lunes, 17 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (VII): INTERLUDIO (1933-1935)


-Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi representante.
Groucho Marx

(Harpo, Groucho, Zeppo y Chico estampando sus huellas en el Paseo de la Fama de Hollywood)


Duck Soup no fue el éxito esperado por la Paramount. Esto, unido a que se veían incapaces de lidiar con el carácter de los Marx, fue el empuje necesario para que liquidasen el contrato que tanto dinero les había aportado en el pasado. Los hermanos no vieron mayor tragedia en ello, ya que no era la primera vez en su dilatada carrera que veían a esta peligrar, por lo que decidieron tomar caminos separados.
Zeppo se retiró definitivamente del mundo de la interpretación. Cansado de su papel secundario entre los hermanos, los personajes a los que daba vida, y que más que los 4 hermanos, eran los 3+1, se convirtió en representante de estrellas, al igual que su hermano mayor Gummo, gozando de un notable éxito. 
Atraídos por un buen salario, Chico y Groucho se dedicaron al mundo de la radio. Ya habían comenzado a raíz del boom de la misma en 1932, cosechando críticas de todo tipo. Muchas eran las grandes estrellas cómicas que se habían volcado en la radio para llegar al mayor número de personas posible durante la Gran Depresión. El público demandaba risas, y esa era la intención de Chico y Groucho. Pero las bajas audiencias impidieron que el programa se extendiera más allá de 26 semanas, apenas 6 meses. Por lo que tuvieron que renunciar a este. Llegarían otros programas de radio, aunque con ninguno alcanzaron el mismo éxito que con sus películas o actuaciones. Para finales de los años 30, Groucho y Chico serían considerados como una mala inversión para el mundo del radio. Groucho seguiría actuando, aunque esporádicamente, tranquilo por el colchón de dinero que había ahorrado tan meticulosamente desde el crack de la bolsa en 1929. Chico en cambió, afectado por una clara ludopatía que arrastraba desde niño, seguía fundiendo el dinero ganado en casinos, partidas de cartas, y en las carreras. Sus deudas comenzaban a ser considerables, por lo que sus hermanos debían acudir a su rescate continuamente.
El caso más sorprendente es sin duda alguna el de Harpo. A pesar de la imagen que todos tenemos grabada de él, y de la escasa educación y cultura que recibió durante su infancia, el éxito de su carrera como artista le granjeó la oportunidad de codearse con los más selectos grupos y sociedades culturales del país. Y es en 1934 cuando Harpo hace historia al convertirse en el primer artista norteamericano en actuar en la Unión Soviética tras la revolución. Allí, aquejado por el terrible invierno y las estrictas medidas de seguridad, EEUU mostró su propia versión del "Marxismo" a través de Harpo y su inseparable arpa. Encontró un gran recibimiento por parte del pueblo ruso, que supo apreciar el talento musical de este sin necesidad de realizar sus típicas payasadas. Pero esto no fue todo. El propio embajador norteamericano en la URSS pidió su colaboración a Harpo para que pasara documentos secretos atados a su pierna, en pos de la seguridad de Estados Unidos, y ante el creciente riesgo de una nueva guerra. Este accedió sin contemplaciones, aún sin saber el contenido de dichos documentos, a poner en riesgo su vida por su país.
Así era la vida de los Marx entre 1933 y 1935, parecía que tendrían que pasar a la historia del cine por sus cinco películas y poco más. Hasta una noche en la que, como otras tantas veces, la carrera de los Marx daría un vuelco en una mesa de cartas. A un lado estaba Chico, quien estaba perdiendo bastante dinero. Al otro, Irving Thalberg.


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@solocineclasico

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