lunes, 30 de septiembre de 2013

Películas - Años 50: La gata sobre el tejado de zinc (1958)


CAT ON A HOT IN ROOF (9/10)

La literatura universal ha sido durante años la base para la redacción de guiones y el nacimiento de nuevas películas que se han dedicado a transformar –o por lo menos a intentarlo- las palabras en imágenes. Con mayor o menor destreza se intenta traspasar la sensibilidad de los libros a la tosquedad de la pantalla con la ayuda de unos actores que llevarán en sus hombros la mayor responsabilidad.
La gran industria del cine se encuentra en Hollywood, por lo que no es de extrañar que gran número de adaptaciones sean extraídas de las letras escritas por artistas nativos como Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald o Truman Capote que han aportado grandes historias que trasferir al celuloide. Hoy conviene rescatar una película basada en la obra teatral de un gran literato estadounidense: La gata sobre el tejado de zinc, de Tennessee Williams. Este escritor ya ha dado base a otras cintas como Un tranvía llamado deseo, Dulce pájaro de juventud o La noche de la iguana, grandes piezas tanto del cine como de la literatura, sin embargo, La gata sobre el tejado de zinc es una de las más completas, tratando las relaciones familiares y conyugales mezcladas con temas como el alcoholismo o la muerte.
Richard Brooks (A sangre fría, El fuego y la palabra)-casi un experto en adaptaciones literarias- fue el encargado de dirigir este largometraje, cuyo guion elaboró él mismo en colaboración con James Poe (Réquiem por una mujer; Danzad, danzad, malditos) firmando adaptación bastante fiel a la obra teatral original, pero que suaviza los temas más controvertidos para esquivar la censura. Este acierto les valió a ambos la nominación al Oscar en la categoría de Mejor Guión Adaptado –junto a otras cinco nominaciones de las cuales no salieron triunfantes en ninguna-.
Siguiendo la regla teatral de las tres unidades, la historia transcurre en la casa de los adinerados Pollitt durante el cumpleaños del patriarca de la familia que desconoce su grave estado de salud. En este evento, toda la familia está presente: por un lado, el hijo menor Brick (Paul Newman), lisiado, alcoholizado e infelizmente casado con Maggie (Elizabeth Tayloy), su sensual mujer que lucha por mantener su sitio en la casa Pollitt y en el corazón de su marido; por otro lado, el primogénito Gooper, cuya ambición será compartida por su esposa. La tensión familiar se hace evidente y ni las felicitaciones, ni el dulce pastel evitarán que, según vayan avanzando los acontecimientos, las máscaras de cada invitado vayan cayendo revelándose las verdaderas intenciones de cada uno.
El encanto que posee La gata sobre el tejado de zinc recae en su intensa trama que recoge una cantidad de temas divididos entre los tres matrimonios que aparecen en el film. Por una parte, tenemos a los padres Pollitt, en concreto el patriarca, cuya riqueza no le salva de estar cerca de la terrorífica muerte, lo que le hace arisco ante la hipocresía de la vida y se revela contra su mujer y sus descendientes. Por otra parte, el
matrimonio del hijo mayor, podría decirse que modélico, ambos cónyuges se presentan deseosos de ocupar el negocio familiar y enriquecerse, usan a sus hijos para comprar un cariño falso y fingido.  Finalmente, Brick y su pareja,  son totalmente antagónicos a Gooper y a su esposa, jóvenes y atractivos, pero sin hijos ni amor. Enfrentados entre ellos por antiguos celos, su relación es una tapadera que Maggie mantiene por su propia ambición mientras Brick se entrega a la bebida.
Esta cinta de Richard Brooks busca romper con el mito del falso idilio de la familia sureña adinerada, queriendo demostrar que hasta en la mejor casa la perfección puede quedar rota por los miedos y ambiciones. ¿Cuál es el verdadero papel que cada persona juega en su entorno? La gata sobre el tejado de zinc nos obliga a hacer un ejercicio mental para descubrir el verdadero rostro de cada personaje y sus flaquezas, ya que ni el menos hipócrita de ellos, el Papá Pollitt, puede ocultar al final sus auténticos miedos.
Además de una genial obra literaria, tenemos ante nuestros ojos un clásico que no nos podemos perder por su perfecto y profundo guion capaz de transmitir al espectador toda la hondura de sus redondos personajes que son interpretados con maestría por unos actores que dan la talla ante tal tesitura. Con ayuda de Tennessee Williams, Richard Brooks firma una película que habla de la egoísta y codiciosa condición humana que solo buscará su beneficio acudiendo a la más triste hipocresía.

@Peripecias58
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domingo, 29 de septiembre de 2013

10 Películas que Merecían haber ganado el Oscar

Como os comenté la semana pasada, son muchas las películas que han merecido el Oscar, pero otras muchas ni de lejos. No es mi intención criticar esas obras ya que se alzaron con dicho galardón por las más diversas causas, la principal que la Academia se la concedió. Ahí no tenemos nada que decir o hacer. Pero más que "denunciar" a esas ganadoras, que no nos lleva a ningún lado, prefiero resaltar 10 películas (más una extra) que sin duda, independientemente de la ganadora de aquel año, deberían contar con el Oscar a Mejor Película entre sus premios. Me he decantado por 10+1 películas míticas y que ya forman parte de la historia, independientemente de no haber ganado la preciada estatuilla. Todas ellas estuvieron nominadas a Mejor Película y todas las elecciones son bajo mi propio gusto. Allá vamos:
1949 - The Heiress (William Wyler)
Magnífica cinta sobre una rica y solterona heredera (algo entradas en años) que encuentra el amor en las manos de un joven cuyas intenciones sospechamos, no son del todo sinceras. Magnífica y trágica película del genial William Wyler que se tuvo que contentar con oscars técnicos y la estatuilla para la soberbia protagonista, Olivia de Havilland, en posiblemente el mejor trabajo de su carrera.
La ganadora: All the King´s Men (Robert Rossen).

1937 - La Grande Illusion (Jean Renoir)
La obra maestra del director francés junto a La regle du jeu (1939) y que en una entrevista por televisión Orson Welles escogió como su película favorita. Renoir nos habla de la camaradería y el compañerismo de un grupo de soldados prisioneros en la primera guerra mundial, y como tratan de escapar del campo a través de un túnel.
La ganadora: You can´t take it with you (Frank Capra)

1935 - The Informer (John Ford)
Posiblemente la primera obra maestra del mítico John Ford en la que nos trasladábamos a la turbulenta Dublín donde un desecho social delata a un antiguo amigo suyo miembro del IRA con tal de sobrevivir y marcharse a EEUU. La culpa le azota en todo momento mientras ahoga sus penas, y gasta el dinero de la recompensa en alcohol. Eso sí, tanto Ford como Victor McLaglen se llevaron sus respectivos y merecidos oscars.
La ganadora: Munity on the Bounty (Frank Lloyd)

1944 - Double Indemnity (Billy Wilder)
Esta joya del cine negro, que aún a día de hoy es capaz de mantenernos en la más peliaguda tensión fue la cinta con la que Wilder asentó su maestría y podería en Hollywood. No era ni de lejos su primera película o guión (que se lo digan a Lubitsch), pero si su primera joya de un número catálogo de obras maestras. Un agente de seguro se enamora de la femme fatale de turno y la ayuda a matar a su marido para así cobrar la indemnización, pero un compañero de este sospechará que no ha sido un accidente como todos creen.
La ganadora: Going my way (Leo McCarey)

1961 - Judgment at Nüremberg (Stanley Kramer)
La mejor, y digo la mejor, película jamás hecha sobre las razones, causas y repercusiones del nazismo y la segunda guerra mundial. Obra épica con reparto de lujo que no dudó en mostrar las aterradoras imágenes de los campos de concentración y que supo analizar el papel del pueblo alemán antes y después. 
La ganadora: West Side Story (Robert Wise y Jerome Robbins)

1952 - The Quiet Man (John Ford)
El regreso de John Ford a una bucólica y fascinante Irlanda dio píe a una de las películas más queridas y entrañables de la historia. A día de hoy ciertos grupos sectarios la tachan de machista, y en su propio estreno fue criticada por su visión del IRA, pero es innegable que una obra maestra, ayer, hoy y mañana. John Wayne, Maureen O´Hara, Victor Mclaglen, un formidable grupo de secundarios y la genial banda sonora hacen lo demás. Y la sigue de muy cerca otra obra maestra High Noon, con Gary Cooper, que sin duda alguna también habría merecido el Oscar.
La ganadora:  The Greatest Show on Earth (Cecil B. DeMille)


