jueves, 31 de octubre de 2013

Películas - Años 60: ¡Suspense! (1961)


THE INNOCENTS (8,5/10)

Nos quedamos mi amor y yo bajo el sauce llorón.
Pero ahora sólo me acuesto y lloro junto al árbol.
Cantando "Oh sauce Waly" por el árbol que llora conmigo.
Cantando "Oh sauce Waly" hasta que mi amante vuelva a mí.
Nos quedamos mi amor y yo bajo el sauce llorón.
Un corazón roto. Que yo me muera sauce, Oh, sauce, que me muera.
Pasamos a una película completamente diferente. Una cinta de terror que decide sustentar la razón de su género en unas pocas escenas cargadas de tensión delicadamente construidas con un magnífico guión que nos presenta una historia más terrorífica e inesperada de lo que puede parecer a priori. Una consecución de sorpresas que harán disfrutar al cinéfilo de una hora y media de magnífico cine. Una película nada fácil de ver ni comprender. Infravalorada en su tiempo y recuperada actualmente cumpliendo ese dicho de que el tiempo es el único juez verdadero. 
Nos trasladamos al Londres del siglo XIX, donde la señorita Giddens (Deborah Kerr) es contratada por un aristócrata para que cuide a sus dos sobrinos huérfanos en su casa de campo, y de los que no quiere saber nada en absoluto. Una vez allí, la nueva institutriz se sorprende al conocer a dos niños encantadores rodeados de una atmósfera extraña. El chico (Martin Stephens) acaba de ser expulsado del colegio por mal comportamiento, aunque no se especifica el porqué, sin embargo la educada y agradable personalidad del niño, y su buena relación con la niña (Pamela Franklin) hace olvidar a miss Giddens la razón de su presencia. Al menos durante un tiempo, hasta que empieza a ser testigo de extraños acontecimientos como la visión de un hombre y una mujer oscuros que la aterrorizan al descubrir que fueron antiguos empleados de la casa y que ambos murieron en extrañas circunstancias. Miss Giddens comienza a sospechar que ambos no han muerto en realidad y siguen ejerciendo una fuerte influencia en los niños. Aunque la verdad, por supuesto, no es tan sencilla.
Jack Clayton firma la mejor película de su carrera con un magnífico guión de William Archibald y Truman Capote adaptando la novela de Henry James. Archibald se dedicó a adaptar una genial historia de fantasmas, mientras que Capote mostró su talento y estilo al cargar la historia de una latente tensión sexual entre la institutriz, el hombre, y el propio niño. Miss Giddens es solo uno de los geniales personajes que se nos presentan cargados de secretos y dudas. Ella no solo sufre el terror y la tensión de que otras dos personas habiten en la casa, sea incapaz de encontrarlos, y que sólo ella los vea. También sufre por la terrible tensión sexual hacia la figura del hombre, un personaje alto y atractivo cuyo retrato y presencia no solo la visitan durante el día, también durante la noche, en sus sueños, haciéndola gemir tanto de placer como de terror. Los niños también ayudan a sustentar la carga psicológica de la película mediante el contraste de pureza e inocencia con el de la realidad latente y los diferentes acontecimientos que se van produciendo. Miles y Flora parecen ser el oscuro objetivo de dos fantasmagóricas figura que se han propuesto adueñarse de ellos para seguir obrando a su placer en el mundo terrenal.
Una historia de fantasma que no es tan sencilla como parece. Gran peso de la película recae en la magnífica actuación de Debora Kerr, una institutriz puritana e inocente que se enfrentará a una situación extraña y difícil y cuya única resolución posible será salvar a los dos niños de la terrible influencia de los dos fantasmas.
Una joya del terror, alejada de las conocidas películas americanas de la Hammer, de los thrillers de Hitchcock, que en su tiempo fue considerada excesivamente terrorífica, y aún por descubrir por muchos. 
@solocineclasico

Películas - Años 50: Las Diabólicas (1955)


LES  DIABOLIQUES (10/10)
 
Tengo una difícil relación con el cine de terror o suspense. Es un género que me fascina, un género donde, en mi opinión, solo los más hábiles triunfan. Hay también maestros que fracasaron. The Shinning (Stanley Kubrick, 1980) me parece una película sobrevalorada en exceso. Es una buena película, pero lo que es terror, terror... es solo por poner un ejemplo. El terror es generacional, o al menos eso creía hasta que vi Las Diabólicas de Clouzot. Mi generación (1985-1995), y la posterior, se ha acostumbrado a otro tipo de terror, al del susto fácil con efecto sonoro, el cual a veces funciona y a veces no, dependiendo de tu propio carácter. La inmensa mayoría de las películas actuales de terror me decepcionan, y yo me asusto cuando veo una cucaracha en mi cocina a las tres de la mañana. Lo que quiero decir es que de los diferentes tipos de terror, el que mejor funciona es el que te mantiene en tensión por una buena alineación de efectos responsabilidad del director, el guionista, el reparto, y los técnicos. Las Diabólicas es un magnífico ejemplo.
El señor Delasalle (Paul Meurisse) es el director de un colegio en el que convive con su esposa (Vera Clouzot) y su amante (Simone Signoret). Ambas, profesoras del centro, están hartas de la crueldad y desprecio con el que trata a ambas, por lo que planean cuidadosamente el asesinato del mismo.
La idea es envenenarlo y ahogarlo lejos del colegio para después dejar el cadáver en la piscina del colegio de manera que no puedan relacionarlo con ellas. Una vez hecho, el problema no es que tarden en encontrar el cadáver, el problema es que al vaciar la piscina el cadáver ya no está.
Clouzot maneja la tensión como solo los grandes maestros saben, pero no en diferentes escenas para crear un ambiente pasajero, no. La constante duda de donde está el cadáver, las fantasmagóricas e imposibles apariciones del mismo. La tensión está presente durante las casi dos horas de película. Una tensión que dejará a más de uno sin uñas que morder, ni pelo que rizar. Asienta las bases de lo que un thriller ha de contener. Nada de sustos fáciles ni efectistas para impresionar al espectador. La historia, los silencios, una atmósfera opresiva, personajes de moralidad ambivalente, el aguardar la siguiente escena, es lo único que necesita el director de El Salario del Miedo para infundir el más profundo pánico y tensión no solo a las generaciones pasadas, sino a las actuales. Yo he visto la cinta acompañado de personas de mi edad, y la película lo consigue, lo consigue, joder, acojona. Perdona mi manera profano de expresarme al respecto de este punto, pero es la verdad, la verdad viene acompañada de emoción, y en este caso, me emociona escribir sobre esta magnífica película que recomiendo a todos para el día de Halloween.
H. G. Clouzot se hizo con los derechos de autor de la novela Celle qui n´etait plus de Pierre Boileau y Thomas Narcejac en una dura pugna con Alfred Hitchcock, que también deseaba adaptar esta novela. Finalmente se tuvo que conformar con otra novela de los mismos autores, con la que realizó seguramente su mejor película. Clouzot además nos regala uno de los mejores finales del cine clásico con un intertítulo al final de la misma en la que advierte al espectador que no sean "diabólicos" desvelando el final a aquellos que no hayan visto la película.
La película fue todo un éxito en Francia, convirtiéndole en unas de las mejores de las filmografía gala desde su estreno. Curiosamente, Vera Clouzot, esposa del director, murió pocos años después de un ataque al corazón, la misma dolencia que sufre su personaje en la película.

