sábado, 5 de diciembre de 2015

Películas - Años 30: Robín de los bosques (1938)


THE ADVENTURES OF ROBIN HOOD (8,5/10)

Me encuentro con un dato curioso al repasar unos cuantos títulos de los años 30, y es que da la casualidad que en dicha década se rodaron algunas de mis películas de aventuras favoritas. Algunas han envejecido mejor que otras, pero incluso eso es un factor que no puede superar la añoranza de emocionarme con estás cintas que tanto me cautivaron tanto de pequeño como de adulto. Puede que resulten acartonadas en muchos sentidos, muy alejadas de la estética actual, mucho más realista y con mayor número de recursos, pero opino que tienen mucha más magia que cualquier producción del género de los últimos años, salvo contadas excepciones como la trilogía del señor de los anillos. Da gusto ver que la década de los 30s, marcada por los musicales, el cine de gangster y la comedia romántica, también tuvo tiempo para el cine de aventuras con joyas como Capitanes Intrépidos (Victor Fleming, 1937); King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933); La Isla del Tesoro (Victor Fleming, 1934); Tres lanceros bengalís (Henry Hathaway, 1934); La Patrulla Perdida (John Ford, 1934); La tragedia del Bounty (Frank Lloyd, 1935); Horizontes Perdidos (Frank Captra, 1937; El Prisionero de Zenda (John Cromwell, 1937); La Diligencia (John Ford, 1939)... por solo mencionar unos pocos títulos.
Los años 30 servirían para asentar las bases de este tipo de cine que no volvería a despuntar hasta casi los años 50, con el género épico como La Reina de Afríca (John Huston, 1951); Los 10 Mandamientos (Cecil B. de Mille, 1956); o Ben Hur (William Wyller, 1959). Muchos de los títulos estrenados en la década de los 30 tendrían nuevas versiones o remakes con el paso de los años, y entre dicho listado no podía faltar una historia tan conocida del folclore medieval inglés como la de Robin Hood, la cual ya había tenido una primera versión en 1922 a cargo de Douglas Fairbanks.
Inglaterra, siglo XII. Tras varios años luchando en las cruzadas, en Tierra Santa, la noticia de la captura del rey inglés, Ricardo Corazón de León, por parte de Leopoldo V, duque de Austria, da carta blanca a su pérfido hermano, Juan sin Tierra, a ejercer como regente en su nombre de manera tiránica. Para ello, pone a los nobles normandos de su parte para ajusticiar sin piedad a los sajones. La población sufre una dura carga de impuestos que no son destinados al rescate de Ricardo, sino a las propias arcas de Juan, el cual trata por todos los medios que el rescate no tenga lugar y su hermano se pudra en su celda. Pero Juan no tardará en encontrar resistencia por parte del pueblo llano, liderados por un noble sajón, fiel a Ricardo, y dispuesto a luchar por el pueblo. Su nombre, Robin de Locksley, o Robin Hood. Considerado como un proscrito, Robin y sus hombres se dedicaran a asaltar a los ricos transeuntes que cruzan el bosque de Sherwood para dar el dinero a los pobres y necesitados. Juan sin Tierra, junto al temible sir Guy de Gisbourne, tratarán por todos los medios de hacerse con el encapuchado, aunque para ello tengan que utilizar a la prometida de Guy, la hermosa Lady Marian, de quien Robin está enamorado.


En 1935 la productora Warner Brothers estrena una película de aventuras en alta mar que resulta todo un éxito y supone el impulso definitivo para invertir en el género de aventuras. La película era El Capitán Blood, cinta dirigida por Michael Curtiz, y protagonizada por Errol Flynn y Olivia de Hallivand. Y es que este trío volvería a trabajar hasta en cinco ocasiones más para la Warner, reportando a la productora grandes éxitos. En 1936 volverían con La carga de la Brigada Ligera, y finalmente, en 1938, una de las mejores cintas del género, Robín de los Bosques.
Conscientes de que el género de aventuras reportaba grandes éxitos en taquilla, la Warner decidió apostar por dicho género, especialmente tras Capitán Blood. Por ello reunió un gran presupuesto para llevar a la pantalla nuevamente al conocido héroe inglés, Robin Hood. Se pensó en un principio (y aún me cuesta creerlo) en James Cagney, una de las grandes estrellas de la Warner en ese momento, para dar vida al personaje principal, pero este rescindió el contrato con la productora, por lo que finalmente el papel recayó en Errol Flynn, otras de sus estrellas. A su vez, no fue Curtiz quien se sentó en un primer momento en la silla del director, sino William Keighley, un director bien considerado en la Warner, aunque prontamente sustituido por el director de Casablanca. Nadie mejor que Olivia de Hallivand para acompañar a Flynn en la película y dar vida a Lady Marian, un personaje que tenía que destacar por un sincero, dulce y profundo amor y fidelidad hacia el personaje de Robin. Sin olvidar por supuesto al mítico Claude Rains como Juan sin Tierra y a Basil Rathbone como sir Guy de Gisbourne, que protagoniza un inolvidable duelo de espadas al final con Errol Flynn. Considero que cada una de las decisiones que se tomó para llevar a buen puerto la película fueron como mínimo, acertadas. Desde el aumento de presupuesto, la elección del reparto artístico y técnico, el uso de cámaras de technicolor (hasta once), para traernos una emotiva cinta de amor, aventuras y honor.


Y es que hay muchos más que eso tras el desfasado traje verde que porta Errol Flynn durante casi dos horas de película. El personaje, la película, la historia en resumidas cuentas, están cargados de simbolismos que llegan al espectador, como la lucha justiciera que encarna el personaje protagonista. Los más fuertes, en este caso parte de la nobleza y el clero, abusan de manera injusta de los débiles, representados por los campesinos, evocando una clara lucha de clases o estamentos. Uno de esos nobles, poseedor de los valores propios del caballero medieval (honor, justicia, valor, liderazgo), se pone del lado de los indefensos como su líder. No quiere nada de ellos, ya que no tienen nada que ofrecerle. Únicamente ayudarles a defenderse de sus enemigos, devolverles el dinero que han ganado con su trabajo y esfuerzo, y reunir el suficiente para rescatar a su rey. Es un persona que cautiva a las masas, siempre en una búsqueda inconsciente de un líder (por favor, que no se malentienda el termino) justo que les defienda en momentos de adversidad. Si además, dicha persona resulta cercana y carismática, tienes al héroe perfecto. Unas características que pocos actores en la historia han sabido representar mejor que Errol Flynn, posiblemente en el mejor papel de su carrera. Un actor atractivo, atlético, divertido, con personalidad, capaz de derretir a cualquier mujer sobre la que posara la mirada, y al que difícilmente podías odiar, incluso tras robarte la chica.
¿Estamos ante la mejor película de Robin Hood? Os invito al debate. Sin duda alguna versiones posteriores, contando con mejores medios, buscaron de manera intencionada alejarse del estilo visual de la cinta, la cual ha llegado a ser ridiculizada con el paso de los años (el forzado color, el vestuario, los decorados), para centrarse en una mayor dosis de realismo. Pero al hacerlo, han perdido por completo el espíritu y los valores de la cinta. Valores que han perdido fuerza a día de hoy y que dificilmente veremos en una cinta actual. Sin ellos, Robin Hood no tiene sentido.


@solocineclasico

1 comentario:

  1. Muchas gracias por el maravilloso sítio que has creado. Saludos desde Brasil.

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