1965 - Doctor Zhivago (David Lean)
La tercera entrega de la trilogía de obras épicas que realizó el director inglés y que a pesar de las inmejorables críticas, el recibimiento de la taquilla, y sus propias cualidades, fue la única que no se alzó con la estatuilla. Tres galardones hubiese sido demasiado, según la academia. Yo no lo creo así ya que es mi favorita del director junto a Brief Encounter, y la de una gran mayoría del público que echa de menos esta clase de obras.
La ganadora: The Sound of Music (Robert Wise)

1962 - To Kill a Mockingbird (Robert Mulligan)
Si antes hablábamos de The Quiet Man como una de las películas más queridas de la historia, es porque la películas MÁS querida de la historia es sin duda alguna la protagonizada por Gregory Peck (que además se alzó con el Oscar a Mejor Actor). Y es que en esta película se nos presenta al que seguramente sea el mayor héroe de la historia del cine. Un bondadoso y amante padre que ha proteger a sus hijos del odio y la intolerancia de una sociedad racista, a la vez que defiende a un hombre negro de un asesinato que no ha cometido. Es la lucha de un hombre contra la sociedad.
La ganadora: Lawrence of Arabia (David Lean)

1950 - Sunset Boulevard (Billy Wilder)
Sobre esta me podéis decir lo que queráis. Me rebota. All About Eve es un joya, sin lugar a dudas, pero es que el cínico y certero análisis que realiza Wilder sobre un tema tabú que era el poder de Hollywood y la locura de un grupo de artista que durante la década de los 20 dominaron poco menos que el mundo es de auténtico pavor. Basado en la historia de no pocos actores o actrices que se aislaron de un mundo que ya no querían ni les querían, Wilder nos muestra los más escalofriantes detalles de un mundo casi perdido, pero que estaba a la vuelta de la esquina, como quien dice. En Sunset Boulevard.
La ganadora: All About Eve (Joseph L. Mankiewicz)

1957 - 12 Angry Men
No me hubiera gustado ser miembro de la Academia en 1957, ya que el número de obras maestras por metro cuadrado era superior al normal. Sin duda alguna The bridge on the river kwai es magnífica, y me cuesta justificar la película de Sidney Lumet sino fuera porque la maestría de este y la capacidad de tensión que provoca 12 hombres sin nada en común discutiendo en una minúscula habitación la vida de un hombre no tiene parangón. Tampoco Billy Wilder lo pone fácil con su Witness for the Prosecution. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Me quedo con 12 Angry Men, y William Holden que era Dios.
La ganadora: The Bridge on the River Kwai (David Lean)

Estas son mis diez elegidas. Todo es opinable, y dudo mucho que alguien este de acuerdo conmigo en todas, pero es lo mejor, la capacidad de discutirlo a continuación. Os invito a ello.

P.D.: La número 11 es seguramente la que más dudas me despierta, y que en 1941 How green was my valley (John Ford) se llevó el Oscar, pero es que aquel año competía con la que para mi es la Mejor Película de la historia, Citizen Kane. Es en esta, creo, la única entrega de premio en la que soy incapaz de decantarme por uno, así que como cambiar la historia es algo imposible, acepto la elección de la Academia 

Historia del Cine: La llegada del cine sonoro

Hablar de la llegada del cine sonoro, o la transición del cine mudo a esta es sinónimo de hablar de The Jazz Singer (Alan Crossland, 1927), pero ya me conocéis, y sabéis que en este blog nos gusta reivindicar. Por ello yo hoy os voy a reivindicar otras cintas mientras hablamos de uno de los acontecimientos cinematográficos más importantes de su historia. Pero todo a su tiempo. Primero, pongámonos en situación.
A finales del siglo XIX llega el cine. El invento de los hermanos Lumiere se va asentando poco a poco en la sociedad, la cual admira las imágenes grabadas y reproducidas, pero no es hasta Méliès cuando el cine sufre una transformación vital. Ya no es una mera fría herramienta de reproducción visual, ahora cuenta historias. A veces los argumentos distan de ser considerados como tal, pero sirven como entretenimiento. Gusta. Pero faltaba algo más. El sonido. Ante las limitaciones técnicas de la época, y la aparente asentación del cine como entretenimiento visual, los avances de mostrar a los personajes de las películas hablando (escuchar sus voces) se retrasa. Mientras se decide aportar a las proyecciones músicos en vivo que ayudan a darle emotividad a las imágenes y permiten al espectador vivir con mayor intensidad las diferentes escenas de las películas como las de amor, acción, intriga, terror, etc... además de un narrador que leía en voz altas los intertítulos que aparecían en las películas durante su proyección para facilitar así la tarea de entendimiento a los espectadores analfabetos. El cine mudo... no era tan mudo. Pero aún así seguía faltando algo.
La fotografía, las mejores técnicas visuales, los movimientos de cámara, e incluso los primeros movimientos cinematográficos ya estaban asentados. El problema seguía siendo el sonido. Algunos no sabían como iba a afectar el sonido de las voces en los espectadores. Era algo revolucionario para entonces. Por otro lado, muchos artistas con poder en la industria del cine se negaban a la llegada de un posible cine sonoro, alegando que los espectadores no necesitaban oír sus voces, sino sentir su actuación y expresividad.
Aún así no eran pocos los que se habían visto tentados por experimentar. Ya en 1893, dos años antes de la presentación de los hermanos Lumiere del cinematógrafo en París, George Demeny inventó la fotografía parlante. Charles Pathé combinó fonógrafo y cinematógrafo. Y más o menos, al mismo tiempo, León Gaumont desarrolló un sistema de sonorización de películas que presentó en París, en 1900.
Se cree que entre 1912 y 1914 apareció la que sería la primera película sonora, que además también tenía color. Se trata de The Photo Drama of Creation, creada por Charles Taze Russell, fundador de la congregación cristiana de los Testigo de Jehova. Russell se percató del poder de captación que ofrecía el cine, de ahí que realizase una película de 8 horas de duración en las que alternaba imágenes y fotografía con discursos suyos grabados. La película fue visionada por aproximadamente 8 millones de personas. 
Aquí tenéis un fragmento:

Entre 13 y 15 años antes que El Cantor de Jazz.
En 1918 llegó el sistema sonoro TriErgon, el cual permitía la grabación directa en el celuloide. Aunque tendrían que pasar 5 años hasta que el ingeniero Lee de Forest inventase el Phonofilm, el cual resolvía los problemas de sincronización y amplificación del sonido, ya que lo grababa encima de la propia película. Rodó 18 cortometrajes para dar a conocer su invento, entre los que destaca Imprescindibles, uno de 11 minutos en los que aparece la artista Concha Piquer, y que es considerado como la primera "película" sonora en español. Aquí os dejo un fragmento de la propia Concha Piquer:


En 1925, Western Electric apostó por el invento, comprando los derechos del mismo y creando la compañía Vitaphone junto a Bell Thelephone Laboratories, en la que siguieron trabajando con el invento. En 1926, y ante la delicada situación económica que atravesaba en aquel momento la productora estadounidense, Warner Bros, decide comprar la Vitaphone para introducir el sonido en sus películas, siendo Don Juan (Alan Crossland, 1926) la primera película con una banda sonora completa y efectos de sonido sincronizados. Sin embargo, al margen de estos detalles, la película se realizó y produjo como una película muda, sin ningún diálogo sonoro, siendo todos a base de intertítulos. Un año más tarde llegaría finalmente The Jazz Singer, ¿y por qué la importancia de esta película? Fue la primera producción que presentó una banda sonora completa, con sus respectivos efectos de sonido sincronizados, y diálogos entre los personajes. Al Jolson cantando en esta cinta ya forma parte de la historia.

Debido al gran éxito de la película y del invento, pronto todas las productoras comenzaron a hacer uso de dicho avance para cumplir así el deseo de los espectadores que descubrieron que realmente deseaban escuchar a sus artistas favoritos. Esto no fue siempre posible, ya que fueron muchos que por diversas razones fueron incapaces a adaptarse en la transición entre cine mudo y sonoro. Muchas estrellas extranjeras descubrieron que su fuerte acento no era del agrado de los espectadores, como fue el caso de Pola Negri. Otros como Buster Keaton trataron de adaptarse al cine sonoro sin éxito debido a las características propias de los personajes y comedias que había interpretado hasta la fecha. Mabel Normand, Harold Lloyd y Rodolfo Valentino son otros ejemplos. Y sin duda, el caso más curioso fue el de Charles Chaplin, que ajeno a las modas decidió continuar con el cine mudo con dos obras maestras: City Lights, 1931; y Modern Times, 1936. Esta última iba acompañada de una banda sonora con música y algunos sonidos, diálogos, y en una de las últimas escenas, el personaje del vagabundo canta, escuchando por primera vez su voz, en un idioma que entremezcla diferentes lenguas, como queriendo demostrar que únicamente su silencio es universal. No fue hasta la década de los 40 cuando Chaplin diese el salto definitivo al cine sonoro con The Great Dictator, 1940.
Pero no todo fue tan fácil como parece. La llegada del cine sonoro supuso al principio una pérdida de creatividad, fluidez, ritmo... los platos tenían que ser cerrados para estar en absoluto silencio, ya que el micrófono lo captaba todo. Los actores perdían ciertamente libertad de movimiento, ya que necesitabas estar cerca de los micrófonos al hablar, de ahí que no sea extraño que veamos en algunas películas a los actores hablar cerca de una peluca o un florero. Incluso el mismo león de la MGM tuvo que rugir junto a un micrófono.
Aquí podéis ver dos clips de dos películas que narran a la perfección esta época, Singing in the Rain (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), y The Artist (Michel Hazanavicius, 2011).