@solocineclasico

martes, 29 de octubre de 2013

Películas - Años 40: Carta de una Desconocida (1948)


LETTER FROM AN UNKNOWN WOMAN (8/10)

Orson Welles decía sobre Joan Fontaine que estaba "limitada a dos expresiones y ya". No puedo sino dar la razón al maestro, pero... que dos expresiones. Que Joan Fontaine fue una gran actriz no cabe la menor duda alguna. Quiero pensar que Welles se refería mucho más al registro de la actriz que a su propio talento, y es que la Natalie Portman del cine clásico tuvo un registro bastante limitado. Hizo principalmente papeles de chica ingenua o sufrida, principalmente por un hombre y las circunstancias que la rodeaban. Dramas románticos, para entendernos. Rebecca, Suspicion, Jane Eyre, son un claro ejemplo de lo que digo. Solo podría callarme con Ivy (Sam Wood, 1947), pero nos estamos desviando del asunto. La idea era hablar de una de esas películas por las que podriamos decir que la preciosa Joan Fontaine se vio encasillada en los papeles dramáticos.... pero que películas. Carta de una desconocida es una cinta a la que no le han afectado los años. Una historia preciosa con una protagonista única hacen de este film un intento más que decente de joya cinematográfica. ¿Y por qué digo "intento"? Tras la trama os lo cuento.
Viena, principios del siglo XX. Stefan Brand es un músico caído en desgracia que acaba de ser retado a duelo. Tiene unas pocas horas para prepararse, por lo que pide a su criado que le haga el equipaje para huir. Entonces ve una carta en el aparador y comienza a leerla. Es una carta de una mujer, una mujer a la que aparentemente no conoce, una mujer desconocida. En la misma, la protagonista, Lisa, comienza a relatar lo que supuso Stefan para ella a lo largo de su vida. Como desde que lo conoció siendo apenas una jovencita al vivir en el mismo edificio se enamoró profundamente de él. Ella empezó a estudiar la historia y cultura relacionada con la música, aprendió a bailar... empezó a comportarse como la perfecta futura esposa para él. Era su sueño. Pero este se rompió al contraer matrimonio su madre con un hombre de negocios que la obliga a trasladarse a Minks. Allí ha de rechazar propuestas de matrimonio. El corazón de la muchacha es del músico, aunque este no tenga ni idea. Todo lo contrario, impulsado por su fama de chico prodigio de la música, Stefan lleva una vida libertina y de excesos, lo que compagina con su música, y para nada conoce la existencia de Lisa. Esta decide volver a Viena para tratar de encontrarse con él. Encuentra un buen trabajo, y cada noche va hasta la puerta de su casa para tratar de cruzarse con él, hasta que una noche lo consigue. 
Ambos viven una noche mágica en la que no hacen más que conocerse el uno al otro, acabando en el dormitorio de él. Este ha de partir unas semanas a Milán, pero le promete volver con ella, etc... No es así. Sola, y embarazada de Stefan, presenciamos un salto en el tiempo en el que Lisa se ha casado con un aristocrata que la idolatra y que no tienen en cuenta el pasado de su esposa. Hasta que una noche Stefan y Lisa vuelven a encontrarse. Él no la recuerda, pero acude a ella instantáneamente para seducirla como ha hecho con otras tantas mujeres. El marido de Lisa sabe que ella va a acudir a él, ya que su corazón es propiedad del músico. Ella manda a su hijo al colegio donde morirá de Tifus. Lisa se reunirá con Stefan que sigue sin reconocerla, convenciéndola que a pesar de su amor hacia él, este no va a corresponderla más que a cualquier otra, por lo que se marcha, muriendo poco tiempo después también de tifus, justo a tiempo para enviarle la carta.
Stefan termina la carta sobrecogido por las lineas que acaba de leer. Ya es demasiado tarde, la hora del duelo ha llegado. Su contrincante es el marido de Lisa. Stefan parte a su destino.
Esta es la trama de la película, adaptación de la novela de 1922 de Stefan Zweig que bien sufre algunos cambios que creo son la principal razón de que esta película no pueda llegar a ser considerada como la obra maestra que merecería. De haber seguido al pie de la letra la novela nos habríamos encontrado con una cinta mucho más dramática y hasta cierto punto polémica. Podemos afirmar que la censura habría destrozado la historia con una Joan Fontaine prostituta para mantener al hijo de ambos, y sin embargo ahí está Anne Baxter con El Filo de la Navaja, dos años anterior a esta cinta. 
Lo que si podemos afirmar es que Max Ophüls firma una de las mejores películas de su carrera con la protagonista perfecta. La historia no hace más que mostrar el terrible drama interior de Lisa, víctima de un amor puro y profundo que la llevará a realizar duros y constantes sacrificios buscando el amor correspondido de un hombre que representa todo lo contrario. Ambos son víctimas, aunque una más que otro. 
Además de esto, podemos decir que Ophüls contó con un buen presupuesto para realizar unos decorados magníficos de la Viena de principios de siglo entre los que podemos apreciar a lo lejos incluso la famosa noria. Una magnífica fotografía, ayudada por los decorados, y unos movimientos de cámara exquisitos entre los que destacaban perfectos encuadres y discretos travellings, acompañada por una magnífica banda sonora entre la que encontramos piezas clásicas de Mozart o Wagner, hacen de Carta de una desconocida, una película que ha influido en gran número de directores. Sin ir más lejos, el propio Kubrick mencionó en un par de ocasiones la importancia de la misma.
Lo que pudo ser y no llegó a ser. A pesar de ello sigue siendo algo, y es, una de las mejores dramas románticos de la historia del cine clásico.

