sábado, 28 de marzo de 2015

15 Joyas del Cine Europeo que no te puedes perder.

El cine estadounidense nos ha regalado joyas cinematográficas, y en buena cantidad, además. Por ello debemos estar agradecidos, pero también con el cine del resto del mundo. Si bien la industria norteamericana resultó incomparable durante todo el periodo clásico (quizás únicamente la UFA durante la República de Weimar le llegó a hacer sombra), el resto de países también cuentan con una filmografía envidiable en muchos casos. A excepción del cine que nos ha llegado de Japón, la URSS, y en menor medida algunos países americanos como México, el gran referente del cine clásico cuando no se trataba de EEUU era Europa. Y es por ello que decido dejaros este listado, para aquellos que estáis empezando a descubrir el cine clásico y no sabéis muy bien por donde empezar en cuanto a cine europeo se refiere, y para aquellos que ya lo conocéis, como siempre, recomendaros un señorial recopilatorio de joyas para disfrutar.

15 - Breve Encuentro (David Lean, 1945) REINO UNIDO
Sí, David Lean, el responsable de esas épicas cintas que se estudian en todos los colegios de cine como El puente sobre el río Kwai, Lawrence de Arabia, o Doctor Zhivago, también fue capaz de dirigir otro de cine. Un cine mucho más intimista, desgarrador y dramático. Un cine en su momento, hasta polémico. Pero sobretodo, valiente. Veo en Brief Encounter mucho más valor que en cualquiera de las tres películas anteriormente mencionadas. La cinta nos plantea la pregunta de si el amor verdadero existe, y qué hacer si este aparece cuando disfrutamos de una buena y apacible vida con nuestra familia. El análisis que haremos tras el visionado de esta película nos mostrará como ha cambiado la sociedad desde entonces hasta hoy.

14 - El Salario del Miedo (H. G. Clouzot, 1953) FRANCIA
Si queréis un ejemplo de tensión narrativa en Europa tendréis que acudir a ver esta cinta (seguramente la obra maestra de Clouzot) en la que nos trasladamos a un república bananera en la que un grupo de ciudadanos franceses que no pueden encontrar trabajo, ni volver a su patria, pasan el día deambulando por un pueblo como si de la peste se tratase hasta que deban realizar un viaje a través de la jungla cargando nitroglicerina en unos inestables camiones.

13 - La Trilogía del doctor Mabuse (Fritz Lang, 1922, 1933, 1960) ALEMANIA
Seguramente uno de los mejores personajes que ha dado la historia del cine, y uno de los más injustamente olvidados. El doctor Mabuse nace de la mente del escritor luxemburgués Norbert Jacques, y alcanza la fama en los años 20 cuando el director alemán Fritz Lang, junto a su esposa y co-guionista, Thea von Harbor, adaptan para la gran pantalla una obra maestra del género policiaco y de misterior que además coquetea con el género parapsicológico, y muestra la gran influencia del expresionismo alemán al cine negro de los años 40 y 50. En la primera película (Dr. Mabuse, el jugador) el protagonista adopta cientos de diferentes identidades gracias a su maestría con los disfraces, para introducirse en los círculos de la alta sociedad y así apoderarse de grandes cantidades de dinero, usando sus poderes mentales, y planes ideados al milímetro. En la segunda cinta, (El Testamento del doctor Mabuse) Lang vuelve a dar una lección de cine, mostrando como se debe desarrollar un climax, y no desaprovecha la coyuntura para realizar una critica al nazismo. En la última entrega, la más floja de la trilogía, su director aprovecha los adelantes tecnológicos del momento para dar una visión diferente del mítico personaje, pero fiel a sus principios.

12 - Las Noches de Cabiria (Federico Fellini, 1957) ITALIA
Seguramente encontramos en Italia algunas de las mejores películas de la historia. Esta es una de ellas. Su responsable no es otro que ese genio llamado Fellini que nos regala con esta cinta a medio camino entre el neorrealismo italiano de los 40s y principios de los 50s; y el surrealismo más propio de sus cintas de los años 60. Podríamos catalogar esta cinta dentro del realismo mágico, tratando de mostrar lo irreal y chocante como algo normal. En este caso, conocemos a Cabiria, una prostituta a la que la vida no deja de dar palos, aunque ella no pierde la esperanza de encontrar a un buen hombre con el que casarse y ser feliz. Guiletta Masina nos regala una interpretación histórica.

