miércoles, 8 de octubre de 2014

Historia del Cine: Neorrealismo Italiano

"El neorrealismo no es nada, tan sólo una idea, un punto de vista, una actitud moral."
Cesare Zavattini

Si algún género cinematográfico fue cercano a la realidad social de su momento, este fue sin duda alguna el Neorrealismo Italiano, tanto por las circunstancias en las que surgió, como lo que mostraban en la pantalla. Sus características principales no son más que un espejo que reflejaba la situación que vivían tantos los personajes de sus historias, como la de los mismos que las filmaban. Entenderéis esto un poco mejor más adelante con varios ejemplos.
Pero, ¿qué es y cómo surge esta escuela/movimiento? Para empezar, podemos considerar cine neorrealista italiano a todas aquellas películas en el que la cotidianidad de las personas y sus propios problemas son el eje central de la historia tras el fin de la segunda guerra mundial y el nacimiento de la nueva Italia.
Italia vivía en un régimen dictatorial desde los años 20 por lo que el cine sufría de una gran censura. Pocos eran los autores que se atrevían a contradecir al sistema. El tipo de cine que predominó durante aquellos años siempre tuvo un carácter más ligado al propio espíritu italiano que trataba de inculcar Benito Mussolini, orgullo nacional, costumbrismo, musical, histórico... muy en la línea del cine generalmente aprobado por cualquier régimen totalitarista. Esto hace surgir una generación de directores que buscan realizar otro tipo de cine pero se ven incapaces por las trabas gubernamentales. Han de amoldarse a las exigencias de su tiempo, y esperar su oportunidad.
La guerra transforma las vidas de los italianos, obligando a que muchos de ellos pierdan sus trabajos, sus casas, sus propias vidas. La realidad social es terrible, y alguien tiene que registrarlo. Es aquí donde surge Roberto Rossellini y su Roma, Ciudad Abierta. En esta película, el director nos cuenta la historia de varios personajes durante la ocupación nazi de Roma: un miembro de la resistencia, su prometida la cual tiene un hijo, un sacerdote que ayuda a la resistencia. Todas eran historias verídicas que el propio Rossellini recopiló durante la "ocupación" nazi de la capital. El director adopta una responsabilidad social al narrar esta historia, siendo además los métodos de rodaje los que impulsaran unas normas no escritas para el resto del movimiento. Para empezar, ha de rodarse en la calle, ya que los estudios de cine estaban cerrados o destruidos, como es el caso de los famosos estudios Cinecittà (usado por los nazis como campos de concentración civiles, y posteriormente bombardeado por los aliados); y además las producciones apenas contaban con presupuesto, por lo que el rodaje suele ser bastante acelerado, contratando además en ocasiones a numerosos actores no profesionales. El rodaje en la calle donde transcurre las verdaderas historias impregnan las películas de una realidad total.
La película, a pesar de la censura en algunos países, se convirtió en un clásico desde su estreno, logrando la Palma de Oro en Cannes y una nominación al Mejor Guión en los Oscar.

Fragmento de Roma, Ciudad Abierta

Rossellini impulsó indirectamente el nacimiento del neorrealismo italiano asentando unas bases incondicionales en su gran película: conciencia social del cine; bajo presupuesto; método acelerado de rodaje; actores no profesionales en su mayoría; exteriores e interiores reales... Aunque ya existían precedentes del neorrealismo. En los años 30 surge un cine que busca retratar la vida rural y de los diferentes pueblos italianos a través de dramas o comedias, financiados por el régimen de Mussolini. Tras el estallido de la guerra surgen las primeras películas de tinte patriótico, en el que en ocasiones se retrata con crudeza la vida del soldado italiano. Pero es en 1943 cuando Luchino Visconti estrena Obsesión, una adaptación de El cartero siempre llama dos veces, la cual asienta el más claro antecedente de cine neorrealista. Algunos expertos afirman que se trata de la primera película neorrealista de la historia. Yo prefiero pensar que es la transición del cine italiano controlado por la censura, al cine libre y social de posguerra.
Visconti vivió unos cuantos años en Francia trabajando con Jean Renoir y empapándose del cine realista francés. Esta experiencia sirvió en parte de inspiración para el rodaje de Obsesión. En ella nos cuenta la asfixiante existencia de una joven casada con un hombre terrible con el trabaja en un hotel restaurante. Bajo este clima de angustia aparece un atractivo vagabundo que se convertirá en el amante de la chica, y con el que planeará el asesinato del marido.
La crudeza del argumento, junto a la estética opresora del film causó un gran impacto en la sociedad italiana aunque también sirvió de inspiración al resto de cineastas no afines al régimen.
Tras el estreno de Roma, Ciudad Abierta, llegaron otras películas en la que se reconocían las características principales ya trabajadas en esta y Obsesión.

