jueves, 27 de junio de 2013

Películas - Años 20: El Acorazado Potemkin


BRONENOSETS POTYOMKIN (8,5/10)


Cuando escribes sobre arte has de saber diferenciar ciertas pautas. Una de ellas es saber apreciar cuando destila una clara calidad artística. Otra es separar esa clara calidad artística de lo que te gustos dictan mejor. Se puede dar el caso de que te guste algo malo, o que no te guste algo bueno. El Acorazado Potemkin es una película de una calidad técnica y artística incuestionable en la historia del cine, pero posee ciertas características que no la hacen de mis cintas favoritas. Soy consciente de que aunque no sea una película de mi gusto, si que presente el suficiente mérito para que reconozca su valor. Tras las buenas críticas y el éxito de La Huelga (1924), Sergei M. Eisenstein recibe el encargo de realizar un trabajo que conmemore el vigésimo aniversario de la revolución social de 1905 por la Revolución bolchevique.
El joven director se pone manos a la obra realizando una película con claras intenciones propagandísticas. Recordar a los heroicos marineros del Potemkin, el levantamiento que llevaron a cabo, su llegada a Odesa, el funeral del marinero que fue asesinado durante el levantamiento, la carga del ejército zarista y los cosacos en la ciudad, y finalmente el éxito del Potemkin cuando los acorazdos enviados por el Zar se niegan a abrir fuego cuando se encuentran con este en alta mar.
La historia arranca con los marineros del Potemkin insatisfechos con los oficiales del barco. La mayoría se niegan a comer carne en mal estado y con gusanos, a pesar de que el oficial médico les insta a hacerlo (se desconoce la verdadera razón por la que los marineros se amotinaron, por lo que la versión de la película ha terminado siendo la históricamente aceptada, aunque es bien sabido la dura disciplina zarista del ejército y la baja moral de los hombres tras la derrota en la guerra contra Japón pudieron ser las razones). Al negarse a comer, el capitán los reúne a todos en cubierta y decide fusilar a un grupo de los marineros. Los fusileros que van a llevar a cabo la ejecución se detienen en el último minuto alentados por uno de los marineros, el cual consigue que estos se unan a ellos, arrojando a la mayoría de los oficiales al agua. Entre los personajes represores encontramos el personaje del sacerdote ortodoxo, en el cual se inspiró Disney para el look de Mufasa en la conocida y multipremiada The Lion King, al cual también ajusticia, siendo esta una manera de representar la alianza de la iglesia con la aristocracia y la burguesía, enemiga del movimiento del pueblo. Durante el levantamiento de los marineros muere el mismo hombre que impidió la ejecucción de sus compañeros. Estos lo recogen como un martir.
Una vez llegados a Odesa, la población acude a rendir homenaje al cadáver del marinero, el cual lleva un cartel en el que reza "Asesinado por una cucharada de sopa". La población parte enfurecida a la ciudad, alentados por las proclamas de unos espontáneos. Una vez en la gran escalera que une el puerto con la ciudad, los cosacos abren fuego sobre la población, matando a mujeres y niños. Esta es seguramente la escena más conocida e importante de la película, tanto por lo que proyecta, por la realización de la misma. Eisenstein hizo uso de un montaje rápido y conciso de primeros planos, y planos generales del caos de la masa huyendo de la masacre, a la vez que intercalaba la madre que trata de coger a su hijo, el cual ha sido disparado y posteriormente aplastado y pisoteado por la gente, y la escena del carrito de bebé cayendo por la escalera con el crío dentro ante la impotente mirada de su madre. Esta última escena en concreto ha sido homenajeada en diversas ocasiones, siendo la mejor la de The Untouchables (Brian de Palma, 1987), en mi opinión. Eisenstein también usó por primera vez en la URSS el travelling para mostrar de una mejor manera el panorama general con mayor amplitud de detalles.
El Potemkin abre fuego timidamente sobre el cuartel general del ejército del zar, provocando daños mínimos y una única muerte. Un civil. En la película solamente aparece un bombardeo nada escaso sobre el mencionado cuartel.
Si bien existieron varias manifestaciones y represión contra los manifestantes en Odesa, como asegura el consul británico de la época, la matanza de la escalera es una ficción creada por Eisenstein contra el zar. El crítico de cine Roger Ebert escribió: no existió la masacre zarista en las escaleras de Odesa... es irónico que [Eisenstein] lo haya hecho tan bien que en la actualidad muchos creen que en realidad ocurrió].
Finalmente, el Potemkin se encuentra en alta mar con algunos de los barcos de la marina del zar. Eisenstein no cuenta nada de la disputa que mantuvieron los marinos y la población al no querer los primeros entregarles las armas de las que disponían a bordo. En el último momento, cuando el desastre y la derrota parece segura, los demás barcos se niegan a disparar a sus camaradas, resultando una gran victoria. Esto si es verídico. 
Ahí termina la película. En la vida real, el Potemkin puso rumbo a Constanza, Rumanía, en busca de apoyo para seguir haciendo frente a la Rusia zarista. Las autoridades rumanas les prohibieron la entrada en el puerto. Lo intentaron en un puerto ruso donde abrieron fuego sobre ellos, por lo que volvieron a Constanza donde entregaron el barco. La mayoría de los marineros huyeron a diversos países. Los que volvieron a Rusia fueron ejecutados.
Aunque la película fue estrenada en Estados Unidos, tuvo problemas de censuras en algunos países occidentales por miedo a alentar a la población a la revolución, como era en cierto modo su objetivo. Curiosamente, también fue censurado durante un breve periodo de tiempo en la URSS.
Por su técnica, por la repercusión que tuvo en su época, y por ser el mejor y más conocido ejemplo de película propagandística, El acorazado Potemkin a pasado a la historia como una de las cintas más relevantes de nuestros tiempos. Un documento que debéis ver al menos una vez en la vida.

