jueves, 29 de enero de 2015

Películas - Años 60: La Infancia de Iván (1962)


IVANOVO DETSTVO (9/10)

Si bien el cine nació en Francia como arte, fue en EEUU donde se convirtió en industria. Pero no por ello vamos a detenernos en dicho país que tantas y tantas obras maestras nos ha legado. Si bien el resto de países fueron incapaces de competir con Hollywood, tanto por su tamaño como por su poder de distribución, no son pocos los que cuentan con obras dignas de figurar en los tops de cualquier ranking de cine clásico. El cine asiático (con Japón a la cabeza), y en especial el europeo demostró a lo largo de todo el periodo que abarca esta web, que podían competir en cuanto a calidad artística sin problema alguno. Hoy traemos un claro ejemplo de ello con uno de los géneros más infravalorados del séptimo arte, el bélico. 
La infancia de Iván no es ni más ni menos que la ópera prima del posiblemente mejor director ruso de la historia (con todos los respetos hacia Eisenstein), Andrei Tarkovski, el cual con menos de 30 años es contratado para sustituir al director Eduard Abalov en la adaptación de un relato corto de Vladimir Bogomolov, Iván. Este mismo trata sobre la historia de un niño, un muñeco roto, una alma desgarrada a causa de la invasión del ejército alemán contra la URSS durante la segunda mundial, el cual ha perdido a su madre y a su hermana, asesinadas, y ahora realiza misiones "suicidas" como informador y explorador entre los dos frentes de lucha.
Tarkovski nos presenta a Iván, aparentemente un niño dulce y encantador al que la guerra ha transformado en un monstruo cuya única finalidad y deseo es el de matar al mayor número de alemanes posibles. Su frialdad y tenacidad llega a preocupar a algunos de sus oficiales, que si bien lo consideran un gran mensajero y explorador, no pueden dejar de verle tampoco como un niño, lo que despierta sus instintos más humanos para con él. Pero Iván no fue siempre así. A través de unas hermosas secuencias oníricas, somos testigos de su verdadera infancia, una infancia feliz junto a una madre y una hermana a las que quería, y que le querían en él, en un paraje bucólico. Una vez que todo esto le ha sido arrancado, el niño no tiene mayor motivación que la venganza. No es valor lo que despierta la admiración de todos los que le conocen, es su total ausencia de humanismo. Esto le permite realizar las misiones más peligrosas, las cuales hacen temblar a los más veteranos y experimentados soldados. Tarkovski nos presenta el más claro ejemplo de producto de la guerra.
Y la técnica, como debe ser con todo gran autor, está al servicio del artista. El director ruso hace uso de un estilo que recuerda al expresionismo por las sombras y encuadres, pero que va más allá con largas tomas acompañadas de elegantes movimientos de cámara, lo que unido a la sobriedad de la producción (y el contar únicamente con la mitad del presupuesto) dotan a la escena de un mayor realismo. Su estilo narrativo calaría en el mundo entero influyendo a grandes directores como Ingmar Bergman.


Tarkovski intercala escenas épicas con gran sentido del ritmo en el exterior, con largas conversación en interior, o fragmentos de sueños más pausadas sin apenas diálogos en el que priman lo visual, acompañado de la música de Vyacheslav Ovchinnikov. Son algunas de las transiciones más hermosas que jamás he tenido la oportunidad de disfrutar en una película.
Para muchos su cinta menos lograda, a pesar de su gran película, y de la que el propio director renegó (de algunas escenas para ser más exactos) debido a su hueca expresividad. Una dura autocrítica en mi opinión.
Sin duda alguna, otro de los méritos de la película fue la elección del joven Nikolai Burlyayev, que por aquel entonces contaba con 16 años (y debía aparentar 12), y que tuvo que soportar las duras condiciones de rodaje, como permanecer en las frías aguas del Dnieper en octubre, además de perder peso para su personaje.
La película tuvo un gran éxito tanto dentro de la URSS, como fuera de esta. En Venecia obtuvo el León de Oro, convirtiendo a Tarkovski en el primer director (y único hasta el momento) que logra el premio con su opera prima. Curiosamente, algunos medios de izquierdas en Europa criticaron la película únicamente por razones políticas, y estas eran que la cinta gustaba demasiado en occidente. El afamado poeta Jean-Paul Satre respondió a estas críticas con una histórica carta.

Podéis ver la Película Online aquí.

@solocineclasico

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