Por lo que, y volviendo al principio del artículo, ¿podemos afirmar o contentarnos con el hecho de que The Kazz Singer sea considerada la primera película de cine sonoro? Que fue el primer éxito del cine sonoro, no me cabe la menor duda, y que fue la que dio píe a otras películas sonoras, también. Pero... ¿qué paso con las otras que se realizaron anteriormente de manera experimental?, ¿hasta que punto podemos tenerlas en cuenta o ignorarlas?
El resto, ya es historia.

VÍA: amorenoyelcine.wordpress, wikipedia, uhu.es

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viernes, 27 de septiembre de 2013

Películas: Años 50 - El Gran Carnaval (1951)


ACE IN THE HOLE (10/10)

Podríamos decir que Billy Wilder tuvo grandes éxitos a lo largo de su carrera, la cual comprendió como director asentado y constante los años 40, 50, 60 y 70. Si ahora nos detenemos a comparar los trabajos de cada década, nos daremos cuenta como la más prolífica, exitosa y talentosa fueron los años 50. Sunset Boulevard, Stalag 17, Sabrina, The Seven Year Itch, Witness for the Prosecution y Some Like It Hot entre otras... no está nada mal. Fue la película que nos ocupa hoy, Ace in the Hole, uno de los casos más curiosos y hasta pasmosos de su filmografía y el mejor ejemplo de que los mejores artistas se adelantan a su tiempo (Welles, Wylder, Chaplin...).
La cinta arranca con la llegada de Charles Tatum (Kirk Douglas) a un pequeño diario de Nuevo México. En apenas una escena el personaje de Tatum es mostrado al espectador para que este analice fácilmente a un periodista con experienciam cínico, aficionado al alcohol, y sin escrúpulos, expulsado de los grandes periódicos del país y dispuesto a lo que sea para volver a NY. Se ofrece al editor del periódico, un hombre que representa todo lo contrario, principios y honestidad, el cual le acepta. Tatum cree que en apenas unos meses podrá alcanzar su ansiada meta de volver a las grandes tiradas nacionales, pero al cabo de un año sigue en el mismo lugar, irritado por la falta de noticias que podrían dar un tirón a su carrera.
De camino a un "fascinante" reportaje sobre la caza anual de serpientes cascabeles junto a un joven reportero que le admira, paran en una estación de servicio donde se enteran que acaba de haber un derrumbamiento en una cueva cercana y el hijo adulto del dueño de la estación está atrapado. Mostrando sus dotes de líder nato toma el control de la situación y se introduce en la cueva donde traba amistad con Leo Minosa, el damnificado. Al salir se hará cargo de la situación, de las labores de rescate, del acceso a la cueva... y de la exclusiva de la noticia.
El público no tardará en llegar al lugar donde empiezan a acampar para ser testigos de lo más emocionante que ha pasado en años en la zona, junto a periodistas de todo el país que echan en cara a Tatum el poder que tiene sobre la situación. También conoceremos a la esposa de Minosa (Jan Sterling), que al contrario que el amable joven, está tan corrompida como Tatum y aprovechará la situación para quedarse y sacar la mayor tajada posible de un marido al que iba a abandonar poco antes del derrumbre.
Pero que no os engañe el proceder de Tatum, ya que este va a más, hasta el punto que convence a los ingenieros para llegar hasta Minosa de una manera que les llevará más tiempo, lo cual unicamente beneficiará al periodista, poniendo en serio peligro la vida del hombre que ciegamente confía en él.
Tras el gran y polémico éxito que supuso Sunset Boulevard, Wilder se puso manos a la obra con un proyecto muy personal que buscaba escandalizar y denunciar aún más a la sociedad, en este caso a través del periodismo. El director austriaco trabajó durante su juventud como periodista sensacionalista debido a la influencia del propio medio donde trabajaba, de manera que la experiencia no le sirvió únicamente para dar ese característico toque cínico a gran parte de su obra, sino a ser capaz de saber como denunciar este tipo de periodismo (tarea en la que ya se había embarcado 10 años antes Orson Welles con Citizen Kane). Para ello Wilder muestra dos puntos de vista de dos estamentos de la sociedad. Por un lado los periodistas, entre los que podemos diferenciar a Tatum (corrupto, cínico, calumniador, manipulador, y hasta cierto punto exitoso), y a Jacob Q. Boot, el editor de Tatum en Nuevo Mexico, (honesto, sincero, con principios, y lejos de llegar al éxito). Wilder muestra con estos dos ejemplos como el éxito va unido de la mano de la ambición, y la ambición puede llegar a hacer que no nos planteemos la diferencia entre lo correcto e incorrecto. 
Por otro lado esta la propia sociedad, la persona de a píe, que en este caso es duramente criticado por Wilder ante la necesidad imperiosa de morbo y desgracia en sus vidas sin que esta le afecte. Como las personas harán lo que sean para saber el estado de un hombre atrapado en una cueva, al mismo tiempo que se montan en varias atracciones de recreativos montadas junto a la cueva por personas que al igual que el propio Tatum, aprovechará al máximo el tiempo que tienen. Curiosamente el único que personaje que Wilder salva de la quema, junto a Jacob Q. Boot, es el de Leo Minosa, el cual confía en Tatum y desea salir de la cueva para volver con su mujer a la que idolatra.
Y como decía al principio, esta película es uno de los casos más interesantes en la filmografía del director de The Apartament, ya que la película fue un fracaso de crítica y público en su momento, a pesar de hacerse con una nominación al Oscar a Mejor Guión ese año. La gente no la entendió. Se llegó a escandalizar por verse tan fielmente reflejada. La crítica la repudió al igual que habían hecho los peces gordos de Hollwood con Sunset Boulevard. 
Lo mejor de la cinta, además del excelente guión de Wilder junto a Lesser Samuels y Walter Newman, que sería el primero que escribiría sin su socio de los años 40, Charles Brackett, es sin duda alguna el trabajo de ese monstruo de la interpretación que fue Kirk Douglas. Un actor que se atrevió a realizar cualquier tipo de papel sin importar las repercusiones. Uno de esos artistas que creían ciegamente en el director y que entregaban todo su talento por la película. Su personaje es sin duda alguna uno de los mayores villanos del cine clásico.
Toda una joya que a día de hoy es más actual que nunca. Wilder, se adelantó a su tiempo.

Os recomiendo esta escena para que os hagáis una idea de todo os lo que acabo de contar:

@solocineclasico

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Películas: Años 40 - El extraño (1946)


THE STRANGER (8,5/10)

