lunes, 24 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (X) - El Hotel de los líos (1938)


ROOM SERVICE (6,5/10)

¿Pagar la cuenta? ¡Qué costumbre tan absurda!

El mismo Groucho contó en una ocasión que tras la muerte de Thalberg perdió por completo el interés por hacer cine, y que el único aliciente para seguir rodando películas era el monetario. Ellos no lo sabían aún, pero sin el mítico productor de la MGM, los Marx no volverían a ser los mismos. Nadie mejor que Thalberg entendió como aprovechar al máximo el talento y carisma de los hermanos de la misma manera, y es por eso que tras el estreno de A Day at the Races, la Metro decidió rescindir el acuerdo con los Marx. Los productores de dicha casa se veían incapaces de controlar a los hermanos ni sacar ningún proyecto adelante con ellos. Jamás volverían a cosechar un éxito como los dos anteriores, o como sus primeras cintas con la Paramount. Ante tal aciago presente entró en escena Zeppo, quien representaba a los hermanos ante la incapacidad de Chico, consiguiéndoles un contrato con la RKO, productora responsable de éxitos como Top Hat (Mark Sandrich, 1935), King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933), y años más tarde, Citizen Kane (Orson Welles, 1941). Los hermanos Marx aceptaron rodar la adaptación de una exitosa obra de Broadway titulada "Room Service". Se trataba del primer guión que no había sido escrito expresamente para ellos, y eso fue algo que se notó.
Gordon Miller (Groucho) es un productor teatral que trata de estrenar la obra de un escritor novel en el mismo hotel donde se hospedan él y el resto de la compañía. Ante la falta de pagos la dirección del hotel buscará la manera de echarlos, algo que Miller, con la ayuda de Binelli (Chico) y Faker (Harpo), tratarán de impedir, al mismo tiempo que buscan un capitalista que les financia la obra, y lidian con el joven autor (Frank Alberton) que se ha presentado de imprevisto en el hotel. Como no, la historia cuenta con una irrisoria e instranscendental historia de amor. Lo que no impide a Groucho sentenciar las relaciones con una frase suya antológica:

El amor se presenta sólo una vez en la vida, y luego ya no hay quien se lo quite de encima.

(La película cuenta con unos créditos animados geniales)
Podemos afirmar que nos encontramos ante la cinta más atípica de los Marx en toda su filmografía por una serie de razones. Para empezar la música, la cual brilla por su ausencia. Esta es su primera comedia no musical, algo que a mi personalmente no me molesta en absoluto. Lo que si se echa en falta es la mítica escena musical de Chico y Harpo tocando el piano y el arpa respectivamente, especialmente el primero. Y si este aspecto ya es extraño, la relación entre los hermanos es el mayor rasgo diferenciador de todos: Groucho, Chico y Harpo son conocidos desde el primer minuto. Habitualmente es el primero quien entra en disputa con los otros dos aunque finalmente se acaban aliando para hacer de las suyas. Sin embargo aquí, esa ley no escrita, no aparece. Y es que el cine de los Marx posee unas características esenciales que en Room Service se omiten por completo, y es por el hecho de que la película no fue pensada para ellos. El guión como comedia funciona, ya que cuenta con numerosos gags, y el argumento en si permite a los Marx entretener al espectador con su repertorio de jugarretas para no ser expulsados del hotel por falta de pago, aunque esto es insuficiente. La crítica firmó unánimemente como "producto fallido" la cinta, algo que yo considero injusto. Si bien no está al nivel de sus mejores cintas, las he visto peores. Es como si el paso de los Marx por la Metro jamás hubiese tenido lugar, y a la vez, con unos hermanos excesivamente relajados en cuanto a dosis de locura y anarquía se refiere.
Falta Margaret Dumont, y eso a mí siempre me pesa, aunque visto el insoportable papelito que le encasquetaron "al dorso de la cuenta" en A Day at the Races, entendería que la mujer se quisiera dar un respiro. Un personaje en esta en la que da vida a una capitalista a la que Groucho trata de enamorar para que les financie habría dado mucho juego, pero yo no estaba allí para hacer la recomendación. En su lugar tenemos a una jovencísima y preciosa Lucille Ball, quien da vida a la novia de Groucho a quien ayuda continuamente, y con quien comparte una buena química, aunque su personaje no le exija demasiado. Por otro lado está el personaje del joven e ingenuo escritor de la obra que tratan de representar, Frank Albertson, el cual habría sido perfecto para Zeppo, ya que Albertson sobreactua en demasía. Lo mejor, sin duda alguna, de los personajes secundarios son Clifford Dunstan, como el gerente y cuñado de Groucho, Alexander Asro como camarero e interprete de Europa del Este, y por supuesto, Donald MacBride, responsable de los intentos de expulsión de los Marx del hotel. Un personaje con un fuerte carácter que no desentona en ningún momento y acompaña a la perfección a los hermanos durante toda la función.
Como decía anteriormente, la película fue un total y absoluto fracaso. Llego a convertirse en la primera película con la que una productora perdía dinero con los Marx en la cabecera. Una película fue suficiente para la RKO, quien no volvió a producir una película con los hermanos, los cuales, al poco tiempo, volvieron a la Metro.
@solocineclasico

domingo, 23 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (IX): Un Día en las Carreras (1937)



A DAY AT THE RACES (7/10)


Emily, voy a hacerte una pequeña confesión: en realidad soy veterinario, pero cásate conmigo y ya no miraré a otro animal.

