miércoles, 20 de noviembre de 2013

Películas - Años 20: El Héroe del Río (1927)


STEAMBOAT BILL, JR. (8,5/10)

Buster Keaton era la gran estrella de la comedia a comienzos de los años 20 junto a Charles Chaplin. Todas sus películas eran éxitos de crítica y público. Pero entre el británico y él había una gran diferencia. Mientras que Chaplin había arriesgado contando historias más personales, más alejados de la simple comedia, Keaton seguía haciendo lo que público quería. Keaton deseaba llegar a los espectadores de la misma manera que Chaplin, haciendo uso de su propio talento, además de poder llevarlo a cabo como él quisiera. El intento se tradujo en The General, y el resultado, fue un desastre.
The General fue (aunque cueste decirlo) un fracaso de crítica y público. Una más en la lista de innumerables obras maestras incomprendidas de su tiempo. Tras esto, Keaton tuvo que volver a realizar las películas que el público continuaba demandando. Las que llevaba haciendo toda su carrera. Pero es que a esto se uno la llegada del cine sonoro, a lo que Keaton se negó. Estamos hablando de una persona, que al contrario que Chaplin, siempre estuvo a favor de todos los adelantos técnicos en el séptimo arte, y sin embargo, también estuvo en contra de que las películas fueran sonoras, ya que en su caso, el tipo de películas que realizaba tenían más que ver con la acción que con la historia (y a pesar de ello hay gran cantidad de gags que son parte de la historia, y no propiamente de la acción que transcurre en ella como una caída, un golpe o una carrera). El "no me echen la culpa si pierden la guerra" en The General es uno de los mejores gags de la historia, y es puro "guión", pero aún así, Keaton se decantaba por el cine mudo.
Por lo que, tras el tropezón de The General, el famoso actor/director/productor/guionista/etc... se pone manos a la obra con películas que le ayuden en su delicada situación económica, y a volver a grajearse el favor del público. Tras las aceptables Battling Batter (Buster Keaton, 1926) y College (James W. Horne, 1927), Keaton realiza en 1927 su penúltima gran película del cine mudo, Steamboat Bill, Jr.
En esta ocasión, Keaton es el hijo débil e inútil del duro propietario de un viejo barco fluvial de transporte. Este no ha visto a su hijo en años, por lo que cuando recibe la noticia de su llegada, imagina a un joven completamente distinto. La decepción se hace latente nada más encontrarse en la estación. Como si esto no fuera suficiente, el joven se enamora de la hija del competidor del padre, algo a lo que ambos progenitores se negaran, evocando una vez más una de las obras más famosas del dramaturgo inglés, William Shakespeare. Tras la decepción de no haber encajado, Buster ha de marcharse del pueblo ante el rechazo de su padre, hasta que este es detenido. El hijo pródigo tratará de sacarle de prisión, justo antes de que una violenta tormenta estalle y ponga en peligro la vida de todos.
No estamos ante la mejor película de Buster Keaton, pero desde luego es una de ellas. Con esta cinta, Keaton se reafirma ante su público, recordándoles que aún sigue ahí dispuesto a jugarse la vida en una escena para impresionarles. Da igual que se arroje al suelo haciendo fuerza con el cuello (y que este no se rompa), que luche contra un ventilador gigante (el cual simula la tormenta), o que deje que le arrojen una la pared de un edificio encima. Él es capaz de hacer de todo.
Hay dos detalles sobre los que os quiero hablar, y que seguramente os permitirán entender al Buster Keaton post-the general de una forma más clara.
Para empezar, Keaton deseaba volver al tipo de cine que le había dado la fama, pero no quería dar marcha atrás reafirmando el fracaso de su Obra Maestra. Debía volver a lo de siempre, pero de una manera distinta. Necesitaba alterar algo propiamente suyo para que se notase la diferencia. No iba a sonreír. Su cara era su emblema. Esto requería de algo menos drástico, a la par que simbólico, por lo que decidió deshacerse del sombrero. Es por eso que vemos una escena en la película en la que su personaje va junto a su autoritario padre a una tienda de sombreros. Allí se prueba más de una docena a cual peor, y es un momento en que el padre no mira cuando el dueño de la tienda le coloca irritado su mítico sombrero bajo de paja. Keaton se mira al espejo y con claro desprecio se lo quita. Es una reacción magnífica a como Keaton no es el de antes.
Y por supuesto, sería un terrible error hablar de esta película y no mencionar su escena más conocida. De hecho, puede que hasta sea la escena más conocida de toda la filmografía de Keaton.


