de Arabia, o Doctor Zhivago, sin embargo, no deja de ser una de las mejores películas británicas de la historia. 


THE LOST WEEKEND - Días sin huella (Billy Wilder, 1945) EEUU
Acabó ganando el Oscar aquel mismo ano, y es que la cinta de Wilder golpeó con fuerza a la sociedad norteamericana ante el retrato que hace de su protagonista y su alcoholismo.


THE THRID MAN - El Tercer Hombre (Carol Reed, 1949) REINO UNIDO
¿Qué decir de una de las mejores películas de la historia? Pues que aquel año en Cannes, se hizo justicia.



MIRACOLO A MILANO - Milagro en Milán (Vittorio de Sica, 1951) ITALIA
Otras de las grandes joyas del neorrealismo italiano aunque perteneciente a una vertiente más irreal e imaginativa. 


OTHELLO - Otelo (Orson Welles, 1952) MARRUECOS/ITALIA
Aunque solo fuera por la increíble epopeya que vivió esta cinta para verse terminada merecería la Palma de Oro (en aquel momento, Gran Premio). La razón se debió a los constantes problemas para encontrar financiación, por lo que el propio Welles tuvo que pagar de su bolsillo la producción gracias a los trabajos de actor que recibía, sin embargo, eso suponía pausar el rodaje durante largos periodos de tiempo. En total se tardó tres años en terminar la película.



LE SALAIRE DE LA PEUR - El Salario del Miedo (Henri-Georges Clouzot, 1953) FRANCIA
El mejor trabajo del director francés que aún a día de hoy sorprende por su realismo y crudeza. La historia de cuatro hombres que deberán a travesar la jungla a través de un asfalto de país subdesarrollado con camiones cargados de nitroglicerina. Soberbia.


FRIENDLY PERSUASION - La Gran Tentación (William Willer, 1957) EEUU
Magnífica tragicomedia sobre la comunidad cuáquera en Estados Unidos, su rechazo a la violencia, y como afectará que el hijo mayor decida alistarse para ir la guerra (Guerra Civil Americana). Gary Cooper en uno de sus mejores trabajos.


LA DOLCE VITA (Federico Fellini, 1960) ITALIA
¿Una de las mejores películas de la historia? Posiblemente, por lo que, ¿para qué decir más?


VIRIDIANA (Luis Buñuel, 1961) ESPANA
Única película española en ganar la Palma de Oro en la historia. No es de extrañar que fuera gracias a una cinta de Buñuel, el mejor director de nuestra filmografía, en un trabajo para el que decidió aparcar a una lado su rechazo a la dictadura y volver por un corto periodo de tiempo a su tierra natal.

@solocineclasico

domingo, 17 de mayo de 2015

Películas - Años 60. La Condición Humana III: La Plegaria del Soldado (1961)


NINGEN NO JOKEN (9,5/10)

-No hubo una despedida entre nosotros.