1946
Rossellini vuelve a estrenar otra historia de argumento similar a su anterior cinta, Paisà (Camarada), en la que narra en diferentes episodios el avance de las tropas aliadas por Italia; Vittorio De Sica estrena El Limpiabotas, protagonizada por dos niños que sueñan con comprar un caballo, y que tendrán que traficar en el mercado negro de la Roma de posguerra sin ser descubiertos. La cinta obtuvo una nominación al Oscar al Mejor Guión Original. Y Alberto Lattuada presenta El Bandido, protagonizada por la estrella del momento, y de Roma, Ciudad Abierta, Anna Magnani, en la que un hombre vuelve a casa después de la guerra y se encuentra con su casa destruida, su madre muerta, y su novia desaparecida, a su vez será introducido en el mundo de la delincuencia por una fascinante mujer.
1947
Podemos destacar Caza trágica de Giuseppe De Santis, en la que el cine plantea por primera vez la necesidad de buscar un equilibrio que de paso a una nueva Italia basada en la convivencia social. Considerada la mejor película italiana de aquel año.

Fragmento de Alemania, Año Cero

1948 
Este año dio tres cintas capitales del cine neorrealista italiano. Supuso el regreso de Luchino Visconti tras su ópera prima, Obsesión. El final de la trilogía de posguerra de Rossellini. Y el estreno de la, en mi opinión, mejor película neorrealista y del cine italiano en general de la historia.
Visconti estrena La Tierra Tiembla, drama sobre la lucha de un pescador para independizarse de los mayoristas de la pesca. Supone la primera de una trilogía de películas sobre Sicilia.
Rossellini por su parte decide terminar la suya donde empezó todo, en Berlín. Se traslada allí para rodar en las mismas condiciones que Roma, Ciudad Abierta, una drama sobre la vida de los civiles en el Berlín de posguerra. Se trata de Alemania, Año Cero.
Y finalmente, Vittorio De Sica nos trae una de las películas más importantes y aclamadas de la historia, y en mi opinión, una de las más fieles representantes del neorrealismo, Ladrón de Bicicletas. En ella un padre de familia consigue un trabajo por primera vez en año en el que necesita de una bicicleta, pero en su primer día se la roban, por lo que este deberá comenzar una angustiosa búsqueda por toda Roma de la bicicleta para no perder el trabajo. Consiguió el Globo de Oro y el BAFTA a Mejor Película Extranjera, además de una nominación al Mejor Guión en los Oscar.

Fragmento de Ladrón de Bicicletas

1949
Rossellini vuelve para estrenar Stromboli, estupenda cinta neorrealista más conocida por ser el origen de uno de los mayores escándalos de la historia del cine debido a la relación que mantuvieron el director y la actriz Ingrid Bergman, que por la propia cinta
De ese año también podemos destacar la obra maestra de Giuseppe de Santis, Arroz Amargo, la cual retrata la vida de los trabajadores de los arrozales del norte de Italia. Obtuvo una nominación al Oscar por su Argumento.

Con la llegada de la década de los cincuenta, el cine italiano vive una transformación. El país disfruta de cierta estabilidad política y económica. La industria del cine ha resurgido gracia a las producciones de Hollywood, el aumento del presupuesto de las producciones, y la reconstrucción de estudios de cine como Cinnecittà. El cine neorrealista comienza a evolucionar al igual que la propia sociedad italiana aunque aún tiene mucho que mostrar y denunciar.

1951
No es hasta un año después donde el neorrealismo disfruta de titulos nuevamente aclamados por la crítica a diferencia del año anterior. Destacan los nuevos trabajos de Visconti y De Sica.
En el caso de Visconti, presenta Bellísima, con Anna Magnani dando una vida a una madre dispuesta a todo para que su hija se convierta en una estrella de cine y pueda tener un mejor futuro. Por otro lado, De Sica sigue fiel a sus historia con Milagro en Milán, aunque escribe un capítulo aparte en la historia del neorrealismo italiano, ya que nos encontramos con una excepción que podríamos libremente definir como Cuento Neorrealista. De Sica sigue a un joven huérfano llamado Toto que vive en los suburbios de Milán donde descubren petróleo, por lo que un temible empresario tratará de echar a todas estas personas de su hogar. El director se aleja del habitual mensaje realista/pesimista del neorrealismo dotando su cinta de una mayor y entrañable fantasía como si de un cuento se tratase. Consigue la Palma de Oro del festival de Cannes. Es con Milagro en Milán con la que el neorrealismo comienza a evolucionar con contadas excepciones.