Podéis ver la película online aquí:

@solocineclasico

lunes, 28 de octubre de 2013

Películas - Años 40: Hay que educar a Niní (1940)

 HAY QUE EDUCAR A NINÍ(7,5/10)

Dentro del cine clásico, como bien saben los lectores asiduos, nos encargamos también  del cine de España, Argentina, México, etc.
  Esta vez les traigo un clásico argentino, dirigido por César Amadori (El mismo que dirigió "Dios se los pague"), titulado "Hay que educar a Niní". Y cuando en Argentina se dice "Niní" se sabe que se habla de la gran Niní Marshall, mujer polifacética que merece post aparte. Encargada de dar vida a varios personajes, muchos de los cuales fueron escritos por ella misma, Nini nos cuenta aquí las peripecias de una actriz o aspirante a actriz mejor dicho, para poder conseguir un papel importante que le dé los 3000 pesos que necesita para casarse con su novio (también actor). 

Nos encontramos así con una comedia liviana pero atractiva que pone la mayoría de sus apuestas en la actuación de Marshall, aunque no sea ella, el único merito de la cinta. El guión si bien tiene los códigos básicos de una comedia típica (enredos, malentendidos, finales felices en dos minutos, etc) no deja de estar bien sostenido desde el inicio, aunque toma mayor fuerza y forma una vez comenzado el conflicto real: Niní debe hacerse pasar por la hija desconocida de un hombre millonario.
A partir de ese punto inicial se comienza a sacar el verdadero provecho al personaje y sus características: Una mujer mal hablada, con pocos modales, bruta como pocas y con un descaro importante. Es ella la que debe encarnar a una niña huérfana de 15 años de un colegio pupilo de señoritas.
Como plus, decir que la mayoría de los personajes que ella hizo se caracterizan por esa brutalidad en el lenguaje, un hablar mal solo como ella sabía hacerlo... pero en la realidad, Nini Marshall dominaba sin embargo, varios idiomas.
Volviendo a la película vale aclarar que su humor chaplinezco tiene también el aderezo de mostrar una época ( el golpe con la regla en los institutos, el "starsystem", etc), y un estilo de vida (el del actor); como también así dejar en relieve aquellos prejuicios sociales según el nivel social y pertenencia. 
Como siempre, tratamos de hacerles llegar links con las películas que comentamos. Esta vez no conseguí buena calidad, pero espero que aún así sirva y puedan disfrutar de la peli. 

¿Ustedes vieron alguna película de Niní Marshall? 
Muy pronto, otra peli de ella en SoloCineClásico. 

@Dialoguista
@solocineclasico

domingo, 27 de octubre de 2013

Películas - Años 30: Capitanes Intrépidos (1937)


CAPTAINS COURAGEOUS (9/10)

Capitanes Intrépidos, o la razón por la que de niño quería ser pescador.
Harvey Cheyne (Freddie Bartholomew) es un caprichoso y malcriado niño rico que ha sido expulsado de su colegio debido a su comportamiento. Su padre (Melvyn Douglas) tratará de acercarse más a su hijo para ayudarle a cambiar, es por eso que parten juntos en un viaje por mar en el que Harvey caerá accidentalmente al agua para ser rescatado por Manuel (Spencer Tracy) un pescador portugués que lo llevará al barco en el que sirve, capitaneado por el legendario Disko Troop (Lionel Barrymore). Una vez abordo, y debido a que no tienen radio ni pueden volver a tierra, Harvey aprenderá al cabo de varios meses, tutelado por el carismático Manuel, a trabajar como pescador y a valerse por si mismo sin depender de otros ni contar con el apoyo de la posición de su padre. En resumidas cuentas, se hará un hombre.
Nos embarcamos, junto a un genial Freddie Barthlomew, en un viaje interior de la infancia a la madurez acompañados por una figura tanto paterna como de hermano mayor por parte de Spencer Tracy. Un viaje íntimo que forjará el carácter e incluso el espíritu de un niño malcriado tomando como ejemplo a un hombre sencillo pero con convicciones en la vida.
Hay películas que indudablemente te marcan más cuando eres un crío que cuando eres mayor. Encontramos muchas cintas dedicadas al sector infantil, principalmente de animación, pero también las encontramos con personajes reales. El protagonista suele ser un niño que presenta ciertas características que le harán especial, ya sea por su imaginación, inteligencia, humildad, comportamiento, etc... En el caso de Capitanes Intrépidos, Victor Fleming busca llegar a los niños para mostrarles que pueden llegar a ser y como pueden llegar a ser. No es un camino fácil, no es un camino edulcorado. Nada de eso. Los niños han de ser fuertes durante su fase de crecimiento. Superar sus miedos y traumas. Saber hacerse valer. Harvey cree que los beneficios que le aporta ser el hijo de un millonario van a ser infinitos, pero no es así.

Basada en la fantástica novela de Ryard Kipling, la película alcanzó 4 nominaciones al Oscar, entre ellas la de Mejor Película, y consiguiendo la de Mejor Actor para Spencer Tracy. Al año siguiente, Tracy conseguiría su segundo Oscar por Boys Town (Norman Taurog, 1938).



@solocineclasico

martes, 22 de octubre de 2013

Películas - Años 60: El Infierno del Odio (1963)


TENGOKU TO JIGOKU (10/10)