Tras el origen del conflicto, del odio, y todas y cada una de las motivaciones que llevaron a la guerra, tocó explicar como funcionaba esta y como las matanzas se sucedían una tras otras al ser dirigidas por quienes eran dirigidas. Llegado el final, era momento de recoger los frutos. Frutos de crueldad, violencia, desolación y muerte. Esto es lo que hayamos en la maravillosa conclusión de esta soberbia trilogía de La Condición Humana.
Tras la terrible batalla contra los rusos, la unidad de Kaji ha quedado destrozada. Apenas unos pocos supervivientes se reunen tras la lucha, decidiendo huir de aquella locura en dirección al sur en un último intento de regresar a casa vivos. Para ello, nuestro protagonista deberá evitar no pocos peligros, como otras unidades de japoneses que buscan a supervivientes o desertores; las tropas rusas que hacen prisioneros; los propios civiles chinos ansiosos por vengarse tras el brutal trato recibido con anterioridad por las tropas niponas; y por encima de todo, la fuerte culpabilidad que le atormenta por dentro tras haber participado en la batalla. Se considera un asesino, ha traicionado todo en lo que creía, y su único deseo, volver junto a Michiko, parece casi imposible. El viaje será tanto físico como mental.
Un relato homérico que poco o nada tiene que envidiar a cualquier otra historia de post-guerra que jamás se haya contado, y con la que Kobayashi pone punto y final a su trilogía, uno de los mejores documentos jamás filmados sobre la guerra, los orígenes, el desarrollo, y su conclusión. Todo un alegato anti-bélico como el propio protagonista, quien no es sino otra víctima más del poder de unos pocos que arrastran a muchos haciendo uso del terror, la violencia, y la manipulación. En las dos primeras entregas somos testigos de como el japonés medio es arrastrado a la guerra bajo proclamas que incitan al odio, junto al propio orgullo racial y nacional. Son principios ideológicos que convencen a los hombres y mujeres para unirse a la lucha. Son estás las razones por las que se sacrifican inútilmente. Si tenemos en cuenta este profano resumen por mi parte como una de las principales premisas de las dos partes anteriores, en esta última da una perfecta vuelta de tuerca al mostrar a los, anteriormente convencidos oficiales japoneses, colaborar concienzudamente con los guardias rusos en los campos de prisioneros. Los que antes eran sus más feroces enemigos, y sobre los que se había volcado todo el odio posible, ahora eran los jefes, y ellos lo aceptaban. De la misma manera que Kaji, socialista convencido, además de pacifista, asiste con horror al desencanto del comunismo como régimen, comprendiendo que este difiere poco de cualquier otro sistema totalitario. Kobayashi trata de internacionalizar su historia, ya que no es su conclusión sobre la guerra focalizado en el lado japonés lo que vemos en la pantalla, sino la conclusión a cualquier guerra. Las razones pueden cambiar, los métodos y los resultados posteriores no. 
Opino que la grandeza de La Condición Humana radica en esto último, en que si bien los personajes y la historia transcurren en el bando japonés, podríamos identificar a cualquier otro bando con la historia que nos muestra, resultando finalmente esta trilogía un relato sin fronteras, pura y trágicamente humano.
Y aunque esta última parte resulté sin duda alguna la mejor de las tres, es también la más pesada en cuanto a ritmo. Kobayashi no quiso dejar cabo suelto alguno, preocupándose más por lo que contaba, que como lo contaba. Es el único pero que le encuentro, y como yo, muchos más, que a pesar de ello, supieron ver en el trabajo del director una de las mejores obras anti-belicistas de la historia. No gustó mucho en Japón al estrenarse entre 1959 y 1961, ya que el retrato del ejército y la sociedad incomodó a muchos. Si triunfó, no obstante, en gran número de festivales internacionales. Lo que no impidió que pasase desapercibida para varias generaciones de espectadores. Debemos agradecer a The Criterion Collection su restauración y posterior lanzamiento en DVD en el 2009 (50 años después), el cual ha llegado a un gran número de cinéfilos que desconocían la que es una de las mejores trilogías jamás filmadas.
Kobayashi se granjearía el respeto y admiración de la comunidad artística japonesa gracias a su trabajo y talento, llegando incluso a superarse así mismo en 1962 con Karakiri, considerada por muchos como la mejor película japonesa de la historia. Además de la hermosa El más allá, toda una joya. En ambas volvió a colaborar con Tatsuya Nakadai, que como decía en la primera entrega, se convirtió en una de las grandes estrellas del cine japonés. Kurosawa se fijó en el joven actor y comenzó a trabajar con él. Resultado de dicha colaboración nos llegó en películas como El mercenario, Sanjuro o la genial El Infierno del Odio.

Podéis ver la película online aquí:

@solocineclasico

miércoles, 6 de mayo de 2015

Películas - Años 50. La Condición Humana II: El Camino a la Eternidad (1959)


NINGEN NO JOKEN II (9/10)

-¡Soy un monstruo... pero sigo vivo!