11 - La Evasión (Jacques Becker, 1960) FRANCIA
Última y mejor cinta del cineasta francés Jacques Becker en la que cuenta el plan de fuga de un grupo de reos en una cárcel francesa. A diferencia de otras cintas como Un condenado a muerte se ha escapado, en la que el preso desnuda sus sentimientos a través de la voz en off, Le Trou es un ejemplo de cine mucho más frío y tenso. El silencio es el gran protagonista en ciertos momentos, un silencio que no se atreverán a romper ni siquiera los propios espectadores. Esta cinta sería de gran influencia para todo el cine posterior que tratasen los temas de prisión y fuga a la vez.

10 - Umberto D (Vittorio de Sicca, 1952) ITALIA
Una de las mejores y más desgarradoras cintas sobre la vejez que jamás se hallan realizado. Umberto Domenico Ferrari es un jubilado que trata de sobrevivir con una pensión miserable que le obliga a mal vender sus bienes más preciados para así poder pagar la renta de la pensión donde vive. Lo único que le consuela en este mundo es la compañía de su fiel perro Flike al que con el tiempo no podrá ni alimentar. A diferencia de otras grandes cintas como Dejad Paso al Mañana (Leo McCarey, 1937) o Cuentos de Tokio (Yasujiro Ozu, 1953) en los que el director trata el abandono por parte de los hijos a unos padres que ya solo se tienen los unos a los otros, Umberto D narra las miserias y desventuras de uno hombre que no tienen a nadie en quien apoyarse salvo su perro. Ni siquiera la compasión de los demás.

09 - La Strada (Federico Fellini, 1954) ITALIA
En uno de los último ejemplos puros del neorrealismo italiano, Fellini nos muestra en La Strada (calle en italiano) el mundo ambulante a través de los ojos de Gelsomina, una joven que ha sido "comprada", al igual que su ya fallecida hermana, por Zampanó, un fornido artista que necesita una ayudante, y que no dudará en maltratar a Gelsomina a su propio antojo.

08 - El Ángel Azul (Josef von Sternberg, 1930) ALEMANIA
Claro ejemplo de viaje express sin retorno a los infiernos en clase turista. Un autoritario y conservador profesor acude al cabaret El ángel azul en caso de que algunos de sus alumnos se hayan desviado del recto camino de la virtud y la moral, pero no tarda en caer hechizado por los encantos de la cantante, Lola-Lola. El profesor abandonará su antigua vida y se dejará atrapar por una existencia plagada de humillaciones y degradaciones de la resulta imposible escapar.
Fue una de las primeras películas sonoras europeas, y causo una gran revuelo por las atravidas escenas de una, por entonces, desonocida Marlene Dietrich mostrando sus muslos.
Emil Jannings nos regala otra soberbia interpretación.

07 - El Verdugo (Luis García Berlanga, 1963) ESPAÑA
Resulta cuanto menos curioso que algunas de las mejores películas españolas de la historia se dieran durante el régimen de Franco y la censura. Y es que nos encontramos ante un cine crítico que debía hacer uso de todo su ingenio para pasar el corte y llegar a los espectadores y demás festivales internacionales. Realmente había que leer entrelíneas en ocasiones para darse cuenta de lo que el director buscaba transmitir. El Vergudo es un gran ejemplo de ello. Impregnada de ese reconocible humor negro de Berlanga y Azcona, la cinta es una clara denuncia sobre lo absurdo de la condena de muerte. Aprovecha también para mostrar la sociedad española del momento y la obtención de una vivienda como empleado del estado.