Dependiendo de la época, o el momento, podiamos encontrar en cada país una serie de directores cuyos proyectos creaban una expectación total debido a que eran casi un referente nacional de cara al exterior. Directores cuyas películas mostraban un reflejo cultural en el extranejo: En Francia tenían a Renoir, Clouzot, Clair, Bresson...; en Italia a de Sicca, Rosellini, Fellini... en España a Bardem, Berlanga..., en Suecia a Bergman...; y en Japón, por supuesto, a Kurosawa.
Kurosawa es posiblemente uno de los directores que más ha influido, no solo en el cine asiático, sino en el cine mundial. Los Siete Samuráis es una de las películas más famosas de la historia, y si buscamos hacer un listado de las mejores películas japones de todos los tiempos, en el Top 10 la mitad serán seguramente suyas. Kurosawa supo encontrar el equilibrio entre el cine tradicional japonés con el americano, dándole una mayor importancia al ritmo y al estilo de las mismas, siendo a veces criticado injustamente en Japón por ello. Y digo injustamente porque eso no hizo sino acercarle más a occidente y dar a conocer una gran cultura como la japonesa. Estuvo mucho más cerca que otros monstruos de la dirección como Kabayashi o Mizoguchi. Y esa capacidad de transformar historias de samuráis en westerns japoneses le acercó mucho a un director al que respetaba, John Ford. 
Ford hizo uso en muchas de sus películas de su actor fetiche, John Wayne, pero también colaboró en algunas películas con otro grande que trabajaba para otros grandes directores, James Stewart. Kurosawa tenía un actor fetiche, Toshiro Mifune; pero también trabajó con otro gran actor japonés que triunfaba con, precisamente Kabayashi, Tatsuya Nakadai. Debido a esto, que Kurosawa juntase en una película a Mifune y a Nakadai, es quizás lo más parecido a que Ford juntase a Wayne y Stewart, dando un resultado espectacular. Kurosawa unió a los dos mejores actores japoneses de la historia en tres ocasiones: El Mercenario (1961), Sanjuro (1962), y El infierno del odio (1963). Es sobre esta última colaboración sobre la que quiero hablar.
Kingo Gondo (Toshiro Mifune) es un importante ejecutivo de la principal empresa de calzado de Japón. Está a punto de cerrar un trato que le dará el control total del negocio, tras haber trabajado duro durante varios años y endeudarse por completo. Es una jugada arriesgada pero confía en el éxito. Su ayudante está a punto de coger un avión para cerrar el trato, su hijo y el hijo del chofer juegan fuera a vaqueros y forajidos, su mujer tiene serias dudas sobre la idea, pero todo parece bajo control. ¿Todo? No. Todo no. Una llamada al señor Gondo justo antes de que su ayudante parta al aeropuerto le informa de que han secuestrado a su hijo y que deberá pagar 30 millones de yenes o el chico morirá. Gondo, asustado, está dispuesto a pagar hasta que su hijo entra en la habitación sin ningún daño aparente. Tras tranquilizarse se percata de lo que ha ocurrido realmente, el secuestrador se ha llevado al hijo del chofer. Efectivamente, al momento el individuo vuelve a llamar para confirmarle el hecho, pero asegurar que la amenaza sigue siendo la misma, pagar los 30 millones, o no volver a ver vivo al hijo del chofer. Por su hijo estaba dispuesto a entregar el dinero de su inversión, y de la que depende su vida; pero... ¿hará lo mismo por un niño que no es su hijo? El inspector de policía Tokura (Tatsuya Nakadai) no tardará en aparecer para ayudarles a sobrellevar el caso.
Esta confrontación moral no tardará mucho en resolverse. Podríamos decir que es la primera parte de las casi dos horas y media de duración de la película. Una primera en la que Gondo, debido a la presión de la situación y su propia conciencia toma una dura e irrevocable decisión. Y una segunda parte, más extensa, en la que Tokura, con la ayuda de una unidad especial creada para dicho caso, deberá encontrar al responsable del secuestro y a sus colaboradores.
Welles, Lang, Wilder, Torneur, Reed, todos genios del cine negro que sin embargo debieron sentirse orgullosos de la lección que da aquí un gran alumno, a la vez que maestro, Kurosawa. Estamos ante uno de los mejores ejemplos de como crear una historia policíaca y de cine noir sin necesidad de una femme fatale. Las armas del director nipón son la propia conciencia del espectador al verse ellos mismos reflejados en la propia decisión del señor Gondo, a la vez que encontramos un inspector de policía que no busca seducir o soltar frases ingeniosas que pasarán a la historia, sólo resolver el caso. Esto hace de El infierno del odio una película única, realista y especial.
Como curiosidad, Kurosawa pasó a la historia en esta película al ser el primer director en mostrar un detalle en color en una película de blanco y negro. Se trata de una nube rosa que podemos apreciar en un cielo gris. Spielberg tomó buena nota de ello para su obra maestra, La Lista de Schindler. Curiosamente, muchas personas que vieron esta película tiempo después en televisiones en blanco y negro no pudieron apreciar este detalle.

@solocineclasico

domingo, 20 de octubre de 2013

Los 25 Mejores Finales del Cine Clásico

El arte de desvelar los finales de las películas puede llegar a ser muy sutil en ocasiones. Mientras que en otras brilla por su ausencia. Hay finales míticos, repetidos hasta la saciedad con los que únicamente podemos esperar disfrutar descubriendo el contexto de la obra en si. ¿Quién no conoce el final de Casablanca? Y aún así no deja de ser una obra maestra que podemos disfrutar por primera vez a pesar de saber el final (curiosamente expongo un ejemplo de película que gana con varios visionados). 
Decía Francis Ford Coppola que para crear una gran película hacia falta tener un buen principio y un buen final, de manera que el resto de la historia los conectase. Estos 25 finales son a mi parecer los mejores de la historia del cine clásico. Esta es una afirmación de alguien que a sus 22 años ha visto el cine que ha visto, por lo que estoy abierto a vuestras sugerencias y aportaciones, además de comprometerme a re-editar esta lista una vez al año por si mereciese la pena hacer algún cambio.
Creo que no hace falta decir que este artículo es un Spoiler en mayúsculas, por lo que si no habéis visto alguna de las películas, no leáis el comentario que la acompaña.

25 - Vertigo - Vértigo, De entre los muertos (Alfred Hitchcock, 1958) EEUU
El problema del final de esta película es que ha sido desvelado antes de tiempo, perdiendo Hitchcock la oportunidad de mostrar un genial giro de guión épico. En la conclusión únicamente se muestra el misterio desvelado, y en cierto modo, ajusticiado.

 



24 - Sunrise, a song of two humans - Amanecer (F. W. Murnau, 1927) EEUU
La película romántica por excelencia del cine clásico. Muestra un incremento de emociones a lo largo de todo el metraje hasta el final donde deja en suspenso si la pareja podrá estar junta o no, dándonos el final que todos deseamos, y que dificilmente se podría haber justificado de otra manera.

 


23 - All about Eve - Eva al desnudo (Joseph L. Mankiewicz, 1950) EEUU
Un perfecto ejemplo de como conectar principio y final a través de un genial guión sobre la ambición y como la historia se puede volver a repetir. Eva llegó a los brazos de la actriz Margot Channing como una fiel admiradora de esta con la única intención de llegar a lo más alto a costa de lo que fuese necesario. Cuando ya lo ha logrado, no tarda en recibir la visita de una joven admiradora que planea seguir su mismo camino.

 


22 - Sunset Boulevard - El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950) EEUU
La película comienza con el protagonista y narrador asesinado en una piscina, por lo que ahora toca escuchar su explicación de como ha acabado en dicho lugar. Que sepamos que está muerto acaba dando igual, ya que lo que queremos es saber cómo y porqué. Eso, y ver a Gloria Swanson caminar hacia el espectador con aires de vampiresas. Camina hacia nosotros porque somos su público.

