jueves, 16 de julio de 2015

Películas - Años 20: Un perro andaluz (1929)


UN CHIEN ANDALOU (C) 

Las guerras sacan lo mejor y lo peor de las personas. La Primera Guerra Mundial cambió a la sociedad europea por completo, originando en los años 20 una de las épocas más fascinantes, desde un punto de vista histórico, que se recuerdan. De todos los casos que podríamos hablar, el que me interesa con relación al título de este artículo es evidentemente el de André Breton. Este francés nacido a finales del siglo XIX se vio influenciado por las teorías de Sigmund Freud mientras trabajaba en un hospital psiquiátrico, durante la guerra, donde además conoció también a Jacques Vaché, quien a pesar de no dejar escritos, si que escribió una serie de cartas a Breton que tendrían una gran repercusión posterior al ser publicadas postumamente como Cartas de Guerra. Breton se movió además entre diversos círculos de intelectuales, siendo uno de los pioneros del dadaismo, movimiento artístico que se oponía a las convenciones tradicionales del arte, al movimiento del Positivismo (donde el único conocimiento verdadero es el científico), y que además realiza una crítica o burla hacía la clase artística burguesa. Es tras todo esto que Breton, junto a la ayuda de Guillaume Apollinaire, que surge el surrealismo como movimiento artístico y literario. Las ideas que exponen, tanto Breton como Apollinaire tienen un gran impacto en círculos de artistas del momento, influyendo en gran número de pintores, escritores, cineastas, etc... dos nos interesan especialmente: Luis Buñuel y Salvador Dalí
Ambos se habían conocido en La Residencia de Estudiantes, en Madrid, donde había compartido sus inquietudes artísticas. Al licenciarse en Historia, Buñuel se había marchado a París, capital mundial de la cultura occidental por aquel entonces, y que acogía a un gran número de artistas de todas partes del mundo. Allí es donde conoce a Breton y abraza al surrealismo como movimiento. El artista aragonés no tarda en convencer a Dalí para que le siga en esta nueva aventura, de la que nacerá tiempo después, y tras una larga serie de acontecimientos, Un perro andaluz
Influenciados por el surrealismo, y tomando como partida las teorías Freudianas sobre el mundo onírico, ambos artistas realizan una película muda, de 17 minutos de duración, en la que confluyen una serie de escenas sin relación entre ellas y a las que no se ha de buscar sentido alguno a lo que vemos ya que su única intención es evocar el propio sentido que podemos encontrar a los sueños. Ninguno necesariamente. Además de la sensación de estar viviendo un sueño. Partiendo de un sueño de Buñuel en el que rasgaba un ojo con una navaja de afeitar, y otro de Dalí en el que le salían hormigas de la mano, Un perro andaluz rompe con todos los esquemas de narrativa cinematográfica hasta entonces, siendo todo un referente del cine surrealista, y que tendría una gran influencia en cineastas posteriores.

El propio Buñuel afirmaba muchos años después que había escrito el guión junto a Dalí en menos de una semana siguiendo una única regla: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural. Es por eso que resulta una pérdida de tiempo buscarle el sentido al propio cortometraje. Eso no nos impide analizarlo, descubriendo de esta manera lo que influyó a los dos jóvenes para realizar la película. Represión sexual, la educación con valores cristianos, la influencia de la propia Residencia, y por supuesto, el surrealismo como movimiento, son algunas de las conclusiones que podemos sacar tras ver el corto y que empujaron a su realización. El surrealismo, como tal, les daba la oportunidad a Dalí y a Buñuel de compartir su visión de los sueños ya que el propio movimiento apostaba por el uso de la imaginación y lo no real como técnica narrativa o artística. 
El estreno fue todo un éxito entre la comunidad intelectual parisina, especialmente entre el círculo surrealista quien ovacionó a los dos españoles. Su estreno original tuvo lugar en el cine Studio des Ursulines, en París, y posteriormente en el Studio 28, también en la capital francesa, siendo exhibido ininterrumpidamente durante nueve meses. Aunque también estuvo salpicado de polémica, naturalmente, ya que se recibieron entre 40 y 50 denuncias en la comisaria de policía con respecto al cortometraje exigiendo que lo retiraran de las pantallas, además de amenazas de por vida hacia los dos autores.
Con la capacidad de seguir enamorando e indignando por partes iguales, Un perro andaluz es un documento único y vital para entender la importancia del surrealismo en la historia del cine. Es por ello que recomiendo su visionado, aunque sea por simple curiosidad para conocer los inicios de dos de los mayores genio que dio España en el siglo XX.

Aquí podéis ver el cortometraje online:


@solocineclasico

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