06 - El Último (F.W. Murnau, 1924) ALEMANIA
Considerada una de las mejores películas de la historia, la cinta de Murnau nos cuenta la trágica historia de un portero de hotel (interpretado brillantemente por Emil Jannings) que se ve desplazado por su edad a trabajar en los baños, tras años de servicio en la recepción, lo que le había granjeado un gran respeto tanto en su trabajo como en su vecindario. Si otras películas sobre la vejez trataban el abandono o rechazo por parte de unos hijos egoístas, o sencillamente la imposibilidad de subsistir ante la más absoluta soledad, en El Último somos testigos de una total desmoralización por parte del portero ante la pérdida de lo que le definía.
La cinta también es poseedora de una gran importancia histórica debido a los adelantos técnicos que presentó, como los movimientos de cámara usando bicicletas o grúas.

05 - Calle Mayor (Juan Antonio Bardem, 1956) ESPAÑA
Obra maestra del cine español en el que retrata a la perfección a los habitantes de una ciudad de provincias castellana y como un grupo de amigos, motivados por el aburrimiento, deciden gastarle una broma a la solterona del pueblo haciéndola creer que uno de ellos va a casarse con en ella para al final dejarla plantada y reírse. La sociedad del momento, y la figura de la mujer, destinada a buscarse un marido o vivir sola el resto de sus días. No estuvo exenta de problemas con la censura, llegando a detener a Bardem, aunque finalmente se rodó y estrenó, siendo aclamada fuera de España, y siendo elegida por la Academia de Cine Español para representar al país en los Oscars.


04 - La Dolce Vita (Federico Fellini, 1960) ITALIA
La mejor película de Fellini, y una de las mejores de la historia del cine italiano, sino la mejor, La Dolce Vita es uno de los mejores ejemplos de cine surrealista. Mostrando una realidad, la vida de la alta sociedad romana de finales de los cincuenta, principios de los sesenta, la vida de los famosos y demás celebridades, en comparación con el resto de la sociedad italiana, aún atrasada. Seguimos los pasos de Marcello, un afamado periodista testigo de todo esto, que irá sucumbiendo al atrayente poder que emanan de las fiestas y encuentros de los personajes sobre los que escribe.

03 - La Pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer, 1928) FRANCIA
Podríamos definir a Carl Theodor Dreyer como un director... diferente. Su filmografía es digna de estudio y análisis, y seguramente sea con esta cinta con la que encontramos su mejor trabajo. Eso si, llevo un tiempo encontrarla. Más de cincuenta años de hecho. La razón: la película cuenta el juicio al que se sometió a la famosa Juana de Arco en el 1431, algo que no gustó mucho en Francia, motivo por el cual fue censurada, y hasta quemada en la hoguera como la misma protagonista de la historia. La película esta compuesta casi exclusivamente de impactantes primeros planos de la propia Juana (Maria Falconetti) en los que podemos ver la versión más cercana posible a la auténtica heroína. Podemos ver el terror en sus ojos y sus gestos en ciertos momentos, los cuales se intercalan por otros de templanza, duda, seguridad o angustia según va avanzando el juicio.

02 - El Tercer Hombre (Carol Reed, 1949) REINO UNIDO
La mejor aportación del cine británico a la historia del cine, dijo alguien una vez. No iba desencaminado. Carol Reed muestra toda su clase y potencial como director en esta joya del cine negro en el que un americano se traslada a la Viena de posguerra dividida en cuatro zonas (estadounidense, británica, francesa, y rusa) para reunirse con un viejo amigo. Sin embargo, el amigo ha muerto en extraña circunstancias, por lo que nuestro protagonista comenzará una investigación por su cuenta que le llevará a descubrir una terrible verdad.
Rodada en la auténtica Viena derruida, con una banda sonora que ha pasado a la historia, con un guión soberbio, una fotografía magistral, y un reparto prodigioso, desde Joseph Cotten hasta Orson Welles, El Tercer Hombre es una película imprescindible y de capital importancia.

