viernes, 9 de agosto de 2013

10 Cortometrajes que tenéis que ver!

Aunque ya podemos encontrar películas de más de 30 minutos de duración desde principios de siglo, tuvieron que pasar unos cuantos años hasta que películas de dicha duración se asentaran. Mientras tanto, el cine por lo general lo formaban una gran sucesión de películas de entre 5 y 25 minutos de duración normalmente, cortometrajes. Algunos de ellos sin argumento alguno más que mostrar el avance de las técnicas. Otros que buscaban aunar técnica y arte. Había, gracias a Dios, de todo. Es por eso que os traigo un recopilatorio de 10 cortometrajes escogidos por alguna u otra razón y que todo cinéfilo, especialmente del cine clásico, debería conocer:

Películas - Años 50: Vivir (1952)


IKIRU (9/10)


-¡Hacía treinta años que no veía una puesta de sol!

De la misma manera que no todas las cintas de John Ford eran sobre vaqueros e indios, no todas las películas de Akira Kurosawa eran sobre samuráis. Está bien tener esto presente en cuanto a la biografía del "emperador" nos referimos. ¿Queréis una buena prueba de ello? Apuntad este título, Vivir.
Kurosawa nos lleva al Japón de los años 50 presentando a un grupo de ciudadanas preocupadas por el estado de su barrio, y en concreto el de una zona donde solicitan que realicen un parque para los niños. Sin embargo, en cada departamento las envían a otro distinto mostrando el funcionamiento clásico de la burocracia estancada en el sistema de "no es mi problema, es tuyo", ausente de que cualquier atisbo de humanidad. Uno de los jefes de uno de los muchos departamentos por el que pasan las mujeres es Kanji Watanabe (Takashi Shimura), un viejo funcionario que lleva más de treinta años trabajando en el mismo lugar, haciendo lo mismo cada día, y cuya vida no parece tener más sentido que el ir a trabajar cada día. O al menos eso es lo que parece hasta que le detectan cáncer de estómago. Con apenas unos meses de esperanza de vida, absolutamente perdido, desorientado y hundido, Watanabe trata de disfrutar los últimos momentos de su vida, a pesar de que jamás ha disfrutado nada, ni con su trabajo, ni con su familia. No será hasta cuando una joven que trabajaba con él en la oficina le anima a buscar algo con lo que pueda sentirse útil y conectado a alguien. De ahí que el último propósito del señor Watanabe sea hacer posible la construcción del parque infantil. 
Basada en parte en la novela corta de León Tolstói, La muerte de Iván Ilich, Kurosawa realiza una feroz crítica hacía el estado japonés, su burocracia, y sus trabajadores. Como estos han perdido todo rastro de humanidad, siendo sustituidos por piezas de engranaje de un sistema que el que la mayoría de ellos son innecesarios y que no hacen más que entorpecer el avance y progreso de la sociedad. Como diría Marx, están alienados, sólo que esta vez es el Estado el responsable. De entre todos ellos, vamos a parar a uno de los ejemplos más tristes que podríamos encontrar, el de un hombre que en treinta años jamás ha faltado al trabajo. Este hombre ha perdido el rumbo en el sentido de que su vida no tiene sentido si no es para su trabajo, el cual tampoco disfruta ya que no hay goce posible en este. No se plantea otra cosa, no es capaz de levantar la cabeza para ver más allá. No es hasta que descubre que su vida está cerca de su fin cuando realmente abre los ojos y ve que esta no ha tenido sentido alguno. No ha hecho nada meritorio, nada por lo que se sienta satisfecho o realizado, y el tiempo se le acaba...
Mientras vivía era una "momia" (cómo le apoda la joven de su oficina), un hombre sin vida; sin embargo, ahora que esta se le acaba, es cuando ansía vivir. El ser humano y su costumbre de no saber apreciar lo que tiene hasta que está a punto de perderlo, sino lo ha perdido ya.
Podríamos decir que el personaje que interpreta Takashi Shimura (posiblemente el mejor trabajo de su carrera) es uno de los grandes héroes de la historia del cine. Un hombre que se atrevió a enfrentarse al sistema de una manera muy particular, tratando que este funcionase. Toda una osadía. 
Kurosawa recibió excelentes críticas por su cinta. No sería hasta dos años después cuando volviese a sorprender a todos entrando definitivamente en la historia del cine con Los Siete Samuráis.
Aunque realmente disfruté la película, y en especial el final de la misma, con Shimura entonando "Gondola no uta", la cinta, como casi todas las clásicas japonesas, resulta muy lenta en ocasiones. Aunque las actuaciones del reparto son excelentes, en ocasiones resultan exageradas para el público occidental (más si este no ha visto antes ninguna película japonesa). 
Una de las mejores películas japonesas de la historia. 