Con Orson Welles podemos encontrarnos las paradojas y curiosidades más interesantes del cine clásico sin lugar a dudas. Difícilmente vamos a encontrar hoy en día alguien que se atreva a criticar su trabajo escudándose siempre en que si la obra no reunía las condiciones necesarias fue porque el montaje no era el que Welles deseaba ofrecer a su público. En cierto modo puede ser verdad, ya que en mi opinión sus dos mejores películas fueron con las que contó con el control absoluto del montaje, o casi. Me refiero por supuesto a Citizen Kane y Falstaff. Luego nos encontramos con los conocidos casos de The Lady from Shanghai, Touch of Evil o The Magnificent Ambersons, que sigues siendo consideradas obras maestras a pesar de su mutilación en la sala de montaje por parte de las productoras. Y luego hay películas con las que, a pesar de ciertas dificultades, contó con un control casi total, y que sin embargo hoy en día no son tan recordadas como las anteriormente mencionadas, como son sus dos adaptaciones de Shakespeare y la película que nos atañe hoy, The Stranger.
Orson Welles era a finales de los 30 el chico maravilla. Hollywood había depositado muchas esperanzas en él y no defraudó, ya que la hasta hace poco se consideraba su ópera prima, Citizen Kane, es considerada la mejor película de la historia (algo con lo que estoy de acuerdo), y la película que le siguió, The Magnificent Ambersons, también ha sido alabada durante el transcurso de los años. Y sin embargo... nos encontramos que en 1946 Welles estaba en un auto impuesto paro. Se dedicaba a dar conferencias en diferentes universidades, a escribir artículos en periódicos, escribir en la radio, el teatro... pero parecía haber abandonado el cine, o al menos la dirección. Sin embargo Sam Spiegel (mítico productor de películas como The Africa Queen, On the Waterfront, The Bridge on the river Kwai o Lawrence from Arabia) le convenció para dirigir y protagonizar la adaptación de la novela de Victor Trivas sobre la caza de un nazi fugado a Estados Unidos. 
La trama comienza en Alemania cuando la Comisión de Crímenes de Guerra encabezada por Mr. Wilson (Edward G. Robinson) decide liberar a un preso llamado Meineke que sospecha podría volver a reunirse con su antiguo jefe, Franz Kindler (Orson Welles). Le sigue hasta el tranquilo y amigable pueblo Harper, Connecticut, donde descubre que dicho personaje se ha cambiado el nombre por Charles Rankin, y es un respetado profesor que está a punto de contraer matrimonio con la hija (Loretta Young) de un juez de la Corte Suprema. A pesar de perder la pista de Meineke en dicho pueblo, Wilson no tardará en sospechar de Rankin y tratará de atraparle haciendo uso de su astucia.
Acabada la guerra el propio Welles tenía una columna de opinión en el New York Post donde afirmaba que no creía en la posibilidad de que el pueblo alemán fuese a cambiar su conducta y sentimientos de la noche a la mañana aceptando la democracia por el régimen que le había gobernado durante tantos años. Welles siempre se mostró crítico en este aspecto y fue esta opinión fielmente reflejada en su película en una de las mejores escenas cuando habla con Wilson sobre esto. El personaje de Kindler es un claro reflejo de la opinión de su director, afirmando que la Tercer Reich acabaría levantándose de nuevo en la próxima guerra. También fue el primer cineasta que mostró al pueblo americano en una película imágenes de los campos de concentración nazis y de sus cámaras de gas en una escena de la película.
Y he aquí que nos encontramos nuevamente un personaje propiamente Wellesiano. Cuesta encontrar algún papel de los que interpretó y dirigió Welles donde no diese vida a un personaje enigmático o malvado. Welles era, esto es de suponer, de los que compartían la opinión de Hitchcock de que la calidad de una película se medía por el villano de la misma, razón por la que se reservaba dicho papel. Esa es el motivo por el que sus personajes no son nunca puros o dignos de considerarse héroes. Charles Foster Kane, Michael O´Hara, Macbeth, Othello, Mr. Arkadin, Hank Quinlan, Falstaff, el propio Harry Lime, y por supuesto su Franz Kindler. Pero de esto ya hablaremos otro día, ya que lo encuentro muy interesante y digno de análisis.
En un primer momento Welles pidió al productor Sam Spiegel que el papel de Wilson fuese el de una mujer, y recomendó especialmente a Agnes Moorehead, con la que había trabajado en el Mercury Theater y en sus dos primeras películas. Sin embargo Spiegel se negó afirmando que ya se había contratado a Edward G. Robinson y no había marcha atrás. Esta fue la primera vez que Welles trabajó con auténticas estrellas del celuloide como Robinson y Young, y le costó llevar a cabo su tarea de director en dichas circunstancias. Si bien Loretta Young jamás dio un problema a Welles y la relación entre ambos fue encantadora, ocurrió todo lo contrario con Robinson. Este estaba acostumbrado a ser la estrella de sus películas y nunca llevó bien la capacidad de Welles para comerse la pantalla cuando compartían alguna escena. También tuvieron problemas a la hora de rodar algunas escenas, especialmente con la de la escalera del campanario que Robinson se negaba a subir.
Edward G. Robinson está genial como siempre en un papel que le va como anillo al dedo, al igual que Welles. La única que me chirría es el complicado papel de Young, que únicamente está a la altura al final de la cinta. Lo bien que habría estado en ese papel una actriz como Gene Tierney o Rita Heyworth...
A pesar de todo ello, Welles terminó de rodar la película en el tiempo previsto. La cinta tuvo únicamente un corte de unos 20-30 minutos en los que se veía a Meineke buscando a Kindler por diferentes lugares del mundo antes de hacerse con su pista en EEUU.
Cabe destacar la magnífica banda sonora de Bronislau Kaper, y la cuidada fotografía de Russell Metty con picados y contrapicados marca de la casa Welles.
La película consiguió una nominación al mejor guión, que por cierto, no escribió Welles, convirtiéndose además en uno de sus mayores éxitos comerciales.

Aquí podéis ver la película online:

@solocineclasico

martes, 24 de septiembre de 2013

Películas - Años 50: Surcos (1951)


SURCOS (9/10)

El cine español clásico tiene nombre propios, entre los que destacan Juan Antonio Bardem, Luis García Berlanga, Fernando Fernán-Gómez, pero hay otros muchos que se quedan en el tintero. Cuando se realiza algún recuento de nuestras joyas cinematográficas me encuentro con la presencia de las habituales como Plácido, El Verdugo, Viridiana, Calle Mayor, Bienvenido Mister Marshall, pero debido a un razón u otro (principalmente problemas con la censura y desconocimiento del espectador) encontramos auténticas obras maestras relegadas casi al olvido. Un caso que me llamó la atención fue El mundo sigue (Fernando Fernán-Gómez, 1963), consideraba como la película maldita del director, hoy día apenas es conocida. Y otro que me ha llamado la atención es la película que hoy os traigo. Se trata de la Obra Maestra de José Antonio Nieves Condes, "Surcos", crítica social brutal y sin tapujos.
Una familia campesina compuesta por el padre, la madre, dos hijos y una hija (todos ya en edad de trabajar) deciden trasladarse del campo a la Madrid de los años 50 convencidos por el hijo mayor que afirma que allí encontrarán trabajo fácilmente y llevaran una vida mejor que en el pueblo. Una vez en la capital se encontraran con el rechazo, el desprecio y las burlas de la gente por su origen. Ellos, de muy buena fe, tratan de adaptarse lo mejor posible a su situación, pero no será fácil. Los lazos que anteriormente unían a esta sólida familia se verán rotos por los acontecimientos que se deriven de cada uno de los integrantes de la misma. El hijo mayor acabará trabajando para un gangster y viviendo en "pecado" con una conocida suya que anteriormente era la novia de un chulo de la misma banda; el pequeño conseguirá un trabajo como recadero pero lo perderá al ser víctima de un robo durante una feria, lo que le llevará acabar mendigando por la calle; la hija comenzará a trabajar como sirviente para el gangster para el que trabaja su hermano, y de ahí pasará a aspirante de artista y amante del susodicho elemento; el padre trata por todos los medios de conseguir un trabajo, pero debido a su edad e inexperiencia, no alcanzará su meta; y la madre... la transformación de la madre es la que más me llamó la atención. No es sencillo de describir, pero si que podríamos decir que mientras todos los demás siguen guardando un tanto de inocencia y buena voluntad proveniente de su propio carácter, es la conducta de la madre la que llega más lejos, permitiendo que su hija se venda al gangster, y desmoralizando a su marido por sus continuos fracasos.
Le debemos mucho a esta cinta por diversas razones, pero la principal es la siguiente: Surcos está considerada como la primera película del cine español "moderno", y me explico. Antes de esta cinta, la cinematografía española estaba representada por un cine generalmente propagandístico permitido por la Iglesia Católica, en la que predominaba un cine moralista, o de relatos folclóricos y raciales. Estábamos en los años de posguerra, y en los momentos más duros de la dictadura de Franco. Y es curiosamente, a raíz de un relato de falangistas, como nos llega esta historia.
En los años 50 nos encontramos con un destacado crecimiento económico en las ciudades, lo que lleva al fenómeno social del "éxodo rural", que consistía en numerosas familias o personas del campo que se trasladan a la ciudad en busca de empleo. Esto se tradujo en un exceso de mano de obra, la mayoría no especializada, de ahí al desempleo, y la delincuencia.
Entre los miembros de la Falange se criticaba duramente este hecho, y se afirmaba que las ciudades deberían contar con un número de límite de habitantes, prohibiendo el traslado de las personas del exterior a estas para evitar dichas situaciones. Pero la cosa no queda ahí. El guión cuenta con un perfecto y detallado análisis de la sociedad de la época, retratando con gran fidelidad y precisión tanto a las distintas clases sociales, como los lugares de encuentro o vida social: La corrala donde vive la familia (residencia habitual de la clase baja que consistía en un edificio de varias plantas con un gran número de pequeños apartamentos conectados con un patio central donde se vivía el día a día); el café-bar; la oficina de empleo; el mercado; los teatros de variedades; la venta de estraperlo y su respectivo funcionamiento...
(la familia entrando en la corrala)

Es interesante como se llega a abarcar tanto temas en tan poco tiempo, usando como guías a los miembros de la propia familia. Podemos considerar esta cinta además, como el primero, y uno de los mejores ejemplos de cine neorrealista español.
A pesar de que la censura la calificó como una película "muy dura", consiguió estrenarse, siendo un gran éxito para la época. Compitió en la sección oficial de Cannes y ganó cuatro premios del Círculo de Escritores Cinematográficos (Mejor Película, Director, Actor y Actriz de Reparto).

