lunes, 7 de diciembre de 2015

Películas - Años 60: Harakiri (1962)


 SEPPUKU (10/10)

Artículo a artículo, y con sumo placer, os voy desgranando algunas de las mejores películas del cine clásico japonés, una maravillosa filmografía algo relegada para el público actual salvo por unos pocos títulos, principalmente de Kurosawa, y que tiene mucho que ofrecer al espectador. La cinta que os traigo hoy es especial, ya que si bien el nombre de su director suele aparecer muy por detrás de otros conocidos directores a la hora de mencionar a los más importantes y conocidos, paradojicamente no resulta extraño encontrar esta película, no solo entre las mejores, sino como la mejor película japonesa del periodo clásico.
Japón, 1630. Un samurái de edad avanzada acude a la casa de un noble y pide permiso para poder efectuar el ancestral rito de suicidio conocido como hara-kiri, el cual consiste en abrirse el estómago con una espada corta y que un segundo samurái decapite al primero lo más rapidamente posible de un solo tajo con su espada. Ante dicha petición, el noble decide narrar al samurái la estremecedora historia del último hombre que acudió a su hogar con la misma petición, y le recomienda que de marcha atrás si su intención es únicamente obtener compasión y un par de monedas con las que paliar la situación de pobreza que viven tanto samuráis en tiempos de paz como el último. Este asegura que quiere seguir adelante con la ceremonia si se le permite, pero a condición de contar su propia y dramática historia.
No es la primera vez que os traigo una cinta del maestro japonés Masaki Kobayashi, y es que no estamos hablando de un cualquiera. Cuando los expertos hablan de los mejores cineastas japoneses no faltan Kurosawa, Ozu y Mizoguchi, principalmente (en ocasiones también se recuerda a Naruse y Teshigahara), pero Kobayashi suele estar relegado a un segundo plano, al igual que estos dos últimos. La extensa filmografía de los tres primeros les permite estar en el podio de manera justa, eso no admite discusión. En el caso de Kobayashi, sin tener una filmografía corta, si que cuenta con pocos títulos que cuenten con la misma repercusión, pero cinco de ellos sobresalen por encima de la media, y en concreto la cinta que os traigo hoy.
Tras el exhaustivo y épico rodaje de la trilogía de La Condición Humana, Kobayashi se interesa por el guión de Shinobu Hashimoto (basado en una historia de Yasuhiko Takiguchi), el cual trata temas que el director ya había tocado en su trilogía. Víctima de la guerra, pacifista convencido, Kobayashi se sumerge de lleno en el lado más desconocido de los samuráis, y que ya había tratado, aunque en menor medida, el propio Kurosawa en Los Siete Samuráis, y desmitifica el sentido del honor de estos. El samurái no es más que la figura idealizada de un guerrero al servicio de un señor y que ha de defender a este y a su honor con su espada a cualquier precio. Pero sin un señor al que defender, o una guerra en la que luchar, el samurái no puede hacer mucho más, no sabe hacer otra cosa ni conoce otra manera de vivir. Esto fue lo que ocurrió a partir del siglo XVII tras el establecimiento del shogunato Tokugawa en el que la abolición o disminución de los diferentes clanes repartidos por todo Japón dejó en las más absoluta pobreza a miles de samuráis. Estos se vieron obligados a ofrecer sus servicios a otros nobles, mendigar, cambiar de profesión, convertirse en rōnin (samuráis errantes sin amo, mercenarios) o suicidarse por la vergüenza. Harakiri no es más que una de las muchas historias de un samurái caído en desgracia y la dramática situación de la que se verá afectado. Pero por si la desmitificación del samurái no fuese suficiente, el guión va más allá, y realiza una dura crítica hacía el propio sentido del honor de los señores y nobles feudales, el cual camuflaba una fuerte hipocresía.

Para el papel principal del samurái caído en desgracia, Tsugumo Hanshirō, Kobayashi no dudó ni por un momento en contar con su actor fetiche, Tatsuya Nakadai, una de las estrellas japonesas en aquel momento y que ya había trabajado con él en La Condición Humana. Tras esta trilogía, cuesta recordar un trabajo mejor de Nakadai, sin embargo, el papel de Hanshirō es aún a día de hoy uno de los más importantes de la filmografía clásica japonesa.
La película ha logrado relevancia con el paso de los años, siendo a día de hoy, una de las películas más celebres e importantes de la filmografía japonesa. Pero ya desde su estreno obtuvo un gran éxito. Debido a lo novedoso del tema, y al ritmo (más propio del cine occidental) que dota Kobayashi a su cinta, tuvo buena aceptación fuera de Japón, logrando el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes. En el año 2011 tuvo un remake que copia practicamente cada plano de la cinta, pero que carece de la fuerza del original.

Podéis ver la película online en versión original con subs en inglés aquí:


@solocineclasico

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