01 - Ladrón de Bicicletas (Vittorio de Sicca, 1948) ITALIA
¿La mejor película clásica europea? Sí. ¿La mejor película clásica? Posiblemente. ¿La mejor película de la historia? No me atrevería a afirmarlo, pero apostaría por ella. Y es que Ladrón de Bicicletas es el mejor ejemplo de neorrealismo italiano. Ladrón de Bicicletas es una película que no ha envejecido. Aún a día de hoy sigue conmoviendo al espectador. La historia de un pobre hombre que debe empeñar las sábanas de su casa para así desempeñar su bicicleta con la que trabajar por primera vez en años, y que le robaran en su primer día. La historia de un padre y un hijo, buscando por toda la ciudad desesperados la bicicleta, ya que depende de la misma para sobrevivir. Una historia con un final inolvidable y demoledor. Pasen y vean, pocas veces podrán experimentar algo igual con una película.

@solocineclasico

domingo, 22 de marzo de 2015

Películas - Años 30: Soy un fugitivo (1932)


I AM A FUGITIVE FROM A CHAIN GANG (9,5/10)


-¿Qué harás para sobrevivir?
-¡ROBAR!

A la hora de analizar y escribir sobre cine clásico, uno se encuentra con un gran número de oportunidades para rescatar del olvido a ciertas películas, o reivindicar algunas otras. Puedes reivindicar que la crítica en el pasado no la supo tratar y que por ello aún hoy sigue infravalorada o ignorada (el caso de Ace in the Hole de Billy Wilder es el primer ejemplo que se me viene a la cabeza), o en otros casos sencillamente rescatarla (no tanto del olvido como del desconocimiento), y es que esta critica va dedicada a todos aquellos amantes del género carcelario, ya que si I am a fugitive from a Chain Gang que si bien no fue precursora del género, si que fue pionera en cuanto al estilo.
El sargento James Allen, héroe de la primera guerra mundial, vuelve a casa con la intención de iniciar una nueva vida. Una vida que nada tiene que ver con lo que le espera. Incapaz de adaptarse a la rutina de su antiguo empleo, deja el hogar para cumplir su sueño, convertirse en un gran ingeniero. Recorre todo Estados Unidos sin suerte en busca de un trabajo que no aparece por más que busque, hasta que se ve envuelto por accidente en el atraco a un restaurante, siendo acusado y acusado por el mismo a pesar de ser inocente. Enviado a un campo de trabajos forzados en el estado sureño de Georgia, Allen vivirá en sus propias carnes el infrahumano trato que reciben los reos por parte de los guardias y las durísimas condiciones de vida en la prisión. Es por eso que buscará sin descanso la manera de evadirse, y lo logrará. Logrará rehacer su vida, encontrar el trabajo de sus sueños y ascender en el mismo por sus propios méritos hasta que una conocida descubra su terrible pasado y le haga chantaje a cambio de guardar silencio.
La película adapta fielmente la autobiografía de Robert E. Burns I am a fugitive from a Georgia Chain Gang, a excepción del mítico final. Burns, que había ejercido como médico en la Primera Guerra Mundial, fue acusado y condenado a cumplir de 6 a 10 años de trabajos en forzados por el robo de una mercería, cuyo botín fue de apenas 5 dólares, en 1922, en el estado de Georgia. Logró evadirse y rehacer su vida en Chicago, donde se convirtió en un afamado escritor y editor, pero poco después, su ex-mujer le denunciaría, por lo que Georgia reclamaría al fugado. A pesar de las peticiones de indulto, y la evidencia de ser un personaje reinsertado con éxito en la sociedad, Burns volvió a prisión tras llegar a un acuerdo de 90 días de trabajos forzados, tras los cuales sería puesto en libertad, pero esto no fue más que un ardid para trabajar al escritor, ya que pasados los 90 días aún permanecía "secuestrado". Eso no impidió que este volviera a fugarse e instalarse en Nueva Jersey. Georgia volvía a pedir la extradición de Burns, pero esta vez el estado se negó en rotundo. La publicación de la novela tuvo una gran repercusión a nivel nacional, pero no sería hasta el estreno de la película en 1932 cuando sus vivencias pasaran y repercutieran por mérito propio en la historia de EEUU.