Aquí os dejo el comienzo de la película que os recomiendo encarecidamente visionar.


P.D.: El final de la cinta era aún más duro, pero tuvo que ser cortado por la censura.

@solocineclasico

sábado, 21 de septiembre de 2013

10 Películas Merecedoras de su Oscar

¿El que una película obtenga la estatuilla del Oscar a Mejor Película la convierte en tal? Para nada, pero da una idea de la importancia de la misma. Y esta misma importancia puede provenir de sus resultados en taquilla, la recepción de la crítica, todo ello que influye en la decisión de los académicos a la hora de conceder el galardón, diversos productores llevando a cabo chanchullos de toda índole, y un largo etc...
A lo largo de la historia nos encontraremos casos que no hacían más que justicia, y otros en los que sencillamente eran para llevarse las manos a la cabeza. Hoy os dejo las que en mi opinión fueron las 10 películas que recibieron el Oscar de manera más justa. Obviamente hay varias que se han quedado fuera por el hecho de poner 10 y no... 15, por ejemplo. A ver qué os parecen.

10 - Gone with the wind - Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939)
1939 tuvo una película, y fue Lo que el viento se llevó. Consiguió alzarse con 8 estatuillas de las 13 a las que aspiraba. La gran taquilla aquel año, la recepción de la crítica, el conmensurado éxito que supuso esta obra, y sus propias cualidades la hicieron digna vencedora aquel año.
-Estatuillas: 8, destacando Mejor Película, Director, Actor, Actriz principal y de reparto y Guión...
-Sus principales rivales a batir fueron: Goodbye, Mr. Chips (Adiós, Mr. Chips), Mr. Smith goes to Washington (Caballero sin espada), Ninotchka, Stagecoach (La diligencia) y The Wizard of Oz (El mago de oz).

09 - The lost weekend - Días sin huella (Billy Wilder, 1945) 
En 1944, Billy Wilder alcanzó la fama total con su genial Double Indemnity, pero no fue hasta el siguiente cuando triunfase por todo lo alto con este drama sobre el alcoholismo con un genial Ray Milland. En un país con no pocos problemas relacionados directamente con el alcohol, la película supuso todo un reto y desafío para la sensibilidad de los espectadores. La academia supo recompensar dicha valentía.
-Estatuillas: 4, Mejor Película, Director, Actor y Guión (adaptado)
-Sus principales rivales a batir fueron: Spellbound (Recuerda)

08 - Ben Hur (William Wyler, 1959)
Otra que al igual que Lo que el viento se llevó tiene su propia página en la historia del cine y de los Oscar. Hasta la llegada de Titanic en 1997, fue la película con mayor número de estatuillas y una de las cintas más taquilleras de la historia, marcando además a toda una generación. El término "épico" siempre va acompañado de una imagen de esta cinta. Con el paso de los años unos cuantos críticos son los que han infravalorada esta magnífica cinta debido a la autoría de su director, William Wyler, un genio y figura al que yo considero el director más perfecto de la historia.
-Estatuillas: 11, destacando Mejor Película, Director, Actor y Actor de Reparto, Fotografía, Banda Sonora.
-Sus principales rivales a batir fueron: The Nun´s Story (Historia de una monja), Anatomy of a Murder (Anatomía de un asesinato), y The Diary of Anne Frank (El diario de Ana Frank).

07 - How Green Was my Valley - Que verde era mi valle (John Ford, 1941)  
El director americano más mítico y quizás influyente de la historia de Hollywood tuvo una curiosa relación con la academia de cine. Ganó cuatro veces el Oscar a Mejor Director, sin embargo, únicamente esta cinta se llevó la estatuilla como mejor "producción". Un caso curioso al que sólo se me viene a la cabeza Ang Lee ahora mismo. Sin ser mi película favorita de Ford, si que estaría en un Top 5 de sus cintas. Esta es la única que me cuesta añadir a la lista, ya que aunque no pongo reparos en alabarla como obra maestra que es, que se llevara el Oscar en vez de Ciudadano Kane me deja mal sabor de boca. Ambas se lo merecía. Si bien Ciudadano Kane es de mis favoritas, soy incapaz de decantarme por una.
-Estatuillas: 5, destacando Mejor Película, Director y Actor de Reparto.
-Sus principales rivales a batir fueron: Citizen Kane (Ciudadano Kane), The Little Foxes (La Loba), The Maltese Falcon (El Halcón Maltés), Sergeant York (El Sargento York), Suspicion (Sospecha)...

06 - The Best Years of Our Live - Los mejores años de nuestra vida (William Wyler, 1946)
Vais a perdonarme, pero si queréis tocarme las... narices, criticad a William Wyler. No hay por donde cogerlo. Este hombre fue un genio. No sólo partió durante la segunda guerra mundial como documentalista en el frente, tanto terrestre como aéreo. Sino que además tuvo tiempo para dirigir otra película por la ganó el Oscar, Mrs. Miniver. Y a su vuelta hizo lo que muy pocos se hubiesen atrevido, mostrar el otro lado de la victoria americana en la guerra. Las heridas físicas y psicológicas de los soldados que volvían a casa y sus problemas para reintegrarse en la sociedad. La academia nuevamente premió su osadía.
-Estatuillas: 7, destacando Mejor Película, Director, Actor Principal y de Reparot, Guión...
-Sus principales rivales a batir fueron: Henry V (Enrique V), It´s a Wonderfull Like (Que bello es vivir), The Razor´s Edge (El filo de la navaja)...

 05 - All Quiet on the Western Front - Sin novedad en el frente (Lewis Milestone, 1930)
La primera película bélica que realmente conmocionó a la sociedad. Donde no había héroes, sino perdedores. Y no hombres a los que realmente podamos odiar, sino jóvenes, apenas niños, que maduraban con los horrores de la guerra. Es una obra maestra, así de claro. Quizás la primera película ganadora de la preciada estatuilla que merece la pena recordar.
-Estatuillas: 2, Mejor Película y Director.
-Sus principales rivales a batir fueron: The Love Parade (El desfile del amor)

04 - Casablanca (Michael Curtiz, 1942)
Posiblemente la película más mítica y conocida de la historia del cine. Sorprendió a propios y extraños con su magnífico guión y su magnífico final. En plena segunda guerra mundial, cintas como esta informaban al público de la situación de los acontecimientos en Europa, y especialmente de los refugiados que trataban escapar desde Casablanca, en Marruecos. El personaje de Bogart, y la sensualidad de Ingrid Bergman hacen el resto.
-Estatuillas: 3, Mejor Película, Director y Guión Adaptado.
 -Sus principales rivales a batir fueron: For whom the bell tolls (Por quién doblan las campanas), Heaven can wait (El diablo dijo no), The Song of Bernadette (La canción de Bernadette), The Ox-Bow Incident (El incidente de Ox-Box).

03 - On the Waterfront - La Ley del Silencio  (Elia Kazan, 1954)
Esta película es una clara referencia a lo que enfrentarse al sistema se refiere. Mítica cinta sobre la conocida y desgraciada caza de brujas del senador McCarthy. La academia estaba sufriendo de primera mano esta cacería, por lo que su apoyo a esta obra maestra fue unánime.
-Estatuillas: 8, destacando Mejor Película, Director, Actor, Actriz de Reparto, Guión,...
 -Sus principales rivales a batir fueron: Seven Brides for Seven Brothers (Siete novias para siete hermanos), The Caine Mutiny (El motín del Caine)...


02 - Rebecca (Alfred Hitchcock, 1940)
Única película del mítico director británico que se alzó con el Oscar. Él, muy a su pesar, jamás logró dicho reconocimiento de la academia, y hubo de conformarse con cinco nominaciones a lo largo de su carrera. Rebecca es, en mi opinión, su mejor film, por lo que tanto el premio, como su reconocimiento a lo largo de los años hacen justicia a su propia fama. Su primera película rodada en EEUU.
-Estatuillas: 2, Mejor Película y Fotografía
-Sus principales rivales a batir fueron: The Letter (La Carta), The Great Dictator (El Gran Dictador), The Grapes of Wrath (Las uvas de la ira), The Philadelphia Story (Historias de Filadelfia)...  

