lunes, 7 de julio de 2014

Películas - Años 40: Carta a tres esposas (1949)


A LETTER TO THREE WIVES (4/10)


Me marcho de la ciudad con el marido de una de vosotras.

A diferencia del cine actual, existe una unanimidad no oficial sobre el cine clásico. Esto es bueno porque X afamados y respetados críticos del mundo entero dicen que es bueno. Esto es malo porque... igual. Además luego está el público, nosotros. No sólo porque lo digan los "especialistas", sino porque nosotros también las vemos así. Pero ¿qué hacer cuando nuestra opinión no coincide con la generalizada?, ¿cuándo no vemos lo que los demás vemos? Algo de frustración, enojo, incomprensión porque sentimos que nos hemos perdido algo. En mi caso trato de revisionar la cinta en busca de lo que separa una obra maestra de una cinta regular e incluso mala. Y os aseguro que no hubo manera. Carta a tres esposas fue una total y absoluta decepción.
Partiendo de una premisa la mar de interesante, la cinta se desinfla minuto a minuto en un trabajo poco propio de un maestro como Joseph L. Makiewicz.
Tres mujeres de un ciudad residencial cualquiera de EEUU reciben la carta de una cuarta "amiga" en la que les anuncia que deja la ciudad y que además se va acompañada del marido de una de ellas. A continuación somos testigos de tres aburridos flashbacks sobre la relación de estas con sus esposos y el vínculo de la cuarta, Addie Ross
El trato de este último personaje es quizás lo más interesante de la cinta, ya que nunca la vemos, sólo oímos hablar de ella. De manera omnipresente, recuerda a la famosa Rebecca de la obra homónima de Hitchcock aunque sin la fuerza y carácter que los personajes plasmaban en la atmósfera. Todos los personajes masculinos de la cinta se ven irremediablemente atraídos por esta invisible femme fatale que despierta las envidias e inseguridades de las esposas.

(Linda Darnell, Ann Sothern, Jeanne Crain)

Y es que el principal motivo de mi desencanto con esta cinta es el desarrollo de los flashbacks. Lentos, aburridos e innecesarios en muchos sentidos. Plasmando una realidad que ha envejecido mal pero que servirían como interesante documento histórico sino fuera por su mal desarrollo. Una enfermera del ejército que se casa y traslada a la ciudad del marido para conocer a amigos de este; otra que escribe relatos para la radio y que trata de impresionar a sus jefes durante una cena; y la tercera que trata de cazar a su jefe, más mayor que ella a través de la conocida estratagema de calientepo****. En serio, ¿qué me estáis contando?, ¿qué mayor importancia tiene con la historia original? La relación de todo esto con el personaje de Addie Ross está metida con calzador. Desconozco si esto se deberá a las diferencia con la novela original, escrita por John Klemper, y en la que eran cinco las mujeres implicadas en la misma, pero lo que no acabo de comprender en lo sobrevalorado de una cinta que hace aguas por casi todos lados.
Destaco tanto al personaje de Kirk Douglas, como al mismo actor, cuando aún era un secundario relativamente conocido. Curiosamente, Douglas protagonizaría años después una cinta superior con estructura similar, Cautivos del Mal.
Una cinta que todo aficionado del cine clásico debería ver ya que seguramente pocos coincidirán con mi visión, (además de que jamás recomendaría no ver una cinta clásico) pero que os pediría que visionarais con con todos los sentidos puestos en la pantalla.


@solocineclasico

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