El personaje de Keaton acaba de escapar de la cárcel y se encuentra en mitad del desastre natural en plena acción. Los fuertes vientos están asolando la ciudad y ante su paso solo encuentra destrucción. Edificios viniéndose abajo, objetos voladores por todas partes. Y es mientras que Keaton se está recuperando de la caída de un hombre obeso en su espalda en frente de un edificio, la fachada de este cae frontalmente traspasando a Buster por el diminuto hueco de la ventana superior. Unos pocos centímetros y le habría costado la vida. No solo al personaje, sino al actor. Y es que la pared era auténtica. El propio Keaton preparó la escena (algo habitual en sus películas). Estamos ante seguramente la escena más peligrosa de toda su carrera. Y sobre esto hay varios rumores. En palabras de su tercera mujer (Eleanor Keaton), la estrella vivía una constante presión debido a su situación financiera, por lo que estado de ánimo estaba por los suelos. Llegaban a pensar que la idea del suicidio le acompañaba. Keaton necesitaba el dinero, necesita realizar esta película, y necesitaba hacer esa escena... La otra teoría es quizás la más verosímil, y es que Keaton realizó este tipo de escenas toda su vida. Era un hombre que buscaba un reto continuo. Cuando más arriesgado y complejo mejor, sino mirad la escena de la pelea final en The Cameraman.
(La histórica escena desde otro punto de vista)
La película fue bien recibida por crítica y público. Era su primer éxito desde Seven Chances (Buster Keaton, 1927). Pero las cosas no le iban a seguir yendo bien durante mucho tiempo. De hecho, únicamente se trataba de un ligero rayo de sol en lo que sería su caída.

Aquí podéis ver la película completa:

@solocineclasico

viernes, 15 de noviembre de 2013

Películas - Años 50: La Tentación Vive Arriba (1955)


THE SEVEN YEAR ITCH (7/10)

Cuando hace tanto calor como hoy, ¿sabe lo que hago?, 
meto mi ropa interior en la nevera.
Resulta  curioso las oportunidades que te deparan la vida. Antes de 1954, un director como Billy Wilder era más conocido por sus películas dramáticas o de misterio, que por sus comedias. Había realizado pocas de esta como director, aunque en todas sus películas vemos una importante carga de humor cínico. Casi todo su humor estaba en sus trabajos como guionista. El éxito le había venido por películas como Double Indemnity, The Lost Weekend, Sunset Boulevard o Stalag 17... es por eso que el citado año, Wilder decide estrenar una comedia con dos grandes estrellas del momento y la que se convertiría poco después en una de los dos mayores iconos femeninos de la historia del cine, Audrey Hepburn. Sabrina se convierte en todo un éxito, por lo que el destino se cruza en el camino de Wilder y consigue escribir y dirigir una nueva comedia romántica con el otro mayor icono femenino de la historia del cine, Marilyn Monroe.