01 - The Apartament - El Apartamento (Billy Wilder, 1960)
En una época en que el color comenzaba a primar en pantalla, y que grandes películas se habían convertido en los grandes éxitos del año como Espartaco, Psicósis, Éxodo, Hijos y amantes o El fuego y la palabra, la academia se enamoró de la última genialidad de Wilder, en la que un joven secretario prestaba a sus jefes de oficina su apartamento para que ellos lo disfrutaran con sus amantes. Ese toque inmoral en la época es impresionante, pero eso es lo de menos. La mejor parte es cuando el averigua que la mujer a la que ama se ve allí también a escondidas con su máximo jefe. Poneos en situación, pensad en la que persona que más habéis amado en la vida y llevadla/o a la historia del director. Por eso, por su incuestioble mérito, y por su propia calidad, considero esta cinta como el Oscar más merecido del cine clásico. Opinión únicamente personal y mía, perfectamente comprensible que vosotros diferáis. La anécdota de cuando Wilder presentó la película en el festival de cine de Berlín Oriental. Al parecer los críticos de cine comunistas ponían como ejemplo de "explotación despiadada de los trabajadores por parte del capitalismo". Tras esto, Wilder afirmó estar de acuerdo de que la sitación de su película podría ocurrir en NY, Londres o Tokyo, pero jamás en Moscú. El público estalló en sonoros aplausos. A lo que Wilder continuó diciendo que era imposible de que ocurriese en un país comunista porque allí Jack Lemmons tendría que compartir su piso con otras tres familias. Un confunso silencio se hizo con la sala ante el sarcástico humor de Wilder.
-Estatuillas: 5, destacando Mejor Película, Director y Guión...
-Sus principales rivales a batir fueron: Sons and Lovers (Hijos y amantes),  The Alamo (El Álamo), Elmer Gantry (El fuego y la palabra).

¿Cuáles serían vuestras diez favoritas?
P.D.: Próximamente, 10 Películas que Merecían haber ganado el Oscar.
P.D.2: Os recomiendo este artículo de nuestro compañero Juan Roures en su blog La estación del fotograma perdido, donde analiza las ganadoras del Oscar que supuestamente contentaron a todos. Como mínimo, muy interesante.
@solocineclasico

martes, 17 de septiembre de 2013

Películas - Años 60: La Calumnia (1961)


THE CHILDREN´S HOUR (9/10)

Lo mejor de contar historias es el poder transmitir un hecho que tú encuentras interesante a una o varias personas, y que deseas compartir. Podríamos llamarlo una donación de saber, por ridículo que suene. En eso consiste el trabajo del escritor o guionista, el redactar ese hecho, mientras que el cineasta se encargará de transmitirlo. Y hay historias que por muy buenas o interesantes que resultan no consiguen transmitir lo que deseaban como deseaban por las más diversas razones posibles. Este es el caso de The Children´s Hour, de Lillian Hellman, una obra de teatro que el mítico director William Wyler trató de llevar a la pantalla en 1936. El resultado no fue esperado, ya que si bien la película recibió buenas críticas, no consiguió el efecto deseado por lo polémico de la trama. Ya en 1961, y tras haber ganado unos pocos Oscar, Wyler volvió a la carga con la intención de realizar y contar la historia como él deseaba. Tampoco aquella vez pudo llevar a cabo su idea, pero si que se acercó bastante. El problema radicaba en lo que Wyler y Hellman deseaban contar al publico de los 60. Un público y una sociedad que no deseaba presenciar una historia de homosexuales.
Karen (Audrey Hepburn) y Martha (Shirley MacLaine) son las jóvenes directoras de una exclusiva escuela para niñas. Su amistad viene desde la universidad y ambas han trabajado muy duro para alcanzar su sueño. Karen está a punto de casarse con el doctor Joe Cardin (James Garner) y todo marcha sobre ruedas. Bueno, todo no. Como en toda clase de colegios, ya sean públicos o privados encontramos ciertos infantes que comienzan a despuntar un carácter prometedor en cuanto a envidias, mentiras, manipulación y desprecio. Este es el caso de la jovencísima Mary (Karen Balkin), una arpía en miniatura que hace la vida imposible tanto a sus compañeras como a sus profesoras. Deseando marcharse de allí para ir con su abuela (Fay Bainter), Mary inventa una historia sobre la "relación" entre ambas profesoras. Pero lo que comienza como una endiablada travesura y mentira, acabará teniendo graves repercusiones sobre ambas jóvenes.
La cinta es principalmente una crítica a la sociedad. Como esta rechaza lo que es diferente, extraño, y no comprenden. Y también una defensa de la libertad sexual de las personas. Como el rechazo es usado como arma contra personas cuya única culpa es desear algo diferente a los demás.
Y este es un tema que no siempre acaba siendo bien acogido en Hollywood, reacio a criticar a su público. Aunque a veces hay excepciones. No hay más que ir a una mítica película como The Chase (Arthur Penn) que, sorpresa, también está guionizado por Lillian Hellman. Somos proclives de tener unos pensamientos e ideas acordes con los de un grupo mayor para así integrarnos en él y sentirnos seguros. No es extraño que un grupo de "líderes" de la zona de la escuela de las protagonistas se postulen en contra de ellas, y que el resto los siga. Aún más teniendo en cuenta que se enfrentan a dos jóvenes a las que se les acusa de haber mantenido relaciones. Un tema tabú en aquella época y que generaba un amplio rechazo por la sociedad. Esto no hará más que exprimir hasta límites sospechados a Karen y Martha.
Como siempre, toda cinta que compone la filmografía de William Wyler está acompañada de una magnífica historia, un gran y espléndido reparto, y una factura incomparable. Para mi es la razón de que este sea el director más "perfecto" de Hollywood. En contra de maestros como Hitchcock, Wilder, Welles o Huston; Wyler no cuenta apenas con fracasos o fallos en sus películas. Junto a él hay que destacar el trabajo de Audrey Hepburn y especialmente el de Shirley MacLaine, que muestra una gran madurez y solidez como actriz (mucho mejor que en The Apartament) en un papel nada sencillo.
Y sobre esta película hay una injusta curiosidad. A pesar de que es una clara defensa a los derechos de los homosexuales y crítica a la sociedad que los rechaza, en su momento no contó con el apoyo de la crítica o el público salvo contadas excepciones. A pesar de las nominaciones a los Globos de Oro y los Oscar, la película quedó relegada a un segundo plano en las filmografías de William Wyler, Audrey Hepburn o Shirley MacLaine; y curiosamente, tiempo después, cuando el lobby gay estaba en su apogeo cinematográfico, fueron muchos los que consideraron que la película estaba desfasada. Tuvo que ser tiempo después cuando grupos de críticos y espectadores rescataron esta cinta de un casi olvido total. Y fue para bien, ya que son muchos, yo me incluyo, quienes reivindican esta pequeña joya del cine clásico.
Aquí podéis ver la película online con subtítulos en español:

@solocineclasico

viernes, 6 de septiembre de 2013

Festival de Cine Clásico en Málaga: La Edad de Oro


Aunque de interés general, esto únicamente afectará directamente a mis paisanos de Málaga, España. Se trata del primer festival de cine clásico que se organiza en la ciudad. En este habrá unos claros protagonistas como Ernst Lubitsch, Billy Wilder, Marilyn Monroe, Jacques Tourneur o Luis García Berlanga.
Las películas se proyectarán en el cine Albeniz (junto al teatro romano) desde el 5 hasta el 12 de septiembre, siendo la programación la siguiente:

VIERNES 6
18:00 The Shop around the Corner - El Bazar de las sorpresas (Ernst Lubitsch, 1940) con James Stewart
22:00 Ariane - Ariane (Billy Wilder, 1957) con Audrey Hepburn
23:00 The asphalt jungle - La jungla de asfalto (John Huston, 1950) con Marilyn Monroe

SÁBADO 7
18:00 Irma la Douce - Irma la dulce (Billy Wilder, 1963) con Jack Lemmon y Shirley MacLaine
21:00 Plácido - (Luis García Berlanga) con Cassen y José Luis López Vázquez
22:00 Niagara - Niagara (Henry Hathaway, 1953) con Marilyn Monroe y Joseph Cotten
23:00 The Postman Always Rings Twice - El cartero siempre llama dos veces (Tay Gurnett, 1946) con Lana Turner

DOMINGO 8
18:00 El Verdugo (Luis García Berlanga, 1963) con Pepe Isbert
20:00 Witness for the prosecution - Testigo de cargo (Billy Wilder, 1957) con Charles Laugthon, Tyrone Power y Marlene Dietrich
20:00 Il Casanova di Federico Fellini - Casanova (Federico Fellini, 1976) con Donald Sutherland
22:30 Cat People - La Mujer Pantera (Jacques Tourneur, 1942) con Simone Simon
23:00 The Big Sleep - El sueño eterno (Howard Hawks, 1946) con Humprehy Bogart y Lauren Bacall