@solocineclasico

jueves, 8 de agosto de 2013

Películas: Años 20 - La Ley de la Hospitalidad


OUR HOSPITALITY (8/10)

Estamos ante la segunda película dirigida por Buster Keaton tras 3 Ages, en la que parodiaba la cinta de D. W. Griffith Intolerancia. En esta nueva comedia, Keaton empieza a mostrar, no solo su talento para contar comedias con argumento, sino su pasión por el siglo XIX, y lo que suponía adaptar esa época en su película. Principalmente, podía contar con elementos propios de aquellos años como las primeras locomotoras (asentando un precedente para su obra maestra, The General). 
La historia nos narra la relación entre dos familias rivales, los Canfield y los McKay, y como se han matado entre ellos desde los últimos años. El último McKay, Willie, apenas un recién nacido, es enviado a Nueva York con unos familiares para poder escapar de esta encarnizada lucha. Pero cosas de la vida, el azar consigue reunir en un tren al joven Willie McKay (Buster Keaton) veinte años después con la hija de los Canfield (Natalie Talmadge) de camino a su pueblo de origen. Willie desconoce la historia de su familia, ni lo que le aguarda en su pueblo. Tampoco tendría razón para preocuparse, ya que se enamora de la joven Canfield, siendo además respondido, durante un viaje con no pocos infortunios y momentos cómicos. Nada más llegar al pueblo, la chica invita a Willie a cenar a su casa. Al mismo tiempo, el padre y los hermanos Canfield descubren quien es el joven y tratan de acabar con él, aunque nunca dentro de su hogar ya que le habían ofrecido hospitalidad antes de saber quien era. Willie no sabe como salir airoso de esta situación.
Basada en la historia real de las familias Hatfields (Canfield) y McCoys (McKay), y con cierto toque Shakesperiano que recuerda a Romeo y Julieta, Keaton se enfrenta a su primera película real en el más estricto sentido de la palabra. Si bien 3 Ages era su primer largometraje, este no era más que tres historia separadas, o tres cortometrajes con un tema en común que buscaba "satirizar" una de las cintas más recordadas de Griffith. En esta película de 74 minutos, Keaton cuenta una historia con personajes bien definidos y situaciones acordes a la historia, en vez de ocurrentes como método de relleno. Tampoco se limita a contar una comedia, ya que la misma cuenta con momentos trágicos y dramáticos, sabiendo entrelazarse con los momentos humorísticos.
Esta cinta consta de una curiosidad personal, y es que es la única película en la que intervino Natalie Talmadge, primera esposa de Keaton, y con la que tuvo una relación realmente turbulenta. Además, también es la única cinta en la que aparecen tres generaciones de Keaton. Joe Keaton (el padre de Buster), Buster Keaton Jr. (el hijo de Keaton), y el propio Buster.
No somos testigos de una obra maestra, pero si que podemos considerarla como de sus mejores películas, más teniendo en cuenta que era la segunda que realizaba.
Joe Robert, amigo y compañero de Keaton, sufrió un derrame cerebral durante el rodaje de la película, muriendo poco después del estreno. En la cinta interpreta al padre Canfield.

Podéis ver esta película online aquí:

@solocineclasico

Hallada la PRIMERA película de Orson Welles!