 


21 - Shichinin no samurai - Los siete samurais (Akira Kurosawa, 1954) JAPÓN
Aunque me encanta esta película, pienso que al igual que la mayor parte del cine japonés, le sobra metraje, y que la falta de un buen ritmo la hace demasiado lenta. Creía, la primera vez que la vi, que me encontraba ante una gran decepción, hasta que llegué al final. Un final trágico a pesar de que celebramos que los samuráis han conseguido detener a los bandidos. Un final en el que se sienten defraudados por los campesinos que como animales celebran la victoria a pesar de la caída de cuatro de los siete samuráis, muertos por defenderles. No aprecian el sacrificio. Eso desmoraliza y decepciona de Kanbei.

 


20 - Modern Times - Tiempos Modernos (Charles Chaplin, 1936) EEUU
Chaplin muestra con esta película un mundo a medio camino entre presente y futuro, en el que las máquinas y unos pocos hombres comienzan a dirigir el destino de la mayoría. Su respuesta es un claro llamamiento a la bondad humana, por lo que ante una desesperanzadora conclusión, lo mejor es sonreír y seguir adelante frente a un hermoso amanecer.



19 - The Third Man - El Tercer Hombre (Carol Reed, 1949) UK
Una de mis películas favoritas de todos los tiempos. Todo en esta película es magnífico. Todo. Incluido el final. Aunque si tuviera que decantarme por lo más débil de la cinta, posiblemente me quedaría con el final. El mensaje es claro y sencillo. Holly es un buen chico, por lo tanto, en el mundo real, es un perdedor que jamás conseguirá a la chica que ama ya que esta prefiere al chico malo muerto. A pesar de lo genial de la interminable escena de Alida Valli caminando, y Joseph Cotten esperando para hablar con ella, creo que hubiese sido posible realizar esto de manera distinta.

 


18 - Citizen Kane - Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941) EEUU
Rosebud, Rosebud, Rosebud. ¿Qué es?, ¿qué fue?, ¿qué significa esa palabra? Se trata de la infancia perdida por el personaje de Charles Foster Kane y como ser uno de los hombres más poderosos del mundo no le ha traído más que desgracias. A pesar de lo sorprendente y reflexivo del final, es el resto de la película lo que hará disfrutar al espectador.



17 -  The Apartament - El Apartamento (Billy Wilder, 1960) EEUU
Hay finales felices, finales tristes, finales tragicómicos, y está el final de El Apartamento, donde Shirley MacLaine corre hasta el apartamento de Jack Lemmon al descubrir que este la ama. Lemmon se declara al ver que ella ha venido por él, a lo que la chica no da mucha importancia ya que está concentrada en la partida de cartas que están jugando en el mismo momento. El amor es un juego como cualquier otro, así que mejor ir paso a paso.

 


16 - Gone with the Wind - Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, 1939) EEUU
Un final también extensamente conocido y al cual veo más mérito por la frase de Clark Gable, que por lo que ocurre en sí. "Frankly, my dear, I don´t give a damm". Eso si, esa frase vale millones. Inmortal.

 


15 - Ikiru - Vivir (Akira Kurosawa, 1952) JAPÓN
Un hermoso mensaje el de que esta película de Kurosawa que no cuenta con samuráis en su reparto pero si con un personaje que todo cinéfilo debería guardar en su recuerdo. El anciano señor Watanabe que decide emplear los últimos meses de vida que le quedan para dar sentido a su vida, creando un parque infantil. La escena final nos muestra al protagonista sentado en un columpio del parque en medio de una gran nevada, satisfecho con su obra y cantando una canción que le conecta con años pasados en los que pensó realizar acciones que no llevó a cabo hasta llegada la hora de su muerte.

 


14 - Calle Mayor (Juan Antonio Bardem, 1956) ESPAÑA
En ciertas ocasiones, el mejor final no tiene porque ser el más original. A veces, el final más obvio es el mejor. Pero solo en manos de un gran director está la posibilidad de realizar un gran final a pesar de todo. Al final de Calle Mayor, la solterona a la que un grupo de desgraciados han hecho creer que va a contraer finalmente matrimonio y que se ha enamorado de su "pretendido", camina aceptando la humillación y la desesperanza de su futura vida. Sola, y sin amor. Todo esto bajo una lluvia que hacer las veces de lágrimas.

 


13 - Doctor Zhivago (David Lean, 1965) EEUU
Una de las mejores y más inolvidables historias de amor jamás escritas o filmadas, con un final trágico a la par que esperanzador. Yuri y Lara desean poder estar juntos durante casi toda la película, pero siempre hay diferentes razones por las que su amor es imposible. Cuando finalmente lo hacen, es una casa congelada en la que han de esconderse esperando a que lleguen para separarles, y lo consiguen. Yuri engaña a Lara para que se vaya con un antiguo amante y la hija de esta, sin saber que Lara está embarazada. Jamás volverán a verse, aunque emplearon todos los días de su vida a tratar de reencontrarse.

 


12 - Casablanca (Michael Curtiz, 1942) EEUU
¿Elegir al hombre bueno, o al hombre al que amas? En ciertas ocasiones, es uno de ellos el que ha de tomar la decisión. Cuando todo el mundo piensa que finalmente Rick e Ilsa van a marcharse juntos, este la obliga a subir al avión, ya que su sitio está junto a su marido al que ha de apoyar en esos momentos tan difíciles. "Siempre nos quedará París", "Si no subes a ese avión te arrepentirás. Quizás hoy no, quizás mañana tampoco, pero pronto y para el resto de tu vida." Ella hace lo que él dice, dejándole en la pista de aterrizaje junto al capitán Louis Renault que se descubre como aliado suyo, a lo que Bogart responde: "Louis, creo que este es el principio de una gran amistad". 

 


11 - Some Like It Hot - Con faldas y a lo loco (Billy Wilder, 1959) EEUU
¿Cómo acabar una película cargada de humor negro y cínico? De la forma más surrealista posible. Tony Curtin consigue a Marilyn Monroe, además de salvar el pellejo de la mafia junto a su compañero Jack Lemmon, quien ha engañado durante gran parte de la historia a un excéntrico millonario, y con el que supuestamente se va a casar.




10 -  The Searchers - Centauros del Desierto (John Ford, 1956) EEUU
John Wayne en uno de los mejores papeles de su carrera dando vida al misterioso Ethan Edwards, el cual se dedica a buscar contra toda esperanza a los asesinos de su familia para finalmente traer a su sobrina a casa de nuevo. Y de la misma manera que llegó, parte rumbo a lo desconocido, porque el mundo está lleno de solitarios, y él es uno de ellos.