Tras el sonado éxito de A Night at the Opera, la Metro se pone manos a la obra con la siguiente película de los Marx. En este caso, la historia se titulaba A Day at the Races, y contaba con un nuevo equipo de guionista a los cuales los hermanos no terminaron de convencer. Al igual que en la anterior preproducción de la película, Thalberg envió a los hermanos con el guión a varios teatro para que representaran el material y así comprobar los momentos que funcionaban y los que no. Y al igual que la vez anterior, el método funcionó, pero ahora quedaba la labor creativa en lo referente al rodaje, y he aquí que se presentó el gran problema: Irving G. Thalberg, con apenas 37 años, muere de una neumonía, por lo que la película se vio huerfana de un auténtico productor. Esta labor la cumplió Sam Wood, director de A Night at the Opera, y que repetía con los Marx tras el éxito de la anterior cinta. Sin Thalberg para imponer sentido, equilibrio y paz, la película sufrió un revés en cuanto calidad. Esto es algo que por lo visto no muchos comparten conmigo. En palabras del propio Groucho, las dos mejores películas de su filmografía fueron Una Noche en la Ópera y Un Día en las Carreras, y no puedo más que rebatir la opinión del maestro. 
El argumento consistía en lo siguiente: Un sanatorio se ve necesitado de clientes y una fuerte inversión que lo salve de la ruina. Una de las pocas huéspedes del mismo (Margaret Dumont), la cual presenta un claro cuadro de histerismo ante la falta de alguna enfermedad que la haga sentir especial, ofrece prestar el dinero necesario si nombran Director del Sanatorio al doctor Hugo Z. Hackenbush (Groucho), quien en realidad es veterinario. Al mismo tiempo, el novio (Allan Jones) de la propietaria del sanatorio (Maureen O´Sullivan), compra un caballo que compita en las carreras para así hacer dinero con el que pagar las deudas del local, pero el temible J. D. Morgan (Douglass Dumbrille), ayudado por su lacayo Whitmore (Leonard Ceeley), quien trabaja en el hotel, tratará de impedir que el caballo compita, además de adueñarse del sanatorio para construir un casino. En ese momento cuando entraran en escena Tony (Chico) y Stuffy (Harpo), quien tratarán de impedir que Morgan se haga con la suya.
Nos encontramos ante un caso curioso en esta cinta. Para empezar, la entrada en escena de Groucho a petición del personaje de Margaret Dumont recuerda bastante al de Duck Soup (y cuando ya dice lo de "es la guerra"...). El personaje de este, continuo, sufre repentinos cambios de carácter, ya que si bien tiene claro que quiere hacer el bien y ayudar a a la hermosa dueña del sanatorio a que este salga adelante, tiene unas cuantas escenas (como la de su llegada al sanatorio) en las que vemos al alocado y anárquico Groucho. Lo mismo ocurre con Chico, que roza el patetismo en las escenas en las que muere de felicidad porque la pareja está junta, y vuelve a ser el Chico que tanto nos gusta cuando estafa a Groucho en la escena de los helados de "tutti-fruti". De la misma manera con Harpo, quien está realmente tranquilo en esta película salvo en contadas escenas donde junto a sus hermanos, se deja llevar para hacer lo que mejor saber, sembrar el caos. 
Si en "Una Noche..." las carcajadas se sucedían una tras otra, en esta encontramos una historia mejor asentada aunque no por ello mejor. Todo lo contrario. El argumento no permite la cantidad de chistes que la anterior, por lo que no es hasta la aparición de Groucho cuando podemos empezar realmente a disfrutar. Es una variable inequívoca, si en escena no está Groucho o Harpo, no es graciosa. Es así. Chico sabe acompañarles, pero por su cuenta no ofrece nada al espectador. Por no decir las escenas en las que directamente no aparecen ninguno de los tres, concretamente las canciones. El tema interpretado por Allan Jones... ¿alguien me quiere explicar por qué?, ¿por qué tiene que ser cantante además de para lucirse?, ¿qué ofrece al guión? Nada. Absolutamente nada. Su personaje es innecesario. Únicamente por el deseo de Thalberg de añadir una historia de amor. Yo lo respeto, pero para nada lo comparto. Si en "Una noche..." funcionaba, aquí desde luego que no. Y es que es así. Todo aquello que se criticó en la anterior cinta de los Marx, en esta se multiplica por 10.
Cabría destacar la aparición nuevamente del genial Sig Ruman en un pequeño papel de médico en el que rebate a Groucho en una de las escenas más alocadas de la película. Al igual que a la hermosa Maureen O´Sullivan, también conocida como Jane en las clásicas películas de Tarzan. Y como mención especial, Esther Muir, quien da vida a una rubia vampiresa que junto a Whitmore, tratará de perjudicar a Groucho. La química entre ambos es algo que no se veía en pantalla desde Thelma Todd.
Además, una escena musical y el propio final con un gran número de actores afroamericanos en una época en la que Hollywood dejaba atrás el racismo, aunque por cuenta gotas. Y por supuesto, la escena de mímica entre Harpo y Chico, en la que el primero trata de advertirle de algo sobre Groucho y el segundo intenta descifrar. Un gag mítico que se repetirá en alguna de las siguientes películas de los hermanos.
A pesar de todo lo dicho anteriormente, Un Día en las Carreras no deja de ser una notable película de los Marx con escenas realmente cómicas, que sin llegar al nivel de las dos películas anteriores, deja un muy buen sabor de boca. Especialmente cuando olvidas a Allan Jones.
Los hermanos Marx se encontraban plenamente asentados en Hollywood. Eran queridos por el público y la crítica, por lo que no es de extrañar que apareciesen en todo tipo de anuncios o incluso dibujos animados.
Atención al minuto 4:50
A pesar de que la película fue todo un éxito, la MGM, sin Thalberg a la cabeza decidió rescindir su contrato con los Marx. Es por ello que estos se embarcarían en su siguiente cinta con otra de las grandes productoras, la RKO.