¿Dónde estaba Orson Welles?
Elsa Fernández-Santos/ Lucia Magi

Quizá porque para muchos el cine se divide en el antes y el después de Ciudadano Kane, ópera prima de Orson Welles (1915-1985), el descubrimiento en unos almacenes de Italia de Too much Johnson, rodada tres años antes que Kane, supone un acontecimiento mayúsculo para la historia de este arte. La película que todos, incluido el propio Welles, daban por perdida, ha sido ahora encontrada de manera insólita en la pequeña localidad de Pordenone y minuciosamente restaurada en Holanda y Estados Unidos. Too much Johnson verá la luz en octubre, como ayer anunció en su portada digital The New York Times.
“Todo lo que rodea a esta historia es extraordinario y misterioso, como no podía ser menos tratándose de Welles”, explica a EL PAÍS Paolo Cherchi Usai, encargado del rescate de este filme y conservador jefe del departamento de cine del George Eastman House de Nueva York. “Solo puedo decir que cuando el material llegó a mis manos sentí una emoción indescriptible, la más grande de toda mi carrera… ¡Tenía al bebé de Orson Welles en mis brazos!”.
Too much Johnson es una comedia muda alocada (slapstick), que el cineasta rodó en 1938 para proyectar, en forma de tres prólogos, junto a una obra de teatro del mismo título. El proyecto acabó en fracaso y la película quedó sin terminar y en el olvido. Tres meses después del batacazo, Welles se hizo tremendamente famoso con tan solo 23 años, gracias a su programa de radio La guerra de los mundos y tres años después, en 1941, llegaría su primera obra maestra, Ciudadano Kane.
La pista de Too much Johnson se había perdido hace décadas en España, donde el propio Welles aseguró que se había quemado en un incendio en su casa de Madrid. Los tumbos que el cineasta dio por Europa, su condición de nómada de lujo, marcaron sus últimos años de vida. “Nada nos debe sorprender si viene de Orson Welles”, advierte Cherchi Usai. “Todo lo que rodea a su vida está en los límites entre la realidad y la ficción”. “Lo cierto”, continúa, “es que toda esta historia es un cuento de hadas que si fuese de ficción nadie creería. La película llevaba décadas abandonada en Pordenone, precisamente una ciudad que es conocida por su festival de cine dedicado solo a películas mudas. ¿No es muy extraño? Lo es. Pero no tengo respuestas para sus preguntas”.
En este cuento de hadas, Pordenone, pequeña ciudad del interior de Italia, a medio camino entre Venecia y Trieste, tiene especial protagonismo. Entre iglesias góticas y palacios renacentistas, está la sede de la asociación Cinemazero, un bastión tierno y tozudo del cine independiente y de calidad, que, gracias a la buena voluntad y a la pasión de sus socios y a la alianza con la Cinemateca de la Región Friuli Venezia Giulia organiza cada año un festival de cine mudo, Le giornate del cinema muto. Su 32ª edición abrirá el 5 de octubre con la proyección del inédito de Orson Welles.
Piero Colussi, uno de los fundadores de la asociación Cinemazero, explicaba ayer por teléfono desde Pordenone: “En 2004 un conocido mío que tenía una empresa de envíos, me llamó porque tenía en su almacén algunas cajas de las que quería librarse. Una de ellas contenía algunos rollos de película. Como eran viejos y olían muy mal, a vinagre, necesitaba tirarlas. Me dijo: ‘Como a vosotros os gustan esas películas viejas, a ver si te interesa esta cinta que me llegó ni me acuerdo cuándo desde Roma’. Fui a buscar la caja de madera bastante consumida, eché una mirada rápida a los rollos, ocho, y la guardé en nuestro sótano. Eso fue en 2004. ¡Llegan tantas cosas!”.
La caja quedó en el olvido hasta que el olor a vinagre se hizo insoportable; las películas de nitrato al envejecer padecen lo que los expertos llaman síndrome acético. Colussi decidió entonces abrir el misterioso paquete y mirar mejor para decidir qué hacía con aquel material. “Vi que algunos rollos llevaban escrito ‘Welles’, así que pensé en no tirarlos y llevarlos al taller de restauración de la universidad de Gorizia [una ciudad cercana] para que estudiaran los fotogramas y pudieran averiguar a qué película pertenecían. Yo no podía ver la cinta de nitrato, era imposible cargarla en el proyector”.