Podéis hacerlo online aquí:

@solocineclasico

miércoles, 26 de junio de 2013

Películas - Años 20: Siete Ocasiones (1925)


SEVEN CHANCES (8,5/10)

Imperdonable haber tenido tanto tiempo en el más completo exilio al responsable de mi clara (y puede que hasta preocupante) adicción al cine clásico. Maldito seas, Buster Keaton, la culpa es tuya. Así que más vale volver con una de las siete grandes del maestro. ¿Cuáles siete? Keaton hizo un buen número de grandes y geniales comedias, siendo la capital "The General", a las que seguían "Our Hospitality" (1923), "The Navigator" (1924), "Sherlock Holmes Jr." (1924), "Steamboat Bill Jr" (1928), y "The Cameraman" (1928). Falta una, ¿verdad? Pues allá vamos.
En 1925, y después del gran éxito de "The Navigator" y "Sherlock Holmes Jr.", Keaton se embarca en una nueva comedia, la cual pasaría a ser una de las favoritas del gran público, y de la crítica. Seven Chances nos presenta a un joven agente de bolsas llamado Jimmy Shannon (Buster Keaton), el cual está arruinado. Su empresa está a un paso de la quiebra, por lo que decide no pedir la mano de Mary, su novia, debido a que se vería incapaz de mantenerla. Pero he aquí que algo sorprendente le va a ocurrir. Su abuelo acaba de fallecer dejándole como heredero de 7 millones de dólares con la condición de que deberá contraer matrimonio antes de las siete de la tarde de su 27 cumpleaños, el cual es HOY.
Jimmy parte raudo y veloz al encuentro de Mary para pedir realizar la gran pregunta, a lo que ella contesta afirmativamente, aunque cambia de opinión al malentender que Jimmy únicamente quiere casarse con ella por la herencia. Debido a este contratiempo, tanto el socio del joven, como el abogado del abuelo, deciden encontrarle una novia como sea para poder casarse antes de las siete de la tarde. Jimmy acepta a regañadientes, ya que sin Mary no ve sentido a la vida ni al dinero. Por supuesto, encontrar a una chica que acceda a casarse con Jimmy en apenas unas horas será una tarea ardua y difícil, obteniendo como resultado mayoritario una carcajada en el mejor de los casos. De ahí que el socio de Jimmy decida poner un anuncio en el periódico explicando el caso a espaldas del heredero, e instándole a que se presente en la iglesia, ya que conseguirá una novia para él. ¿Resultado? Todas las chicas solteras de la ciudad acuden a la cita. Una vez que descubren que no a ser posible persiguen a Jimmy por toda la ciudad para descuartizarlo. Al mismo tiempo, uno de los criados de Mary le lleva un mensaje en el que dice que la joven a cambiado de opinión una vez que ha entendido que la intención de Jimmy era buena, por lo que el joven tendrá que escapar de la hormonal masa enfurecida de mujeres, y llegar vivo hasta casa de Mary.
Nos encontramos ante una de las siete grandes de Keaton, siendo además la más conocida de sus películas, después de "The General", por supuesto.
Enfrascado en su matrimonio con Natalie Talmadge, el cual le absorbía y hacía sumamente infeliz, no es de extrañar que Keaton tratase una comedia con la idea de ridiculizar y hasta satirizar el sacramento del matrimonio en parte. Buscó la manera de denunciar los matrimonio concertados, los matrimonio-negocio, para defender los matrimonio por amor, amor de verdad, de los de "en la pobreza y en la riqueza". Además de plantear la eterna cuestión de ¿el dinero da la felicidad? En opinión de un servidor, no, pero ayuda. Otra teoría que refleja la infelicidad de su matrimonio se refleja en las protagonistas de sus películas, normalmente ingénuas y estúpidas, al igual que al parecer su propia mujer, aunque esto ya son elucubraciones mías.
Como detalle, remarcar la diferencia entre las dos partes de la película: mientras que la primera transcurre más tranquilamente, acompañada de un humor sutil, elegante, y con un ritmo que va in crescendo cuyo culmen es la escena de la iglesia. A partir arranca la segunda parte, cuyo humor es más físico, y en el que Buster Keaton mostraba sus dotes de atleta y humorista. Si bien no tiene escenas tan espectaculares como Sherlock Holmes Jr., si que añade un grado de dificultad a las mismas el hecho de que el protagonista fuese perseguido por cientos de mujeres que no hacen más que aparecer por todos lados.
Esta película guarda alguna de las escenas más memorables de Keaton, además de la persecución de las novias, otras como la parte en la que pide matrimonio a todas las chicas del club de campo, el accidente de coche con el árbol, la cabeza falsa de la peluquería, o ya puesto el mismo final.
La cinta ha tenido varias remakes, siendo la más celebre The Bachelor (Gary Sinyor, 1999).

Aquí podéis ver la Película Online:


P.D.: Hay un cartel que me encanta: "Para cuando Jimmy llegó a la iglesia, había pedido la mano de todo lo que tuviera falda. Incluido un escocés".
@solocineclasico

martes, 25 de junio de 2013

Películas - Años 50: Cautivos del Mal (1952)


THE BAD AND THE BEAUTIFUL (9,5/10)