Entradas anteriores:
(I) - Empezamos
(II) - The Cocoanuts (Los Cuatro Cocos)
(III) - Animal Crackers (El Conflicto de los hermanos Marx)
(IV) - Monkey Business (Pistoleros de agua dulce)
(V) - Horse Feathers (Plumas de caballo)
(VI) - Duck Soup (Sopa de ganso)
(VII) - Interludio
(VIII) - A Night at the Opera (Una noche en la ópera)

@solocineclasico

sábado, 22 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (VIII): Una noche en la ópera (1935)


A NIGHT AT THE OPERA (10/10)

La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.

Habíamos dejado  a los hermanos por separado tras el cese de su contrato con la Paramount. Groucho vivía poco menos que de las rentas; Harpo hacía las veces de espía y arpista; Zeppo había abandonado el grupo para convertirse en representante de estrellas, y Chico se encontraba jugando una partida de poker con Irving G. Thalberg. ¿Y quién era Thalberg? Con apenas 35 años, era el productor más exitoso de todo Hollywood. Apodado como "El Chico de Oro", poseía una innata cualidad para escoger los mejores guiones y juntar a los mejores equipos técnicos y artísticos, por no decir de la rentabilidad de sus películas y las buenas críticas que acostumbraba a recibir. Tres de sus películas se habían alzado con el Oscar: The Broadway Melody (Harry Beamount, 1928), Gran Hotel (Edmund Goulding), y Munity on the Bounty (Frank Lloyd, 1935). Fue tal su legado e impacto en la historia de Hollywood que tras su muerte se creo una categoría en los Oscar con su  nombre a quien se hubiera destacado en el mundo del séptimo arte. Y casualmente se encontraba en la misma partida de cartas que Chico Marx. Mientras desplumaba a este, Thalberg era incapaz de dejar descansar su cerebro durante unos minutos, por lo que comenzó a hablar con Chico de las carencias de sus películas junto a sus hermanos. Principalmente le hacía ver que aunque fueran divertidos, no caían del todo bien. Eran demasiado caóticos, necesitaban, no solo un tipo de freno, sino algo que les hiciera simpáticos a las audiencias (especialmente a las mujeres). Hacía falta una historia de amor en la que ellos intervinieran para que esta fuera posible. Tras terminar la partida, Chico se reunió con Groucho y Harpo y les informó de que Thalberg estaba interesado en hacer una película con ellos. Estos, preocupados por la vida que llevaba su hermano mayor, aceptaron a condición de que pudieran administrar los gastos de Chico. 
Al llegar a la Metro, Thalberg reunió a un equipo entero de guionistas encabezado por George S. Kaufman, y entre los que se encontraba Buster Keaton aunque sin acreditar, para que pusieran a punto la que sería su sexta película. Ellos pidieron únicamente incluir en el reparto a Margaret Dumont, a lo que Thalberg aceptó de buen grado. El resultado fue el siguiente:
(Irving G. Thalberg)
Otis B. Driftwood (Groucho) es un relaciones públicas que trabaja? para la señora Claypool (Margaret Dumont), una nueva rica que ansía entrar en la alta sociedad siendo presentada a las personas indicadas, además de donar generosas cantidades de dinero. Una de estas personas es Herman Gottlieb (Sig Ruman), quien dirige la ópera de Nueva York, y que tras una gira europea se prepara para volver a su ciudad tras el éxito en el viejo continente. Invita a ambos a que acudan a la última representación de la temporada, esa misma noche, para decidirse a invertir. Al mismo tiempo, una pareja de enamorados que trabajan en la ópera afrontan la posibilidad de no volver a verse al tener que partir ella a Nueva York como primera cantante, mientras que él, aunque dotado de un gran talento, solo es figurista que permanecerá en Europa. Pero para ello entrarán en acción Chico y Harpo, quien conseguirán que Groucho represente al muchacho y posteriormente se colarán en el camerino de este en el barco rumbo a EEUU.
Podemos destacar varios aspectos del nuevo guión: Para empezar la estructura. Thalberg insistió mucho en esto, debía tratarse de una historia con sentido, una historia que gustase y que fuera desarrollada a través de un orden lógico. La historia de amor, dos jóvenes enamorados que no pueden estar juntos y a los que los hermanos ayudan sin contemplaciones. El toque Marx, si antes estos se burlaban de todos y todas, en esta ocasión vuelcan su maquiavélico y divertido ingenio para sacar de quicio a los "villanos" de la obra, más unas cuantas frases de Groucho dirigidas hacía Dumont. El desatado humor marxista no tenía cabida en la MGM.
Cabe mencionar que Allan Jones "sustituye" a Zeppo como cuarto integrante del grupo, el cual es ayudado por los hermanos para estar con su amor, Kitty Carlisle. A alguien de la Metro se le metió en la cabeza que había que lanzar al estrellato a este actor cantante, por lo que tanto en esta película como en "Un día en las carreras", Jones cuenta con escenas en las que puede lucir su voz importando poco o nada al conjunto de la historia. De hecho, fueron sus escenas románticas las que más críticas recibieron.
Los hermanos no estaban convencidos del todo con el guión, por lo que Thalberg tuvo idea sin precedentes. Mandó a estos de gira con el guión para que representaran la obra ante el público para así probar las partes que funcionaban o que no. Una de estas fue la mítica del camarote, escrita por Buster Keaton, y considerada la mejor escena cómica jamás filmada. Al público no terminaba de convercerle, faltaba algo más, por lo que una noche los hermanos hicieron de las suyas y convencieron al resto del reparto a que entraran en escena hasta que el decorado diera de sí. 
Y lo hizo. Y gusto. Y mucho. Muchísimo. Por lo que la escena se cambió en el guión de la misma manera. Convencidos del material que tenían entre manos, y con 175 carcajadas contadas por parte del público, los Marx comenzaron a rodar la película dirigidos por Sam Wood, un director habituado a tratar con las grandes estrellas y que tuvo sus más y sus menos con los hermanos. Al ser este un perfeccionista, hacía a los hermanos repetir las escenas gran número de veces, por lo que estos se vengaban robando después las cintas o metiendo arena en las cámaras. Especialmente conocida fue la siguiente discusión entre Sam Wood y Groucho:
-You can´t make an actor out of clay/ No se puede hacer un actor con arcilla. 
A lo que Groucho respondió:
-And you can´t make a director out of wood/ Y no se puede hacer un director de madera.
Thalberg confiaba ciegamente en Wood para hacerse cargo de todo, por lo que cuando los hermanos acudían a su despacho para pedir cambios en la producción, este les daba largas y les dejaba esperando allí durante horas. Debido a eso, una tarde al volver a su despacho tras darles plantón, Thalberg se encontró a los Marx desnudos asando patatas en la chimenea.
Fuera como fuese, la película fue todo un éxito. De hecho, fue el mayor éxito de toda su filmografía. Recibió las mejores críticas, y se convirtió en todo un boom. Las únicas críticas recibidas fueron aquellas que echaban de menos el desenfreno de la etapa de la Paramount, aunque estas fueran, y siguien siendo, minoritarias. Únicamente en algunos de los números musicales y en las escenas de amor podemos encontrar a un espectador que no ría, ya que el resto de la función es una carcajada constante. De principio a fin. Especialmente con Groucho en escena:

La vida volvía a sonreír a los Marx. Habían vuelvo por la puerta grande cuando casi nadie nada ya un duro por ellos. No es de extrañar que debido al gran éxito de la película nada más terminar se pusieran manos a la obra con su siguiente película, Un Día en las Carreras.

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@solocineclásico

lunes, 17 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (VII): INTERLUDIO (1933-1935)


-Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi representante.
Groucho Marx

(Harpo, Groucho, Zeppo y Chico estampando sus huellas en el Paseo de la Fama de Hollywood)


Duck Soup no fue el éxito esperado por la Paramount. Esto, unido a que se veían incapaces de lidiar con el carácter de los Marx, fue el empuje necesario para que liquidasen el contrato que tanto dinero les había aportado en el pasado. Los hermanos no vieron mayor tragedia en ello, ya que no era la primera vez en su dilatada carrera que veían a esta peligrar, por lo que decidieron tomar caminos separados.
Zeppo se retiró definitivamente del mundo de la interpretación. Cansado de su papel secundario entre los hermanos, los personajes a los que daba vida, y que más que los 4 hermanos, eran los 3+1, se convirtió en representante de estrellas, al igual que su hermano mayor Gummo, gozando de un notable éxito. 
Atraídos por un buen salario, Chico y Groucho se dedicaron al mundo de la radio. Ya habían comenzado a raíz del boom de la misma en 1932, cosechando críticas de todo tipo. Muchas eran las grandes estrellas cómicas que se habían volcado en la radio para llegar al mayor número de personas posible durante la Gran Depresión. El público demandaba risas, y esa era la intención de Chico y Groucho. Pero las bajas audiencias impidieron que el programa se extendiera más allá de 26 semanas, apenas 6 meses. Por lo que tuvieron que renunciar a este. Llegarían otros programas de radio, aunque con ninguno alcanzaron el mismo éxito que con sus películas o actuaciones. Para finales de los años 30, Groucho y Chico serían considerados como una mala inversión para el mundo del radio. Groucho seguiría actuando, aunque esporádicamente, tranquilo por el colchón de dinero que había ahorrado tan meticulosamente desde el crack de la bolsa en 1929. Chico en cambió, afectado por una clara ludopatía que arrastraba desde niño, seguía fundiendo el dinero ganado en casinos, partidas de cartas, y en las carreras. Sus deudas comenzaban a ser considerables, por lo que sus hermanos debían acudir a su rescate continuamente.
El caso más sorprendente es sin duda alguna el de Harpo. A pesar de la imagen que todos tenemos grabada de él, y de la escasa educación y cultura que recibió durante su infancia, el éxito de su carrera como artista le granjeó la oportunidad de codearse con los más selectos grupos y sociedades culturales del país. Y es en 1934 cuando Harpo hace historia al convertirse en el primer artista norteamericano en actuar en la Unión Soviética tras la revolución. Allí, aquejado por el terrible invierno y las estrictas medidas de seguridad, EEUU mostró su propia versión del "Marxismo" a través de Harpo y su inseparable arpa. Encontró un gran recibimiento por parte del pueblo ruso, que supo apreciar el talento musical de este sin necesidad de realizar sus típicas payasadas. Pero esto no fue todo. El propio embajador norteamericano en la URSS pidió su colaboración a Harpo para que pasara documentos secretos atados a su pierna, en pos de la seguridad de Estados Unidos, y ante el creciente riesgo de una nueva guerra. Este accedió sin contemplaciones, aún sin saber el contenido de dichos documentos, a poner en riesgo su vida por su país.
Así era la vida de los Marx entre 1933 y 1935, parecía que tendrían que pasar a la historia del cine por sus cinco películas y poco más. Hasta una noche en la que, como otras tantas veces, la carrera de los Marx daría un vuelco en una mesa de cartas. A un lado estaba Chico, quien estaba perdiendo bastante dinero. Al otro, Irving Thalberg.