Corría diciembre de 2008 y Colussi casi olvidó la película por segunda vez.
Hasta que un día preguntó por ella, y empezaron las sorpresas: “Me dijeron que eran 40 minutos y que salía Joseph Cotten muy joven, pero no pudimos identificar a qué película pertenecían las imágenes”. No pudieron, porque todo el mundo pensaba que el único ejemplar de Too much Jonhson se había consumido en el incendio de Madrid.
Entonces entró en escena el gran experto en Welles Ciro Giorgini, veterano autor del prestigioso Fuori Orario, quizás el único programa de la televisión pública italiana que pasa películas de calidad y clásicos (por supuesto, bien entrada la noche). “Me llamó un amigo del norte”, comenta Giorgini, “y me contó que habían encontrado unos 40 minutos de Welles pero no lograban saber de qué película era. Me dijeron que salía Cotten y se me ocurrió preguntar si Cotten lleva un gorrito de paja, de aquellos que se vestían a principios de los años 20. ‘Sí, efectivamente, lo lleva en la mano’, me contestaron. Me emocioné. Me dio un escalofrío. Entendí que lo que acababan de encontrar en Pordenone era una de las 10 películas perdidas más buscadas por los historiadores del mundo. ¡Tenían entre manos la piedra filosofal de la cinematografía mundial! Ahora había que volver a escribir los manuales en los que estudian en las universidades de cine. Les dije: ‘Lo que tenéis ante los ojos lo vio solo Welles mismo y unos pocos amigos suyos. Todos pensábamos que había sido destruido”.
Los cinéfilos de Pordenone llamaron a Giorgini porque él estudió las obras inacabadas del director, así como su periodo italiano, investigación que resumió en el bello documental Rosabella, la historia italiana de Orson Welles: “Se casó con una mujer italiana, vivió veinte años aquí —hasta los 70— y tenía sus estudios de montaje en la sede de la Safa Palatina, una sociedad que fue vendida después a Rizzoli y posteriormente a Berlusconi. Welles guardaba allí mucho material”, dice Giorgini intentando buscar una explicación al hallazgo en tierra italiana de similar joya. “A finales de los ochenta, en un festival de Estrasburgo, entrevisté a John Berry, un director de Estados Unidos que estaba en la lista negra de Hollywood por comunista y vivía en Francia. De joven había trabajado con Welles, en el Mercury Theatre, y fue su asistente a la dirección en Too much Jonhson. Berry me dio a entender que la historia de la desaparición de aquel mediometraje en el incendio de Madrid era una leyenda. Y que en realidad sí existía otra copia. No me asombraría que Welles la enviara a Roma, donde guardaba parte de su material”.
La restauración del filme (bajo el auspicio de la National Film Preservation Foundation de San Francisco, cuya sobresaliente labor por la protección del patrimonio fílmico está logrando preservar para generaciones futuras la prehistoria del cine) fue sencilla por el buen estado del material. Solo uno de los rollos estaba totalmente destruido. Paolo Cherchi Usai explicaba ayer con contagioso entusiasmo el proceso de restauración. “Me hablaron de un laboratorio especialista en nitrato en Holanda y lo llevamos allí. Fue un milagro. El 96% de la película se recuperó. El resultado es claramente el de una película inacabada, una copia de trabajo. En algunos momentos el montaje es muy sofisticado y en otros no está en absoluto trabajado. Narrativamente no funciona, pero visualmente es puro Welles”.
Colussi, otro de los privilegiados que ha visto la película, apunta en el mismo sentido (“Está perfectamente conservado, pero montado solo en una parte; otra parte está en bruto, con secuencias que se repiten varias veces”). Mientras, Giorgini hace una reflexión más entusiasta: “Es increíble. Ya se nota la mano de un gran fabulador de las imágenes. El ritmo es lo que más me asombró: alterna muchos géneros y pautas, momentos de acción y otros más cómicos. Será una sorpresa para el público”.
De momento, es obvio que lo está siendo.

