viernes, 26 de junio de 2015

Películas - Años 40: El Tesoro de Sierra Madre (1948)


THE TREASURE OF THE SIERRA MADRE (9/10)

El cine de aventuras es uno de los más queridos por los cinéfilos (y más infravalorados por la crítica especializada) desde los orígenes del séptimo arte. Es un género que siempre ha estado presente y que nos ha dejado películas inolvidables, desde luego. Pero eso no implica que no haya un antes y un después. El cine de aventuras clásico, antes de 1948, salvo contadas excepciones, contaba con un protagonista, o serie de protagonistas, perfectos en todos los sentidos, que lo convertía en algo inverosímil, pero que gustaba al público de todas maneras. Tuvo que llegar John Huston, quien, tras asentar las bases oficiales del film noir, no contento con ello, nos legó el arquetipo de cine de aventuras con personajes auténticos. No pretendo dotar de mayor importancia de la que realmente merece el director, pero si que es innegable de la relevancia de una obra maestra como El Tesoro de Sierra Madre.
Dobbs (Humphrey Bogart) y Curtin (Tim Holt) son dos norteamericanos que vagabundean por las calles de Tampico, México, en busca de un trabajo que les permita salir de la pobreza para volver a casa. Mientras pasan la noche un albergue barato conoce a Howard (Walter Huston), un viejo buscador de oro con el que se asocian para ir en busca del preciado metal a una de las zonas más peligrosas del interior de México. A pesar de las advertencias de Howard sobre los terribles efectos que tiene el oro en el alma de las personas, Dobbs y Curtin desoyen las advertencias del viejo, las cuales tornarán en predicción cuando Dobbs comience a perder la cabeza a raíz de las envidias, recelos y desconfianza de sus compañeros y de la posibilidad de que le roben su parte del oro. A esta inestable situación habrá que añadirle los peligros de los bandidos que merodean por la zona, y un extraño que podría chantajearles si no le dejan unirse a ellos.
Huston había logrado un gran éxito en Hollywood tras el éxito de su primera película, El Halcón Maltés, sin embargo la fama y el éxito tuvieron que esperar ya que tras el ataque a Pearl Harbor se alista al ejército donde rueda documentales sobre la guerra. Mientras rueda dos películas de encargo y sin mayor importancia en la filmografía de este gran director, A través del Pacífico, y Como ella sola, ambas del año 1942. Tras volver a los EEUU, comenzó a trabajar en el proyecto de El Extraño, el cual abandonó, acabando en manos de Orson Welles. Huston decidió arriesgarse y apretó a la Warner para que le permitieran rodar en México la adaptación de la novela del controvertido B. Traven, El Tesoro de Sierra Madre, una historia con toques autobiográficos sobre la extracción de oro en una recóndita zona de México. La productora no terminaba de confiar en el proyecto aunque finalmente cedieron ante Huston. Y bien que hicieron, ya que el director no rodó una película de aventuras al uso, no. Él fue más allá. El toque que Huston aportó a su cinta en cuanto a realismo y crudeza solo podría ser comparada con anterioridad con el maestro John Ford, aunque son dos casos diferentes. Lo que Huston logra es que nos olvidemos que en la pantalla tenemos a la super estrella Humphrey Bogart, a su entrañable padre, y al irritante crío de El Cuarto Mandamiento (Orson Welles, 1942). Lo que ves son tres buscadores de tesoros sucios, cuyas barbas crecen casi al mismo ritmo que la avaricia que les corroe (más Bogart que a los otros dos en realidad), y que no están a salvo de nada, ni de ellos mismos. La cámara se sitúa en casi todo momento a la misma altura que los personajes, convirtiendo al espectador en el cuarto miembro de la banda. Los cambios de humor de estos, y el desarrollo de los personajes se capta a la perfección con acertadísimos primeros planos. Todo esto a lo que me refiero es algo que el espectador siente constantemente gracias al perfecto dibujo de los personajes, cada uno diferente pero muy bien presentados y explicados. Mientras que el de Bogart es un tipo en cierto aspecto mezquino y sin más visión de futuro que tener dinero para gastar sin importar que al poco tiempo pueda verse en la misma situación, el de Huston padre es el de un hombre que ha sufrido los efectos del oro, tanto la riqueza que aporta como la pobreza en la que puede sumir si no se sabe manejar, y que no desea volver a caer en sus garras, solo conseguir lo suficiente para retirarse tranquila. En medio tenemos a Tim Holt, con una visión opuesta a la de Bogart, tiene un aspiración en la vida, el poder volver a casa, comprar un terreno o una propiedad, establecer una familia... el equilibrio, la paz. Quizás por esta razón el protagonista de Casablanca acabé perdiendo la cabeza ante la imposibilidad de fijarse ninguna otra meta que la propia acumulación de oro. Este es el tema central de la película.
Pero esto no es todo, ya que merece la pena destacar la propia evolución de la avaricia dependiendo de la compañía a la que esté atado el sujeto. En este caso hablamos del propio Bogart. Su personaje, mundano, corriente, capaz de lo mejor (compartir parte de su boleto premiado de lotería con su joven amigo para partir en busca del oro) y de lo peor (arrojar su último vaso de bourbon al niño) va cambiando según transcurre la historia afectado no solo por el efecto del oro. Esto es debido a las duras condiciones de vida en las que se encuentran. El viaje hasta aquel páramo ha resultado demoledor. En lo alto de la montaña se enfrentan a los peligros de los bandidos, animales salvajes, derrumbamientos, pésima dieta. Todo esto le hace perder las fuerzas que sin embargo cubren los otros dos personajes ya sea gracias a la experiencia o a la esperanza. Bogart no posee ninguna de estas dos cualidades.
El protagonista de La Reina de África realiza en esta cinta uno de sus mejores papeles, especialmente en la segunda mitad de la película cuando poco a poco su personaje se deja sucumbir por la locura. Es un trabajo sencillamente perfecto, en parte gracias al propio personaje, con sus repentinos cambios de humor, y la tensión que supone tanto para sus compañeros como para el espectador el tenerlo cerca. Tim Holt realiza también un gran trabajo en el papel, seguramente, más importante de su carrera junto al de la película mencionada anteriormente de Orson Welles. Pero si alguien merece elogios del reparto, ese es Walter Huston dando vida al entrañable Howard, el alma del grupo, la voz de la experiencia, el único capaz de controlar a Bogart y dar algún sentido a toda aquella locura. Consiguió el Oscar por su gran trabajo, al igual que su hijo John, como director y guionista. 
El Tesoro de Sierra Madre supone uno de los mejores ejemplos de cine de aventuras (o western de búsqueda de oro), el cual ha influenciado a grandes directores posteriores. Una joya imperdible.
@solocineclasico

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