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@solocineclasico

sábado, 15 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (VI): Sopa de Ganso (1933)


DUCK SOUP (9/10)

-¿Está usted casada?, ¿tiene mucho dinero? Responda primero a la segunda pregunta.

Llegamos por fin a la película que terminaría con la etapa de los hermanos Marx en la Paramount, y la mejor película, no solo con dicha productora, sino en mi opinión, de su filmografía. Duck Soup, uno de sus casos más curiosos, ya que aún a día de hoy se considera un tremendo fracaso tanto de taquilla (cosa que no es cierta) como de crítica (que cabría explicar), y que afortunadamente fue reivindicada a posteriori como lo que es, una auténtica genialidad marxista.
La imaginaria república centroeuropea de Libertonia sufre una grave crisis económica. La única solución pasa por pedir un nuevo préstamo a la multimillonaria Gloria Teasdale (Margaret Dumont) quien accede a cambio de que destituyan al actual primer ministro y den su puesto a Rufus T. Firefly (Groucho Marx). El gobierno accede, imponiendo a un estrafalario sujeto como su nuevo primer ministro. Sus alocadas acciones llevarán al país a la guerra contra la potencia vecina, Syldavia, que dirigida por el malvado embajador Trentino (Louis Calhern) no podrá impedimento alguna a esta, ya que su intención es anexionarse Libertonia. Para ello contrata a dos torpes espías, Chicolini (Chico Marx) y Pinky (Harpo Marx), que no sé muy bien si por su curioso carácter, o fallo del guión, irán pasando de un bando a otro con total impunidad (eso, o son los mejores espías de la historia)... Además contarán con la ayuda de la sensual cantante Vera Marcal (Raquel Torres) que tratará de seducir a Firefly.
Nos encontramos ante una clara y sarcástica visión de las "democracias" europeas de principios del siglo XX, aunque rozando en cierto modo la figura del lider de los regímenes totalitarios. Esto se ve perfectamente en el endiosamiento artificial que recibe Groucho como poco menos que salvador de Libertonia, a pesar de ser un completo,aunque divertido, inepto.
-Claro que lo entiendo, incluso un niño de cuatro años podría entenderlo. ¡Que traigan a un niño de cuatros años, a mi me parece chino!
Y aunque se la puede comparar con The Great Dictator de Chaplin por su carga política, la intención de los Marx no es más que hacer reír al público sin llevarlos a ningún tipo de conclusión. Paradojicamente, la película fue prohibida en la Italia fascista de Mussolini, mientras que The Great Dictator únicamente fue censurada en las escenas en las que aparecía su alter-ego, Napoloni.
Podemos afirmar que el único fallo de la cinta es el tratamiento de la trama. Una trama que podría haber ofrecido mucho más, completamente desperdiciada en pos del lucimiento de los hermanos Marx. El propio Irving Thalberg, que trabajaría con los hermanos en su siguiente, y más exitosa película, dio en la clave del fracaso de Duck Soup:
El problema con Sopa de ganso es que hay un montón de chistes en ella, pero no hay ninguna historia, y no hay nadie a quien apoyar. No puedes apoyar a los hermanos Marx porque ellos son un manojo de tipos estrafalarios. Tienes que poner una historia de amor en tu película para que haya alguien a quien poder apoyar y tienes que ayudar a los amantes a reunirse.

Y esto no es algo nuevo para vosotros si habéis leído mis anteriores reseñas de este especial, las cintas de los Marx, independientemente de lo que puedan gustar o no al público, y de lo brillante de su humor, no acaban por ofrecer películas redondas, únicamente sketches unidos entre si por un argumento flojo.
Horse Feathers había sido el mayor éxito de la Paramount el año anterior, 1932, por lo que trataron de sacar adelante una nueva cinta de los Marx cuanto antes posible. Curiosamente, en aquel momento la productora no vivía sus mejores momentos, y los hermanos amenazaron con abandonar la productora para fundar la suya propia, Marx., Inc. Se llegó a anunciar que el mítico Ernst Lubitsch filmaría su siguiente cinta con los Marx, aunque finalmente el proyecto no salió adelante. Todo esto unido al decaimiento que sufrieron los hermanos ante el fallecimiento de su padre, Sam "Frenchy" Marx, poco antes de empezar la producción supusieron grandes impedimentos para la misma. Fue el guión original que presentaron Arthur Sheekman y Nat Perrin (sus guionistas habituales) lo que permitió que la Paramount produjera una última película con los Marx. El titulo fue cambiando continuamente hasta que decidieron que querían hacer una nueva inclusión animal en el mismo por el éxito de sus anteriores trabajos: Animal Crackers, Horse Feathers, Monkey Business... de ahí "Duck Soup" expresión habitual en los años 20-30 que definía algo fácil de hacer. La dirección correría a cargo de Leo McCarey, que firma su mejor película, junto a Going my Way, por la que ganó tres Oscars, y su obra maestra, Make Way for Tomorrow, 1937, de obligado visionado.
La película no fue un fracaso de taquilla como se cree popularmente, de hecho fue la sexta película más taquillera de 1933, aunque si es cierto que recaudó mucho menos que Horse Feathes. La razón de que no gustase a la crítica, y dejase frío al público fue la carga política, en un momento de crisis económica en el que la gente no se aceptaba que se tratara el tema con tanta frivolidad.
Tras el "fracaso" que supuso la cinta, la Paramount decidió cancelar su colaboración con los hermanos, por lo que estos decidieron darse un descanso del mundo del cine. El único que no volvería sería Zeppo, cansado de su rol de secundario en las películas de sus hermanos con papeles que le impedían demostrar su talento como cómico. Siempre lo he dicho, me parece muy injusto el trato de los papeles de Zeppo, considerado menor en varios sentidos, cuando aún siendo más joven que Groucho, le sustituyó numerosas veces en los escenarios de Broadway sin que nadie notase la diferencia.
A pesar de todo ello, la película es considerada la mejor cinta de los Marx, junto a A night at the opera, y recoge además algunas de sus escenas y diálogos más divertidos y conocidos. Para empezar el recibimiento del pueblo de Libertonia en cada entrada de Groucho; el irritante in crescendo en el puesto de limonada con Harpo; este mismo contestando al teléfono por Groucho; el tema de This Country Going to War; las escenas de "guerra" desde el puesto de mando de Groucho; o la archiconocida y parodiada del espejo, que ¡ojo!, no era original de los Marx, ya que Chaplin había filmado una muy similar en The Floorwalker, 1916.
Como últimos detalles, mencionar que Margaret Dumont vuelve junto a los hermanos para dar vida al arquetipo de dama de la alta sociedad que inexplicablemente está enamorada de Groucho y ve como un auténtico salvador de la nación. Además, las vistas de la imaginaria Syldavia, son en realidad del pueblo de Loja, en Granada. En honor a ello, el mirador desde donde se tomaron las imágenes recibe actualmente el nombre de Syldavia.