Arqueología cinematográfica
Gregorio Belinchón

Como siempre recuerda Martin Scorsese, “más del 90% de las películas estadounidenses mudas se han perdido”. Scorsese lleva décadas desde su The Film Foundation en una carrera agónica contra la degradación del material. Por ejemplo, del centenar de filmes dirigidos por John Ford, unos veinte están desaparecidos. Y en Europa, y España, las cosas son igual o peores. Los expertos aseguran que no queda rastro del 50% del cine español. Por la volatilidad del nitrato (el soporte original de las películas), por cómo se distribuía el cine antes (cada exhibidor en cualquier parte del mundo podía remontar un filme), porque no ha habido conciencia de su importancia artística hasta hace bien poco... Hoy la gente ya no tira las latas viejas. Madeleine Malthête, la bisnieta de Georges Méliès, contaba hace unos días en Madrid cómo había encontrado películas de su bisabuelo en un gallinero belga, incluida una parte de Viaje a la Luna, que ahora ya se puede ver en color. De Méliès apareció en 2005 en París su Cleopatra de ¡1899! Entre otras películas que han resucitado en los últimos años están un Ricardo III de 1912, el primer largo sobre una obra de Shakespeare, que resurgió en 1996; The white shadow (1923), la primera película de Alfred Hitchcock, que estaba en poder de un coleccionista neozelandés; varios cortos de Charles Chaplin; Als ich tot war (1916), de Ernst Lubitsch, recuperado en un archivo esloveno en 1994... Y se han completado clásicos como Avaricia (1924), de Erich von Stroheim, o Metrópolis (1926), de Fritz Lang: una copia de 153 minutos (25 inéditos) apareció en Buenos Aires en 2008. Pero queda poco tiempo y mucho por catalogar.


VIA: El País
@solocineclasico

miércoles, 7 de agosto de 2013

Películas - Años 60: Psicosis (1960)


PSYCHO (8,5/10)

Antes de comenzar a leer os invito a recordar, si no lo habéis hecho ya, el famoso tema de la banda sonora de esta cinta. Sí, sabéis de cual hablo, el de la ducha. Cerrad los ojos, recordad la escena, podéis silbarla o tararearla. Muy bien. Posiblemente también se os haya venido a la cabeza alguna escena que conmemora/homenajea a esta misma. A mi se me viene la de los Simpson, entre otras muchas. Y es que estamos ante otra de esas obras capitales del cine clásico que uno se pregunta, ¿son míticas por su calidad o por su propia fama? ¿Existe alguna película con más frases conocidas que Casablanca? ¿Por qué? Muchos se cuestionan actualmente su verdadera calidad. Yo mismo lo hice durante un tiempo, aunque reconozco plenamente que la obra de Michael Curtiz es maestra. ¿Qué ocurre con Psyco? Janet Leigh huyendo, llega a un motel y allí alguien la mata en la ducha, siendo esta escena considerada como una de las más conocidas e importantes del cine. Pero... ¿qué más es Psyco? ¿Es solo una escena que aterró e hizo gritar al mundo entero, o es algo más?
Sí queréis conocer más sobre la producción de esta película os invito abiertamente a que veáis Hitchcock (Sasha Gervasi,2012), de la que ya hemos hablado aquí con anterioridad.
Sobre el argumento, está basado en la novela de Robert Bloch, que así mismo, también se basa ligeramente en los asesinatos de Ed Gein en Wisconsin, EEUU. Hitchcock acababa de estrenar con gran éxito North by Northwest, pero el director británico quería ir a más. Quería volver a ser considerado el maestro del suspense, y ¿por qué no? el maestro del terror. Hitchcock intentó con Vertigo lo que H. G. Clouzot había conseguido con Les Diaboliques, adaptar con éxito una intrigante obra del duo francés Pierre Boileau y Thomas Narcejac. Si bien lo consiguió con creces, Hitch no disfrutó del reconocimiento de su obra hasta mucho tiempo después. Estas razones son la que le llevan a embarcar en un proyecto casi suicida. Un proyecto por el que ha de poner su propio dinero. Un proyecto con el que se arriesga a perderlo todo reinventándose con 60 años.
Una joven y apuesta secretaria (Janet Leigh) huye de su empresa tras haber robado una considerable cantidad de dinero para reencontrarse con su novio. La chica no es precisamente un lince a la hora de no levantar sospechas, ya sea vendiendo su coche y comprando otro, o intentando dejar atrás a la policía. Finalmente, llega a un motel donde se dispone a descansar y recargar las pilas. Al menos eso va a intentar mientras conoce al encargado de dicho local, Norman Bates (Anthony Perkins), cuya agradable, a la par que extraña personalidad incomodarán a la chica. ¿Qué mejor para tranquilizarse que una buena ducha? Craso error. La "madre" de Norman, a la que no vemos el rostro, y la cual parece tener poseído a su hijo entra en escena acuchillando a la joven. Al mismo tiempo, tanto la hermana como el novio de la chica se pregunta que ha sido de ella, lo que los llevará al motel y a descubrir la terrible verdad sobre la familia Bates.
La relación de Hitchcock con las mujeres siempre ha sido uno de los temas más interesantes y controvertidos de su biografía. Su mujer, sus actrices, y por supuesto, su madre. Siempre buscó un mismo referente o patrón en cada una de ellas, lo que le llevaba a obsesionarse. No es extraño que Hitchcock viese en esta película algo de el mismo. La relación de Norman con su madre. El carácter posesivo de esta y lo que llegó a influir en Norman recordó al propio Hitch su relación materna. ¿Y en qué puede llegar a convertirse la obsesión de un persona? En terror. Pero no un terror cualquiera. Un terror real, humano, psicológico. Eso es algo que si bien Hitchcock no inventó para el cine, si asentó un modelo de género cinematográfico, el thriller psicológico. La atmósfera del motel, cargada de detalles simbólicos (como a Hitchcock le gustaba), junto a la construcción de una personajes reales e inolvidables hacen de Psicosis algo especial y casi único en su tiempo.
El público estaba acostumbrado al terror propio de monstruos o fantasmas, pero ¿y el miedo a lo real? Miedo a algo que nos parece cotidiano y tranquilo. Miedo a algo que puede que pasarnos sin preveerlo. Eso, amigos míos, es Psicosis. Así es como Hitchcock consiguió quitarse la espinita de Vertigo.
La película fue todo un éxito tanto para la crítica como para el público, gracias en parte a la campaña de secretismo orquestada por el propio Hitchcock y el gran final de la película. Obtuvo cuatro nominaciones al Oscar entre las que destacan Mejor Director y Mejor Actriz Secundaria para Janet Leigh. 
El mejor, y a la vez peor parado, fue sin duda alguna el actor Anthony Perkins, al que se le relacionó por el resto de su carrera con el papel de Norman Bates.