Si en la primera entrega de La Condición Humana: No hay amor más grande, analizábamos el mensaje anti-imperialista y anti-totalitarista que su director, Masaki Kobayashi, buscaba transmitir al espectador a modo de crítica y denuncia hacia el pasado de su propio país, en esta segunda parte era el turno del estamento militar. Mencionado también en la primera parte, tanto el director como el autor de las novelas en las que se basa esta trilogía, Junpeo Gomikawa, decidieron dejar su concienzudo análisis del ejército japonés para esta entrega. Sabíamos que ir al frente era poco menos que ir al infierno, como en cualquier guerra. Y a su vez, formar parte del ejército nipón, dirigido con puño de hierro, victima de una disciplina y rigidez pocas veces vista en la historia, tampoco se quedaba corto. El espíritu racista y xenófobo que impregnaba el ambiente de este hacía que las campañas de dicho ejército fueran auténticas masacres. Todo esto era lo que nuestro protagonista, Kaji, trataba de evitar. Sin embargo, al final de No hay amor más grande era enviado al mismo como castigo por negarse a dar un trato "a la japonesa" a los trabajadores chinos de la mina en Manchuria.
Debido a las sospechas de sus superiores a cerca de su simpatía hacía la izquierda, Kaji es enviado al grupo de reclutas que sufren a los instructores más duros de todo el ejército. A pesar de habilidades como soldado, su buena puntería, su coraje, y sus dotes de mando, los oficiales y sub-oficiales tratan de hacerle la vida imposible siempre que tienen oportunidad. Durante el día a día, en los entrenamientos, en los barracones... Pero no sólo a él. Cualquier signo de debilidad, ya sea físico o ideológico ha de ser erradicado por los medios que hagan faltan. Irónicamente, la esposa de Kaji, Michiko, logra milagrosamente a través de un carta al superior de Kaji, cruzar toda Manchuria y llegar al campamento para pasar una última noche a solas con su marido. Finalmente será enviado al frente para luchar contra los rusos. Allí, nuestro protagonista será finalmente testigo de lujo de los horrores de la guerra. El miedo al enemigo, a la batalla, pero también a sus propios oficiales, que mandan a una muerte absurda a sus soldados, dejándose llevar por sus ideales antes que por sus propios conocimientos militares.


Cuando discutimos sobre que película de una trilogía o una saga continuada es mejor, hemos de recordar que cada una depende del resto para tener algún tipo de sentido. El conjunto es al final lo que prevalece. Eso no quita que una pueda gustar más que las demás. En mi caso, me quedo definitivamente con este título. Esta segunda (o cuarta y quinta) entrega se merece un lugar en la historia del cine debido a una simple razón: fue la primera que se atrevió  retratar las oscuras entrañas del ejército (en este caso el japonés) y como en vez de forjar soldados forjaban asesinos. La manipulación, la propaganda, la ideología, la dura disciplina, el acoso por parte de los veteranos a los reclutas, era un tema casi tabú en el cine. Por no mencionar las barbaries que parte de estos llegaban a realizar en el frente. Sí, podemos encontrar casos como Sin novedad en el frente (Lewis Milestone, 1930) en el que se denuncia a los políticos e ideólogos que incitan a las guerras que acaban con millones de vidas inocentes, o el de Senderos de Gloria (Stanley Kubrick, 1957), que se atrevía a criticar al ejército y a algunos de sus oficiales, sin embargo, el resto de cintas se centraban más en criticar al ejército enemigo que al propio. El Camino a la Eternidad supone toda una lección de cine en ese aspecto.

Resulta curioso visionar la primera parte, en la que vemos el día al día de los nuevos reclutas del ejército y del infierno que pasaban antes de marchar al frente. La dura disciplina de sus oficiales, los duros entrenamientos, etc... y que se te venga a la cabeza el comienzo de una película de temática similar, La Chaqueta Metálica (Stanley Kubrick, 1987), la cual copia literalmente en su también primera parte a El Camino a la Eternidad, incluyendo el personaje "patoso" que acaba suicidándose ante la presión de los veteranos y la alienación que sufre víctima de los malos tratos. Kubrick aprovechó, quiero pensar, el hecho de que esta trilogía apenas era conocida fuera de Japón, y no fue hasta tiempo después que comenzó a hacerse un nombre aunque a día de hoy siga siendo bastante desconocida. Y si bien el director norteamericano copió el trabajo de Kobayashi en la primera parte de su cinta, superó claramente al maestro en la segunda, ya que el japonés, más centrado en el mensaje y en mostrar el horror del ejército, descuidó un tanto el aspecto de la batalla final tal cual. Casi tres horas de cinta, y lo que debería haber supuesto el momento culmen de la película peca en casi todo. Le falta alma, le falta crudeza, le falta realismo. Aunque en su conjunto la trilogía pueda resultar actual como el mismo día que se estrenó esta parte carece de la fuerza del resto de la historia. Es, posiblemente, el único aspecto en contra que soy capaz de encontrar a esta magnífica cinta.

