martes, 10 de noviembre de 2015

Películas - Años 30: Cautivo del deseo (1934)


OF HUMAN BONDAGE (7/10)

El que Bette Davis sean considerada como la segunda mejor actriz de todos los tiempos, solo precedida de Katharine Hepburn es únicamente la opinión de algunos de los mayores expertos en cine de el American Film Institute. Yo le doy el valor que le doy, que no es mucho. Toca a vosotros darle más o menos importancia. Y es que pocas carreras en la historia del séptimo arte dan más de que hablar que la de la protagonista de Eva al Desnudo. Aunque sus comienzos en Hollywood fueron más complicados de lo normal, ya que en opinión de los productores y algún que otro director de renombre como William Wyler (con quien trabajaría en tres de las mejores cintas de Davis) no la tuvieron muy en cuenta por sus nervios y los cánones de belleza del momento. Sería gracias al genial Karl Freund que renunciaría a sus sueños, y a George Arliss, que llamaría la atención de los medios y de la Warner Bros, la cual le hizo un contrato por siete años. Pero no sería hasta 1934, y de la mano de RKO Radio Pictures, que la carrera de Davis daría el primer salto hacia la inmortalidad artística. 
Precedido del éxito que tuvo en EEUU la obra maestra del escritor inglés, W. Somerset Maugham, Of Human Bondage, (Servidumbre Humana en España), el director John Cromwell preparaba la adaptación a la gran pantalla de la novela, y acababa de embarcarse en la búsqueda de una actriz que diese vida a la atormentada Mildred, uno de los personajes principales de la novela. No fueron pocas las actrices que rechazaron dicho papel, ya que se trataba de una villana en todos los sentidos de la palabra. Únicamente Davis se sentiría atraída ante la oportunidad de dar vida a un personaje tan fuerte y característico. 
La historia nos lleva hasta un Londres actual (aunque en la novela transcurre entre finales del siglo XIX y principios del XX), en la que un estudiante de medicina llamado Philip Carey, un Leslie Howard en estado de gracia, se enamora perdidamente de una antipática y manipuladora camarera (Bette Davis). Aunque en un principio esta le rechaza, poco a poco deja que la lleve a cenar y al Music Hall, aunque rara vez tiene palabra alguna de agradecimiento para Phillip o muestra alguna de amor. Este se desespera ante su situación y decide pedir su mano en matrimonio convencido que tal convencimiento y seguridad lograrían que la joven, Mildred, se enamoraría de él. Pero esta le rechaza, ya que se va a casar con otro cliente de su café, un empresario alemán que tiene mucho más dinero. Phillip queda devastado y decidido a olvidarla, se centra en sus estudios, sus compañeros, y acaba conociendo a otra mujer que le adora. Pero Mildred no tardará en aparecer en busca de ayuda, lo que supondrá todo un dilema para Phillip, si ayudar a la mujer que le rechazó pero que ama fervientemente, o seguir con la actual.
Fue tras leer la novela que me decidí a ver la película, ciertamente interesado por ver lo que podían haber hecho en apenas hora y media con una novela tan extensa y compleja. El resultado es simple, pero bueno y fiel para con la historia original. Dejado de un lado las reflexiones internas e introspecciones del personaje principal, Cromwell se sumerge directamente en la historia de amor, o desamor, entre Phillip y Mildred, y la repercusión que esta tendrá hacia otros personajes secundarios como los de Nora, Sally, Griffiths o Athelny. Si bien nos encontramos con un trabajo mutilado, todo lo que vemos en pantalla tiene sentido y ritmo. Un par de recursos para hilvanar pasajes de la obra que a penas se nota y que creo deben disculparse por la calidad del resto. 
Sin duda lo mejor de la cinta es la interpretación de Davis, que si bien en un principio puede parecer acartonada y poco convincente, esta no deje de ir in crescendo a lo largo del metraje. Su trabajo le valió una nominación al Oscar, la primera de muchas, haciendo que los directivos de la Warner se llevaran las manos a la cabeza sin comprender como una de sus actrices del montón, prestada a la RKO, disfrutaba de semejante éxito. Y si bien Leslie Howard ya tenía un nombre en la industria, su trabajo dando vida a Phillip le valió también el aplauso de la crítica y una mayor fuerza en la toma de decisiones en personajes futuros, volviendo a trabajar con Davis en dos ocasiones, con la formó una gran pareja en los años 30.

Podéis ver la película online aquí:


@solocineclasico

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