domingo, 23 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (IX): Un Día en las Carreras (1937)



A DAY AT THE RACES (7/10)


Emily, voy a hacerte una pequeña confesión: en realidad soy veterinario, pero cásate conmigo y ya no miraré a otro animal.

Tras el sonado éxito de A Night at the Opera, la Metro se pone manos a la obra con la siguiente película de los Marx. En este caso, la historia se titulaba A Day at the Races, y contaba con un nuevo equipo de guionista a los cuales los hermanos no terminaron de convencer. Al igual que en la anterior preproducción de la película, Thalberg envió a los hermanos con el guión a varios teatro para que representaran el material y así comprobar los momentos que funcionaban y los que no. Y al igual que la vez anterior, el método funcionó, pero ahora quedaba la labor creativa en lo referente al rodaje, y he aquí que se presentó el gran problema: Irving G. Thalberg, con apenas 37 años, muere de una neumonía, por lo que la película se vio huerfana de un auténtico productor. Esta labor la cumplió Sam Wood, director de A Night at the Opera, y que repetía con los Marx tras el éxito de la anterior cinta. Sin Thalberg para imponer sentido, equilibrio y paz, la película sufrió un revés en cuanto calidad. Esto es algo que por lo visto no muchos comparten conmigo. En palabras del propio Groucho, las dos mejores películas de su filmografía fueron Una Noche en la Ópera y Un Día en las Carreras, y no puedo más que rebatir la opinión del maestro. 
El argumento consistía en lo siguiente: Un sanatorio se ve necesitado de clientes y una fuerte inversión que lo salve de la ruina. Una de las pocas huéspedes del mismo (Margaret Dumont), la cual presenta un claro cuadro de histerismo ante la falta de alguna enfermedad que la haga sentir especial, ofrece prestar el dinero necesario si nombran Director del Sanatorio al doctor Hugo Z. Hackenbush (Groucho), quien en realidad es veterinario. Al mismo tiempo, el novio (Allan Jones) de la propietaria del sanatorio (Maureen O´Sullivan), compra un caballo que compita en las carreras para así hacer dinero con el que pagar las deudas del local, pero el temible J. D. Morgan (Douglass Dumbrille), ayudado por su lacayo Whitmore (Leonard Ceeley), quien trabaja en el hotel, tratará de impedir que el caballo compita, además de adueñarse del sanatorio para construir un casino. En ese momento cuando entraran en escena Tony (Chico) y Stuffy (Harpo), quien tratarán de impedir que Morgan se haga con la suya.
Nos encontramos ante un caso curioso en esta cinta. Para empezar, la entrada en escena de Groucho a petición del personaje de Margaret Dumont recuerda bastante al de Duck Soup (y cuando ya dice lo de "es la guerra"...). El personaje de este, continuo, sufre repentinos cambios de carácter, ya que si bien tiene claro que quiere hacer el bien y ayudar a a la hermosa dueña del sanatorio a que este salga adelante, tiene unas cuantas escenas (como la de su llegada al sanatorio) en las que vemos al alocado y anárquico Groucho. Lo mismo ocurre con Chico, que roza el patetismo en las escenas en las que muere de felicidad porque la pareja está junta, y vuelve a ser el Chico que tanto nos gusta cuando estafa a Groucho en la escena de los helados de "tutti-fruti". De la misma manera con Harpo, quien está realmente tranquilo en esta película salvo en contadas escenas donde junto a sus hermanos, se deja llevar para hacer lo que mejor saber, sembrar el caos. 
Si en "Una Noche..." las carcajadas se sucedían una tras otra, en esta encontramos una historia mejor asentada aunque no por ello mejor. Todo lo contrario. El argumento no permite la cantidad de chistes que la anterior, por lo que no es hasta la aparición de Groucho cuando podemos empezar realmente a disfrutar. Es una variable inequívoca, si en escena no está Groucho o Harpo, no es graciosa. Es así. Chico sabe acompañarles, pero por su cuenta no ofrece nada al espectador. Por no decir las escenas en las que directamente no aparecen ninguno de los tres, concretamente las canciones. El tema interpretado por Allan Jones... ¿alguien me quiere explicar por qué?, ¿por qué tiene que ser cantante además de para lucirse?, ¿qué ofrece al guión? Nada. Absolutamente nada. Su personaje es innecesario. Únicamente por el deseo de Thalberg de añadir una historia de amor. Yo lo respeto, pero para nada lo comparto. Si en "Una noche..." funcionaba, aquí desde luego que no. Y es que es así. Todo aquello que se criticó en la anterior cinta de los Marx, en esta se multiplica por 10.
Cabría destacar la aparición nuevamente del genial Sig Ruman en un pequeño papel de médico en el que rebate a Groucho en una de las escenas más alocadas de la película. Al igual que a la hermosa Maureen O´Sullivan, también conocida como Jane en las clásicas películas de Tarzan. Y como mención especial, Esther Muir, quien da vida a una rubia vampiresa que junto a Whitmore, tratará de perjudicar a Groucho. La química entre ambos es algo que no se veía en pantalla desde Thelma Todd.
Además, una escena musical y el propio final con un gran número de actores afroamericanos en una época en la que Hollywood dejaba atrás el racismo, aunque por cuenta gotas. Y por supuesto, la escena de mímica entre Harpo y Chico, en la que el primero trata de advertirle de algo sobre Groucho y el segundo intenta descifrar. Un gag mítico que se repetirá en alguna de las siguientes películas de los hermanos.
A pesar de todo lo dicho anteriormente, Un Día en las Carreras no deja de ser una notable película de los Marx con escenas realmente cómicas, que sin llegar al nivel de las dos películas anteriores, deja un muy buen sabor de boca. Especialmente cuando olvidas a Allan Jones.
Los hermanos Marx se encontraban plenamente asentados en Hollywood. Eran queridos por el público y la crítica, por lo que no es de extrañar que apareciesen en todo tipo de anuncios o incluso dibujos animados.
Atención al minuto 4:50
A pesar de que la película fue todo un éxito, la MGM, sin Thalberg a la cabeza decidió rescindir su contrato con los Marx. Es por ello que estos se embarcarían en su siguiente cinta con otra de las grandes productoras, la RKO.

Entradas anteriores:
(I) - Empezamos
(II) - The Cocoanuts (Los Cuatro Cocos)
(III) - Animal Crackers (El Conflicto de los hermanos Marx)
(IV) - Monkey Business (Pistoleros de agua dulce)
(V) - Horse Feathers (Plumas de caballo)
(VI) - Duck Soup (Sopa de ganso)
(VII) - Interludio
(VIII) - A Night at the Opera (Una noche en la ópera)

@solocineclasico

1 comentario:

  1. Me encanta el Groucho Marx. Te recomiendo el libro Sálvese quien pueda! y otras historias inauditas. He llegado a llorar de risa al leerlo.
    Me ha gustado conocer tu página, porque me encanta el cine clásico.
    Un saludo

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