viernes, 13 de noviembre de 2015

Películas - Años 60: James Bond contra Goldfinger (1964)


GOLDFINGER (7,5/10)

Deberíamos practicar judo usted y yo.

Si bien todo empezó con Dr. No (Terence Young, 1962), y continuó con Desde Rusia con Amor (Terence Young, 1963), hay que decir que el James Bond tal y como lo conocemos hoy en día se asentó en el panorama internacional gracias a Goldfinger, y fueron varias las causas de esto. Un aumento del presupuesto, un nuevo enfoque, confirmación de algunas de las principales características de 007, y un claro acercamiento al público norteamericano. Sobre todo ello vamos a pasar a hablar a continuación tras recordar la trama a aquellos que la desconozcan.
James Bond (Sean Connery), agente secreto del MI6 británico, recibe el encargo de vigilar a un afamado joyero internacional llamado Auric Goldfinger (Gert Fröbe), sobre el cual recae la sospecha de que su trafico con oro es solo parte de un malévolo plan cuyo objetivo final es atacar duramente a occidente. Para ello, 007 contará con un nuevo medio de transporte, un Aston Martin DB5 cargado de gadgets (y que a la postre se convertirá en una de las señas de identidad del agente), para recorrer las carreteras empinadas carreteras de Suiza; y la colaboración de su antiguo colega de la C.I.A. Felix Leiter. 
Sin duda alguna, y como apuntaba al principio, Goldfinger supone un antes y un después en la filmografía de James Bond. El presupuesto de la cinta se incrementó, de manera que superaba al de las dos cintas anteriores juntas, esto permitió una mayor disposición de medios para realizar una película mejor que las anteriores. Todo el mundo conocía al espía británico. Sabían de su manera de actuar, de salvar la situación en el último momento de manera heróica, de su afición por las cartas y el Martini con vodka mezclado, no agitado, y de como siempre lograba llevarse a la chica de turno a la cama con él. Lo que los productores y el nuevo director Guy Hamilton (Terence Young declinó rodar esta parte para poder centrarse en otra película) buscaron fue darle un nuevo enfoque. Hamilton había conocido a Ian Fleming (autor de las novelas de 007) en sus tiempos de la inteligencia naval durante la II Guerra Mundial, y ambos coincidían en que había que darle un mayor peso al villano, en cierta manera para decrecer un poco el aura de infatibilidad de Bond y que de esta manera su victoria fuese mayor a posteriori. De esta manera, el personaje de Goldfinger acaba siendo, no solo uno de los rivales más recordados de 007, sino que además uno de los letales. La importancia de este personaje, de su presentación, y de su malevolo plan, acabarían sentando precedente en el resto de películas. En la cinta anterior habiamos contado con varios villanos, el principal había sido el personaje interpretado por Robert Shaw, Donald Grant, quien permanecía en silencio gran parte del metraje hasta el enfrentamiento final. En esta nos encontramos con el lacayo de Goldfinger, Oddjob, una montaña viviente quien destroza bolas de golf con la mano, es capaz de asesinar con los filos de las alas de su duro sombrero, y no dice una palabra durante todo el film. Un portento físico que se las verá finalmente con Bond. Digamos que el cerebro de su jefe, unido al músculo de Oddjob, crean un aterrador duo que le pondrá las cosas muy difíciles a 007.
También hemos de mencionar que parte de la acción transcurra en EEUU. Al igual que en la novela, el plan de Goldfinger tiene que ver con el base de Fort Knox, esto invitaría al público norteámerico a visitar las salas de cine con mayor interés por ver al famoso agente secreto en su país. Esto, a la postre, a acabado siendo una táctica habitual en las cintas de James Bond, el ejemplo más reciente es con Spectre (Sam Mendes, 2015), en el que la película arranca en México, país donde las últimas cintas de 007 no habían tenido el éxito esperado.
Todo esto se tradujo en un éxito sin precedentes. Goldfinger fue todo un éxito, recaudando más de 100 millones de dólares, cuando su presupuesto había sido de tres millones. Reventó las taquillas, y encandiló a la crítica, quien a día de hoy la siguen considerando una de las mejores de la saga, cuando no la mejor. Y es que además de todo eso, la película cuenta con algunos de los momentos más estelares de 007, como el primer Aston Martin, la sensual Shirley Eaton bañada en oro, o la escena del rayo laser.
Pero a pesar de todos los aspectos positivos de esta película, que los hay, he de discrepar de la opinión mayoritaria. Disfruté gratamente con Goldfinger, desde luego, es una de las mejores, pero no creo que supere a su predecesora, Desde Rusia con Amor. Y creo que el principal motivo es el trabajo tras las cámaras de Guy Hamilton. El director está acertado en gran parte de la película, pero peca al imprimir a la cinta de un ritmo más lento, y en momentos, anodino. No puedes permitir, con una de las mejores historias de la saga, y con ese presupuesto, hacer que la película pierda fuerza en ciertos momentos. A esto hay que añadir que algunas de las escenas de acción no presentan la fuerza necesaria, como la persecución de coches de noche en Suiza, o la pelea final entre Bond y Oddjob. Estos serían los únicos aspectos negativos a reseñar de una película que por lo demás cumple en lo que ha su cometido se refiere. Todo este éxito se vería también recompensado con un Oscar a los mejores efectos sonoros, siendo la primera película de James Bond que ganaba un premio de tal calibre.
Aquí os dejo el temazo para esta película:


@solocineclasico

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