Traductores del mundo, hoy vengo a haceros una ligera justicia. Por toda esa gente que os critica por la traducción de los títulos de películas que nada tienen que ver con el original. Sabed todos que los traductores de películas tienen un trabajo, a veces ingrato, ya que su única intención es adaptar de la mejor manera posible una película de un idioma a otro, pero cuando el departamento comercial entra en escena, ya no hay nada que hacer. Ejemplos como The Razor´s Edge o High Noon son buena muestra de ello.
Pero en el caso de la película de hoy, daremos las gracias a quien fuese el que decidió que en España la película de Vicente Minnelli y Kirk Douglas pasaría a ser "Cautivos del Mal" en vez de "El malo y la bella"... gracias!
Mas hablemos de la película. Hablemos de una de estas historias que tanto nos gustan a los espectadores al tratarse principalmente de una película sobre Hollywood. Hablemos de Jonathan Shields. Hablar de este personaje es hablar de un genio, un hipócrita, un visionario, una leyenda, un manipulador, un ser amado y despreciado, un productor de Hollywood.
Alguien a quien Fred Amiel (el director más respetado), Georgia Lorrison (la actriz más exitosa), y James Lee Bartlow (el escritor más conocido y premiado) deben su éxito, y a quien odian profundamente por el daño que les hizo en el pasado.
Todo comienza cuando el productor Harry Pebbel les reúne a los tres para que ayuden a Shields. Este está acabado, y desde París necesita saber si podría contar con ellos para devolverle a lo más alto. Todos se niegan desde el primer momento, sin dar cuartel posible a la posibilidad de trabajar junto para Shields, por lo que Pebbel les interroga sobre su pasado, y la razón de sus respectivos odios hacia el acabado productor.
A partir de aquí cada uno de ellos comienza a narrar las diferentes razones por las que odian a dicho personaje.
Es el director, Fred Amiel, quien comienza relatando como pasó de ser un ayudante de dirección de películas de serie B a ser una joven promesa de la mano de Jonathan Shields, quien también trataba de hacerse un nombre en aquel momento tras la muerte de su padre, un famoso y odiado productor.
La primera escena de ambos juntos transcurre en un cementerio durante el funeral del padre de Shields, al cual acude mucha gente, pero que una vez terminado, este paga a cada uno de los figurantes 11 dólares por acudir, ya que posiblemente nadie hubiese ido. Tras esto, ambos se conocen y hacen amigos, por lo que empiezan a trabajar juntos. Hasta el día en que Shields deja fuera a Fred del proyecto que el mismo había diseñado y planeado durante mucho tiempo. Cada uno de ellos sigue caminos diferentes.
Con Georgia Lorrison, la actriz, ocurre algo, si bien no diferente, igual de horrible o peor. Georgia es la hija de un afamado actor que no consigue demostrar su auténtico talento como actriz debido a sus problemas de seguridad y con el alcohol. Y habría seguido siendo así si no hubiera sido por Shields, quien la aparta del mal camino y consigue convertir en una gran actriz. Aunque lo que Georgia realmente desea es esta con Shields, de quien está profundamente enamorado, de lo contrario, su seguridad y talento para con la película que están a punto de comenzar a rodar peligra. El productor decide hacer creer a la actriz que está enamorado de ella para que su trabajo sea excelente. 
Y finalmente, el caso del escritor, y quizás el más dramático. El profesor James Lee Barlow, de la Universidad de Virginia, acaba de publicar un novela que se ha convertido en todo un éxito. Hasta tal punto que Shields ha comprado los derechos de autor para llevarla a la gran pantalla, y trata de convencer a su autor para que lleve a cabo la adaptación del guión. Aunque en un principio se niega, Shields consigue convencerle para que tanto él como su adorable, aunque algo pesada e ingenua mujer se queden en Hollywood. Barlow se pone manos a la obra con el guión, pero su trabajo no avanza debido a las constantes interrupciones de su esposa. De ahí que Shields decida llevarse a Barlow a una casa en el campo donde poder trabajar en paz sin que la esposa les interrumpa. Para asegurarse, llama a uno de sus más conocidos actores para que "distraiga" a la esposa. Esto llevará a ambos a un final trágico.
Ser toda una gran estrella (sea en el ámbito que sea) de Hollywood sigue siendo el sueño de no pocas personas. Y a pesar de que la misma Hollywood se ha encargado de retratar tanto el éxito y el glamour, como las propias miserias que habitan en dicho lugar, sigue habiendo mucha gente dispuesta a todo con tal de conseguir su sueño. Aún así, esto es algo que sabemos de sobra actualmente, pero en el pasado había una concepción muy distinta. Hollywood era el lugar donde tus sueños se podían hacer realidad. Si tanta gente admiraba e idolatraba este mundo era por la posibilidad de llegar a convertirse en una estrella también. De ahí que hubiera un gran número de películas sobre jóvenes promesas que alcanzaban sus sueños sin no pocos sacrificios. Pocas películas se atrevían a retratar de modo más directo y pesimista dicho mundo, o las personas con las que tendrían que cruzarse durante este viaje. Esta es una de esas pocas películas, que al igual que Sunset Boulevard, King Kong, y hasta cierto y lejano punto Singin in the Rain, tratan de retratar. Los personas que habitan en Hollywood y lo que están dispuestos a hacer para alcanzar su meta. Sin importar, como o quien.
El punto más interesante de esto es que a pesar del terrible daño que provoca Jonathan Shields a estas tres personas, eso las convierte en aquello que tantos y tantos desean. Lo que en cierto modo demuestra que en el camino hacia tus sueños hay baches, muchos baches, y que en alguno puedes herirte, pero no por ello dejar de caminar.

Aunque en el poster vemos a Lara Turner como principal protagonista debido a su fama, es Kirk Douglas la estrella absoluta y total del film. Uno de estos personajes capaz de empequeñecer al resto del reparto con su sola presencia. No contento con ello, Douglas destila una fuerza y personalidad que marcan un carácter único y especial a su personaje, convirtiéndole en el alma y espíritu de la película. 
Un magnífico trabajo de dirección, por parte de Vicente Minnelli, y un atrevido guión de Charles Schnee, convierten a "Cautivos del Mal" es una gran e inolvidable película.
La cinta consiguió seis nominaciones a los Oscar, de las que se llevó cinco (actriz de reparto, fotografía B/N, guión adaptado, dirección artística B/N, y vestuario B/N), siendo Kirk Douglas el único de los nominados que no se hizo con la codiciada estatuilla.

P.D.: Como curiosidad, decir que hasta hoy aún se desconoce la figura en la que se basó el personaje de Jonathan Shield, siendo una mezcla entre David O. Selznick, Orson Welles y Val Lewton.