La película sería la adaptación a la gran pantalla de otra afamada obra de teatro, en este caso, The Seven Year Itch. La historia transcurre en el caluroso New York, Richard Sherman ha de permanecer en la ciudad por trabajo, por lo que envía (como gran parte de la población masculina) a su esposa e hijo a un pueblo de costa para disfrutar de las vacaciones de verano. Solo en la ciudad, Richard tratará de superar la constante tentación femenina que habita en su prodigiosa, y hasta preocupante, imaginación. Todo irá relativamente bien hasta que conozca a una joven modelo que ha alquilado el piso superior al suyo por unas semanas, y de la que se enamorará perdidamente.
Podemos hacernos una idea de quien interpreta a dicha modelo, ¿no? Pues empecemos primero hablando del responsable de dar vida a Richard Sherman, y luego pasamos con Marilyn. Para este papel, Wilder tomó una decisión arriesgada a la par que lógica, dar el papel protagonista a un actor desconocido para el público de la gran pantalla. Solo algunos con buena memoria le recordarían de Adam´s Rib (George Cukor, 1949), y ni aún así. Pero aquellos que conocieran la obra de teatro, sabrían que Tom Ewell llevaba representándola en Broadway durante tres años, ganando además un Tony. El riesgo venía en que Ewell aparecé constantemente durante los 105 minutos de película, mientras que Marilyn aparece menos de la mitad. El gran atractivo de la película era ir a ver la "mejor y más sexy comedía romántica en años" con Marilyn Monroe, pero el rol de ella no tenía comparación con el de Ewell. Y si es verdad que Norma Jean se come a Ewell en las escenas que comparten, el trabajo del actor es encomiable. Wilder necesitaba a quien mejor pudiese interpretar un papel tan especial, y complejo, como el de Richard Sherman, por lo que la decisión fue la más acertada. Podría haber hecho lo mismo dando el papel de Marilyn a Vanessa Brown, protagonista original en Broadway, pero entonces adiós a la película. Mas no penséis mal, en The Seven Year Itch asistimos al que puede ser perfectamente el mejor trabajo de Marilyn de su carrera.
A todos se nos llena la boca con Marilyn en Some Like It Hot, conque fue su mejor trabajo, su mejor actuación, su mejor papel de comedia... no debería discutir años de historia de cine, pero lo voy a hacer. No estoy de acuerdo. La limitación a la que se veía sometida Marilyn con el tipo de papeles que recibía propició que en la mayoría de sus trabajos conocidos diese vida a rubias tontas y sexys, aunque gracias a que fue una actriz enorme, siempre supo dar algo más a su papel. Algo misterioso y divertido que conseguía convertir a una rubia tonta y sexy, en una rubia sexy e interesante, no tonta. Sus comentarios, su forma de tratar el papel conseguía que no viésemos a una chica tonta, sino más bien ingenua, inocente, aunque resultándonos imposible saber hasta que punto. En la segunda película en la que trabajó con Wilder no veo atisbo alguno de lo que acabo de decir. En esa película es sencillamente tonta del culo, no da para más, rubia sexy tonta. Sin embargo en The Seven Year Itch no es así. En mi opinión, su mejor trabajo junto a The Prince and the Showgirl (Laurence Olivier, 1957) y The Misfits (John Houston, 1961).
Pero la película ha pasado a la historia por otros motivos además del gran trabajo de la pareja protagonista y de su director, y es por una escena. Apenas unos segundos que marcaron a toda una generación y que hoy es una de las escenas más famosas de la historia. Se trata de Marilyn pasando por encima de una reja de ventilación del metro que levanta su vestido y ella cubre, aunque dejando ver parte de sus hermosas piernas. Estos pocos segundos tienen historia, ya que para empezar supusieron el fin del matrimonio de Marilyn con Joe DiMaggio, que estaba totalmente en contra. La escena se rodó en Lexington Avenue, NY, junto a un excitado y alborotado grupo de espectadores. Debido al jaleo, tuvieron que rodar nuevamente la escena en un estudio. La escena está basada en un cortometraje de apenas 80 de 1901 en el que vemos como una mujer que pasea por la calle sufre el mismo "incidente" que Marilyn con una rejilla por la que sale aire. 
Y como curiosidad, los técnicos de la película se pelearon para decidir quien sería el afortunado que accionase el ventilador que debía colocarse por debajo de la rejilla para levantar el vestido a Marilyn.
A pesar de esta conocida y provocativa escena, la película sufrió de la censura por el alto contenido sensual y polémico de la historia. Para empezar, en la obra de teatro, Sherman mantiene relaciones sexuales con la modelo, mientras que la película se limita a los escesos imaginativos del personaje. Algunos de los comentarios de la película rompían con los códigos de la época, por lo que tanto Wilder, como el autor de la misma y co-guionista, George Axelrod, han afirmado en numerosas ocasiones que realizaron la película bajo la presión de la censura.
Hay un detalle que me encanta, y es ver a Robert Strauss en un pequeño papel en otra cinta de Wilder. ¿Quién es este hombre? Pues sencillamente uno de los mejores personajes de otra gran película del genio austríaco, "Animal" en Stalag 17. No me pidais la razón, es que me encanta ese actor.
La película fue un éxito de crítica y público, consiguiendo el Globo de Oro para Tom Ewell y una nominación a la Mejor Actriz Extranjera en los Bafta para Marilyn.


@solocineclasico

domingo, 10 de noviembre de 2013

Películas - Años 50: La Reina de África (1951)


THE AFRICAN QUEEN (8,5/10)

Jamás pensé que una experiencia física pudiera ser tan emocionante.