09 - City Lights - Luces de Ciudad (Charles Chaplin, 1931) EEUU
Como suele ser habitual en la filmografía de Chaplin, salvo casos aislados, la bondad humana vence. Él se sacrifica por la chica a la que ama. Esta era ciega y jamás vio su rostro. Tras recuperarse, abre una floristería de gran éxito, la vida es maravillosa, aunque espera encontrar al amable y tierno millonario que ella piensa salvó su vida. Un día da una limosna a un ridículo vagabundo que al momento reconoce como el hombre al que amaba. Es todo lo contrario a lo que ella se había imaginado, pero le da igual, el amor que siente por él es más fuerte.


08 - The Crowd - Y el mundo marcha (King Vidor, 1928)
La historia comienza con la llegada de un apuesto y vigoroso joven a NY dispuesto a comerse al mundo. Al llegar ve a un pobre hombre haciendo el ridículo en una esquina para ganarse la vida, y afirma que jamás acabará como él. Al final acabará como él tras haber fracasado en sus sueños, pero le da igual, ya que con ello puede mantener a su familia, que es lo que más ama en el mundo. Trágico y hermoso a la vez, desmitificando brutalmente el ideal del sueño americano.



07 -  It´s a wonderful life - Que bello es vivir (Frank Capra, 1946) EEUU
Un final con el que todos hemos llorado alguna vez y que es, como suele ser habitual en las películas de Capra, final y esperanzador. George Bailey cree haberlo perdido todo pero corre ilusionado a su casa sabiendo que aún tiene a su familia a la que ama por encima de todo. Toda la comunidad de vecinos se reúnen en su casa para ayudarle y así salvar la situación mientras cantan villancicos.



06 - Psycho - Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) EEUU
Habitualmente, en las cintas de terror, el final suele llegar con la muerte del monstruo o con la de las víctimas. A veces el monstruo es humano y descubrimos quien era y el porqué de sus actos. Pocas veces un final impactó más en el imaginario del público. La señora Bates (a quien atribuíamos los terribles asesinatos) resulta ser su propio hijo vestido con sus ropas, y atrapado por el espíritu enloquecido de su madre. 



Y ahora entramos en el Top 5!

05 - WITNESS FOR THE PROSECUTION - Testigo de Cargo (Billy Wilder, 1957) EEUU
"Rogamos a los espectadores que no desvelen a sus conocidos el final de Testigo de Cargo". Así rezaba el intertítulo final de esta obra maestra sobre un crimen y su respectivo juicio. Una serie de giros argumentales que no dan oportunidad alguna a sospechar del terrible final en el que descubrimos que todo había sido orquestado por el acusado, al que siempre creemos inocente, y su mujer.



04 - LES DIABOLIQUES - Las Diabólicas (H. G. Clouzout, 1955) FRANCIA
Dos mujeres matan al marido de una de ellas como venganza por el trato recibido a manos de este. Esconden el cadáver en la piscina del internado donde trabajan, pero este desaparece y da claras muestras de seguir vivo, a pesar de ser imposible. Finalmente se nos desvela que todo había sido un truco por parte de una de ellas y el propio muerto para acabar con la esposa y así conseguir la herencia. Magnífico.



03 - LADRI DI BICICLETTE - Ladrón de Bicicletas (Vittorio de Sicca, 1948) ITALIA
¿Un final feliz en una película neorrealista italiana? Difícil. Y el final de una obra maestra de dicho género no iba a ser distinto. Antonio busca desesperado junto a su hijo la bicicleta que le han robado y que necesita para trabajar. Sabe quien ha sido el ladrón, y sabe que jamás la recuperará, por lo que tras meditarlo mucho, y poseído por una terrible angustia, roba una bicicleta. Se da a la fuga aunque finalmente lo atrapan. El dueño de la misma, al ver atrapado al ladrón junto a su hijo, decide dejarle marchar ante los insultos de sus captores. Padre e hijo vuelven a casa ante un cruel e incierto futuro.



02 - LE TROU - La evasión (Jacques Becker, 1960) FRANCIA
Lo que hace de esta cinta una obra maestra es la angustia contenida durante todo el metraje en el que el espectador sigue paso a paso el plan de fuga junto a los propios presos. El final está cerca, ya han llegado a la calle, pero han de esperar un poco más. En ese lapsus de tiempo, uno de ellos, el nuevo del grupo, descubre que tiene la oportunidad de salir de la cárcel como un hombre libre y no un fugado, ya que se le ha retirado la denuncia, pero si no traiciona a sus amigos y no comunica al director de la prisión el plan de fuga, se le acusará de cómplice. Finalmente traiciona a sus compañeros, ante la incertidumbre de si la noticia del director es cierta o no.



01 - PATHS OF GLORY - Senderos de Gloria (Stanley Kubrick, 1957) EEUU
Películas antibélicas hay muchas, pero ¿mejor que esta? Posiblemente ninguna. Y es que muchos afirman que es una película anti-militar, y eso no es cierto. Podríamos afirmar que critica duramente a ciertos oficiales (en este caso del ejército francés), pero el mismo protagonista y héroe es un coronel. Una brutal historia con un juicio y un fusilamiento crueles e injustos. La película es trágica y pesimista en todo momento... hasta el final. Un final en una taberna en la que un grupo de soldados reciben con vítores y comentarios sexistas a una prisionera alemana que asustada les canta una canción en alemán. Poco a poco, esos hombres convertidos en bestias por la guerra vuelven a ser humanos que lloran recordando tiempos mejores ante la hermosa canción de la prisionera germana. El corones es testigo de esto, y sabe que han de volver al frente de inmediato, por lo que pide al sargento que les deje ser humanos un poco más.



