lunes, 28 de abril de 2014

Películas - Años 40: ¡Qué verde era mi valle! (1941)


HOW GREEN WAS MY VALLEY (10/10)

Lo he dicho en numerosas ocasiones, John Ford demuestra su talento como director en practicamente casi todas sus películas, y más cuando estas se alejan del género del western. Salvo un par de excepciones como Centauros del Desierto, las grandes obras maestras de Ford son El Hombre Tranquilo, Las Uvas de la Ira, El Delator... las pruebas están ahí. Incluso Hollywood lo veía así. Cuatro Oscar a Mejor Director, todos por estas películas incluida la que os voy a hablar hoy. El director pensaba de manera diferente con su antológica cita de: Me llamo John Ford y hago películas del oeste.
En la filmografía de Ford adquiere gran importancia la familia, especialmente la de la madre. Criado en una familia de inmigrantes irlandeses en EEUU, con alrededor de una docena de hermanos, la infancia del director se ve reflejada en sus mejores películas, y ¡Que verde era mi valle! no es una excepción.
Los Morgan son una orgullosa familia minera de Gales, Reino Unido, en la que el respeto por su trabajo, su forma de vida, y la unidad familiar lo son todo. El pequeño de la familia, Huw, observa con admiración a sus hermanos mayores y a su padre, deseando ser un día como ellos. Pero tras la drástica bajada de sueldos de los mineros, el malestar de los trabajadores irá en aumento, viendo quizás en una unión sindical la única manera de evitar el desastre. Al mismo tiempo, la llegada del nuevo reverendo, Mr. Gruffydd, servirá para orientar tanto al pueblo sobre que camino tomar, como a Huw, quien verá en este, una persona a la que admirar también.
La voz de un Huw adulta narra en voz en off al comienzo de la cinta los recuerdos de su pueblo natal. Como todo era vivo, hermoso y verde en su infancia, y como acabó en desastre. El plano del pueblo, sucio y triste vigilado por la mina en la pendiente del mismo, hace presagiar un aciago destino para este hermoso paraje. Sabemos que nos encontraremos ante un final dramático, y esto se nos hará aún más duro cuando conozcamos a la familia Morgan. Una entrañable familia galesa en la que la figura de los padres inspira amor y respeto a partes iguales. Donde los hijos son el reflejo de un buen trabajo por parte de sus progenitores. Donde todo parece casi idílico... hasta que las cosas se tuercen. Hasta que empiezan a surgir las primeras fracturas. Cuando el pueblo entero se ve sumergido en la crisis de los salarios en la mina, en la que desean crear un sindicato, y cuando el padre (Donald Crisp) se niega. Es ahí donde la madre (Sara Allgood) toma las riendas y busca en la unidad la fuerza de su familia, llegando a enfrentarse y a amenazar a todo el pueblo si alguno ponía la mano en su marido o sus hijos. La fuerza de la madre lo dice todo. Ella es el pilar de la familia. Si ella cae, la familia también. Le preguntaron una vez a John Ford por la importancia de la familia en sus películas, a lo que el respondió: "tiene usted madre, ¿verdad?".
La figura del reverendo progresista (Walter Pigeon) también resulta más que interesante. Un hombre dedicado a Dios, pero que no deja de ser uno de los suyos, ya que fue minero en otros tiempos. Conoce y entiende los problemas del pueblo, y no tiene otra intención más que la de ayudar. Sin embargo, todo se complica aún más cuando se enamora, y es correspondido, por la hija de la familia Morgan, una joven Maureen O´Hara. El reverendo se ve incapaz de mantener a una familia, y de privar a la muchacha de la vida que le podría un hombre con más recursos, por lo que rechaza a la joven, destrozando a ambos. Pero la cosa no terminará ahí. Los futuros acontecimientos servirán de ejemplo de degradación del pueblo y sus habitantes.
En conclusión, el mensaje de Ford es más que claro. No hay nada más fuerte que el amor paternal. Nada puede contra este, ni siquiera las terribles fauces de una mina. Nada. Ellos son nuestra guía ante el sendero de la vida. No lo olvidemos.
Basada en la aclamada novela de Richard Llewellyn, la Fox se hizo con sus derechos y empezó a trabajar en la adaptación. Esta, en un principio, iba a ser dirigida por William Wyler  (entre el soberbio trabajo de Ford, o la posibilidad de ver una nueva obra maestra de Wyler, no sé que preferiría), aunque finalmente fue reemplazado por Ford, no sin antes escoger al protagonista de la historia, el pequeño Huw, interpretado por un jovencísimo Roddy McDowell. Ford quería rodar en un pueblo auténtico de Gales, pero debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial, y el peligro por los bombardeos alemanes, tuvieron que reconstruir el pueblo en Malibu, California.
La película logró 10 nominaciones en los Oscar, alzándose con la mitad, Mejor Película, Mejor Director (John Ford, que ganaba su tercer Oscar, y el segundo seguido), Actor Secundario (Donald Crisp), Fotografía y Dirección Artística.
Podéis ver la película online aquí:

@solocineclasico

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