Podéis ver la Película Online Aquí:


@solocineclasico

lunes, 4 de mayo de 2015

Películas - Años 50. La Condición Humana I: No hay amor más grande (1959)


NINGEN NO JOKEN I (8,5/10)

Existen muchas maneras de alcanzar el éxito al realizar una película. La mayoría subjetivas y dependientes de factores ajenos a uno mismo como artista. Sin embargo, se ha convertido en algo habitual para un servidor encontrar el alejamiento cultural y estilístico de origen de una cinta como algo digno de alabanza y sinónimo de calidad. Por poner un ejemplo, algo muy típico en España para catalogar una película como buena es decir que no parece española, aunque en nuestro caso sea porque somos así de especiales. Por el contrario, en el cine clásico, cuando este estaba menos globalizado, la procedencia de la cinta era algo fácil de ver y catalogar. Claro, que había excepciones. Si pensamos en el cineasta más conocido de Japón, por poner un ejemplo, Akira Kurosawa, podemos afirmar sin duda alguna que si bien su estilo era japonés, este se encontraba ciertamente alejado al habitual del país nipón. En occidente se le reconocía por ello, mientras que en su país de origen ciertas voces le resultaban críticas. Algo similar ocurrió con otro gran director japonés, Masaki Kobayashi, quien en su magnífica trilogía de La Condición Humana, dota de un estilo y ritmo a sus tres películas más propio de occidente, y dicha característica se le considera como algo digno de elogio. Por mi parte, todo lo que sea alejarse del pesado ritmo de cine japonés clásico es más que bienvenido. Pero esto no es todo.
Kobayashi nos traslada hasta la Segunda Guerra Mundial, conflicto en el que Kaji, un japonés socialista y pacifista acepta el puesto de supervisor laboral de una mina en la zona ocupada de Manchuria. para así evitar el servicio militar y poder seguir junto a su joven esposa, Michiko. Allí tratará de mejorar las condiciones de vida los trabajadores, prisioneros chinos, lo que le reportará no pocos problemas con sus superiores hasta que como castigo es enviado a servir en el ejército como soldado.

El argumento está basado en la trágica historia real de Junpeo Gomikawa, quien tras ser liberado de un campo de prisioneros de guerra japoneses en 1948, publicó su autobiografía en la que narraba tanto sus experiencias en Manchuria, como en el frente durante la Segunda Guerra Mundial. Esta serie de novelas impresionaron tanto al director Masaki Kobayashi, el cual se identificó en ciertos pasajes con Gomikawa por sus propias vivencias e ideales políticos durante la guerra, que decidió hacerse con los derechos de la misma tras hacerse un nombre en la industria fílmica japonesa gracias al éxito de sus trabajos anteriores, La Pared Fina (1956) y Río Negro (1957) para llevarlas a la gran pantalla.
Kobayashi buscó ser lo más fiel posible a las novelas, por lo que además de consultar constantemente al autor, decidió realizar tres películas divididas en dos partes de unos 100 minutos aproximadamente cada una, lo que nos reporta finalmente 10 horas de auténtico cine. Además, para el papel protagonista contó con Tatsuya Nakadai, con quien ya había trabajado en sus dos anteriores películas, y que le supone su primer gran papel. Tras estas cintas, y gracias a su soberbio trabajo, Nakadai se convertiría en toda una estrella en Japón, a la misma altura de Toshiro Mifune y Takashi Shimura, y con quien volvería a trabajar un par de años después de Harakiri (1962), considerada la mejor película japonesa de la historia.

Pero como podemos apreciar la calidad de esta obra (primera, segunda, o tercera entrega) es a través de su mensaje. Un mensaje anti-belicista, ante-totalitario, pro-pacifista y pro-humano. Analizando el momento y el tipo de sociedad que le toca vivir a nuestro protagonista, no podía sentirse más aislado y desamparado del mundo. Un individuo que rechaza todo ese sistema establecido (militarista, racista, imperialista) y que se debate entre ser fiel a sus principios como persona y mostrar su disconformidad hacia todo aquello, o aceptarlo tal y como está para sobrevivir y seguir al lado de su esposa. Ya que en otro tipo de circunstancia o película, el personaje femenino habría sido única y exclusivamente de soporte romántico con, seguramente, un personaje plano y hasta irritante. Pero en La Condición Humana, Michiyo Aratama nos regala una bellísima interpretación gracias a uno de los personajes más tiernamente escritos en la historia del cine. La fuerza de este personaje, y su admirable fidelidad hacia su esposo es digna de elogio y reivindicación, y sino esperad a la segunda entrega.
Existen ciertos momentos en la vida de todo aficionado al mundo del cine en el que tiene la oportunidad de visionar, por recomendación o casualidad, un documento artístico único. La Condición Humana será, dificilmente, la trilogía favorita de alguien, y sin embargo, pocos que la hayan visto y sabido apreciar como lo que es, dejarán de recomendarla y reconocerla como una obra capital de la historia del cine.