Fragmento de Bellísima

1952
De este año nos quedamos con dos películas. La primera sería Dos centavos de esperanza, obra maestra de Renato Castellani en la que nos presenta la historia de Antonio, un joven que desea casarse con su novia pero que a su vez ha de mantener a toda su familia, por lo que buscará todo tipo de empleos. La cinta obtuvo la Palma de Oro de Cannes.
Y también la última cinta neorrealista de De Sica, y para muchos, película final de dicho género, Umberto D. Más que neorrealista (que lo es) se trata de drama sobre la vejez que sigue a un anciano que trata de sobrevivir de su escasa pensión acompañado de su extrañable perro Flike. Umberto D es una de las grandes obras maestras del cine italiano y una de las más dramáticas jamás filmadas. No tuvo un buen recibimiento en Italia, donde un cine más optimista y menos dramático llamaba con fuerza.
1953 y 1954
Aunque podriamos considerar el fracaso de Umberto D. como el final del neorrealismo italiano, hubo excepciones durante los siguientes años entre las que podemos destacar dos películas del mismo director. Un director que marcó una época y cuyos inicios bien pudieron estar influidos por el neorrealismo. Se trata ni más ni menos que de Federico Fellini.
Fellini ya había colaborado como guionista en películas neorrealista, destacando su colaboración con Rossellini en Roma, Ciudad Abierta. En 1951 debuta en la dirección con El jeque blanco, una comedia que fracasó en su momento pero que con el tiempo se ha reivindicado como una gran cinta, en la que Rossellini colabora por primera vez con el músico italiano Nino Rota.
Dos años después vuelve a presentar una nueva cinta, Los inútiles, en la que se puede apreciar la influencia neorrealista. Esta historia, que puede recordar en ocasiones a la obra maestra de Juan Antonio Bardem, Calle Mayor, narra la vida en la ciudad costera de Rímini y en concreto la de un grupo de jóvenes que se dedican a hacer el vago durante todo el día. La película obtendría el León de Plata en el Festival de Venecia.
Un año después, Fellini estrena una de sus obras maestras, y la película por la que tanto él como su esposa, la gran actriz italiana Giulietta Masina se darían a conocer por todo el mundo, La Strada. Cinta que homenajea tanto al neorrealismo como al mundo del circo y del espectáculo que tanto influyó en el director. En la película seguimos a Gelsomina, una joven un poco simple que es vendida por su madre a Zampanò, un bruto artista ambulante que maltrata y humilla a la chica constantemente. A pesar de ello, Gelsomina se siente fascinada por el estilo de vida ambulante que lleva Zampanò y los demás artistas que conocerá por el camino. Destacan en el reparto la presencia del mexicano Anthony Quinn y el estadounidense Richard Basehart.

Fragmento de La Strada

Fue sin duda alguna con La Strada con la que el cine neorrealista italiano dio por concluida su andadura en la historia del cine. Como decía antes, un nuevo tipo de cine se asentaba en Italia, por lo que el neorrealismo ya no era necesario, aunque su importancia fue vital para la propia historia del cine. Años después han sido muchos los cineastas que se vieron influidos por este género. Las grandes obras maestras del cine clásico español han bebido del neorrealismo, como podemos ver en la anteriormente mencionada Calle Mayor, u otros títulos como Surcos (J.A. Nieves Condes, 1951); Los jueves, milagro (Luis García Berlanga, 1957); El Pisito (Isidoro M. Ferry y Marco Ferreri, 1959); Plácido (Luis García Berlanga, 1961); o El Mundo Sigue (Fernando Fernán Gómez, 1963). Además, años después el cineasta ha hecho uso de las armas del neorrealismo para películas de tono independiente que han buscado plasmar una realidad social cualquiera. Es por ello la importancia de este género, la influencia posterior que han tenido, y la importancia de su compromiso social, buscando en el arte un arma de lucha contras las injusticias del momento.

@solocineclasico

2 comentarios:

  1. Gran trabajo. lo coloqué como referencia para leer, en nuestra muestra sobre el Neorrealismo Italiano. Hay 18 películas para bajarse allí.

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