Afortunadamente contamos con una gran cantidad de géneros en el séptimo arte destinados a todo tipo de público. Y digo afortunadamente, porque no todos estamos hechos para lo mismo. Los hay que han envejecido mejor que otros, y lo respectivo al que mezcla aventuras y comedias, podemos decir que durante el cine clásico se hicieron auténticas joyas. La película de hoy es uno de los mejores referentes a lo que acabo de exponer.
A principios de los 50 encontramos a cuatro personajes en Hollywood con diferentes necesidades. La providencia hará que se unan para dar vida una de las películas más míticas de la historia. Estas cuatro personas eran Sam Spiegel, John Huston, Humphrey Bogart y Katharine Hepburn. El primero, productor, buscaba un éxito con el que salir de su apurada situación económica; el director deseaba realizar una película con la que salir de la mediocridad artística; Humphrey participar en una gran producción; y Hepburn sencillamente participar en una película que no fuese un fracaso económico. Todos creían en el potencial de la película por lo que el propio Spiegel les vendió. Lo que no sabían es que la novela de 1935 de C. S. Forester, The African Queen, llevaba cambiando de mano en Hollywood desde hacía años. Ninguna productora la quería. Ninguna le veía potencial. La Warner llegó a comprar los derechos pensando en Bette Davies y David Niven, para nada... Pero una vez que Spiegel vio el filón comercial a la historia de un marinero borrachín y una puritana misionera en Africa que descienden por el río Ulanga hasta el lago Victoria en un pequeño barco llamado "La Reina de África" para hacer volar un navío alemán con un torpedo casero durante la primera guerra mundial, convenció a los otros tres y se hizo con los derechos para llevar a cabo la película. Ambos actores estaban entusiasmados con el proyecto. Houston algo menos, ya que sólo pensaba en ir a cazar un elefante durante el rodaje. Su estilo duro e indisciplinado haría enfurecer a Hepburn en más de una ocasión. Todo comenzó con la elección de las localizaciones de rodaje. En vez de usar los cómodos estudios de Londres, Houston se decidió a ir a rodar gran parte de la película en mitad del Congo Belga a pesar de los peligros propios del entorno como los animales, las enfermedades, o el clima... y es que como ya habíamos dicho antes, quería cazar un elefante. Un viaje de miles de millas en el interior de uno de los países más salvajes del mundo intercalando aviones, barcos y automóviles. Podríamos decir que el rodaje de la película fue más épico en si que la propia película. Nada más aterrizar el avión en Stanleyville (Congo Belga) donde iban las estrellas y parte del equipo, pocos se sorprendieron no ver allí a Houston esperándoles, ya que se acababa de ir de caza. Sólo Hepburn se indignó con esto. 
(John Houston preparándose para una de sus escapaditas)
Miss "veneno para la taquilla" empezaba a ser conocida, y no únicamente debido a su propia fama, sino a su fuerte personalidad, ya que obligó a todos los miembros del reparto a cumplir unas tajantes normas de higiene, lo que propició innumerables bromas por parte de Bogart y Houston. Todo esto no evitó que la actriz enfermase como todos los demás. Hay una escena en la que se la ve tocado el órgano, al principio de la película. Pues bien, a su lado había un cubo por si necesitaba... usarlo. Bogart y Houston se partían de risa, ya que fueron los únicos que no enfermaron durante el rodaje debido a que no probaban el agua. Únicamente se hidrataban con whisky. Esto les permitió trabajar más seriamente en el papel de Bogart. El director le estaba pidiendo al actor dar vida a un personaje que nada tenía que ver con el actor. Es un hombre de carácter débil. Ni muy inteligente, ni muy simple. Algo infantil, torpe, pero valiente. En ocasiones debía parecer cobarde e inseguro, y en otras tranquilo y decidio. A Bogart le llevó un tiempo entender a su personaje. Ni él ni su querida joven esposa, Lauren Bacall, la cual acompañó a Bogie al rodaje, daban con la tecla. Hasta que finalmente este comprendió a la perfección a su personaje. El resultado fue uno de los Oscars más merecidos de la historia del cine.
Hemos de repartir los méritos de esta gran película. Sam Spiegel por sacar adelante esta película y ser el alma del proyecto; a Houston por su innegable calidad artística y su perfecto control de los personajes y la historia (aunque no tanto de la producción); a Bogart y Hepburn por hacer lo que se les daba tan bien en uno de los rodajes más duros y peligrosos de la historia; y ¿algo más? Desde luego, ya que una de las principales razones de que nos encontramos ante cinta única es su magnífico guión, obra de James Agee (también guionista de La Noche del Cazador) con la colaboración de John Houston y el propio Spiegel. Podríamos decir que la magia de esta cinta recae en la perfecta y radiante química de los dos actores principales. Esto se debe a lo bien definidos que están los personajes en el libreto. Charlie Allnut, un marinero cuarentón  y borrachín con una personalidad algo infantil y entrañable, junto a Rose Sayer, una auténtica misionera solterona de alta cuna que acaba de perder a su hermano pero que no por ello va a perder la compostura y los buenos modales. La primera guerra mundial acaba de estallar. Alemania está en guerra con Inglaterra, por lo que Charlie convence a Rose para que se escondan con su barco hasta que todo haya pasado, aunque es esta la que le convence para fabricar un torpedo casero y volar un navío alemán en el lago Victoria. Lo más sorprendente no es esto, sino que él accede.
(Bogart y Hepburn en una de las muchas y geniales instantáneas de Eliot Elisofon)
Ya desde la primera escena somos testigos de dos personalidades completamente distintas. Mientras que a Bogart le rugen las tripas tomando el té con ella y su hermano. Ella trata de disimular, pero este no se corta : "Vaya con mis tripas, me rugen  como si tuviera dentro una hiena". Pues imaginad a dos personajes tan opuestos metidos en un diminuto barco durante cientos y cientos de millas. Es una genialidad.
-¿Echa de menos su país?
-Sí, sobretodo las tardes del domingo: la paz, la tranquilidad...
-Yo las tardes de los domingos las pasaba durmiendo la mona.
Por supuesto acabarán locamente enamorados por lo de que el roce hace el cariño y porque dos personas tan distintas no podían acabar de otra manera. Él acabará comportándose como un casi perfecto caballero, mientras que ella mostrará su carácter más salvaje y vivo. Dos almas antagónicas que confluirán en un romance entrañable. 
Una película que no os podéis perder.