Entrada siguiente: (VII) - Interludio

Entradas anteriores:
(I) - Empezamos
(II) - The Cocoanuts (Los Cuatro Cocos)
(III) - Animal Crackers (El Conflicto de los hermanos Marx)
(IV) - Monkey Business (Pistoleros de Agua Dulce)
(V) - Horse Feathers (Plumas de Caballo)

@solocineclasico

viernes, 7 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (V): Plumas de Caballo (1932)


HORSE FEATHERS (6/10)

-Eres la deshonra del apellido Wagstaff, si tal cosa es posible. ¿Qué es eso que me han dicho de tus andanzas con una mujer? No me extraña que no acabes tus estudios. ¡Doce años en la misma facultad! Yo fui a tres en 12 años, y anduve con 3 mujeres. Cuando yo tenía tu edad me iba a la cama después de cenar; a veces me iba a la cama antes de cenar; y otras veces no me iba a la cama ni antes ni después.
-Entre esta mujer y yo todo es limpio.
-Entonces eres más idiota de lo que pensaba.

Poder repasar la filmografía de tus artistas favoritos después de muchos años te permite apreciar mejor numerosos detalles que anteriormente pasaron ante tus ojos sin que tuvieras la oportunidad de apreciarlos. En mi caso, con respecto a los hermanos Marx, descubro detalles que no hacen más que confirmar cuan brillantes eran. Pero también que tuvieron sus altibajos. Horse Feathers en un caso curioso, ya que de pequeño era mi favorita junto a A Day At Races y The Big Store. Sin embargo, al revisionarla hace poco agradecí su escasa duración, ya que me encontraba viendo una película con unos hermanos Marx forzados en exceso; con escenas aparentemente improvisadas, y no precisamente con buenos resultados; y una dirección un tanto desastrosa. La conexión entre los hermanos es buena, como siempre, pero salvo Harpo con sus geniales y surrealistas intervenciones, y Groucho con un par de frases de las suyas, lo demás decae. Lo mejor, sin duda alguna, el número musical del comienzo con el tema de "I´m against it". No resulta tan alocada y caótica como sus películas anteriores, y eso quizás sea el principal defecto de la misma. 
El estrambótico profesor Quincy Adams Wagstaff (Groucho) es nombrado decano de la prestigiosa universidad de Huxley. Allí comenzará a sembrar el caos por sus polémicas decisiones, entre las que premia fortalecer al equipo de rugby para vencer a sus históricos rivales, la universidad de Darwin. Su hijo (Zeppo) le insiste en que acuda a una taberna del pueblo para fichar a dos jugadores profesionales, los cuales han sido captados previamente por la otra universidad, lo que ocasiona que Groucho fiche erroneamente a Pinky (Harpo) y Baravelli (Chico), cazaperros y hombre del hielo respectivamente. Al tener que hacerse pasar por estudiantes para jugar, deberán acudir también a clase, donde harán de las suyas persiguiendo a las chicas o irritando a los profesores. Al mismo tiempo, Groucho trata de acabar con la relación que tiene su hijo con una mujer adulta (Thelma Todd) que trabaja realmente para el decano de Darwin que trata de hacerse con las tácticas del equipo de Huxley, pero acaba enamorándose de ella.
Si en Monkey Business aplaudía la labor de dirección de Norman Z. McLeod, en esta únicamente puedo pensar que el guión no daba para más. Eso, añadido a las escenas que tuvieron que recortar nos dejó un producto que nos destaca por encima de la media. Por su parte, Thelma Todd, que tanto me gustó en la anteriormente mencionada cinta, se encuentra con un personaje a priori más atractivo pero que no resulta precisamente. 
A pesar de todo esto, no podemos olvidar que no existe película de los hermanos Marx que podamos calificar como mala. Mejor o peor, con todas te vas a reír que, a fin de cuentas, es lo que ellos buscaban. Y más importante aún: su siguiente película será sin duda alguna la mejor de su etapa en la Paramount, y una de las mejores de su carrera. Sabéis de cuál estoy hablando, ¿verdad?