@solocineclasico

jueves, 17 de octubre de 2013

Películas - Años 50: Ben Hur (1959)


BEN HUR (9/10)

Seguro que si buscáis una imagen que defina el término épica cinematográfica clásica encontraréis una imagen de la cinta de 1959 Ben Hur. Y no es para menos. Podría ir seguida de otras muchas, pero nunca en la misma posición, y es que la película de William Wyler es histórica y capital. Una cinta que ha marcado a las diferentes generaciones (durante sus habituales retrasmisiones de Semana Santa) que la han visto y que aún a día de hoy sigue impresionando por el realismo de algunas de las escenas más míticas como la de las galeras o la carrera de cuadrigas. 
Todo comenzó en 1880 cuando el general estadounidense Lewis Wallace publica Ben Hur: A tale of the Christ, el cual fue un gran éxito de ventas. En los años 20, la MGM compra los derechos de la novela y realiza en 1925 su primera adaptación, dirigida por Fred Niblo, protagonizada por el mexicano Ramón Novarro, y que no pocos encuentran en muchos aspectos superior a la versión de Wyler. Sí que es una adaptación más fiel a la novela, eso no admite discusión alguna. Aunque algo que no todo el mundo sabe es que en 1907 ya se llevó a cabo otra versión de unos 10-15 minutos en la que podemos apreciar la carrera de cuadrigas y poco más. Curiosamente esta versión se realizó sin el permiso de los herederos de Wallace, por lo que tras la denuncia y sentencia a favor de la familia, sentó un precedente en lo referente a los derechos de propiedad intelectual.
La trama nos lleva a Judea en el año 30 después de Cristo. Roma controla con mano de hierro toda la zona de Palestina y algunos judíos tratan de levantarse contra su yugo esperando la llegada de su salvador, por eso el nuevo jefe militar de la zona, Mesala (Stephen Boyd) pide ayuda a su amigo de infancia, Judá Ben-Hur (Charlton Heston), para que le ayude a delatar a los cabecillas de la rebelión al ser este un conocido y respetado comerciante. Este se niega por fidelidad a su pueblo, por lo que Mesala, contrariado por esta "traición", no tarda en vengarse de su viejo amigo enviándole a galeras, y a su madre y hermana a prisión, tras un accidente en el que resulta herido el nuevo gobernador romano de la zona. Judá deberá sufrir durante largo tiempo la condena a una segura muerte en las galeras mientras no deja de soñar con su ansiada venganza.

En su momento la MGM decidió apostar fuerte por esta nueva adaptación de la afamada novela buscando salvarse de la bancarrota y rivalizar con el auge de la televisión, y la jugada salió bien, ya que con un presupuesto de 15 millones de dólares consiguió recaudar más de 90 por todo el mundo. Las grandes producciones estaban al orden del día, y la temática solía ser religiosa o del género Peplum, lo cual en plena Caza de Brujas era más que acertado.
Hay, ciertamente, cambios con respecto a la novela original, siendo el más comentado tiempo después la relación entre Mesala y Judá. En la novela ambos fueron amantes durante su infancia, por lo que el rechazo del segundo hacia el romano años después cuando le pide ayude le resulta imperdonable, dando a este un carácter mucho más malvado y sádico que en la película. Debido a las normas de la época, a Wyler le fue imposible mostrar estos hechos, y menos en una superproducción, algo parecido a lo que ya le había ocurrido con These Three (1936). Esto fue algo que Gore Vidal, que fue uno de los guionistas de la película, nunca aceptó de buen grado. Sin embargo, podemos decir que Wyler era uno de esos directores capaz de sufrir las tijeras o censuras más directas de los estudios, y aún así mejorar su producto. Tuvo también que aceptar otros cambios en la trama para recortar la ya de por si extensa duración del metraje, como la relación de Judá con el cristianismo o el personaje Iras (amante de Mesala que acaba con él). Pero nada de esto supuso un problema para que la cinta hiciese historia siendo la primera película en ganar 11 Oscar, incluyendo Mejor Película, Director y Actor.
Pero ¿qué hace inolvidable a esta película? Es obvio que estamos ante una de las obras maestras del séptimo arte. Un cinta colosal cuyo propio peso ante la historia, la narrativa, la técnica hablan por sí solos. Un sin fin de escenas inolvidables rodadas con cámaras de 65 mm y acompañadas por la magnífica banda sonora de Miklós Rózsa han pasado de padres a hijos como un bien cultural único. La escena en la que Mesala y Judá se encuentran por primera vez; el intento de fuga del segundo de la cárcel; la caminata por el desierto y el encuentro de Judá con un joven Jesús (al que nunca vemos el rostro); las galeras que tanto impresionó a espectadores de todo el mundo; la carrera de cuadrigas, claro ejemplo de cómo aunar emoción y acción en una misma escena; y el final con la pasión de Cristo en Jerusalén. De estas escenas nos quedamos con dos:
Una que causó no pocas pesadillas a los niños que vieron por primera vez la película, la de los presos de la galera, en la cual Wyler tuvo que crear dos salas distintas al no poder introducir la cámara en ella por lo que en ocasiones esta se ve más o menos ancha según el plano. Los remos tuvieron que ser recortados por la dificultad al moverlos, añadiéndole luego un peso extra en los remos. Y a pesar de todo, la escena es pura ficción, ya que los romanos no usaban condenados en sus galeotes. No pocos padres llegaron a amenazar a sus hijos con las galeras de Ben Hur si no se terminaban la comida, recogían el cuarto, etc...
La otra fue, por supuesto, la carrera de cuadrigas. Debido a la importancia de la escena, y a la inexperiencia de Wyler en este tipo de acción, fue dirigida por la segunda unidad de dirección bajo la supervisión del propio Wyler, por Andrew Marton, el cual consiguió una de las mejores escenas de acción de la historia, y que sin embargo jamás rodó una película que le haya justicia. Fue rodada en los estudios de Cinecitta de Roma en el mayor set construido hasta el momento, el cual imitaba a la perfección al antiguo circo de Antioquía, y con más de 15000 extras durante más de tres meses. El rodaje de la carrera llevó a cabo cinco semanas para ser finalizada. Se ha comentado hasta la saciedad el mito de que un extra murió durante el rodaje, más concretamente al que el carro le pasa por encima. Según Wyler y Heston nadie resulto herido de gravedad o muerto durante el rodaje. Se usaron diversos muñecos para dichas escenas para crear el efecto, pero no hubo accidentes que lamentar en ese aspecto. El momento que si merece destacar es en el que Judá es impulsado hacia delante con el carro y casi cae entre este y las patas del caballo. Fue el extra de Heston, Joe Canutt, que aunque tenía conocimiento de que el carro daría un salto, no esperaba que el impacto fuese tan fuerte, por lo que milagrosamente pudo agarrarse y volver a subir como vemos en la película con únicamente un rasguño en la barbilla. Después Heston repetiría el momento en el que sube al carro de nuevo. Canutt fue su extra durante gran parte del resto de su filmografía desde ese momento.