P.D.: Os recomiendo ver Cazador Blanco, Corazón Negro (Clint Eastwood, 1990)
@solocineclasico

jueves, 7 de noviembre de 2013

Los 10 actores más guapos del Cine Clásico

Esta web estaría coja si existiese un top 10 sobre las actrices más hermosas del Cine Clásico y no existiese su complementario masculino.
"¡Ya no hay hombres como los de antes!", es la típica frase que suelo soltar cuando me pongo cine clásico y aparece en escena el galán en cuestión. Más elegantes, más rebeldes, más todo... ¿quién no se dejaría conquistar por la caballerosidad de Cary Grant en cualquiera de sus películas? ¿o quién no se perdería en el humo del cigarro que fuma Marcello Mastroianni? Ninguno de los dos forma parte de este top, pero podrían haber estado.
Esta no es una lista objetiva ya que está basada en mi gusto y mis preferencias, pero seguro que coincidimos en más de un seleccionado, aunque quizás el orden sería alterado por cada persona a su estilo o quitaría a uno para poner a otro. Por ese motivo, desde aquí invito a la opinión y a que elaboréis vuestro propio top en vuestros tiempos muertos, que además es algo que resulta muy divertido.
Aquí os dejo mi lista por orden de preferencia:

01. James Dean (Estadounidense)

Cualidades: Mi eterna debilidad desde que le vi con camiseta blanca y chupa roja en Rebelde sin causa, era algo más que una cara bonita, tenía una esencia diferente y únicaSu mirada perdida junto con su tímida sonrisa le daban ese aire rebelde y misterioso que tan famoso le hizo y que tan bien supo aprovechar en sus papeles. Le podrán imitar, pero nadie será tan genuino como él. Murió joven y dejó un bonito cadáver.
Te enamoras de él en: Rebel Without a Cause(Nicholas Ray, 1955)