@solocineclasico

miércoles, 19 de junio de 2013

Películas - Años 50: Testigo de Cargo (1957)


WITNESS FOR THE PROSECUTION (10/10)

"Señorita Plimsoll, si fuese una mujer la azotaría ahora mismo".

He de reconocer que prostituyo o empleo en demasía términos como "p*** obra maestra", o "de las mejores películas de la historia", pero es lo bueno del cine clásico, hay un gran número de películas a las que podemos subtitular con dichas afirmaciones. La de hoy no es una excepción. Es más, está considerada la obra maestra de uno de los directores más importantes y célebres de la historia. Sí, estoy hablando como no podía ser de otra manera del genial Billy Wilder.
Su película más taquillera fue Some Like It Hot; mi favorita es Sunset Boulevard; Wilder consideraba The Apartament como su más querida y exitosa; pero seguramente sea Witness for the Prosecution la que más veces encontraremos en los "Top 10" de las mejores películas de la historia. Y no es algo difícil de explicar, ya que Wilder adapta hasta cierto punto el estilo de uno de los directores del momento, Alfred Hitchcock, para realizar su propia película de juicios con un trío actores digno del Olimpo. Lo único posiblemente que delate la ausencia del director británico en la silla del director sea la fotografía, algo que Wilder no cuidaba hasta los extremos como Hitch. Sin embargo tanto el guión como los personajes recuerdan a algunas de las películas de Hitchcock, siendo sin embargo la presentación de los mismos más Wilderiana. Y es que en eso último no había quien ganase al director austriaco. Más adelante explicaré esto.
La historia arranca en el Londres de la post-guerra. Sir Wilfrid Robarts, célebre abogado criminalista vuelve a su despacho y residencia tras una estancia en el hospital debido a su frágil estado de salud. En adelante deberá guardar cama y tratar asuntos que no guarden relación alguna con el crimen. Al menos eso dictaba el parte médico que Sir Wilfrid no duda en evadir para llevar el caso de un joven sospechoso del asesinato de una viuda rica que, enamorada de este, le había dejado una gran suma de dinero en su herencia. Debido a este móvil, Vole es acusado formalmente del asesinato de la anciana. La única persona que puede demostrar la inocencia de Vole es su esposa, de origen alemán, la cual afirma que su marido se encontraba en su casa a la hora en la que se cometió el crimen. Sir Wilfrid decide no llevarla a juicio para evitar complicaciones, debido a que el testimonio de la obediente y enamorada esposa no sería aceptado. ¿Cuál es su sorpresa cuando es el fiscal quién la llama finalmente? Y es, de hecho, para testificar en contra de su marido, lo que dará un giro de 180 grados al juicio.

El fundido del final de la película reza una frase que dice: "Sugerimos, por el entretenimiento de sus amigos que no hayan visto la película, que ustedes no divulguen, a nadie, el final secreto de Testigo de Cargo". Por lo que me niego a hacer lo mismo. Sólo recordar que es uno de los mejores de la historia, debido a los continuos giros de la trama, llevándonos a como he dicho antes, un desenlace sorprendente e inesperado.
Basado en una obra teatral escrita por la genial Agatha Christie, Wilder hizo una de las mejores adaptaciones basada en un escrito de la famosa autora británica. Añadió el personaje de la divertida relación de Sir Wilfrid y la enfermera Miss Plimsoll (Elsa Lanchaster), lo que aportó un toque cómico perfecto a la película, ayudado además de la propia personalidad del jurista interpretado por Charles Laughton, que en palabras de Wilder, fue el mejor actor con el jamás trabajó.

La película también cuenta con dos gigantes de la interpretación, Tyrone Power como Leonard Vole, (en la que sería su última película), y la todo poderosa Marlene Dietrich, en uno de sus mejores papeles.
Wilder venía de rodar dos comedias con dos de las actrices más famosas de todos los tiempos, Audrey Hepburn (Sabrina, 1954), y Marilyn Monroe (The Seven Year Itch, 1955), por lo que dedicó dos años a preparar las tres cintas que nos traería en 1957: The Spirit of St. Louis, con James Stewart; Ariadne, nuevamente con Audrey Hepburn; y el colofón de aquel año, Witness for the Prosecution. Y aunque Ariadne fue quizás la más exitosa debido a su protagonista, fue con la cinta de Laughton-Dietrich-Power, con la que consiguió mejores críticas. Hasta tal punto que consiguió seis nominaciones a los Oscar, el mismo año que llegaban algunas de las mejores películas del cine clásico como: The Bridge of the River Kwai, 12 Angry Men, Las noches de Cabiria, Senderos de Gloria, Trono de Sangre, El séptimo sello, por mencionar unas cuantas... Aunque acabó siendo el año de la épica The Bridge of the River Kwai.

Como último aporte, ya algo más personal, tengo que confesar mi escena favorita de la película. Y aunque creo que Charles Laughton es lo mejor de la misma, mi parte favorita es el flash-back cuando los personajes de Tyrone Power y Marlene Dietrich se conocen en la taberna alemana cuando ella está cantando. ¿Por qué? Además de por ver a Dietrich cantando junto a un numeroso grupo de soldados, por como Power deja el vaso en una cañería, sale al mismo tiempo que la policía militar, vuelve a entrar sin dejar de mirar al escenario y coje el vaso recordando el lugar exacto donde se encontraba. Nos deja ver que Leonard Volt es más de lo que parece. ¿Vuestra escena favorita de la película?, y ya puestos ¿vuestra película favorita de Wilder?

Podéis ver la Película Completa aquí:


P.D.: Vais a perdonarme que no haya actualizado antes el blog, pero la mayoría de los que escribimos aquí estamos de exámenes en este momento, y ha sido difícil para todos encontrar un hueco. Para la semana que viene el blog volverá a la normalidad.