Podéis ver la película online aquí:

@solocineclasico

viernes, 2 de agosto de 2013

Películas - Años 10: Charlot Emigrante (1917)


THE IMMIGRANT (7,5/10)

Una de las últimas, y posiblemente la mejor, película de Chaplin en la Mutual Film Corporation, productora con la que realizó doce películas desde mediados e 1916 hasta finales de 1917. En ella, Chaplin sigue haciendo uso de su conocido personaje del vagabundo, pero en este caso va a reflexionar la razón de su situación. Me explico.
En Charlot Emigrante, vemos al conocido actor dando vida a un inmigrante sin nombre en un barco de camino a EEUU. Allí conoce a una joven (Edna Purviance) que viaja junto a su anciana madre. Ambas han sido víctimas de un robo, por lo que Charlot tratará de ayudarlas, siendo acusando injustamente de ser el carterista. La chica lo defiende justo antes de llegar a América. Allí comienza la segunda parte de la cinta, donde Charlot, sin dinero y hambriento, encuentra una moneda con la que decide ir a comer a un pequeño restaurante, sin percatarse de que la moneda se le cae por uno de los agujeros de su pantalón. Allí se reencuentra con la chica, que acaba de perder a su madre, por lo que la invita a un plato de judías (siendo esta seguramente la escena más famosa de la película). En el restaurante, Charlot es testigo de como tratan a los clientes que no pagan el menu, justo cuando se percata de que ha perdido la moneda.
En el documental Chaplin Desconocido (Kevin Brownlow & David Gill, 1983) se asegura que Charlot rodó en un principio la segunda mitad de la película, la parte del restaurante. Tras esto, quiso dar una razón por la que el vagabundo no tiene dinero, de ahí la idea de que fuera un inmigrante recién llegado en barco desde Europa. 
Con esta cinta de apenas 25 minutos de duración, vemos como Chaplin ya no solo busca hace reír a su público, sino que comienza a trabajar su trasfondo social. Muestra, de una manera cómica aunque no falta de veracidad, la realidad de muchas personas que llegaban a EEUU durante principios de siglo, el trato recibido en ocasiones, y las dificultades para sobrevivir en un nuevo mundo. 
Como curiosidades, comentar que para Edna Purviance, la escena de las judías supuso todo un tormento, ya que tuvieron que repetirla varias veces, lo que hizo que enfermase por la ingesta de las mismas.
También mencionar que la escena en la que Chaplin le da patadas a un oficial de inmigración fue citada más tarde como prueba de su antiamericanismo durante la famosa "Caza de Brujas".
La película está preservada en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

Podéis ver la Película Online AQUÍ:

@solocineclasico
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