02. Paul Newman (Estadounidense)

Cualidades: En dos palabras: ojos azules. Y no unos ojos azules cualquiera, los más bonitos de Hollywood. Se le puede sumar un rostro encantador con una sonrisa perfecta, pero no es necesario decir más. Cuando Paul Newman aparece en escena, se come la pantalla, ¿alguien puede apartar la vista de él? Fuera de la pantalla formó uno de los matrimonios más estable de Hollywood junto con Joanne Woodward, lo que hacía de él un romántico...y a mi, me chiflan los románticos.
Te enamoras de él en: The Hustler (Robert Rossen, 1961)





03. Marlon Brando (Estadounidense)

Cualidades: Su cara y su cuerpo solo dicen una cosa, sexo. Posee una de las bellezas más brutales y agresivas de todos los actores de cine clásico. Sus papeles de chico duro pusieron el resto.
Te enamoras de él en: A Streetcar Named Desire (Elia Kazan, 1951)




04. Elvis Presley (Estadounidense)

Cualidades: Un movimiento de pelvis bastaba para hacer gritar a un millón de mujeres –y seguro que a más de un hombre- por eso quizás se convirtió en una perita en dulce para la industria de Hollywood, que no dudó en contratarle como actor. El Rey del Rock se especializó en películas muy básicas que le servían para cantar sus canciones y seguir enamorando. Tupé siempre perfecto, cara angelical, ojos verdes, labios carnosos... ¿alguien da más? 
Te enamoras de él en: Loving you (Hal Kanter, 1957)




05. Montgomery Clift (Estadounidense)

Cualidades: Otro actor con esencia de maldito y aire misterioso. Con una belleza evidente de ojos grandes y mandíbula cuadrada y que murió prematuramente. ¿Qué tendrán los atormentados que a todos nos enamoran?
Te enamoras de él en: A Place in the Sun (George Stevens, 1952)



06. Warren Beatty (Estadounidense)

Cualidades: Hay actores que, pese a que les veamos envejecer, nunca pierden ese encanto que tenían en esas grandes cintas de cine clásico. El ejemplo de Beatty es claro: desde El esplendor en la hierba es imposible borrarlo de la memoria romántica. Uno de los actores más guapos de la última etapa del cine clásico.
Te enamoras de él en: Splendor in the Grass (Elia Kazan, 1961)





07. Robert Redford (Estadounidense)

Cualidades: Otro de la etapa clásica más tardía, no me extraña que todas bebiesen los vientos por él. El Brad Pitt clásico –o quizás de Brad Pitt deberíamos decir “el Robert Redford moderno”-. El rubio buenazo de las películas, galán y conquistador. Poco más que añadir.
Te enamoras de él en: Inside Daisy Clover (Robert Mulligan, 1965)





08. Gene Kelly (Estadounidense)

Cualidades: Sus dotes de bailarín y su voz ponían la guinda a este actor con la sonrisa más bonita de Hollywood. A nadie nunca le sentó un traje de marinero tan bien.
Te enamoras de él en: Singin'in the Rain (Stanley Donen, Gene Kelly, 1952)





09. Alain Delon (Francés)

Cualidades: La elegancia y la clase se mezclaban con la rebeldía que reflejaba el rostro de este enfant terrible francés, quizás por eso le comparaban con James Dean. A día de hoy sigue trabajando de forma incansable y pese que ahora las arrugas han aparecido en su rostro, sigue distinguiéndose la profundidad de sus ojos azules.
Te enamoras de él en: Rocco e i suoi fratelli (Luchino Visconti, 1960)





10. Rock Hudson (Estadounidense)

Cualidades: Siempre bien peinado y elegante, con un cuerpo que ya lo querrían muchos y especializado en papeles de “buen partido”. Un galán de los de antes que durante mucho tiempo tuvo que ocultar su verdadero ser, pero… ¿a quién le importa si prefería los caracoles a las ostras? Mirar es gratis.
Te enamoras de él en: Giant (George Stevens, 1956)





Hasta aquí esta lista. Son guapos, ¿verdad? Como decía al principio os invito a comentar y a que elaboréis vuestro propio top, ¿alguien que añadir?

