jueves, 5 de febrero de 2015

Películas - Años 40: Larga es la noche (1947)


ODD MAN OUT (8,5/10)

"Esta historia está contada en un contexto de inestabilidad política en una ciudad de Irlanda del Norte. No trata de la disyuntiva entre la ley y las organizaciones ilegales, sino más bien sobre el conflicto en los corazones de las personas cuando se ven implicadas."
Larga es la noche (1947)

Y aún hay personas en contra de los remakes. No voy a izar la bandera de la defensa de dicho tipo de cintas, pero si que procederé a otorgarles cierta medida de justicia. No voy a engañaros, si en este mismo instante se anunciara la aprobación del rodaje de un remake de Senderos de Gloria (Stanley Kubrick, 1957), por poner un ejemplo, me llevaría las manos a la cabeza. Es un hecho que en muy pocas ocasiones un material nuevo iguala o supera al original, pero a veces se da el caso. Aunque la verdad, eso en mi opinión es lo de menos. Lo que me gusta destacar, por buscar aunque sea algo positivo de este tipo de proyectos, es la oportunidad de sacar del olvido la cinta original. El poder atraer al espectador actual que bien ya no la recuerda, o que quizás ni la conoce. Reivindicación es mi término para dicha indirecta retribución.
Hace unos cuantos días se estrenó en España una cinta británica titulada 71, la cual recomiendo visionar en el cine encarecidamente. El argumento trata sobre un soldado británico que es abandonado por accidente en la zona más peligrosa de Belfast en pleno conflicto irlandés. Este se verá obligado a huir y esconderse entre las laberínticas localizaciones de dicha ciudad sin saber si los que le rodean son amigos o enemigos. La película recuerda en ciertos momentos, debido a la temática, a la genial cinta de Paul Greengrass de 2002 Domingo Sangriento, pero no fue hasta leer una crítica en blogdecine cuando recordé una cinta que tengo aparcada desde hace bastante tiempo y que no encontraba ciertamente el momento para visionar, se trataba de Larga es la noche.
Belfast, años 20, un grupo de miembros de La Organización (alusión al IRA) preparan el atraco a la sucursal de una fábrica para financiarse en su lucha armada. Entre ellos está el líder de la misma en Belfast, Johnny McQueen (James Mason), el cual se ha escondido en una casa tras escapar de prisión durante seis meses y que empieza a dudar en privado sobre la efectividad de la violencia en detrimento del debate ciudadano. A pesar de esto llevan a cabo el atraco, en el que Johnny, herido a causa de un disparo en el hombro, mata a un empleado en una pelea al salir de la fábrica. Por una serie de circunstancias, Johnny es dejado atrás. Pronto todo el cuerpo de policía se moviliza para capturar a los atracadores, y en especial a su líder, el cual desorientado y malherido, buscará la manera de escapar de un circulo que se irá estrechando cada vez más sobre él.

Su director, Carol Reed, acababa de volver a casa tras su intervención en la segunda guerra mundial junto a otros cineastas rodando películas propagandísticas o documentales. Reed ya era conocido por aquel entonces como el director británico más celebre, solo superado por Hitchcock, y es que The Stars Look Down (Las estrellas miran hacia abajo, 1939), y Night Train to Munich (Tren nocturno a Múnich, 1940) habían cosechado un gran éxito tanto entre el público como por la crítica. La oportunidad que le brindó el rodar material cinematográfico de corte documental no hizo más que afianzar su defensa del realismo en el cine. Es por eso en 1947 presenta una película que realmente sacude al espectador por su gran realismo y con inusitado número de escenas rodadas en exteriores. (Algo parecido a lo que sucedía con el neorrealismo italiano). Pero no nos limitemos a esto último. El ritmo de la cinta resulta trepidante en todo momento, llegando a asfixiar al espectador logrando una plena identificación con el personaje principal, herido, confundido, perdido, acorralado. Reed es fiel al material de F. L. Green, con el cual, y gracias al excelente trabajo de fotografía de Robert Krasker, lleva al espectador hasta las calles de Belfast en la noche más larga de nuestras vidas.
Destacar la genialidad del director al llevar en ciertos momentos al espectador al exterior del cine aún estando pegando a su butaca, mientras que en otros consigue introducirle en la mente de Johnny siendo testigo de toda y cada una de sus visiones/alucinaciones, producto de la fiebre y la culpabilidad. Y en ocasiones ambos viajes se producen al mismo tiempo.


Pero Reed no solo busca mostrar, también tratar diferentes temas que solventa a las mil maravillas a lo largo de la película. Como era casi obligatorio por aquel entonces, tenemos una historia de amor, que en este caso resulta más atípica de lo normal (como casi toda la película) con un final sobrecogedor. También trata lo social. Una lucha entre "La Organización", y el Estado (representado en este caso por la policía) que alcanza a los ciudadanos en medio que si bien pueden estar a favor o en contra, lo que si están siempre es medio, deseando no mezclarse en los asuntos de los demás. Los encontramos de todo tipo, ya sean la novia de Johnny (Kathleen Ryan) que sólo buscar estar a su lado; su mejor amigo (Robert Beatty) que se sacrifica para que este escape; el sacerdote (W. G. Fay) que lo entregaría a la policía sin duda pero siempre después de expiar sus pecados; el borrachín (F. J. McCormick) en busca de una recompensa; o mi favorito, el excéntrico pintor que buscar retratar los ojos de Johnny cuando pasen de la vida a la muerte, al que da vida Robert Newton.


Reed es como uno de esos ciudadanos, nadie es bueno o malo, son como las circunstancias les han obligado a ser. No busca retratar a ninguno de los personajes como héroe o villanos, sino sencillamente como lo que son, personas, y esto es algo que veremos en muchos de los personajes de su filmografía. Es por eso que seguramente Larga es la noche es la única cinta que si bien trata el conflicto irlandés, nunca lo menciona, denuncia, o se posiciona en alguna de las partes.
La cinta se ve también engrandecida por un buen reparto encabezado por uno de los más grandes del cine, James Mason, el cual es secundado por un buen numero de actores provenientes principalmente del Abbey Theatre de Dublín, todos ellos dirigidos a la perfección por Reed en una de sus mejores facetas, director de actores.
Destacar también la excelente banda sonora de William Alwyn, que firma posiblemente su mejor trabajo.
Un año después Reed repetiría éxito al adaptar un relato corto de Graham Greene The Fallen Idol (El Ídolo Caído, 1948), y es finalmente en 1949 cuando el director presenta la película por la que mejor se le recuerda hoy en día y que en mi opinión en su gran obra maestra, The Third Man (El Tercer Hombre) con la que la cinta que hemos tratado hoy guarda ciertas similitudes, además de la inolvidable fotografía de Robert Krasker.


La película tuvo un gran éxito tanto entre la crítica como el público, logrando el BAFTA a Mejor Película Británica del año y una nominación al Oscar por el Montaje.
Como curiosiodad mencionar que esta cinta es la favorita del director polaco Roman Polanski, el cual la considera superior a El Tercer Hombre.

@solocineclasico

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