LUNES 9
18:00 Calabuch (Luis García Berlanga, 1956) con Edmund Gwenn
18:00 Anne of the Indies - La mujer pirata (Jacques Tourneur, 1951) con Jean Peters
20:00 One, two, three - Uno, dos, tres (Billy Wilder, 1961) con James Cagney
20:00 Heaven can wait - El diablo dijo no (Ernst Lubitsch, 1943) con Gene Tierney
22:00 Fanny och Alexander - Fanny y Alexander (Ingmar Bergman, 1982) 
22:15 Pierrot le fou - Pierrot, el loco (Jean-Luc Godard, 1965)

MARTES 10
18:00 The Merry Widow - La viuda alegre (Ernst Lubitsch, 1934) con Maurice Chevalier
22:00 The Prvate Life of Sherlock Holmes - La vida privada de Sherlock Holmes (Billy Wilder, 1970)
22:30 I walked with a zombie - Yo anduve con un zombie (Jacques Tourneur, 1943)

MIÉRCOLES 11
18:00 ¡Bienvenido, Mister Marshall! (Luis García Berlanga, 1953) con Pepe Isbert
20:00 River of no return - Rio sin retorno (Otto Preminger, 1954) con Robert Mitchum y Marilyn Monroe
22:00 Out of the past - Retorno al pasado (Jacques Tourneur, 1947) con Robert Mitchum, Jane Greer y Kirk Douglas

JUEVES 12
17:45 Morte a Venezia - Muerte en Venecia (Luchino Visconti, 1971)
20:00 The Misfits - Vidas Rebeldes (John Huston, 1961) con Clark Gable, Marilyn Monroe y Montgomery Clift
22:15 Le voyage dans la lune - Viaje a la luna (Georges Méliès, 1902)

Estas son las elegidas. Espero que podáis acercaros todos los que podáis, disfrutar de una experiencia única, y repetir el año que viene. Podéis comprar las entradas en el mismo cine Albéniz.

@solocineclasico

martes, 3 de septiembre de 2013

Películas - Años 60: Campanadas a Medianoche (1965)


FALSTAFF - CHIMES AT MIDNIGHT (9/10)


Laurence Olivier, Charles Laughton, John Gielgud, Orson Welles, todos estos monstruos de la interpretación comparten un común denominador, Shakespeare. Todos dieron vida alguna vez a las palabras del más importante dramaturgo de habla inglesa de la historia. Todo buen actor comprende a Skakespeare, es una norma no escrita que sigue vigente hoy en día. Y si bien podemos decir que la fama fílmica la alcanzó Olivier durante la primera del siglo XX, fue seguramente Welles el que mejor supo llevarlo a la pantalla hasta la llegada en 1989 del Enrique V de Kenneth Branagh. Como en la mayoría de sus películas, Welles tuvo problemas de producción y distribución, teniendo que poner dinero de su propio bolsillo con tal de llevar a cabo lo que él consideraba su gran pasión "hacer películas". Buena prueba de ello es Othello, y la locura que supuso su rodaje.
Pero quiero empezar a hablar de las andanzas de Welles con Shakespeare con la que sería su última, y más lograda, adaptación del inglés. Se trata de Campanadas a Medianoche, para el propio director, su más lograda y querida película. De hecho, en una entrevista afirmó que si al entrar al cielo le pedían una película él escogería esta.
La historia nos presenta a Falstaff, un descarado, vicioso y entrañable caballero de su majestad, el rey de Inglaterra, algo entrado en años y con un preocupante sobrepeso, que está influyendo negativamente al heredero de la corona, el príncipe de Gales, Henry V. Estos se pasan el día bebiendo jerez, en compañía de prostitutas y maleantes con los que asalta a peregrinos y sirvientes de la corona. Pero un grupo de rebeldes, encabezados por el primero del legítimo heredero de la corona les declaran la guerra, por lo que tanto Hal (Henry V) como Falstaff tendrán que poner rumbo al frente. En el transcurso de la historia, Hal irá descubriendo que a pesar del cariño y amistad que guarda con Falstaff, este no una buena influencia y no puede confiar plenamente en él.

Hasta cinco obras de Shakespeare llegó a adaptar Welles para esta cinta: Henry IV primera parte, Henry IV segunda parte, Richard II, Henry V, y algunos diálogos de Las alegres comadres de Windsor. Esto se debía principalmente a la presencia del recurrente personaje de Falstaff, en opinión del propio Welles, la mejor creación de Shakespeare. Ambos comparten la idea sobre este personaje que representa a la antigua y alegre Inglaterra en comparación con la moderna. Welles era una personaje que rechazaba lo moderno (según sus propias palabras), de ahí su cariño hacia este personaje que consigue ser el protagonista absoluto de un gran reparto de secundario con peso incuestionable. Todo comenzó en 1930, cuando Welles no era más que un imberbe estudiante que quería adaptar varias de las obras de Shakespeare sobre los distintos reyes ingleses en una representación de más de tres horas. Ya en 1939, en el famoso Mercury Theatre, Welles presenta Five Kings, en la que adapta a Henry IV (ambas partes) y Henry V en una misma representación, y en la que ya da vida a Falstaff. De ahí tenemos que avanzar hasta 1960 en la que Welles vuelve a dar vida a Falstaff en una nueva versión de Five Kings, que esta vez se titula Chimes at Midnight, y en la que su papel cobra mayor importancia. Anteriormente este personaje se había limitado a ser poco más que un payaso, ladrón y mentiroso, pero con Welles cobra una identidad superior. Se trata más de una víctima de su época que de adorable criminal. Sus diálogos cobran mayor fuerza e intensidad con Welles, lo que provoca en parte el rechazo de la crítica habituada a las obras de Shakespeare. Eso no importó mucho a Welles, que en 1964 comienza la producción de la adaptación de Chimes at Midnight. Ese mismo año convence a su amigo, el productor español Emiliano Piedra para producir su película. Este piensa que no es un proyecto rentable y le pide que adapta La isla del tesoro, a lo que Welles acepta afirmando que puede llevar a cabo ambas obras a la vez. Piedra le cree, por lo que Welles comienza con los preparativos de Campanadas a Medianoche, y la creación de los decorados, afirmando que servirán para ambas películas (cosa que no era cierto). Welles se hizo con la suya.

El rodaje duró desde septiembre de 1964 hasta abril de 1965. La cinta fue presentada en Cannes donde se llevó varios premio aunque contó con el rechazo de la crítica y el público.
Fue una cinta que sufrió el fracaso y la crítica en su época pero que poco después fue descubierta por una nueva generación de cineastas y críticos que llegaron a afirmar que era la mejor obra de Welles. Su legado es incuestionable, y os voy a dar un ejemplo muy sencillo. La famosa batalla de Shrewsbury que se reproduce en la película sigue impresionando, llegando al punto que influyó tanto a Mel Gibson como Steven Spielberg para las batallas de Braveheart y Saving Private Ryan respectivamente. ¿Por qué? Debido a los escasos recursos económicos que Welles contaba para la película, tuvo que rodar la batalla con apenas 200 extras y cámara en mano. El espectador se sumerge en medio de la batalla, siendo testigo de toda la violencia y crueldad de la misma. El magnífico montaje de la misma, la fotografía, y la música con coros de fondo da un mayor tono épica a la escena en sí.
A día de hoy es una película que resulta difícil de visionar "legalmente" debido a los problemas de propiedad. De producción suizo-española, la cinta cuenta con nacionalidad suiza pero aún se disputan los temas de distribución, etc... Pero como en los tiempos que corren, eso no ha de ser ningún problema, aquí os dejo el enlace de YouTube para que podáis disfrutar de esta obra maestra.


