jueves, 10 de julio de 2014

Figuras del Cine Clásico: Teresa Wright

En el cine clásico encontramos actores que trabajaron o disfrutaron de un gran éxito durante un par de décadas al menos, pasando de papeles juveniles a adultos, por lo que el paso de los años solo le influía a la hora de cambiar de registro. Con las actrices no era lo mismo. De hecho, resulta bastante común encontrar aclamadas interpretes que sólo trabajaron durante cuando oscilaban entre los 20 y apenas los 40 años, el tiempo en que la belleza las respetó para luego abandonar el mundo del cine por la televisión, la radio o el teatro. Hay excepciones, por supuesto, pero no es tan extraño como a simple vista parece. De hecho, es algo que seguimos encontrándonos a día de hoy. Hoy os traigo uno de esos casos. No será el último.
Nacida en New Haven, Connecticut, el 27 de octubre de 1918, Teresa Wright fue una de esas actrices que el paso de los años, y el encasillamiento en sus papeles le hizo abandonar el mundo del cine definitivamente. Como otras tantas actrices, Wright estudió artes dramáticas tras ver actuar a Helen Hayes en la obra de teatro Victoria Regina, comenzando su carrera en Broadway  con una obra de Thornton Wildercon, Out Town. Poco después se fue de gira interpretando a Mary Skinner en Life with father la cual contó con un espectador de lujo, Samuel Goldwyn, co-propietario de la prestigiosa Metro Goldwyn Mayer. Este quedó prendado del talento de la joven actriz, por lo que con apenas 20 años, Teresa Wright firmaba su primer contrato en el cine. Y empezó participando en tres películas que le supuso algo nunca visto, tres nominaciones al Oscar por cada cinta. Se trataban de The Little Foxes (William Wyler, 1941), Mrs. Miniver (William Wyler, 1942) y The Pride of the Yankees (Sam Wood, 1942). Todas ellas fueron grandes éxitos de crítica y taquilla, ganando merecidamente el Oscar a Actriz de Reparto por su papel de Carol Beldon en Mrs. Miniver, quizás su mejor trabajo. Un año después, y siendo una de las actrices más relevantes del panorama, Hitchcock la escoge para que sea la protagonista de su nueva película, Shadow of a Doubt. Pero el encasillamiento de la actriz ha comenzado. Se da el caso que siempre interpreta el mismo tipo de papeles, los de una joven fuerte de carácter acompañado de un aspecto frágil y dulce, lo que supone cierta atractiva contradicción. No es la mujer por la que los hombres se vuelven locos, sino de la que se enamoran.
En 1946, el genial William Wyler, el cual la había dirigido en sus dos primeras películas, vuelve a contar con ella para un papel clave en la estupenda y galardonada The Best Years of Our Lives, donde Wright interpreta el mismo papel que os he descrito unas lineas arriba. La película fue todo un éxito de crítica y público. Alcanzó la friolera cifra de 9 Oscars, mas nuestra joven interprete no estuvo entre los nominados aquel año. Después de aquello, la carrera de Wright iría en lento declive. Los papeles cada vez eran menos interesantes, y las películas más irrelevantes. Hubo excepciónes, como Pursued (1947, Raoul Walsh), Enchantment (Irving Reis, 1948), siendo la más notable The Men (Fred Zinemann, 1950) en la que comparte cartel con un joven y primerizo actor, Marlon Brando.
En diciemre de 1948 protagonizó una pequeña polémica en su estudio debido a "diferencias de opiniones" con Samuel Goldwyn y el Studio System, que básicamente consistía en primar el cine como negocio en vez de arte.

Me gustaría aclarar que jamás he rechazado los papeles que me han ofrecido a placer; sino porque mi salud me lo ha impedido. Acepto el cese de mi contrato por parte del señor Golwyn sin protesta alguna. De hecho, lo hago con alivio. El tipo de contrato estandarizado en la industria del cine entre actores y productores me resulta arcaico en forma, y absurdo en concepto. Estoy determinada a no ofrecer mi nombre nunca más a este tipo de cine... He trabajo para el señor Golwyn durante siete años porque consideraba que era un gran productor, y he sido bien retribuida por ello, pero en el futuro estaría encantada de trabajar por menos si haciéndolo, puedo mantener cierto dominio sobre la decencia y sentido común, sin que el mejor trabajo del mundo me resulte intolerable.
Mujer de carácter y principios, dentro y fuera de la pantalla.
En 1960 conseguiría dos estrellas en el paseo de la fama, una por el cine, y otra por la televisión.
Casada en dos ocasiones, se retiró tras su última película en la gran pantalla, The Rainmaker (Francis Ford Coppola, 1997). Falleció el 6 de marzo de 2005.

Aquí os dejo una gran escena de la cinta Mrs. Miniver. (Perdonad la calidad):


@solocineclasico

3 comentarios:

  1. Teresa Wright era una actriz que siempre me ha gustado mucho. La descubrí en El orgullo de los yanquis y me quedé prendada. Poco después la vi en La loba, como odié a Bette Davis por todo lo mal que se lo hacía pasar. Yo tenía unos quince años y me lo creía todo, me integraba en las películas que veía. Ya en Los mejores años de nuestra vida, sin palabras me quedé. Era una actriz que tenía algo especial. Lástima que la industria no sacase más partido de ella. Pero nos quedan todas esas películas que has nombrado para seguir disfrutándola.

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  2. No le conozco. Sin embargo no le hubiera visto de no ver esta entrada, intentare conseguir la pelicula

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  3. Adorable Teresita Wright. Está inolvidable en "los mejores años de nuestras vidas" porque le iba muy bien ese papel de niña-mujer. Ya digo, encantadora. Saludos.

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