martes, 26 de agosto de 2014

Películas - Años 30: Too Much Johnson (1938)

Aunque voy a añadir esta crítica como si de una película se tratase, no lo es. Para todos aquellos que leísteis hace tiempo "hallada la primera película de Orson Welles", tranquilizaos, porque no fue así. Su primera cinta fue, es y será siempre Ciudadano Kane. Yo mismo cometí dicho error arrastrado por el nerviosismo propio de un hallazgo tan notable. Y es que Too Much Johnson no es una película propiamente hablando. Welles no lo concibió como una película, sino como parte de una representación teatral de su Mercury Theatre en la que quería combinar cine con actores reales buscando proporcionar algo más de acción a la comedia homónima de 1894 del dramaturgo William Gillete.
La obra original trata sobre un Playboy de Nueva York quien huye del violento marido de una de sus amantes hasta Cuba, donde se hará pasar por el dueño de una plantación que espera a una novia por correo. Desconozco más sobre la obra original, pero como toda comedia teatral, su mayor se encontraría en los diálogos de la misma más que en la propia persecución. Pues bien, aquí es donde entró Welles. Su idea era entremezclar lo que el espectador veía en el escenario, con las escenas filmadas con cámaras. Estas no son más que, en su gran mayoría, persecuciones por calles y tejados, junto a un prologo en el que vemos a dos parejas de amantes juntos hasta que llega el marido, otra hacia la mitad donde los personajes cogen un barco hasta Cuba, y una lucha final en la mencionada isla. Narrativamente hablando no funciona ya que no es su intención. Lo interesante es la parte visual, un joven Welles que usa este proyecto como excusa para sus primeros experimentos en el mundo del cine.

Todo este material se consideró perdido durante muchos años, especialmente tras afirmar Welles que las únicas cintas que quedaban se habían quemado en un incendio en su casa de Madrid. Pero afortunadamente no fue así, ya que se encontró hace poco una única copia en Italia, donde se consiguió restaurar estrenándose en Le giornate del cinema muto, un festival anual de cine mudo en Italia. Para más información consultar este artículo.
En su conjunto, la obra nos muestra lo siguiente: dos parejas de amantes que son descubiertas por los maridos. Uno de ellos no huye, sino que engaña al marido que aún así sigue sospechando; en el caso de la otra todo lo contrario. El marido (Edgar Barrier) persigue al amante (Joseph Cotten) de su mujer (Arlene Francis), de quien solo conoce la forma de su pelo por los restos de una fotografía, por toda la ciudad saltando de tejado a tejado, o escalando escaleras de incendios. Durante dicha persecución veremos curiosas escenas como la de las cajas, tres o cuatro repeticiones de numerosas escenas en los tejados, el marido arrojando los sombreros de todos los que se cruza. Un grupo de sufragistas entre los que el amante se camufla. El barco donde su cruzan con la otra pareja rumbo a Cuba. Y la isla finalmente donde protagonizan una lucha con un tercero que acaba con perseguido y perseguidor en un gran charco de agua mientras diluvia. Además de esto, veréis en algunas ocasiones a los actores mirando a cámara riendo antes de una transición, como esperando las órdenes de Welles; a miembros del staff técnico; y en otras a gente de la calle mirando mientras ruedan... Hay una escena en concreto que es genial en ese aspecto, al final, cuando están luchando con espadas en "Cuba" junto a un precipicio. A uno de ellos se le cae el sombrero por esto y se detienen mirando como este cae, para al momento seguir luchando. En la siguiente toma vuelve a llevar dicho sombrero. Me reafirmo, narrativamente es un desastre porque esa no es su intención. Y sin el contexto del resto de la historia resulta aún peor.

La intención de Welles era rodar unos primeros 20 minutos como prólogo de la obra más otras dos partes de 10 minutos cada una para la presentación del segundo y tercer acto.  Y para ello contó con los actores originales de la obra, entre ellos un joven Joseph Cotten por primera vez delante de las cámaras. Y ya que la historia transcurre a principios del siglo XX, las ropas y sombreros se adaptaron a la misma, además del método de rodaje. Cine mudo, sin intertítulos, el cual recuerda muchísimo a las películas de Mark Sennet, y las slapstick de los años 20, en concreto Safety Last! de Harold Lloyd. Sin contar con los característicos ángulos de cámara de Welles que veríamos en sus siguientes películas.
El rodaje duró 10 días, pero los problemas empezaron tras este. Nadie del reparto cobró por dicho trabajo, al igual que el laboratorio donde reveló la película que se negó a trabajar hasta recibir su dinero. Y por si esto no fuera poco, la Paramount envió una carta a Welles donde le informaba que poseía los derechos de Too Much Johnson y que en caso de que exhibiera la obra tendría que pagar al estudio. Welles hizo una prueba en el Stony Creek Theatre de Connecticut, pero debido a las características del mismo no fue bien recibido, por lo que se abandonó el proyecto y la idea de presentarla en Broadway.
Poco después, Welles escribiría un capítulo en la historia de la radio con su adaptación de La Guerra de los Mundos de H. G. Wells. Tres años más tarde, entraría en el Olimpo de Hollywood con su opera primera, Ciudadano Kane. El resto, ya es historia.


P.D.: Como curiosidad final, la amante de Cotten no es ni más ni menos que una jovencísima Arlene Francis, para quien no os diga nada, es la actriz que da vida a la divertida esposa de James Cagney en One, Two, Three, de Billy Wilder.

Podéis ver la película online aquí

@solocineclasico

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...