@solocineclasico

lunes, 2 de septiembre de 2013

Películas - Años 60: Viridiana (1961)


VIRIDIANA (10/10)

Si había algún director de cine español del que podíamos sentirnos orgullosos durante la época del cine clásico ese era Luis Buñuel. Sí, teníamos a Berlanga o Bardem entre otros. Pero era Buñuel quizás el que contaba con mayor repercusión internacional y el que seguramente más obras maestras aportó a la filmografía de un español (teniendo en cuenta que gran parte de sus obras cuenta con nacionalidad mexicana o francesa). Ninguna de sus películas me gusta más que Calle Mayor (Juan Antonio Bardem, 1956), pero si que me resulta difícil encontrar otras más que superen a las de Buñuel. Mi conclusión es así de simple. Por eso creo que iba siendo hora de traer sus obras principales, y ¿qué mejor manera que con una de las pocas que realizó en España? No solo eso. Esta es la única cinta de la que podemos congratularnos de que se haya llevado la Palma de Oro en el prestigioso festival de Cannes. Aunque desde hace relativamente poco, ya que las autoridades franquista renegaron de la cinta y de la nacionalidad de la misma, haciéndose pasar por mexicana durante más de 15 años.
Desde mediados de los 50 la dictadura de Franco intentaba dar una imagen de apertura al mundo, de ahí que hiciese un llamamiento a los exiliados tranquilizándolos de cualquier tipo de represión. Uno de los que regresó fue Buñuel, creando gran expectación. El guión pasó la censura, a excepción del final, el cual Buñuel aprovechó para mejorar para que resultase más provocador. Según el mismo director, esta fue (junto a La edad de oro) la película con la que contó con mayor libertad de trabajo. 
Pasemos a hablar del argumento, el cual, si no habéis visto la película quizás deberías pensaros dos veces antes de leer, pero que tampoco supondrá ningún problema, ya que en las cintas de Buñuel lo que importa no es el "qué", sino el "cómo".
La historia nos presenta a Viridiana (Silvia Pinal), una joven novicia que está a punto de jurar sus votos para convertirse en monja de clausura. No tiene más familia que un tío (Fernando Rey) al que solo ha visto una vez, pero que ha costeado todos sus estudios y mantenimiento en el convento, de ahí que su superiora le inste a ir a visitarlo una última vez. Aunque reticente, Viridiana marcha al caserón que su tío tiene el campo. Completamente aislado de todo y todos, y con únicamente unos pocos sirvientes, la joven se encuentra con un hombre respetable aunque extravagante, ello provocado por el auto aislamiento y la pena por perder a su esposa la misma noche de bodas. Esta y Viridiana comparten un parecido físico total, de ahí que don Jaime (el tío) se obsesione con su sobrina haciendo todo lo posible para que se quede. La noche antes de que ella vuelva al convento don Jaime pide a Viridiana que se ponga el vestido de bodas de su esposa como última petición. Ella acepta regañadientes. Mientras están reunidos en una sala, don Jaime pide la mano de su sobrina en matrimonio. La joven se escandaliza y asusta, por lo que este la droga, dejándola inconsciente, la lleva a su habitación y trata de violarla, aunque se arrepiente en el último momento y desiste de su plan.
Al despertar Viridiana, a la mañana siguiente, don Jaime le cuenta que la ha deshonrado durante la noche para así conseguir que no se vaya al convento. Ella empieza a recoger sus cosas mostrando su asco y pena por su tío. Él le dice la verdad pidiendo que no le odie, a lo que ella hace odio sordos, ya que si bien no ha mancillado su cuerpo, si lo ha hecho con su alma, por lo que se marcha igualmente. Como último medio para que Viridiana no se marche, don Jaime se suicida, dejando como herederos a Viridiana y a un hijo que tuvo con una sirvienta antes de casarse, Jorge (Francisco Rabal). La joven no tiene más remedio que volver a la casa y desistir de su intención de convertirse en monja. A su vez llega Jorge, un personaje que no comparte ninguna característica con la ex-novicia salvo compartir el caserón que don Jaime les ha dejado en herencia. 
Cada uno tiene sus propios planes. Mientras que él trata de reconstruir la casa, modernizarla, y aprovechar los campos que su padre había dejado abandonados, ella acoge a los pobres del pueblo. Una noche que los señores de la casa marchan al pueblo, y que no tienen plan de volver hasta el día posterior, los pobres se introducen en la casa destrozándola por completo mostrando su auténtico carácter, y llegando a reproducir el cuadro de la última cena (algo imprevisto que surgió durante el rodaje). Jorge y Viridiana llegan por sorpresa, a lo que dejan inconsciente a Jorge y tratan de violar a la joven. Jorge convence a uno de los pobres para que mate al que está a punto de violar a Viridiana y consigue salvarla. Al día siguiente los pobres han dejado el hogar y Viridiana sufre una crisis de identidad. Ha fracasado por completo, por lo que, vencida, va hasta la habitación de Jorge con una intención no clara pero que podemos suponer que es rendirse ante él, a lo que sorprende con la criada de la casa. Jorge aún así la insta a entrar y acaban jugando juntos a las cartas, un alegórico trío. 
Este fue el final que la censura ayudar a construir, ya que la intención de Buñuel fue que Viridiana entrase a la habitación y se cerrase la puerta tras ella.
Analizar esta película es una gozada para cualquiera que ame el cine, ya que como la mayoría de las cintas de Buñuel, las alegorías y el surrealismo está presente en todo momento. Aunque no parezca más que un simple melodrama, es todo lo contrario. Es, como siempre, una película crítica que se ve a sí misma como un reflejo de su propia época y que incluso podríamos trasladar al día de hoy.
Para empezar, hablar de Viridiana es hablar del propio Buñuel. El ir y venir de la novicia a la casa de su tío es un reflejo de su ir y venir como exiliado. Cuando su tío está en el caserón, completamente aislado del mundo, con unas ideas y personalidad extravagantes no es más que la propia dictadura española en sus comienzos; y al morir este y llegar Jorge, un joven que desea reformas y cambios, aunque con una personalidad dura e intratable, muestra la intención de la dictadura de mostrar un espíritu reformador aunque no por ello excesivamente liberal. Y en medio Viridiana, Buñuel. La joven en la primera parte de la película desea entrar en el convento para ser monja de clausura, mientras que en la segunda parte se desvive para dar techo, comida y ropa a los pobres del pueblo. En ambas misiones fracasa, siendo el punto final un intento de violación. La sociedad en la que te ha tocado vivir no es la querías o merecías. Has de adaptarte o morir. De ahí el magnífico final cuando Viridiana acepta su destino.
Acerca del guión, algo a lo que Buñuel daba una importancia vital, debido a su pasado como guionista anterior a director, el mismo director decía que un buen guión dejaba la película casi terminada. En este caso, los personajes están perfectamente unidos por algo muy simple como era la comba de la hija de la sirvienta. Es la comba con la niña juega al comienzo de la película, la comba que don Jaime usa para suicidarse, y la misma que el pobre que trata de violar a Viridiana usa como cinturón. 
Como he dicho anteriormente, la película está perfectamente diferenciada en dos partes, en las que Viridiana es la protagonista y la que acompaña en cada una alguno de sus familiares, o don Jaime o Jorge. Ambos desean a la joven, y son víctimas de la gran tensión sexual que Viridiana desprende inintencionadamente, de ahí que el desenlace de ambas partes sea con el intento de violación.
En el caso de don Jaime puede recordar a la obra maestra de Hitchcock, Vertigo, en la que ambos protagonistas están enamorados de una muerta a la que tratan de sustituir con una viva con la guarda gran parecido y la que transforman.
Y finalmente, sobre los pobres. El propio Buñuel negó que su intención fuese el realizar una crítica sobre la caridad cristiana, importante y necesaria ayer, hoy, y mañana, pero si que hace una crítica a la intención de alterar el "modus operandi" de estas personas por parte de Viridiana. Nos encontramos con el pobre honesto que prefiere marcharse antes de llevar una vida de beatería que es lo que ofrece la joven, no sin antes pedir una limosna. Los otros son más avispados y siguen el juego a la ex-novicia sin por ello cambiar un ápice su personalidad. Son supervivientes, son duros, son crueles, harán lo que sea para seguir adelante y por un lado, disfrutar de las comodidades del hogar que se les ofrece, y por otro comportarse artificialmente como al joven desea. Pero no por ello van a dejar de ser lo que son. Como amenazan al leproso nada más marcharse Viridiana, o como entrar en el hogar de la que les ha acogido, destrozándolo por completo, e incluso tratando de violar a la joven al sorprenderlos. 
Como punto final, nos anécdotas sobre esta película que me encanta. Los encargados de dar vida a los pobres eran actores profesionales, principalmente de teatro, que Buñuel escogió personalmente ya que buscaba auténticos despojos sociales (algo que en España le costó más trabajo que en México), y especialmente al leproso, el cual no era actor profesional. Malagueño como yo, este hombre era pobre realmente, además de alcohólico sin remedio. Por lo que el propio Buñuel trabajó sin descanso con él para obtener el resultado deseado. Hay una escena en la que el leproso ha de coger una hogaza de pan y soltarla al mismo instante porque uno de los pobres le sacude en la mano, sin embargo el hombre no la soltaba. Para él era comida.
Y otro detalle fue la publicidad que le dio un crítico de cine del vaticano a la cinta. UNINCI era la productora española que se encarga de co-producir la cinta. Contaba con múltiples problemas para llevar sus cintas adelantes debido a las autoridades españoles, además de escasos medios para promocionar sus películas. Sin embargo, gracias al análisis negativo del crítico del vaticano, el cual pedía la ex-comunión de todos los miembros del rodaje, Viridiana consiguió una publicidad brutal, algo que de otro modo quizás no habrían conseguido.

Podéis ver la película online aquí:


@solocineclasico
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