@Peripecias58
@solocineclasico

martes, 5 de noviembre de 2013

De cómo Vittorio de Sica salvó la vida a 300 judios

Podríamos encontrarnos ante un genial libro si recopilásemos todas las historias de rescate, supervivencia y protección por parte de terceros al pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial.
La mayoría de los casos fueron por órdenes gubernamentales secretas de los países ocupados a espaldas de los nazis, la población civil, o (muy a menudo) los propios oficiales nazis que no toleraban las matanzas de judíos. Curiosamente no podemos encontrar ningún caso como este. Una situación en la que el rodaje de una película contases con extras judíos y el cual se alargase lo máximo posible esperando la llegada de los aliados. Esta es la historia real del rodaje de La Porta del Cielo.
Roma, 1943: La capital, y la práctica totalidad del país, ha sido invadida por las tropas alemanes después de que Mussolini fuera depuesto y colocado nuevamente al cargo del gobierno fascista del país. Los nazis pululaban a sus anchas deteniendo a todos los sospechosos, incluido por supuesto, a la población judía. Goebbels continuaba con su guerra cultural y propagandística, y es por eso que decidió enviar a uno de sus ayudantes a Italia para que citasen a un director italiano que le había llamado la atención, Vittorio de Sica. El ministro de propaganda de Hitler quería que de Sica fuera a Venecia a montar los nuevos estudios cinematográficos del régimen nazi-fascista para rodar películas más acordes a la nueva República Social Italiana. El director, alarmado, tuvo que reclinar la oferta, ya que se encontraba "trabajando" para el Vaticano en una nueva película. Esto salvó a de Sicca, anti-fascista, de acabar con una muerte segura, y es que efectivamente, la Santa Sede ya había comenzado la pre-producción de una película de temática religiosa con la excusa de poder salvar el mayor número de judíos, anti-fascistas y homosexuales usándolos como extras. El Papa Pio XII financió la película a través del Centro Católico Cinematográfico y su joven prelado, Giovanni Montini, colaboró en el desarrollo del rodaje con las localizaciones, especialmente con la cesión de la Basílica de San Pablo Extramuros, una de las cuatro iglesias pontificias de Roma con convenio de extraterritorialidad y, por lo tanto, lugar de cobijo ante las fuerzas nacional socialista.  La idea era alargar el rodaje lo máximo posible hasta que llegasen las tropas aliadas. Para ello, de Sica puso todo su ingenio para rodar una película sobre un grupo de peregrinos enfermos de camino al Santuario de Nuestra Señora de Loreto en tren. El rodaje marchaba bien hasta que el 3 de febrero de 1944 un grupo de soldados fascistas, capitaneados por Pedro Koch, entraron en la basílica llevándose a 60 extras, de los cuales la gran mayoría acabarón en un campo de prisioneros. También vivieron momentos de tensión durante los bombardeos aliados, aunque afortunadamente para ellos, ni el Vaticano ni su basílicas sufrieron daño alguno.
 (Uno de los pocos fragmentos que se conservan de la película)
Las enfermedades hicieron mella también a un grupo de personas cuya integridad se debilitaba día a día ante la constante espera. Fue finalmente el 5 de junio de 1944 cuando las tropas liberaron Roma y todos los miembros de la película fueron libres de nuevo. Al día siguiente los aliados desembarcaban en Normandía.
En 1945 fue presentada la película que supuso un gran fracaso tanto económico como crítico. Hasta el propio Papa censuró la película, haciéndola desaparecer, por lo que hoy en día es considerada una película casi descatalogada. 
El joven prelado que ayudó a de Sica durante el rodaje, Giovanni Montini, se convertiría años después en el nuevo obispo de Roma, también conocido como Pablo VI.
Vittorio de Sica ha pasado a la historia, no por esta anécdota y su labor de director neorrealista, sino por su importante filmografía posterior, entre la que destacan títulos como Ladrón de Bicicletas, El Limpiabotas, Umberto D, Milagro en Milan, El oro de Nápoles, Ayer, Hoy y Mañana, o Dos Mujeres, entre otras... además de 3 Oscars.
Hay una anécdota genial sobre el rodaje de la película: En Italia es costumbre que todo aquel que mira por la cámara durante un rodaje sin estar encargado de ello ha de invitar a los miembros presentes a comer o beber algo. Hasta que un tarde llegó el futuro Papa Pablo VI y quiso supervisar los encuadres desde la cámara. Ninguno de los presentes se atrevió a ir hasta él para informarle de lo que debía hacer por usar la cámara. Fue el propio de Sica el que se acercó a él para hacerle saber que debía invitar a todos a café y pastas frescas.  Todos merendaron entre risas aquella tarde, incluido el propio prelado.

@solocineclasico
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