martes, 7 de octubre de 2014

Películas - Años 60: Barbarroja (1965)


AKAHIGE (10/10)

¿Cuándo han hecho los políticos algo por los pobres? Nunca.

Me temo que en cada una de las críticas que haga a una película de Akira Kurosawa encontraréis siempre el mismo paralelismo que tanto me gusta resaltar, y este no es ni más ni menos que la comparativa entre el director nipón y John Ford. Si pensamos en un western se nos viene a la cabeza Ford acompañado de John Wayne. Si pensamos en una película de samuráis, pensamos en Kurosawa junto a Toshiro Mifune. Sin embargo, ambos triunfaron en diferentes géneros, a pesar de que la consabida fama les llegó por otros títulos. Ambos buscaban transmitir la mayor parte del tiempo un mensaje, principalmente social, y daba igual el género que fuera, siempre lo lograban. En el caso de Kurosawa, que es el que nos interesa hoy, su crítica social no conocía límites. La sociedad japonesa sufría muchos problemas por educación, injusticia, corrupción, y el los trata en la mayoría de sus películas. La cobardía y victimismo de los campesinos en Los Siete Samuráis, o la corrupción de las diferentes administraciones en Vivir. En Barbarroja busca hacer una crítica social global. La búsqueda de la humildad, la compasión, el humanismo para hacer de este un mundo mejor.
La historia transcurre durante el siglo XIX, en uno de los barrios más pobres de Tokio, donde llega Naboru Yasumoto, un joven recién nombrado médico en la escuela holandesa de Nagasaki, que aspira a convertirse en médico personal del Shogun a través de las influencias de un conocido. Acude a presentarse a la clínica del conocido doctor Niide, apodado Barbarroja por su barba pelirroja, a petición de su padre, aunque para su sorpresa, se verá obligado a permanecer en la clínica para trabajar con el Niide. En un principio se niega a trabajar en un clínica de barrio tan humilde. El ha estudiado duro durante tres años en Nagasaki para convertirse en el médico del Shogun, lo cual le reportaría fortuna y respeto. No desea emplearse en un oficio tan "bajo" como el del doctor Niide, el cual atiende incluso a los pobres por las tardes. Y menos aún cuando este le pide los apuntes y de sus estudios en busca de nuevo remedios o formulas de curación. 
Pero poco a poco se ve sumergido en ese inframundo del que siempre ha vivido al margen por la posición de su familia. Comienza a conocer el auténtico sufrimiento de las personas, y descubre que el dolor no solo tiene origen físico. Siendo tres casos los que más influyan en él, el de un hombre que va a morir sólo sin despedirse de su familia; el de otro que siempre vivió para ayudar y trabajar por sus semejantes y que oculta un terrible secreto; y el de una joven de 12 años maltratada por su madrastra en un burdel. 
A su vez, comienza a ver en Niide una figura a la que imitar y venerar por el sacrificio que realiza día a día para tratar de ayudar al máximo a todos sus pacientes.
Kurosawa se basó en la colección de relatos cortos de Shugoro Yamamoto, Akahige shiryotan para desarrollar el tema central de la obra. También se inspiró en la novela de Dostoevsky, Humillados y ofendidos, para la historia de la joven de 12 años. Su principal intención con esta cinta fue denunciar la clara injustica social de los más pobres, además de homenajear a los pocos héroes que como el personaje de Barbarroja, lo dieron todo para luchar contra esta lacra. La incursión de un personaje prepotente y egoísta como el de Yasumoto permite una mejor introducción al mundo en el que habita Niide para que nosotros mismos nos cuestionemos acerca de esta realidad. Humanismo, existencialismo, son las principales corrientes filosóficas que interesan a Kurosawa y que hacen aparición en esta imprescindible obra de obligado visionado en todas las facultades de medicina del mundo.
Para el papel protagonista no podía haber ningún otra persona en mente para Kurosawa que no fuera su conocido actor fetiche Toshiro Mifune. Este firma uno de los mejores trabajos de su carrera, y curiosamente, también el último junto al director de El Infierno del Odio, tras 16 películas juntos. Existen dos explicaciones. Una fue la de Mifune, el cual tuvo que soportar el estrés del rodaje durante dos años en los que no pudo afeitarse la barba y lo que le impidió participar en otras películas. Por otro lado existe la versión de Kurosawa, quien no acabó contento con el trabajo del actor y que jamás volvería a trabajar con él. Mifune ganaría poco después el premio a mejor actor en el festival de Venecia.
Otras dos curiosidades son que esta es la última película en blanco y negro de Kurosawa, además de ser la única de sus cintas en las que aparece un desnudo femenino.

Os dejo una de las mejores escenas de la película. Posiblemente la que mejor explica el carácter de su protagonista:

@solocineclasico

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