Podéis ver la Película Online Aquí:


@solocineclasico

viernes, 1 de mayo de 2015

5 Películas para el 1 de Mayo

Si queremos buscar a lo largo de la historia del cine películas que traten el tema de las condiciones de los trabajadores tendremos que recurrir casi siempre a un cine social, y de denuncia. Con mayor o menor acierto, con mayor o menor carga dramática, podemos encontrar un cine directo e interesante, o un cine manipulador y pedante. Así que, en un día como el de hoy, el Día Internacional de los Trabajadores, os dejo un listado de cinco películas propicias para tal fecha. Si pincháis en los títulos encontraréis la crítica completa de la cinta.

LADRÓN DE BICICLETAS (Vittorio de Sica, 1948) ITALIA
La Odisea de un hombre buscando por toda la ciudad la bicicleta que le han robado, imprescindible para su nuevo trabajo, el cual llevaba años esperando. En esta cinta podemos ver a los trabajadores esperando cada día a que mencionen su nombre con el trabajo asignado, en un ambiente de absoluta pobreza y miseria, propia de las posguerra. Puro neorrealismo italiano.

EL APARTAMENTO (Billy Wilder, 1960) EEUU
A pesar de tratarse de una comedia romántica, lo que hacía a Wilder un genio era la posibilidad de leer entre líneas otro tipo de mensaje. En esta cinta somos testigo del estilo de empresa para la que trabaja su protagonista, todo masificado, llegando a comprender el volumen del mismo con escenas como la de la planta donde trabaja, o la frase sobre los turnos para usar los ascensores y no colapsarlos. También como el protagonista usa sus influencias con sus jefes (al prestarles su apartamento para que lleven allí a sus amantes) para ascender en la empresa.
Se cuenta que cuando Wilder estaba presentando la película en Alemania Oriental, los presentadores del festival usaron la película como crítica hacía el capitalismo asegurando que algo como lo que contaba la película jamás podría pasar en un país socialista. A lo cual, Wilder les dio la razón, no sin añadir a continuación que la razón era que en un país socialista los pisos se compartían entre varias familias.

LA LEY DEL SILENCIO (Elia Kazan, 1954) EEUU
La Mafia, también conocida como el sindicato del crimen, pululando a sus anchas allá donde pueda encontrar un beneficio. En este caso, el puerto de Nueva York, donde los trabajadores viven amenazados ante el poder de un pocos que ejercen como jefes ante el uso de la violencia, hasta que un hombre. Uno solo. Uno además algo simple y que trabajaba para ellos, decida plantarles cara. Toda una joya.

¡QUE VERDE ERA MI VALLE! (John Ford, 1941) EEUU
En este caso nos trasladamos hasta la hermosa y bucólica Gales, donde pueblos enteros viven de la minería, como es el caso de la familia Morgan, donde todos los hombres de la familia trabajan como tal. Seguimos a Huw, el joven de la familia, el primero que acudirá a la escuela, y el último que trabajará finalmente en la mina. Un lugar del que seremos testigos del paso del tiempo y el cambio que sufren los mineros en cuanto a sus condiciones de trabajo, recibiendo cada vez un salario menor, trabajando más, y viendo como muchos son despedidos.

ATRACO A LAS TRES (Jose María Forqué, 1963) ESPAÑA
Sin duda podría haber encontrado mejores títulos, pero era mi intención poner un punto final de comedia a este artículo. En este caso, conocemos a los curiosos empleados de un banco que hartos de la misma rutina cada día, y ante la injusticia de ver como su jefe (después de tantos años de servicios) es jubilado precipitadamente, deciden atracar el mismo.

@solocineclasico
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...