Fue la Warner Bros. la que consiguió adquirir los derechos de autor de la novela para llevarla a la gran pantalla. Por aquel entonces, la productora de los cuatro hermanos Warner había decidido aparcar los musicales ante la sobresaturación del mercado ante dicho género, especializándose en el cine de gangsters, y el cine social y realista que puede recordar lejanamente al neorrealismo italiano de los años 40. Para dirigir la cinta se puso al mando a uno de los directores más eficientes de la Warner, Mervyn LeRoy. LeRoy venía de dirigir con éxito cintas como Little Caesar, Five Star Final o Two Seconds, todas sobre gangsters y con Edward G. Robinson como protagonista. Era, sin duda alguna, el modelo de director de estudio (al igual que William Wyler por poner un ejemplo), un hombre que jamás se encasilló en un solo género, supo abordarlos todos y cada uno de ellos, cumpliendo con el calendario y sin sobrepasar el presupuesto. Pero el acierto de la cinta, sin duda alguna, fue dar el papel principal a Paul Muni, un joven actor de teatro, respetado y aplaudido en Broadway, que sin bien había logrado una nominación al Oscar por su primer papel en The Valiant (William K. Howard, 1929), no lograría recaudar suficiente en taquilla ni con esta, ni su siguiente película. Desengañado por estos fracasos, Muni había decidido centrarse en el teatro hasta que Hollywood le ofreció dos papeles que cambiarían su vida para siempre. El primero sería dando vida al legendario Scarface (Tony Camonte) en Scarface (Howard Hawks, 1932), obra maestra del género de gangsters. El segundo llegaría desde los despachos de la Warner para dar vida a James Allen, alter-ego de Robert E. Burns en I am a fugitive from a Chain Gang. Este último trabajo le valió una nueva nominación al Oscar.


LeRoy demostró todo su talento en el que es (en mi opinión) su mejor trabajo como director, dotando a la cinta de un realismo impropio para la época. La convivencia con los otros presos; el trato recibido por los guardias; la elegancia con la que muestra (o no) las escenas más duras y violentas; algunos de los diálogos, sencillos o simples a primera vista pero con un mensaje mucho más fuerte... el director nos lleva al mismísimo infierno sin apenas inmutarse. Las transiciones entre escena y escena, el ritmo de la cinta, el desarrollo de los personajes, los momentos en silencio en los que no se dice nada, pero se dice todo, todas estas características han sido imitadas hasta la saciedad en las siguientes películas de uno de los mejores (sub)géneros que ha dado el cine, influyendo claramente en películas como Birdman of Alcatraz (John Frankenheimer, 1962), Cool Hand Luke (Stuart Rosenberg, 1967), In the Name of the Father (Jim Sheridan, 1993), The Shawshank Redemption (Frank Darabont, 1994), The Green Mille (Frank Darabont, 1999), o incluso la reciente ganadora del Oscar 12 Years as Slave (Steve McQueen, 2013).


Pero lo realmente importante de esta película, y es en lo que debemos centrarnos, es su mensaje de denuncia. La cinta analiza las duras condiciones de vida de los presos en campos de trabajos forzados en el estado de Georgia (aún sin mencionar el estado en la película por presiones del estado a la Warner) buscando que el ciudadano norteamericano sea consciente de esta barbarie. Busca criticar también el sistema judicial estadounidense, endurecido en exceso con la intención de dar ejemplo y evitar el crimen sin éxito alguno, retratando a jueces dictando sentencias sin lógica alguna. También recuerda el difícil proceso de adaptación de los veteranos de la Gran Guerra que volvían del frente, con la perpicaz escena de la casa de empeños con las medallas. Y por supuesto a Estados Unidos como país de la libertad, y al sueño americano. Sin dejar de ser una democracia con garantías, eso no evita que la corrupción destruya la base de los ideales sobre los que se forjó el país. El sistema judicial y la aparente imposibilidad de la reinserción en la sociedad (con ese inolvidable final en penumbras y la contundente, y dramática, respuesta de Muni que os dejo al comienzo de la crítica), son los principales objetivos de la cinta. Fue gracias al éxito de esta que finalmente lograron cambiar dicho sistema en Georgia, demostrando que el pueblo aún tiene, o tenía, el poder en sus manos.
P.D.: Como curiosidad, y gracias al éxito de la cinta, la Warner estrenó aquel mismo año otro gran éxito del género, 20000 Years in Sing Sing, dirigida por Michael Curtiz, y protagonizada por Spencer Tracy y Bette Davis.

