sábado, 5 de julio de 2014

Películas - Años 40: El fantasma y la señora Muir (1947)


THE GHOST AND MRS. MUIR (7,5/10)


-A veces te sientes más solo cuando estás con otras personas que cuando estás solo de verdad.

Resulta siempre curioso revisionar los trabajos de un autor o autora posteriores a su gran éxito y encontrarnos en lo que podríamos denominar su "fase de aprendizaje". Y más aún encontrar trabajos tan originales como interesantes. Si bien me atrevo a afirmar que la obra maestra, y mejor película de la filmografía de Joseph L. Mankiewicz es Eva al Desnudo, antes de dicho proyecto firmó otras cintas aplaudidas por la crítica como Carta a tres esposas, y El fantasma y la señora Muir. Y aunque Mankiewicz tenía una gran experiencia como guionista y productor, como director era poco menos que un novato. Aunque un novato bien dotado debido a las enseñanzas de uno de los más grandes, Ernst Lubitsch, y el apoyo de una gran productora como la Fox, la cual apostó por él, siendo, sin duda alguna, una de sus mejores apuestas.
El fantasma y la señora Muir (esclarecedor título donde los haya) nos lleva hasta el Londres de principios del siglo XX en el que una joven viuda, Mrs Muir, (Gene Tierney) se marcha junto a su hija de cinco años (Natalie Wood) y su criada (Edna Best) a una acogedora casa junto al mar para vivir en paz y de manera independiente el resto de sus días. Mas poca tranquilidad encontrará en su nuevo hogar al descubrir que este está habitado por el fantasma del anterior dueño de la casa, un viejo lobo de mar, el capitán Daniel Gregg (Rex Harrison). Armada de una gran paciencia y valor, la señora Muir conseguirá apaciguar al fantasma e incluso entablar una relación de amistad que irá más allá del cariño. Llegando al punto de que cuando Mrs Muir descubra que ya no puede contar con las rentas de su marido, el fantasma decida legarle los derechos de autor de su autobiografía, la cual escribirán juntos. El vínculo se hará cada vez más fuerte hasta que entre en escena Miles Fairley (George Sanders), un carismático autor de quien la joven viuda irá enamorándose perdidamente provocando los celos del fantasma.
Nos encontramos ante una historia que da paso a distintos géneros según el momento de la misma. Arrancamos con una cinta de terror más que creíble gracias a la genial fotografía de Charles Lang, a la que sigue una comedia ligera, que termina convirtiéndose en un drama romántico de tono fantástico. Esto sin duda puede llegar a confundir al espectador, aunque sea el principal atractivo de la cinta, ya que no mezcla en ningún momento los géneros, sino que deja que estos se reemplacen ordenadamente impidiendo que vuelvan a entrar en escena. Aunque, eso si, todos ellos van acompañados del mismo tema central, la soledad. La soledad como muestra de independencia. ¿Hay mayor muestra de independencia que demostrar a los demás y a ti mismo que eres capaz de valerte por ti mismo? Estar solo con la que persona a la que quieres y nada más. Eso es lo que desea la señora Muir, dejar de depender de nadie más que de si misma (lo cual supone una contradicción que ahora comentaremos). Toda su vida ha dependido de su familia, su marido, y ahora la familia de su marido. Lo que ella desea es tiempo para ella y para su hija, apartarse de todo lo que conoce y tranquilidad para hacer algo por si misma. Y esto podría ser más que suficiente... pero no. Va a intentar valerse por si misma, hacer las cosas por si misma, pero con criada. Dominará y tratará de tú a tú al fantasma durante un tiempo, pero en cuanto empiece a enamorarse de él, adquirirá un comportamiento parecido al que tenía con su marido, siendo curioso que las respuestas de Gene Tierney durante dicha parte no pases de "Sí, Daniel". 
Por otro lado está el tema del amor que podemos dejar como tema central de la segunda y tercera parte. Mrs Muir está enamorada de dos hombres, un fantasma y un "fantasmón". Uno le ofrecerá un amor pasional y espiritual que no puede ir más allá, mientras que el segundo le ofrece amor carnal. Los dos son válidos, pero ¿cuál podrá prevalecer?
El reparto está encabezado por Gene Tierney en uno de los mejores papeles de su filmografía junto a Que el cielo la juzgue y El filo de la navaja., y es que una película con el nombre de esta preciosa actriz en sinónimo de garantía. Seguida por Rex Harrison en un personaje que encarna a la perfección con sus movimientos, su manera de hablar, y especialmente su manera de hablar. Más curioso es el caso George Sanders, el cual da vida a un personaje que no deja de recordar al que interpretaría unos pocos años más tarde en Eva al desnudo. Como curiosidad apuntar al personaje de la hija de Mrs. Muir, interpretado por una jovencísima Natalie Wood, la cual pasa casi desapercibida.
Los otros dos grandes baluartes de la cinta (sin contar con la correcta dirección de Mankiewicz) son la fotografía de Charles Lang, el cual fue nominado al Oscar por su trabajo; y la banda sonora de Bernard Herrmann acompañada (en exceso quizás) del famoso Adagio para cuerdas de Samuel Barber.
Aunque hoy en día no sea tan conocida o recordada, es considera por muchos críticos expertos en la materia como una obra maestra, llegando a compararla con películas como Vértigo. Es una cinta muy dirigida, tanto técnica como artísticamente. Una película de obligado visionado si te gusta el buen cine, aunque visto desde un plano diferente. Como decía el crítico y director de cine José Luis Garci, "no es una película de fantasmas, es una película con fantasmas" es quizás el mejor modo de explicar la grandeza de una película engrandecida en exceso, que ciertamente aportó mucho a los tres géneros que toca, pero que al menos yo jamás consideraría de obra maestra, ni podría comparar con otras auténticas joyas del cine clásico, que afortunadamente, son muchísimas.

Os dejo con uno de los hermosos temas que Bernard Herrmann compuso para esta obra:

@solocineclasico

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