miércoles, 11 de junio de 2014

Películas - Años 30: Dejad paso al mañana (1937)


MAKE WAY FOR TOMORROW (9/10)

-Cuando se tienen 17 años uno piensa en divertirse. Cuando tienes 70, la máxima diversión consiste en fingir que no te importa enfrentarte a los hechos... ¿te importaría que siguiera fingiendo?

Dependiendo del género cinematográfico del que hablemos nos vendrán a la mente algunas u otras películas que definen a la perfección las premisas de esta. Y he aquí que nos encontramos con un subgénero poco frecuente en el mundo del cine, seguramente por lo atrevido y complicado del mismo. Dentro de la rama del drama, estaría junto a familiar, con la palabra clave vejez. En 2012, el director austriaco Michael Haneke nos regaló Amour con la que triunfó por el mundo entero. Ya, si retrocedemos un poco encontramos otro caso similar. En concreto la obra maestra de Yasujiru Ozu, Cuentos de Tokio. Y no podía una película aún más anterior a estas, Dejad paso al mañana. Posiblemente la más dura y dulce de todas ellas.
La historia arranca con una reunión familiar. Un anciano matrimonio que informa a sus hijos de que están en bancarrota y que el banco se va a quedar con su casa, por lo que necesitan ayuda. La única solución es que cada uno de los hijos se quede con uno de los padres, separándolos por primera vez desde que están juntos. El trato que recibirán de sus hijos no será el más adecuado, viendo en ellos siempre más un incordio constante que un familiar. El padre se pondrá enfermo y deberá trasladarse con otro de sus hijos a California, separándose aún más de su mujer, con la que se verá por "última" vez en NY antes de partir
Lo primero que me llamó la atención de esta película es que esté dirigida por un hombre de comedia como Leo McCarey, incluyendo en mi opinión la mejor películas de los Marx, Sopa de Ganso, y que triunfó en 1944 ganando 7 Oscars con Going my Way, además de ser el descubridor de Laurel y Hardy. Un hombre con un gran talento, sí, que lo pone a disposición de este imprescindible film en el que nos habla no solo de la vejez per se, sino que desglosa lo que ello conlleva: amor y desprecio; aceptación y rechazo; estupidez y sabiduría; experiencia e inexperiencia; comodidad y sacrificio... toda una lección de lo que es la vida a través de la pareja de ancianos más entrañables de la historia del cine. Un hombre y una mujer, que a pesar de su edad siguen perdidamente enamorados el uno del otro. Que sufren por la distancia impuesta por sus hijos. Que se emocionan como críos por una llamada telefónica o una carta por parte del otro. Dos seres humanos a los que la justicia debería obligar a vivir juntos para aportar un poco de felicidad y ejemplo a un mundo cruel.
En la película somos testigos de un gran número de escenas inolvidables, portadoras de una pequeña lección: la llamada de teléfono de la madre, presenciada por un grupo de personas que se sentían incómodos con su presencia y que al oír la dulce conversación de esta no pueden evitar compadecerse de ella por no estar junto a la persona a la que ama; la de la carta que el tendero no terminar de leer al padre (debido a que este no tiene las gafas con él) por ser demasiado hermosa y personal; la escena del baile; el dramático a la parte que hermoso final en la estación; y por supuesto, la más curiosa y genial de toda la cinta, la escena del "no beso", un momento en el que anciano matrimonio está a punto de besarse y en el que de espaldas, la mujer mira a cámara un momento y frena el beso al ser algo demasiado personal y hermoso como para compartir con el público:

Y he aquí otro dato que podrá sorprender a más de uno, la pareja protagonista no era tan mayor como reflejaban sus personajes. Beulah Bondi, la madre por excelencia a finales de los años 30 y durante los cuarenta contaba por aquel entonces con 49 años, mientras que Victor Moore, rondaba la cincuentena. Toda una curiosidad que en mi caso no hace más que incrementar mi admiración por estos dos actores, algo olvidados, pero que en el caso al menos de ella, supone un capítulo a parte en la historia del cine clásico.
@solocineclasico

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