@solocineclasico

lunes, 10 de junio de 2013

Películas - Años 40: La dama de Shanghai (1947)


THE LADY FROM SHANGHAI (9/10)


Cuando se pronuncia el nombre de Orson Welles, inmediatamente se nos viene a la cabeza su ‘Ciudadano Kane’ (1941). Por otro lado, Rita Hayworth quedará en los anales de la historia como la seductora ‘Gilda’ (1946). Sin embargo, pocas veces es recordada, a primera vista,  ‘La dama de Shanghai’ (1947), cinta que rodaron juntos en la vida real un año antes de poner fin a uno de los matrimonios más talentosos de Hollywood.
“Sabía que estábamos haciendo un clásico mientras la rodábamos” dijo la actriz del film en el que –se rumorea que con un poco de despecho por parte del director- se cortó su espesa melena pelirroja, se tiñó de rubia y se enfundó en el papel de femme fatale. La verdad es que Hayworth no se equivocó en sus declaraciones, ya que ‘La dama de Shanghai’ ha conseguido hacerse un hueco en esa lista de películas que una vez vistas no puedes olvidar por todos sus matices.
Este film, el quinto de Welles, nos cuenta la historia de Michael O’Hara, un marinero irlandés que entra a trabajar en un yate a las órdenes de un famoso abogado, Arthur Bannister (Everett Sloane) que, junto con su esposa Elsa, arrastrarán al tripulante a una trama teñida de intrigas y crímenes. Como podemos adivinar por el argumento, esta cinta está enmarcada en la categoría de cine negro y cumple con todas las características de este género: por un lado, tenemos un guion bastante oscuro e intrincado que mezcla el deseo prohibido con misterio y crimen; por otro lado, la existencia de una línea muy fina en la que no distinguimos quién es bueno y quién es malo y nos volveremos un poco locos intentando adivinar cuál va a ser el siguiente paso de cada personaje; sin olvidar el papel de la femme fatale, encarnada en una poderosa Rita experta en complicar vidas; todo esto queda enmarcado en una atmósfera nublada en colores blanco y negro que creará el ambiente adecuado para ser el contexto de esta sombría historia.

Una de las razones que ha provocado que ‘La dama de Shanghai’  haya sido etiquetada como una de las joyas del cine clásico es, sin duda, la escena de los espejos -que evitaremos detallar aquí para sortear los spoilers- y su consiguiente final. Este suceso del film, recordado y copiado, está basado en otra secuencia de la película de Charles Chaplin, ‘El circo’ (1927), donde el mítico Charlot escapa de un policía en la sala de los espejos, precisamente, de un circo.

No te puedes perder esta cinta protagonizada por esta pareja de estrellas que lucen como nunca en este film, tristemente eclipsado por otras películas, pero no por ello olvidado por todos aquellos que la hemos visto. Si tú no eres uno de nosotros, no lo pienses más y disfruta cuanto antes de este inolvidable clásico.



@solocineclasico
@Peripecias58

jueves, 6 de junio de 2013

Películas - Años 40: La Soga (1948)


ROPE (8,5/10)