Aquí os dejo el trailer de la época:


@solocineclasico

lunes, 16 de marzo de 2015

Peliculas - Años 20: Metrópolis (1927)

METROPOLIS (9/10)

El mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón.

En 1924, el director de cine alemán, Fritz Lang, emprende un viaje a Estados Unidos que cambiará la historia del cine para siempre. Mientras su barco se acercaba a la costa de Nueva York, el director quedó prendado de la imagen que tenía ante sus ojos. Un gran número de impresionantes rascacielos acaparaban toda la escena. Era algo que nunca había visto, era la ciudad del futuro. Durante todo el viaje le estuvo dando vueltas a este hecho, transformándolo en una idea que junto a su esposa, la escritora Thea von Harbou, e inspirados por otros autores como H. G. Wells, Julio Verne o Villiers de l’Isle-Adam, transformaron en un guión para su nueva película. Al mismo tiempo, von Harbou publicó una novela con el argumento del guión. El título, Metrópolis.

Nos situamos en el año 2026. En el futuro, la sociedad se encuentra claramente dividida entre trabajadores y privilegiados. Los primeros trabajan en un régimen de esclavitud en las entrañas de la Tierra, soportando unas condiciones infrahumanas de vida, y haciendo funcionar la maquinaria que permite a los privilegiados, en el exterior, y rozando los cielos con los impresionantes rascacielos, llevar un lujoso y cómodo tren de vida. Freder (Gustav Fröhlich) es un joven privilegiado que ignora el terrible sufrimiento de los trabajadores hasta que un día conoce a Maria (Brigitte Helm), una hermosa joven trabajadora de la que se enamora, y a la que sigue hasta un mitín en el subsuelo en el que ella trata de convencer a los trabajadores que la solución a sus problemas no es una revolución violenta, sino aguantar y ser pacientes hasta que llegue el Mediador, el cual conseguirá que ambos mundos se reconcilien y vivan en paz y armonía. Freder queda impactado por lo que ve, de manera que decide unirse a la causa de Maria y luchar por los derechos de aquellos hombres y mujeres. Al mismo tiempo entra en escena el personaje de Johan Jon Fredersen (Alfred Abel), padre de Freder y presidente de Metrópolis. Enterado de la existencia de Maria, y con la necesidad de golpear con dureza a los trabajadores ante el riesgo de una rebelión, elabora junto al científico Rotwang (Rudolf Klein-Rogge) un maquiavélico plan que implica el uso de un robot antropomorfo, que puede adquirir el aspecto de un humano, para hacerle pasar por Maria, incitar una rebelión por parte de los trabajadores, y así responder con dureza con las fuerzas de seguridad de Metrópolis. Lo que Fredersen no sabe, es que Rotwang ha creado al robot con la intención de vengarse de él, por el pasado que tuvo que su esposa fallecida.

