lunes, 16 de noviembre de 2015

Películas - Años 40: Perdición (1944)


DOUBLE INDEMNITY (10/10)

-No escuchaba mis propios pasos, eran los de un hombre muerto.

A la hora de apreciar una película no deberíamos limitarnos exclusivamente a la propia cinta, sino ir más allá. Independientemente de que sea mejor o peor, el paso del tiempo, unido a un debate reflexivo, críticas, análisis, etc... nos permite ver en retrospectiva su importancia histórica, además del efecto que tendrá la misma para los siguientes títulos que tratarán de imitar su estilo en busca del mismo éxito que la original.
Si analizamos una película que además de ser una obra maestra tal cual, es una de las primeras, con permiso de la genial El Halcón Maltes de John Huston, que asienta uno de los géneros más importantes del cine clásico, y que encuentra posteriormente pocas cintas que le puedan plantar cara, es obvio que estamos ante una película especial. Double Indemnity de Billy Wilder es ese caso.
Walter Neff entra mal herido en mitad de la noche en la oficina de seguros donde trabaja. Allí pone en marcha un magnetófono al que confiesa su crimen. La película nos mostrará estos hechos a modo de flash back, permitiéndonos conocer de primera mano al propio Walter, un ávido vendedor de seguros que se verá implicado en el asesinato de un hombre arrastrado por los sensuales encantos de la esposa de este, un femme fatale en toda regla, con la que planea repartirse el dinero de su póliza de seguros. A pesar de cometer lo que en principio parecía el crimen perfecto, el investigador, y compañero de Walter, Barton Keyes, sospechará de todo el asunto desde el principio, impidiendo a Walter o a la ahora viuda a dar un solo paso en falso.
Tras la divertida The Major and the Minor, y la bélica Five Graves to Cairo (Billy Wilder, 1943), Billy Wilder estrena al fin la película con la que entrará en ese selecto grupo al que podemos denominar como "Mejores Directores de la Historia del Cine". Y es que el éxito de la cinta fue total desde su presentación. Porque el público norteamericano buscaba algo que distrajera su atención de la guerra, pero tampoco eran las comedías del momento donde encontraba refugio por un par de horas. La historia de un vendedor de seguros que se ve arrastrado hasta lo más hondo de la miseria humana por el poder que ejerce en él una mujer sin escrúpulos, y que le lleva al asesinato, era una historia de lo más atractiva en el momento, de ahí una de las razones de su éxito. Pero es que además, la historia suscitó el interés de la sociedad americana, ya que estaba basada en un hecho real acontecido varios años antes, en 1927, cuando la mujer de un director artístico de una revista de Nueva York mató a este con la ayuda de un vendedor de seguros con la intención de obtener el dinero de la póliza. Ambos fueron descubiertos y condenados a muerte. Aquello conmocionó al país, lo que empujó al escritor James M. Caine publicar una novela corta con la historia. Trató en vano de vender la historia a Hollywood, pero esta fue rechazada por los grandes estudios por el tema. Sin embargo, varios años más tarde, el agente del autor probó nuevamente y dio con un joven director y guionista interesado desde el primer momento por la historia, Billy Wilder. Este buscaba un cambio de registro y la novela de Caine era su gran oportunidad. La Paramount, reticente en un principio, decidió dar finalmente carta blanca al director austriaco. Este no pudo contar con la colaboración de su colega Charles Brackett, ya que consideraba la historia de Caine como "sórdida y sucia". Wilder acabaría firmando el guión con la ayuda del novelista Raymond Chandler, con quien si bien no se llevaba nada bien, lograría un guión que el mismo Caine avaló. Como curiosidad, y debido a la tumultuosa relación entre Chandler y Wilder, el primero recayó en su alcoholismo, lo que impulsaría a Wilder a rodar un año después Días sin Huella. El guión no estaría exento de problemas para pasar la censura, por lo que tuvieron que retocar ciertas partes, incluido el final.


Lo que nos encontramos aquí es la confirmación del cine negro norteamericano como género cinematográfico. John Huston había dado los primeros pasos unos años antes tras el estreno de El Halcón Maltes, una historia con gran influencia de la novela negra norteamericana de los años 30, y el cine expresionista alemán. Perdición bebe de ambas fuentes, basada en una novela negra, y con un director europeo influenciado por maestros como Murnau o Lang, por mencionar unos pocos. Pero a todo esto hay que sumarle un factor de gran importancia, la femme fatale, mujer que hace uso de sus encantos y sensualidad para manipular y usar a su antojo a hombres que quedan prendados de su encanto, por lo general actividades criminales como un robo, extorsión o asesinato. Podemos encontrar referentes de este tipo de personajes en el cine europeo de los años 20 y 30, y uno muy especial (sin ser especialista en el tema, este es el único que se me viene a la mente) y es el trabajo de Veronica Lake en This gun for hire - Contratado para matar (Frank Tuttle, 1942). Sería más bien una labor de reivindicación el hablar un día del trabajo de Lake en esta película, sin embargo, hoy toca tratar a Barbara Stanwyck. La actriz, poseedora de una belleza algo atípica para los cánones de la época, si que logra derrochar fuerza y sensualidad en un papel que estuvo a punto de rechazar por la frialdad del personaje. Wilder tuvo que convencerla preguntándole si era una actriz o un ratón. La creación del personaje y la interpretación de Stanwyck ha servido de modelo fijo para todas y cada una de las femme fatales de los siguientes año, lo que explica la importancia del trabajo la actriz en esta película, el mejor de su carrera.


Acompañando a Stanwyck nos encontramos a Fred MacMurray, un actor no muy conocido en su momento, y quien al igual que la actriz, firma la mejor interpretación de su carrera. También pensó en rechazar el papel en un principio, sin embargó acabó aceptando. El que tuvo menos dudas fue el colosal Edward G. Robinson, actor que se movía a la perfección en ese tipo de producciones y quien para sorpresa de muchos, en esta ocasión da vida al bueno.
La película tuvo un gran éxito, arrasando en taquilla y siendo agasajada por la crítica. Logró siete nominaciones a los Oscar, destacando Mejor Película, Director (la primera nominación como director para Wilder), Actriz y Guión, entre otros, aunque acabaría yéndose de vacío. Aquel fue el año de Going my Way, de Leo McCarey. Si bien el público mostró un cambio de tendencia, parece ser que Hollywood iba algo más rezagado. No hay más que echar un vistazo a algunos de los grandes éxitos en taquilla aquel año: To Have and Have Not - Tener y no tener, de Howard Hawks; Laura, de Otto Preminger; The Woman in the Window - La mujer del cuadro, de Fritz Lang; y The Suspect - El Sospechoso, de Robert Siodmak, casualmente, estos tres últimos de origen europeo como Wilder.



@solocineclasico

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