En el cine podemos encontrar el experto asesino, el cual se dedica a realizar una mierda de película tras otras. Personas sin talento que por alguna razón la cual no acabo de comprender, tienen los medios necesarios para poder dirigir, escribir o protagonizar películas una detrás de otra. Luego está el experto en asesinos, aquel cuyas películas nunca o casi nunca difieran de la temática de asesinatos, robos, misterios o juicios. Si hemos de quedarnos con uno del segundo grupo el nombre de Alfred Hitchcock será el primero que se os venga a muchos a la cabeza, ¿cierto?
Y es que el director británico era así. Su fascinación por retratar el crimen y poder así jugar con los sentimientos encontrados del espectador rozaban la manía. El tema del crimen perfecto es algo presente en su filmografía. Dial M for Murder (traducida en España como Crimen Perfecto), o Vertigo son buena prueba de ello.
En el caso que nos ocupa hoy, Hitchcock no aborda tanto el crimen perfecto como la ejecución, sino más bien el momento justo después en el que pueden saltar los dudas, los temores, la culpabilidad o tranquilidad según la clase de persona que seas. Os estoy hablando de Rope, adaptación de la obra teatral de Patrick Hamilton, y basada en hechos reales acontecidos en los años 20.
La historia arranca con el asesinato de un joven llamado David en un céntrico piso de New York a mano de dos compañeros (Brandon y Phillip) estrangulado con una soga. Tras el crimen, los dos jóvenes esconden el cadáver en un baúl y comienzan a hablar sobre lo ocurrido. Brandon con mayor entusiasmo que Phillip, el cual comienza a mostrar signos de arrepentimiento. Poco a poco vamos conociendo más cosas sobre ellos, como sus nombres, que estaban relacionados con su víctima, y que esperan visita en unos instantes en su casa: nada más ni nada menos que los padres de la víctima, su prometida, un compañero, y un antiguo profesor del colegio. Pero por si esto no fuera suficiente, a Brandon se le ocurre la brillante idea de trasladar vasos, platos, servilletas, etc... de la mesa del salón donde iban a cenar al baúl donde está escondido el cadáver a modo de improvisación.
Poco a poco los invitados llegan y comienzan a tomar unas copas mientras esperan a que lleguen todos. Tanto el padre como la novia del joven asesinado se preocupan por su retraso al desconocer que su cadáver está muy próximo a ellos. Interpretándolo como un retraso sin mayor importancia, a pesar de que no dejan de preocuparse, los invitados comienzan a comer y charlar sobre diversos temas, entre el que destaca las ideas de Nietzsche sobre los superhombres y los mediocres, en la que los más fuertes han de acabar con los más débiles sin considerarles asesinos, sino servidores del bien común, algo que el padre de la victima, furioso, relaciona con el nazismo y sus consecuencias.
La sangre fría de Brandon disminuye con la presencia su profesor, Rupert Cadell, el cual comienza a sospechar, tanto por el comportamiento de los jóvenes, como por el retraso de David. 
La cinta tiene un protagonista de cartel, James Stewart, uno de los actores fetiches de Hitchcock. La estrella comercial de este film interpreta al profesor Rupert Cadell, con una personalidad fuera de lo común, un personaje muy del gusto de Stewart. Pero ¿por qué lo llamo protagonista de cartel? Porque si hemos de destacar por su labor e importancia a alguien en esta película sería a John Dall y Farley Granger, por dar vida a Brandon y Phillip respectivamente, en un papel en el que no solo daban vida a dos claros asesinos con reacciones y comportamiento diferenciados, sino que además son homosexuales.
En una época en que la homosexualidad era un tema tabú en el cine, Hithchcock se las arregló para mostros únicamente a dos jóvenes brillantes que comparten piso en New York y tienen una fuerte amistad. Pero tanto por el comportamiento seguro y controlador Brandon, como el sumiso e inseguro de Phillip, y los reproches del segundo al primero propios de una pareja más que de amigos, nos da a entender su verdadera relación. Además, el hecho de que los verdaderos asesinos, Nathan Freudenthal Leopold Jr. y Richard A. Loeb fueran homosexuales da peso a dicho argumento.
Podemos incluso ir más allá y hablar de los guiños eróticos de Hitchcock (presentes en no pocas películas suyas) como apunta el crítico Robin Wood: la estrangulación de David refleja la euforia de un orgasmo, junto a la flacidez posterior. También hay una escena en la que el personaje de Brandon toca emocionado el cuello de una botella de champán lo que podría ser un reflejo de masturbación emocional.
Pero si por algo quiero destacar esta película es por su carácter técnico. No sólo se trataba de la primera película a color de Hitchcock, sino que el director quiso experimentar y probar cosas nuevas que uniesen la forma de mostrar la película con la propia técnica más que por la historia.
Estamos ante una clara obra de teatro donde el piso, y principalmente el salón, es el único escenario. De ahí la decisión del director de rodar mediante largos planos secuencias de unos 10 minutos cuyas transiciones se producían al llevar el objetivo de la cámara a un plano oscuro (normalmente la espalda de uno de los protagonistas), lo que daba la sensación de que no había habido ningún corte. Con una gran cámara Technicolor en movimiento durante casi toda la película, el atrezo podía suponer un problema, por lo que gran parte de este se movía con ruedas, desplazándolas así cuando estuvieran fuera de plano. Esto no sólo conlleva un gran esfuerzo por parte de los técnicos, sino de los propios actores. 
La idea inicial de Hitchcock era rodar toda la película de una sola toma, pero la cámara sólo permitía rodar un tiempo limitado, de ahí las transiciones camufladas, a excepción de dos muy concretas.
Y para finalizar, podemos ver a través de la ventana del salón un colosal diorama en el que podemos apreciar algunos de los edificios más emblemáticos de New York como el Empire State y el Chrysler. La luz artificial que simula la natural va cambiando según pasa el tiempo para dar la impresión de transición entre el atardecer y el anochecer. Incluso las nubes simuladas, hechas de fibra de vidrio, cambian de posición.
Estamos ante uno de los mejores trabajos técnicos de Hitchcock.

Podéis ver esta película online aquí:


@solocineclasico

domingo, 2 de junio de 2013

Figuras del Cine Clásico: Marilyn Monroe (III)


PARTE III - LA LEYENDA


(Leer Parte I)
(Leer Parte II)
Marilyn comienza a padecer los primeros síntomas de su vaticinada caída. Aunque su deseo de ser toda una estrella se está viendo hecho realidad, ella quiere dicho reconocimiento por su faceta de actriz. Todo ello a pesar de la imagen que ella misma aporta al mundo de icono erótico.
Cómo ella misma afirmaría "Una actriz no es un máquina, pero se la trata como a una máquina. Una máquina de hacer dinero." Así se sentía a raíz del trato que recibía de la Fox. Todo esto, unido al mal momento que pasaba por su matrimonio junto a Joe DiMaggio, hace que Marilyn decida aceptar trasladarse a New York para rodar The Seven Year Itch, su primera película junto a Billy Wilder. Pero, ¿era esta la única razón para ir a New York?, ¿ayudaría esto a su matrimonio? No y no. Era el 9 de septiembre de 1954.
Marilyn llega a la ciudad de los rascacielos para comenzar a rodar los exteriores de la película de Wilder. Todo forma parte de un intento por comenzar de cero. Hacer lo que ninguna estrella había hecho hasta el momento, trasladarse al otro extremo del país para continuar su carrera como actriz, y el rodaje de The Seven Year Itch es solo la excusa. Hay un razón primordial y condicionante esperándole en New York. Se trata de su amigo, el fotógrafo Milton Green.
Green y Monroe se habían conocido el año anterior durante una sesión de fotos de la que ella salió encantada, tanto por el trato recibido de Milton, como por el resultado de las fotos. Es un hecho a tener muy en cuenta en la vida de Marilyn, ya que seguramente encontramos en el trabajo de Milton Green el mejor reflejo de la auténtica Marilyn. Las fotos la mostraban hermosa. No sexy, hermosa. Con un vestuario nada provocativo, con poses naturales y a veces poco acordes con los que la sociedad estaba acostumbrada a ver de Marilyn. Milton Green pasaba a ser la primera persona que veía y hasta entendía a la actriz tal y como ella deseaba. Él veía a la joven Norma Jeane que tanto ansiaba convertirse en una gran actriz. Marilyn encontró en el fotógrafo un amigo leal y ¿quién sabe si algo más?
Al día siguiente de llegar a NY se traslada al estudio de Milton donde este realiza varias sesiones entre las que destaca las de Marilyn como bailarina. A su vez, comienza el rodaje de su nueva película, en el que acontece un hecho que pondrá fin a su segundo matrimonio.
Cada día de rodaje requiere esfuerzos por parte de los miembros de seguridad que han de frenar a los fans de la actriz que tratan de irrumpir en el mismo. Es durante la noche que ruedan la famosa escena de la rejilla del metro que levanta el vestido de Marilyn cuando DiMaggio (presente en el rodaje) pierde los nervios y da un ultimatum a la protagonista. Él no desea que la escena sea incluida en la película. Él ya no desea que su mujer sea el objeto de deseo número uno del país, por no decir del mundo entero. Él ya no puede continuar con Marilyn.
Al terminar el rodaje vuelven a Los Ángeles y firman el divorcio. Marilyn alegó incompatibilidad y angustia morales, afirmando que Joe no era ni muy hablador, ni cariñoso, pero que habrían sido la pareja perfecta de una película de cine mudo. El matrimonio duró 8 meses.
Un mes más tarde ingresa en una clínica por problemas de salud. Los ya comentado interminables dolores de estómago provocados por el estrés, la depresión, abortos naturales, intentos de suicidio hacen mella en la actriz. Aunque su reclusión no duraría mucho, ya que el 23 de diciembre de ese mismo año, con una peluca morena, gafas de sol, y el sobrenombre de Zelda Zonk, Marilyn vuelve a New York. Vuelve con Milton Green.