Curiosamente, a pesar de la cantidad de percances o dificultades que alguien puede encontrar en una película de estas características, fue el trabajo de Chartlon Heston posiblemente la mayor dificultad que Wyler se encontró. Heston no fue la primera opción para el papel protagónico. Burt Lancaster rechazó el papel debido a la temática "violenta" de la película; Paul Newman también lo rechazo por temor a que sus piernas no pegasen con una túnica; Rock Hudson debido a la temática gay; y aunque Kirk Douglas no pudo hacerse con el papel, si que le sirvió de aliciente para estrenar un año después Espartaco. Pero volviendo a Heston. El actor no se tomaba en serio ni la película ni su papel. Había prohibido terminantemente cualquier tipo de referencia homosexual entre su personaje y el de Mesala, y no colaboraba durante el rodaje. Llegó a tal extremo que Wyler tuvo que ir un día a su caravana e informarle de que todo el mundo le estaba tomando en broma y que el trabajo de la mayoría del reparto era superior al suyo, aún siendo el protagonista. Heston captó la idea. Wyler jamás tuvo que volver a la caravana del actor.
Como curiosidad final, decir que Wyler tuvo problemas a la hora de realizar la escena del reencuentro entre Judá y Esther (el amor del personaje). No sabía muy bien como prepararla, por lo que el compositor, Miklós Rózsa le sacó del apuro componiéndole una partitura que le sirviese cómo inspiración. Aunque esto supuso un coste adicional de 5000 dólares, por lo que el director jamás volvió a pedir ayuda para una escena al mítico compositor.

Si he de quedarme con una única escena de Ben Hur, que sea esta, por favor:


@solocineclasico

martes, 15 de octubre de 2013

Películas - Años 50: Sabrina (1954)


SABRINA (7,5/10)


En 1953 la historia del cine inaugura un nuevo y orgulloso capítulo, la aparición de Audrey Hepburn. Si bien la actriz de origen belga ya había dado sus primeros pinitos en el mundo del celuloide con anterioridad y había triunfado en el teatro, es gracias a su trabajo en Roman Holiday (William Wyler, 1953) cuando el mundo descubre y se enamora de esta joven de apenas 23 años. Esta película era el primer gran paso que daba, pero... ¿cuántos han puesto el píe y han resbalado ante la misma presión? Muchos. Afortunadamente, Audrey pisó con fuerza y convicción, y la prueba de ello es Sabrina.
Billy Wilder fue el primer afortunado que tuvo a la actriz a su disposición tras el éxito de Roman Holiday. Ni él ni ella podrían haber escogido mejor. Él por dar a ella el papel protagonista de su primera película en la que un personaje femenino era la absoluta protagonista (a pesar de las papeles de mujeres en sus películas siempre han sido de los mejores secundarios en el cine clásico), y ella por dejarse guiar en su aprendizaje como actriz por un maestro que continuó la labor de William Wyler.
Audrey Hepburn da vida a Sabrina, la hija del chofer de una acaudalada familia que sufriendo ante un amor imposible por uno de los hijos de la familia, y tras un fallido intento de suicidio, se marcha a París para estudiar cocina. Allí hace amistad con un aristócrata que la acoge y transforma en una dama que cautivará tanto a su antiguo amor (William Holden), como al hermano mayor de este (Humphrey Bogart).
La temática de comedia romántica gira a la perfección entre el trío de actores que han de enfrentarse a diferentes situaciones y razones en busca de su propia felicidad. El personaje de Sabrina consigue encandilar a todos, pero sigue sin pertenecer a la misma clase que los hermanos Larrabee por lo que ve complicado estar con el hombre al que ama; David (William Holden) es un Casanova que disfruta con la compañía del mayor número de mujeres posibles, pero que cuyo inesperado flechazo hacia Sabrina pondrá en peligro su enlace matrimonial y una futura alianza empresarial; y por último Linus, el hermano mayor y responsable, inmune a los encantos de las mujeres, dedicado en cuerpo y alma a la empresa familiar, y que ve en Sabrina un peligro en ciernes para la alianza matrimonial y empresarial. Para ello, y tras un divertido accidente por parte de David, Linus deberá cortejar a Sabrina el tiempo suficiente para salvar el enlace de su hermano pequeño y la prometida de este, lo que conllevará a que acaba enamorándose por primera vez en su vida.
Billy Wilder había realizado tres películas en los años 50 con diferente éxito. Un relativo triunfo polémico con Sunset Boulevard, un fracaso con Ace in the Hole, y buena acogida (con Oscar incluido para William Holden) por Stalag 17, Wilder vuelve al género que mejor resultados le dio comercialmente, la comedia. Para ello adapta con ayuda de Ernest Lehman la obra de teatro de Samuel A. Taylor "Sabrina Fair", dándole su propio toque y enfoque, y la cual es una especie de versión moderna del cuento de la Cenicienta. Unos geniales diálogos cargados de cierta ironía, un magnífico trabajo del reparto, y un tanto de crítica social vuelven a ser los pilares de Wilder para dirigir una grata y divertida comedia.
Para el reparto tenía decido que tanto Audrey Hepburn como Holden (su actor fetiche por entonces) interpretarían a Sabrina y David, pero fue el personaje de Linus el que supuso un problema. En Hollywood, país de los sueños, hubo uno que Wilder jamás logró llevar a cabo, y fue el de trabajar con su buen amigo Cary Grant. El director austriaco idolatraba al actor y siempre trató de convencerle para trabajar juntos, a lo que Grant siempre se negó de la manera más diplomática posible, temiendo que el trabajar juntos pusiera fin a su amistad por desavenencias durante el rodaje o vete tú a saber por qué. El caso es que la Paramount (con la que Wilder filmaba su última película) decidió ofrecer el papel a Humphrey Bogart, el cual aceptó a regañadientes convencido por su agente de que tenía que dar un giro a su imagen de tipo duro con una comedia (eso es al menos lo que se dice, pero ¿y el magnífico papel de Bogart en The African Queen?). Bogart siempre estuvo resentido de ser la segunda opción para el papel, por lo que mantuvo una relación difícil con todos los miembros del reparto. Si bien se quejó de la inexperiencia de Hepburn, esta fue la que salió mejor parada. Wilder y Holden, que se pasaban el día fumando, bebiendo, y haciendo gala de su amistad, fueron los que mayores recelos se llevaron del protagonista de Casablanca. Sin embargo, y poco antes de su muerte, Bogart pidió disculpas a Wilder por su comportamiento, alegando problemas personales.
La película fue un gran éxito de crítica y público, consiguiendo seis nominaciones a los Oscar, incluido Mejor Director y Actriz, y alzando finalmente la estatuilla a Mejor Vestuario, el cual había sido supervisado por Edith Head y realizado por Givenchy, lo cual inició una prolongada colaboración entre la actriz y el modisto.




@solocineclasico
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