jueves, 9 de enero de 2014

Películas - Años 60: 55 Días en Pekin (1963)


55 DAYS AT PEKING (8/10)

Mucho debemos al cine, y no solo a nivel cultural, sino económico. España se puso de moda a finales de los 50 y se asentó como paraíso de rodaje de localizaciones en la década de los 60. Las razones: lo bajo de los costes que suponía rodar allí ante la diferencia entre la peseta y el dolar americano; la buena cualificación de los técnicos españoles, y la gran variedad de paisajes que presenta dicho país. Lo fue y lo sigue siendo. Un buen número de producciones de diversos países vienen cada año buscando una localización descrita por el guionista y ansiada por el director y productor. Y si a alguien le debemos esto en España, es en gran parte a Samuel Bronston, productor americano de origen Moldavo, que se asentó en la tierra de Cervantes tras comprar los estudios Chamartín. Aquí produjo, entre otras, cintas épicas como King of Kings (Nicholas Ray, 1961); El Cid (Anthony Mann, 1961); o The Fall of the Roman Empire (Anthony Mann, 1964). Pero es posiblemente 55 Days at Peking la más conocida, o la que obtuvo más éxito.
La acción se traslada al Pekin de principios del siglo XX (1900 para ser más concretos). En dicha ciudad viven en el mismo barrio una buen número de embajadas y consulados extranjeros convirtiendo unos cuantos metros cuadrados en territorio internacional. Tras las puertas de los muros que protegen dicha inmunidad diplomática empieza a gestarse una rebelión encabezada por radicales chinos conocidos como "boxers", que odian todo lo occidental y cristiano. Estos además cuentan con el apoyo del príncipe chino, el hijo de la emperatriz. Esta última no desea una confrontación con las potencias occidentales, aunque tampoco puede seguir soportando la asfixia a la que se ve sometida tanto ella como su pueblo por Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia, España, Japón, EEUU, entre otras... Es por ello que pide a los diferentes embajadores que abandonen Pekin ante la imposibilidad de asegurar su protección. Estos, encabezados por el embajador británico, sir Arthur Robinson, deciden permanecer en Pekin hasta que lleguen refuerzos. Para ello deberán defender sus vidas con un escaso número de soldados y armamento, liderados por el mayor Matt Lewis (Charlton Heston), estadounidense, ante los incesantes y numerosos ataques de los boxers.
Si bien la película se toma alguna que otra licencia artística, es obligado afirmar que tanto la recreación de Pekin en Las Rozas de Madrid, con más de 500 extras madrileños y asiáticos, y alguno de los acontecimientos perfectamente narrados en el guión son más que fidedignos.
Para el mítico y trágico Nicholas Ray, esta cinta supuso su último gran trabajo, el cual no pudo ni finalizar. Suponiendo un rodaje un tanto caótico con cambios de guión de última hora, y que sin embargo nunca afectó al final. Charlton Heston se encargó de rodar alguna de las últimas escenas de una producción en la que aspiraba a ser la gran estrella como estaba acostumbrado.



Esta super producción de Samuel Bronston contó con un trío de actores digno de mención. Empezando por David Niven (el mejor de la película), dando vida al embajador británico sir Arthur Robinson, cuya importancia en la realidad fue tan transcendental como cuentan en la película. Charlton Heston como el mayor Matt Lewis, en un papel curioso ya que si bien había una notable presencia de soldados norteamericanos, que el "Comandante" de la defensa de la ciudad fuera norteamericano se explica sólo si somos conscientes de la procedencia del presupuesto de la cinta. Nada más. Y como colofón, una desubicada Ava Gadner como baronesa rusa en posesión de un suntuoso collar en una situación legal algo apurada, y que sirve como excusa para recrear la obligada historia de amor, posiblemente una de las peor mostradas y cogidas con más hilos de la historia del cine. Lo de desubicada no es solo por su personaje, sino por las propias circunstancias de la actriz, ya que no vivía sus mejores momentos por entonces y se pasaba el día entero hebria.
En resumen, 55 días en Pekin es una notable cinta épica que puede parecer menos por la falta de paisajes y escenarios más variados que los que permite el propio argumento al tratarse de un sitio con toques más propios de "El Álamo", pero que a pesar de todo ha sabido envejecer. Me remito a una escena en concreto cuando David Niven y Charlton Heston han de cruzar una masa de cientos de chinos sin protección manteniendo al compostura mientras todos les gritan. La definición de tensión emocional.


Dimitri Tiomkin consiguió una nominación al Oscar por su banda sonora.
Como detalle final, se ha comentado desde siempre que la inclusión del embajador español en la cinta es un homenaje del propio Bronston al pueblo español hacía el que profesaba tanto cariño, debido principalmente a que primero España no tenía protectorado alguno en China, y segundo, tras el desastre de 1898 no estaba para mantener tropas al otro lado del mundo, al contrario que 300 años atrás. Sin embargo el personaje de Bernardo J. Cólogan y Cólogan no solo es real, sino que tuvo una mayor importancia de lo que aparece en la cinta. Una vez más, desconocemos nuestra propia historia. Os recomiendo este enlace.



@solocineclasico

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