Entrada siguiente: (VI) - Duck Soup (Sopa de Ganso)

Entradas anteriores:

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miércoles, 5 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (IV): Pistoleros de agua dulce (1931)


MONKEY BUSINESS (7/10)

-Quisiera hacer una reclamación.
-¿Qué le ha ocurrido?
-¿Sabe quién ha entrado en mi camarote a las 3 de la mañana?
-¿Quién?
-Nadie, por eso reclamo.

Los afamados Hermanos Marx presenta su nueva película. La tercera en tres años, además de la tercera de su filmografía. Nuevamente vuelve a ser un gran éxito entre el público que la recibe con los brazos abiertos por su clara apuesta de humor surrealista y diferente. Para la crítica, Monkey Business, a pesar de contar con buenos e ingeniosos momentos, no supone algo nuevo con respecto a las dos cintas anteriores. De hecho, demuestra que el humor de los Marx se basa en diferentes tipos de situaciones, pero con los mismos personajes. Podríamos decir que Chaplin hacía lo mismo, pero el inglés al menos se molestaba en mostrar o criticar a la sociedad con ávido ingenio. Los hermanos se dedican a ir a lo suyo, con unas cuantas e ingeniosas frases para Groucho, escenita con piano y arpa, y poco más. Ya sea en un barco, en un fiesta, en una universidad, da igual, ese es el patrón a seguir. Y ojo, que no lo critico, simplemente lo analizo.
En este caso, los cuatro Marx dan vida a cuatro polizones en un barco rumbo a Estados Unidos. Al ser descubiertos deberán huir a lo largo y ancho del mismo, siendo perseguido por la tripulación, originando divertidas y caóticas situaciones. Entre todas ellas, Groucho y Zeppo se aliarán indirectamente con un mafioso, mientras que Chico y Harpo harán lo mismo con el rival. Poco más que añadir. De verdad. Zeppo se enamora de la hija del mafioso rival, Groucho de la mujer de su nuevo "jefe", y Chico y Harpo a lo suyo.
Cabe destacar que esta es la primera película en la que no aparece Margaret Dumont. No la veríamos de nuevo con los Marx hasta Duck Soup (Leo McCarey, 1933). Reemplazándola en el papel femenino encontramos a la hermosa Thelma Todd, excelente actriz cómica que trabajó con Lauren y Hardy, o Buster Keaton entre otros. Su persona es bien distinto a los característicos de Dumont. Una chica sexy e inteligente que se siente atraída por la alocada personalidad de Groucho, y que además es correspondida. Sus escenas con Groucho son de lo mejor de la película. 
-Señora, antes de que acabe con usted tendrá una razón para el divorcio. Y mi esposa también.
Lo más parecido a un papel para Margaret Dumont seguramente habría sido el de Madame Swempski, interpretado por Cecil Cunningham, una fornida cantante de ópera que recibe frases de cariño por parte de Groucho como estas: ¿Es verdad que su marido pedirá el divorcio en cuanto recupere la vista?
Tanta fue la química entre Thelma Todd y Groucho, que ambos volverían a trabajar juntos en su siguiente película, Horse Feathers. Al igual que Norman Z. McLeod, director de ambas cintas, con el que los hermanos congeniaron. Como curiosidad, McLeod fue el director de la primera "La Vida Secreta de Walter Mitty", adaptada hace poco por Ben Stiller.

Cabe destacar la escena de la llegada al puerto cuando los pasajeros han de pasar por la aduana. Consigue robarle el pasaporte a Maurice Chevalier (una de las grandes estrellas de la Paramount por entonces) e intentan imitarle cantando "You brought a new kind of love to me", sólo que cambiándolo por "If a nightingale could sing like you...", incluido Harpo, que únicamente mueve los labios mientras a su espalda suena un fonógrafo con el disco (música incluida). Además del peso del personaje de Zeppo, que si bien apenas llega a la vertiente cómica de sus hermanos mayores, si que tiene un rol más definido, al enamorarse de la hija de uno de los mafiosos, y tener una pelea final con el mafioso rival para salvar a la chica.
Y los siguientes dos detalles son para los Marxistas convencidos como yo que siempre queremos saber más:
1- Es la primera película que los Marx ruedan en Hollywood, ya que las dos anteriores las habían grabado en la costa este.
2- Groucho tenía la manía de actuar como si aún estuviese en el teatro, por lo que no es raro que de vez en cuando se dirija a la cámara como si fuera el público. Podemos apreciar este detalle cuando en la escena inicial salen de los barriles y Groucho saluda a un público inexistente.
Ya sólo nos quedan dos cintas más de la etapa de los Marx con la Paramount. Las dos además son las mejores de dicha época, y una de ellas, en mi opinión, una de sus tres mejores películas.



Entrada siguiente: (V) - Horse Feathers (Plumas de Caballo)

Entradas anteriores:
(I) Empezamos
(II) - The Cocoanuts (Los Cuatro Cocos)
(III) - Animal Crackers (El Conflicto de los hermanos Marx)

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domingo, 2 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (III): El Conflicto de los Hermanos Marx (1930)


ANIMAL CRACKERS (7,5/10)

-Yo soy Jeffrey T. Spaulding. A que no sabe lo que significa la T.
-Ehhh... ¿Thomas?
-No, significa Edgar, pero se ha acercado bastante.