(Milton Green junto a Marilyn Monroe)
Se aloja con el fotógrafo y su familia convirtiéndose en una más de los Green. Ella misma afirma que es la única familia que ha conocido. La esposa de Milton cree que entre la actriz y su marido hay algo más. Hasta qué punto puede ser cierto es algo que a día de hoy aún no se sabe, y que puede que jamás se sepa. Lo que sí es seguro es que ambos querían aspirar a más, y que se necesitaban del uno al otro para poder llevarlo a cabo. Marilyn quiere llegar a ser la gran actriz que tanto desea. Milton quiere ser algo más que un fotógrafo de estrellas. De ahí que el año 1955 comienza con la noticia de la creación por parte de Monroe y Green de "Marilyn Monroe Productions", lo que pilla por sorpresa a las grandes productoras de la costa este, que decide co-producir las películas de la nueva compañía, presidida por Marilyn.

Este no es el único cambio en la vida de la actriz. Por consejo de su amigo Truman Capote, decide asistir a clases de teatro para después matricularse en el Actors Studio, siendo alumna de Lee Strasberg.
Aunque se traslada al ático de un lujoso edificio, sigue teniendo una habitación en la casa de los Green, a los que visita a menudo. Al igual que a una psicoanalista que le recomendó el propio Milton. Siguen trabajando juntos en su nueva productora y en continuas sesiones de fotos. Marilyn disfruta de la compañía de Milton, y también de una nueva persona que aparece en su vida. El dramaturgo Arthur Miller.
Debido a su carácter abierto y curioso, y a que padece de insomnio, lee poesía. Le gustaba especialmente Rainer Maria Rilke y su libro Cartas a un joven poeta. También visitaba museos y centro de arte, sintiéndose especialmente fascinada por los cuadro del español Francisco de Goya.
En junio de ese mismo año se estrena The Seven Year Itch, convirtiéndose en todo un éxito de crítica y público. La ciudad de NY estaba repleta de carteles promocionales de la película con la imagen que causó su divorcio con DiMaggio. Curiosamente, el ex-jugador de béisbol la acompaña al pre estreno.
También por esas fechas sufre un nuevo aborto. Puede que el decimotercero. Su deseo de ser madre jamás se verá cumplido.

1956 comienza con la adquisición por parte de la Marilyn Monroe Productions de los derechos de autor de The Prince and the Showgirl, que será dirigida y co-protagonizada por el monstruo de la actuación Sir Laurence Olivier. Ambos se conocen en NY a principios de año y firman el acuerdo de la película.
Poco después, Marilyn vuelve a Los Ángeles para comenzar el rodaje de la que será la primera película de su productora Bus Stop (Joshua Logan, 1956) que es para muchos el mejor papel de su carrera. Junto a ella, Milton Green y Paula Strasberg, mujer de Lee Strasberg, que acompañará a la actriz para ayudarla en su actuación, cuidando de que respeten su método de trabajo. Durante el rodaje, Marilyn sufre una recaída por lo que paralizan la filmación durante 15 días. Una vez terminada, la cinta es presentada recibiendo alabanzas, especialmente por el trabajo de Monroe. Su nuevo papel, junto a un maquillaje (sugerencia de Green) y personalidad completamente opuesto a lo que tenía acostumbrado al público crea confusión, aunque no decepción. Ante el asombro de todos, Marilyn no consigue la nominación al Oscar. Pero no le importa, está a punto de dar la pincelada final a su deseada transformación. La nueva Marilyn, la que separará a la estrella de la actriz, va a conseguir el último fichaje que cree necesario para ello. A Milton Green, Lee y Paula Stranberg, se les va a unir Arthur Miller, con quien Marilyn se casará a mediados de año. Justo antes de partir a Londres para rodar The Prince and the Showgirl.

