lunes, 20 de enero de 2014

Películas - Años 40: Incidente en Ox-Bow (1943)


THE OX-BOW INCIDENT (8/10)

"¿Usted ha visto caminar a Henry Fonda? Pues eso es el cine".
 (John Ford)


Si alguna vez nos preguntasen por grandes dramas judiciales cinematográficos, rápidamente nuestra mente se iría a clásicos como 12 hombres sin piedad  (1957), Testigo de cargo (1957), Anatomía de un asesinato (1959), ¿Vencedores ovencidos? (1961) o Matar a un ruiseñor (1962), por nombrar cinco diferentes. Tendríamos que seguir ampliando mucho la lista para llegar hasta el desconocido título que hoy queremos reivindicar, Incidente en Ox-Bow, dirigida por William A. Wellman (Ha nacido una estrella, Caravana de mujeres) y protagonizada por un treintañero Henry Fonda, Dana Andrews, Mary Beth Hughes, Anthony Quinn, William Eythe o Henry Morgan, entre otros. Se trata de la adaptación de una novela homónima escrita por Walter Van Tilburg Clark.
Este drama judicial toma la forma de western para contarnos una turbadora historia contextualizada en 1885, en una pequeña localidad del estado de Nevada en el valle de Ox-Bow, en la que el asesinato de un granjero romperá la tranquilidad de un pueblo que decidirá tomarse la justicia por su mano ante la ausencia del sheriff y partirán en busca de los presuntos culpables del acto criminal. En tan solo una hora y 12 minutos se nos expondrá una historia que debería ser de obligado visionado en las clases de ética por su gran elocuencia y su respeto por la justicia. Pese a ser rodada en la década de los años 40, bien podría aplicarse su esencia a los tiempos actuales, en la que la opinión pública suele –o solemos- actuar como jueces impidiendo la verdadera y eficaz labor judicial.

“Other men with families have had to die for this sort of thing. It's too bad, but it's justice.”

Varios temas se tratan en el film que apoyan mi humilde demanda: por un lado, en la cinta se apoya el enunciado ‘nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario’, que será violado por muchos de los personajes que se presentan. Por otro lado, se rompe con la falsa idea de que la mayoría es la que lleva razón, porque hasta un gran número de personas puede errar en una decisión y elegir algo que no es equánime por consenso, y eso no es justicia. Además, se hace una crítica a la pena de muerte, al linchamiento y a la intolerancia defendiendo por encima de la moral humana -que puede errar- el imperio de la ley y la independencia e imparcialidad de los jueces. Algo que todavía, hoy en día, cuesta asimilar.
La estética de la película acompaña lo que nos está contando, por eso todo tendrá un aire un tanto tenebroso y las sombras se desdibujarán de forma esperpéntica. Sin embargo, en esta oscuridad Wellman pondrá luz y dejará entrever con simples miradas, gestos o con muy pocas palabras mucha información acerca de los personajes. Una gran labor de dirección que viene acompañado de un guion ágil y casi teatral –ya que la acción ocurre a lo largo de un día, en muy pocas localizaciones y solo se trata un solo tema- que atrapará al espectador desde el primer momento y le dejará para el recuerdo grandes momentos y reflexiones que no le permitirá desprenderse de la película una vez haya acabado. 
Solo nos queda recomendar esta cinta que estuvo nominada al Oscar en 1943 –y que fue vencida y encubierta por la genial Casablanca- que ha inspirado a directores modernos como Clint Eastwood y que cuenta con uno de los mejores travellings finales, a la altura del que se muestra en Al final de la escapada. No te pierdas esta preparación de Henry Fonda para el que después sería uno de sus grandes éxitos, 12 hombres sin piedad. No te defraudará.


@Peripecias58
@solocineclasico

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