Una vez estrenada The Cocoanuts, los hermanos Marx se replantean el hacer otra película. Han cosechado un gran éxito, sí. Han recibido buenas críticas, sí. Han ganado mucho dinero, sí. Pero se muestran renqueantes. Tienen éxito en Broadway, y a pesar del contrato firmado con Paramount, prefieren tomárselo con calma. Al menos hasta dos sucesos que les marcarán de por vida. Primero, Minnie Marx, la madre de los hermanos, muere a los 63 años de edad. El objetivo de su vida, ver a sus hijos alcanzando el éxito que ella siempre deseó para ellos, y para ella misma, se había cumplido. Moría en paz, aunque dejando devastados a sus hijos. Por otro lado, apenas un mes después, se produce otro hecho relevante, el crack del 29. Los Marx habían ganado una buena suma de dinero con el paso de los años, y como la gran mayoría de las personas con capital, lo habían invertido en numerosas acciones en Wall Street. El jueves negro, los hermanos pasaron de ser millonarios a indigentes, en palabras del propio Groucho. Esto fue ciertamente determinante para que los hermanos se pusieran manos a la obra la segunda de sus, finalmente, cinco películas con la Paramount. Decidieron para ello, adaptar nuevamente uno de sus éxitos de Broadway, Animal Crackers, y esto se nota tanto en el argumento como en la producción. Apenas unos pocos escenarios en los que transcurre toda la acción pero que no conlleva perjuicio alguna en la historia. Somos conscientes en todo momento que se trata de la adaptación de una obra, pero al contrario que en The Cocoanuts, presenta un mejor ritmo. Esto quizás sea debido a la buena labor de Victor Heerman en la silla del director, cuya tarea de dar sentido a un sin fin de alocadas y anárquicas situaciones es digna de mención. Y digo anárquicas porque sin duda alguna es el mejor adjetivo para describir las distintas situaciones que se recrean a lo largo de esta, y todas las películas de los Marx. Nuevamante el argumento parece secundario para dar pie a las gansadas de los protagonistas, mas todo lo contrario. En esta cinta nos introducimos en el arquetipo de fiesta de la alta sociedad con unos personajes nada acostumbrados a ellas, ni ellas a ellos, para realizar una crítica social notable (más teniendo en cuenta que la cinta se estrenó en plena depresión).
La Sra. Rittenhouse (Margaret Dumont) organiza una fiesta para su selecto grupo de amigos millonarios en su mansión, en la que el invitado de honor será el célebre capitán Jeffrey T. Spaulding (Groucho), que acaba de regresar de un viaje a África. Junto a él llegarán Emanuel Raveli (Chico), el Profesor (Harpo), y el ayudante de Spaulding (Zeppo). Si la presencia de estos cuatro personajes resalta por el contraste entre su personalidad y la del resto de los invitados, tras el robo de un famoso cuadro en la mansión la situación irá a mejor (para el espectador), ya que el propio Spaulding será el encargado de recuperarlo. Los hermanos Marx contra la alta sociedad es el interesante, y siempre presente, transfondo de un buen número de gags cómicos con Groucho y Harpo a la cabeza, fielmente secundados por Chico, y en menor medida Zeppo, cuyo papel sigue sin resaltar aunque es mucho mejor que en The Cocoanuts.
Animal Crackers ha sido injustamente infrovalorada al compararla con algunas de las películas posteriores de los Marx. Esto es debido principalmente a la carencia de momentos inolvidables para el espectador. Sí, hay un buen número de frases legendarias por parte de Groucho, y un gran protagonismo por parte de Chico y Harpo (escenas con piano y arpa incluidas) que están excelentes, pero aún así falta algo. Un conjunto más que correcto y divertido que adolece de un pico de brillantez que sobresalte. El que el ritmo no decaiga a lo largo de la película da fuerza a la cinta, pero sin nada que sobresalga con respecto a lo demás, el espectador tiene la sensación que ha visto una buena película pero nada más. Los números musicales también son dignos de mención.

Aunque no esté a la altura de Duck Soup, Horse Feathers, A night at the opera, o The Big Store, Animal Crackers deja frases y momentos inolvidable como:
-¿Le importa si no fumo?
-Este mundo sería mejor para los niños si fueran los padres los que tuvieran que comerse las espinacas.
-No diga nada de esto a nadie, ni siquiera a mi.
Y especialmente la escena del robo del cuadro, la partida de cartas, y el primer encuentro entre Chico, Harpo y Roscoe.
Como curiosidad, a mediados de los 70, un grupo de estudiantes de la universidad de UCLA trataron de visionar una antigua copia de la película pero debido a la pésima calidad de esta, y del resto de copias existentes, tuvieron que abortar el plan. Contactaron con la Universal (la cual poseía los derechos de clásicos de la Paramount, entre ellos Animal Crackers) para que volvieran a estrenarla. Ante la negativa de estos, los estudiantes acudieron a Groucho Marx, quien les brindó todo su apoyo, con lo que consiguieron una gran cobertura nacional. Debido a la presión, la Universal reculó y re-estreno la película. Groucho acudió a dicho estreno, en el cual fue aplaudido y vitoreado por todos los espectadores. Fue un gran éxito de audiencia durante los meses que proyectaron la película.
Veinte años después se encontró un fragmento de apenas 15 segundos a color perteneciente a un ensayo en el que vemos a Harpo frente a Margaret Dumont. Lo más destacable de esto, además del propio color, es Harpo, ya que no va ni con su típica indumentaria, ni su conocida peluca roja.


Entrada siguiente: (IV) - Monkey Business (Pistoleros de Agua Dulce)

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