domingo, 17 de mayo de 2015

Películas - Años 60. La Condición Humana III: La Plegaria del Soldado (1961)


NINGEN NO JOKEN (9,5/10)

-No hubo una despedida entre nosotros.

Tras el origen del conflicto, del odio, y todas y cada una de las motivaciones que llevaron a la guerra, tocó explicar como funcionaba esta y como las matanzas se sucedían una tras otras al ser dirigidas por quienes eran dirigidas. Llegado el final, era momento de recoger los frutos. Frutos de crueldad, violencia, desolación y muerte. Esto es lo que hayamos en la maravillosa conclusión de esta soberbia trilogía de La Condición Humana.
Tras la terrible batalla contra los rusos, la unidad de Kaji ha quedado destrozada. Apenas unos pocos supervivientes se reunen tras la lucha, decidiendo huir de aquella locura en dirección al sur en un último intento de regresar a casa vivos. Para ello, nuestro protagonista deberá evitar no pocos peligros, como otras unidades de japoneses que buscan a supervivientes o desertores; las tropas rusas que hacen prisioneros; los propios civiles chinos ansiosos por vengarse tras el brutal trato recibido con anterioridad por las tropas niponas; y por encima de todo, la fuerte culpabilidad que le atormenta por dentro tras haber participado en la batalla. Se considera un asesino, ha traicionado todo en lo que creía, y su único deseo, volver junto a Michiko, parece casi imposible. El viaje será tanto físico como mental.
Un relato homérico que poco o nada tiene que envidiar a cualquier otra historia de post-guerra que jamás se haya contado, y con la que Kobayashi pone punto y final a su trilogía, uno de los mejores documentos jamás filmados sobre la guerra, los orígenes, el desarrollo, y su conclusión. Todo un alegato anti-bélico como el propio protagonista, quien no es sino otra víctima más del poder de unos pocos que arrastran a muchos haciendo uso del terror, la violencia, y la manipulación. En las dos primeras entregas somos testigos de como el japonés medio es arrastrado a la guerra bajo proclamas que incitan al odio, junto al propio orgullo racial y nacional. Son principios ideológicos que convencen a los hombres y mujeres para unirse a la lucha. Son estás las razones por las que se sacrifican inútilmente. Si tenemos en cuenta este profano resumen por mi parte como una de las principales premisas de las dos partes anteriores, en esta última da una perfecta vuelta de tuerca al mostrar a los, anteriormente convencidos oficiales japoneses, colaborar concienzudamente con los guardias rusos en los campos de prisioneros. Los que antes eran sus más feroces enemigos, y sobre los que se había volcado todo el odio posible, ahora eran los jefes, y ellos lo aceptaban. De la misma manera que Kaji, socialista convencido, además de pacifista, asiste con horror al desencanto del comunismo como régimen, comprendiendo que este difiere poco de cualquier otro sistema totalitario. Kobayashi trata de internacionalizar su historia, ya que no es su conclusión sobre la guerra focalizado en el lado japonés lo que vemos en la pantalla, sino la conclusión a cualquier guerra. Las razones pueden cambiar, los métodos y los resultados posteriores no. 
Opino que la grandeza de La Condición Humana radica en esto último, en que si bien los personajes y la historia transcurren en el bando japonés, podríamos identificar a cualquier otro bando con la historia que nos muestra, resultando finalmente esta trilogía un relato sin fronteras, pura y trágicamente humano.
Y aunque esta última parte resulté sin duda alguna la mejor de las tres, es también la más pesada en cuanto a ritmo. Kobayashi no quiso dejar cabo suelto alguno, preocupándose más por lo que contaba, que como lo contaba. Es el único pero que le encuentro, y como yo, muchos más, que a pesar de ello, supieron ver en el trabajo del director una de las mejores obras anti-belicistas de la historia. No gustó mucho en Japón al estrenarse entre 1959 y 1961, ya que el retrato del ejército y la sociedad incomodó a muchos. Si triunfó, no obstante, en gran número de festivales internacionales. Lo que no impidió que pasase desapercibida para varias generaciones de espectadores. Debemos agradecer a The Criterion Collection su restauración y posterior lanzamiento en DVD en el 2009 (50 años después), el cual ha llegado a un gran número de cinéfilos que desconocían la que es una de las mejores trilogías jamás filmadas.
Kobayashi se granjearía el respeto y admiración de la comunidad artística japonesa gracias a su trabajo y talento, llegando incluso a superarse así mismo en 1962 con Karakiri, considerada por muchos como la mejor película japonesa de la historia. Además de la hermosa El más allá, toda una joya. En ambas volvió a colaborar con Tatsuya Nakadai, que como decía en la primera entrega, se convirtió en una de las grandes estrellas del cine japonés. Kurosawa se fijó en el joven actor y comenzó a trabajar con él. Resultado de dicha colaboración nos llegó en películas como El mercenario, Sanjuro o la genial El Infierno del Odio.

Podéis ver la película online aquí:

@solocineclasico

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