Son tantas las razones por las que debemos tener en cuenta un título tan importante para la historia del cine como Metrópolis que puede llegar a resultar complicado el mencionar cada una de ellas. Me voy a abstener a las, en mi opinión, principales. Una de ellas serían los espectaculares efectos especiales. A día de hoy pueden resultar acartonados y poco o nada van a impresionar comparado con los actuales, pero sí que son unos efectos asombrosos si tenemos en cuenta el año en que se rodaron, (1926) y más aún, lo interesante no son los efectos, sino como los hicieron. Fritz Lang se implicó notablemente en este apartado, deseoso de crear una impactante obra de ciencia-ficción alejada de las habituales de la época. Gran aficionado a la arquitectura, e impresionado por el paisaje de rascacielos en su viaje a Estados Unidos, Lang, junto al genio Eugen Schüfftan, y la fotografía expresionista de Karl Freund, recrea a través de un gran número de maquetas su ciudad del futuro. Rueda también haciendo uso de la técnica de stop-motion, y emplea trucos basados en juegos de espejos e ilusiones ópticas. También se inspiró en algunos cuadros de temática religiosa para la creación de este "nuevo" mundo, en especial el cuadro de la Torre de Babel de Pieter Brueghel. Para el diseño del robot se encargo al escultor Walter Schulze-Mittendorff, el cual lo desarrolló a través de un molde de yeso del cuerpo de Brigitte Helm. Después se ensablaron las piezas dejando algunas rendijas para que la actriz pudiese respirar, pero eso no le facilitó las cosas, ya que el propio peso del traje, y la poca libertad de movimientos del mismo supusieron todo un suplicio durante el rodaje para Helm.
Fue tanta la implicación de Lang en todo lo anterior, que llego a relegar a un segundo plano el propio argumento de la película. Si bien fue co-guionista no acreditado junto a su esposa, fue esta la que desarrolló el argumento y el trasfondo social del mismo. En este denuncia la existencia de dos clases diferenciadas, privilegiados y trabajadores, claramente alienados por el régimen de esclavitud en el que viven, tal y como propulgaba el marxismo. Sin embargo, von Harbou va más allá al criticar la solución de este problema, la revolución de los trabajadores. La esposa de Fritz Lang era una conocida simpatizante de un movimiento político que comenzaba a asentarse en Alemania, el nacionalsocialismo, que contrario a la idea de una revolución obrera, defiende una colaboración entre las distintas clases. Seguramente por ello, von Harbou se inclina ante esta postura. En la película, es el personaje de Maria el que trata de convencer a los trabajadores de no iniciar una revolución violenta, sino esperar al Mediador, y ser pacíficos hasta entonces y durante la futura transición. Al estar Lang más implicado en las labores de dirección, producción, y gestión de los efectos especiales, no le dio mayor importancia. ¿Es por ello Metrópolis una obra de temática nazi? Nada más alejado de la realidad, si re-leéis una par de lineas atrás en negrita veréis que no. Pero sí que se ha enaltecido, al menos la visión inicial del futuro, como un futuro apocalíptico por parte de la izquierda como ideología, y de la misma manera por cualquier persona con sentido común actualmente. De hecho la película sufrió cortes tanto por su larga duración, como por la "simbología" política. En Estados Unidos sufrió numerosos tijerazos que acortaron la cinta alrededor de una hora. Al ser distribuida, la UFA también recortó escenas por razones comerciales, de manera que la versión original quedó perdida por muchos años. No fue hasta el 2008, mas de 80 años después de su estreno, cuando se encontró una copia de la versión original en Buenos Aires, Argentina. Tras una complicada restauración se llegó a recuperar casi la totalidad del film, que se estrenó nuevamente en el Festival de Cine de Berlin dos años después.


Tras una costosa y larga producción, la cinta se presenta finalmente en Berlín el 10 de enero de 1927, siendo bien acogida por el publico del pre estreno, sin embargo, no termina de convencer a críticos tanto europeos como americanos. La visión apocalíptica de la cinta, alejada de la temática de las cintas de ciencia ficción de la época, supone su final rechazo. La UFA casi acaba en bancarrota debido a la terrible deuda que generó la película. Sin embargo, y con el paso de los años, Metrópolis se ha ido recordando una y otra vez, siendo alabada tanto por la crítica como por el público que comienzan a apreciar la gran visión del matrimonio Lang para con esta cinta, llegando a inspirar a las generaciones futuras que abrazaron la ciencia-ficción como género cinematográfico o literario.

Curiosamente, tras el fracaso de la cinta, y la gran acogida que tuvo en los círculos nacional socialistas (Goebbels adoraba la cinta), Lang rechazó su autoría, y se desentendió de la misma. Más tarde afirmaría que todo guiño político al nazismo había sido obra de su ex-esposa (de la que se divorció en 1933), pero que no por ello él dejaba de tener culpa. Su intención era narrar una historia con un mensaje esperanzador y feliz, además del propio interés que le suscitaba la ciencia ficción y las máquinas como los robots. Sin embargo, con el paso de los años, y viendo que algunos apartados técnicos de su cinta y de su visión futurista se llevaban a cabo dejó de ser tan crítico con su obra.

Aquí podéis ver la película online:


@solocineclasico
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