sábado, 22 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (VIII): Una noche en la ópera (1935)


A NIGHT AT THE OPERA (10/10)

La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.

Habíamos dejado  a los hermanos por separado tras el cese de su contrato con la Paramount. Groucho vivía poco menos que de las rentas; Harpo hacía las veces de espía y arpista; Zeppo había abandonado el grupo para convertirse en representante de estrellas, y Chico se encontraba jugando una partida de poker con Irving G. Thalberg. ¿Y quién era Thalberg? Con apenas 35 años, era el productor más exitoso de todo Hollywood. Apodado como "El Chico de Oro", poseía una innata cualidad para escoger los mejores guiones y juntar a los mejores equipos técnicos y artísticos, por no decir de la rentabilidad de sus películas y las buenas críticas que acostumbraba a recibir. Tres de sus películas se habían alzado con el Oscar: The Broadway Melody (Harry Beamount, 1928), Gran Hotel (Edmund Goulding), y Munity on the Bounty (Frank Lloyd, 1935). Fue tal su legado e impacto en la historia de Hollywood que tras su muerte se creo una categoría en los Oscar con su  nombre a quien se hubiera destacado en el mundo del séptimo arte. Y casualmente se encontraba en la misma partida de cartas que Chico Marx. Mientras desplumaba a este, Thalberg era incapaz de dejar descansar su cerebro durante unos minutos, por lo que comenzó a hablar con Chico de las carencias de sus películas junto a sus hermanos. Principalmente le hacía ver que aunque fueran divertidos, no caían del todo bien. Eran demasiado caóticos, necesitaban, no solo un tipo de freno, sino algo que les hiciera simpáticos a las audiencias (especialmente a las mujeres). Hacía falta una historia de amor en la que ellos intervinieran para que esta fuera posible. Tras terminar la partida, Chico se reunió con Groucho y Harpo y les informó de que Thalberg estaba interesado en hacer una película con ellos. Estos, preocupados por la vida que llevaba su hermano mayor, aceptaron a condición de que pudieran administrar los gastos de Chico. 
Al llegar a la Metro, Thalberg reunió a un equipo entero de guionistas encabezado por George S. Kaufman, y entre los que se encontraba Buster Keaton aunque sin acreditar, para que pusieran a punto la que sería su sexta película. Ellos pidieron únicamente incluir en el reparto a Margaret Dumont, a lo que Thalberg aceptó de buen grado. El resultado fue el siguiente:
(Irving G. Thalberg)
Otis B. Driftwood (Groucho) es un relaciones públicas que trabaja? para la señora Claypool (Margaret Dumont), una nueva rica que ansía entrar en la alta sociedad siendo presentada a las personas indicadas, además de donar generosas cantidades de dinero. Una de estas personas es Herman Gottlieb (Sig Ruman), quien dirige la ópera de Nueva York, y que tras una gira europea se prepara para volver a su ciudad tras el éxito en el viejo continente. Invita a ambos a que acudan a la última representación de la temporada, esa misma noche, para decidirse a invertir. Al mismo tiempo, una pareja de enamorados que trabajan en la ópera afrontan la posibilidad de no volver a verse al tener que partir ella a Nueva York como primera cantante, mientras que él, aunque dotado de un gran talento, solo es figurista que permanecerá en Europa. Pero para ello entrarán en acción Chico y Harpo, quien conseguirán que Groucho represente al muchacho y posteriormente se colarán en el camerino de este en el barco rumbo a EEUU.
Podemos destacar varios aspectos del nuevo guión: Para empezar la estructura. Thalberg insistió mucho en esto, debía tratarse de una historia con sentido, una historia que gustase y que fuera desarrollada a través de un orden lógico. La historia de amor, dos jóvenes enamorados que no pueden estar juntos y a los que los hermanos ayudan sin contemplaciones. El toque Marx, si antes estos se burlaban de todos y todas, en esta ocasión vuelcan su maquiavélico y divertido ingenio para sacar de quicio a los "villanos" de la obra, más unas cuantas frases de Groucho dirigidas hacía Dumont. El desatado humor marxista no tenía cabida en la MGM.
Cabe mencionar que Allan Jones "sustituye" a Zeppo como cuarto integrante del grupo, el cual es ayudado por los hermanos para estar con su amor, Kitty Carlisle. A alguien de la Metro se le metió en la cabeza que había que lanzar al estrellato a este actor cantante, por lo que tanto en esta película como en "Un día en las carreras", Jones cuenta con escenas en las que puede lucir su voz importando poco o nada al conjunto de la historia. De hecho, fueron sus escenas románticas las que más críticas recibieron.
Los hermanos no estaban convencidos del todo con el guión, por lo que Thalberg tuvo idea sin precedentes. Mandó a estos de gira con el guión para que representaran la obra ante el público para así probar las partes que funcionaban o que no. Una de estas fue la mítica del camarote, escrita por Buster Keaton, y considerada la mejor escena cómica jamás filmada. Al público no terminaba de convercerle, faltaba algo más, por lo que una noche los hermanos hicieron de las suyas y convencieron al resto del reparto a que entraran en escena hasta que el decorado diera de sí. 
Y lo hizo. Y gusto. Y mucho. Muchísimo. Por lo que la escena se cambió en el guión de la misma manera. Convencidos del material que tenían entre manos, y con 175 carcajadas contadas por parte del público, los Marx comenzaron a rodar la película dirigidos por Sam Wood, un director habituado a tratar con las grandes estrellas y que tuvo sus más y sus menos con los hermanos. Al ser este un perfeccionista, hacía a los hermanos repetir las escenas gran número de veces, por lo que estos se vengaban robando después las cintas o metiendo arena en las cámaras. Especialmente conocida fue la siguiente discusión entre Sam Wood y Groucho:
-You can´t make an actor out of clay/ No se puede hacer un actor con arcilla. 
A lo que Groucho respondió:
-And you can´t make a director out of wood/ Y no se puede hacer un director de madera.
Thalberg confiaba ciegamente en Wood para hacerse cargo de todo, por lo que cuando los hermanos acudían a su despacho para pedir cambios en la producción, este les daba largas y les dejaba esperando allí durante horas. Debido a eso, una tarde al volver a su despacho tras darles plantón, Thalberg se encontró a los Marx desnudos asando patatas en la chimenea.
Fuera como fuese, la película fue todo un éxito. De hecho, fue el mayor éxito de toda su filmografía. Recibió las mejores críticas, y se convirtió en todo un boom. Las únicas críticas recibidas fueron aquellas que echaban de menos el desenfreno de la etapa de la Paramount, aunque estas fueran, y siguien siendo, minoritarias. Únicamente en algunos de los números musicales y en las escenas de amor podemos encontrar a un espectador que no ría, ya que el resto de la función es una carcajada constante. De principio a fin. Especialmente con Groucho en escena:

La vida volvía a sonreír a los Marx. Habían vuelvo por la puerta grande cuando casi nadie nada ya un duro por ellos. No es de extrañar que debido al gran éxito de la película nada más terminar se pusieran manos a la obra con su siguiente película, Un Día en las Carreras.

Entradas anteriores:

@solocineclásico

2 comentarios:

  1. Me encanta, un blog de lo mejorcito en cine clásico. Disfrutaba, disfruto y disfrutaré con los Marx. Un saludo.

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  2. Hola.

    He considerado siempre, y considero, a los Hermanos Marx como una de las mejores terapias de la risa para vivir mejor.

    Gracias.

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