(Laurence Olivier, Vivien Leigh, Marilyn Monroe y Arthur Miller a la llegada 
de los dos últimos a Londres)
El rodaje de esta película no se será como todos esperaban. Será peor aún, ya que supondrá el final de la relación entre el fotógrafo y la actriz. Olivier criticará el método y trabajo de Monroe continuamente, llegando a pedirle desesperado que se limite a ser sexy. Ella, destrozada ante tal situación, además de por sufrir un nuevo aborto, no hará más que consumir barbitúricos y alcohol a partes iguales. Tampoco su nuevo matrimonio parece serle de mucha ayuda. Fascinada por la personalidad de Miller, Monroe cree haber encontrado el modelo intelectual que tanto admira, pero la relación no funciona por completo.
Tras el rodaje de la película, Monroe vuelve a NY, de la que se traslada poco después a Los Ángeles, poniendo punto y final a su regeneración como actriz y persona en la gran manzana. Cierra Marilyn Monroe Productions arruinando a Milton Green. En cierto modo, han fracasado por una serie de circunstancias que no pudieron o no supieron controlar
Un año después rueda la que se convertirá en su mayor éxito, Some Like it Hot (Billy Wilder, 1959) junto a Tony Curtis y Jack Lemmon. Al igual que pasó con su anterior film, el rodaje se convierte en una pesadilla para Marilyn y para sus compañeros de trabajo. La actriz llega siempre tarde, constantemente pide repetir las tomas y con no poca dificultad logra memorizar sus líneas. El propio Wilder sufre el trabajar con Monroe, aunque también reconoce que el resultado final es inmejorable. En una ocasión tuvieron que rodar una escena bastante complicada y larga en la playa la cual Marilyn clavó a la primera. Sin embargo, en otra en la que ella únicamente tenía que entrar en la habitación y decir: "Soy yo, Sugar", hubieron de repetirla infinidad de veces ante la imposibilidad por parte de Marilyn de recordar correctamente su frase. Wilder llegó a pegar hojas por toda la habitación con la frase. Tampoco sirvió.
Durante el rodaje sufrió otro nuevo aborto, supuestamente por un breve romance que tuvo con Curtis, a pesar de que fue el miembro del reparto con el que peor se llevaba.
Por su trabajo en esta película obtuvo el Globo de Oro a Mejor Actriz de Comedia. Hollywood quería a la Marilyn original, a la rubia con papeles de tonta sexy.

(fotografía tomada durante el rodaje de Some Like It Hot)
En 1960 firmó un nuevo contrato con la Fox para participar en el musical Let´s Make Love (George Cukor, 1960). El guión fue re-escrito por Arthur Miller a petición de la actriz, lo que hizo que el protagonista, Gregory Peck, abandonase el rodaje. Cary Grant, Charlton Heston, Yul Brynner y Rock Hudson fueron algunos de los actores que rechazaron el papel. Este fue a parar finalmente a las manos del francés Yves Montand, el cual mantuvo un breve romance con la actriz durante el rodaje. La misma Marilyn le pidió que abandonase a su mujer para irse con ella, a lo que el francés se negó en rotundo, volviendo al terminar la película a Francia junto a su esposa. La película fue un fracaso.
El estado emocional y de salud de la actriz se fue deteriorando notablemente. El único remedio para todos sus males era la ingesta de medicamentos que no hacían más que perjudicarla.
Ese mismo año rueda en el desierto de Nevada una película escrita por Arthur Miller expresamente para ella. Se trata de The Misfits (John Huston, 1961) en la que trabajaría con el actor a quien más admiraba Marilyn, Clark Gable. Cuando era niña, Norma Jeane preguntó a su madre quien era su padre, a lo que la madre respondió enseñándole la foto de un hombre parecido al actor. Cuando la gente preguntaba a Marilyn quién era su padre, ella respondía en broma que Clark Gable. Una broma que acabó creyendo. En la película también aparecía Clift Montgomery, que cerraba el trío de actores en su ocaso.

(Marilyn junto a Clack Gable durante el rodaje de The Misfits)

El rodaje no se diferenció en nada al de sus últimas tres películas en cuanto al estado de Marilyn se refiere.
En agosto del mismo año (1960) tuvo que ser hospitalizada durante diez días en Los Ángeles. Los medios de comunicación afirmaron que estuvo cerca de la muerte, aunque sin revelar las causas de su internamiento. Tras salir del hospital volvió al rodaje, terminó, y volvió por su cuenta a NY, refugiándose en la casa de Lee Strasberg.
Aunque The Misfits fue mal recibida por los críticos, estos si que alabaron tanto el trabajo de Monroe como el de Gable. Sería la última película de ambos.

El 20 de enero de 1961 Marilyn y Arthur se divorcian debido a los problemas surgidos por la personalidad de ambos y por el estado de autodestrucción al que estaba sometida la actriz. Su adicción a los fármacos y al alcohol tampoco ayudaban.
Poco después fue ingresada en la clínica psiquiátrica Payne Whitney, experiencia que la propia Marilyn describió como "una pesadilla". Tras poder comunicarse con Joe DiMaggio, este consiguió sacarla del centro para trasladarla a un hospital normal. Debido a su estado de salud no volvió a trabajar a lo largo de ese año.
1962
A pesar de su delicado estado de salud (frecuentes sinusitis y bronquitis), Marilyn comienza a rodar Something´s Got to Give (George Cukor, 1962) junto a Dean Martin. Cinta que jamás terminaría. Se trataba de un proyecto ideado por la Fox para tratar de sanear su economía debido al estado de ruina en el que se encontraban por el aparatoso rodaje de Cleopatra (Joseph L. Mankiewicz, 1963).
En mayo de ese año, y en medio del rodaje, se traslada a NY unos días para participar en la gala por el cumpleaños del presidente John F. Kennedy con quien se asegura mantuvo un romance. Fue durante dicha gala donde interpretó el mítico "Happy Birthday Mr. President".
(fotografía junto a los hermanos Kennedy)

Debido a su ausencia durante el rodaje, la Fox rescindió el contrato y trató de buscar a otra actriz, algo a lo que Dean Martin se negó. Hubieron de llegar a un nuevo acuerdo que benefició a la actriz en el sentido que recibiría un millón de dólares por película y podría escoger tanto al director como a los miembros del reparto.
Sin haber terminado aún el rodaje, se barajaron los nuevos proyectos de Monroe, como una cinta autobiográfica de Jean Harlow, Irma la Douce, What a Way to Go!, o Kiss me, Stupid.
Es durante el rodaje de Something´s Got to Give cuando filma las famosas escenas de la piscina en las que aparece desnuda. Según ella misma, quería expulsar a Elizabeth Taylor de las portadas de la revista.
A principios de agosto recibe una llamada de Milton Green, el cual se encuentra realizando un trabajo en París y llamaba para saber de ella. Marilyn se alegra enormemente al volver a saber de la única persona en la que había confiado plenamente. Acuerdan quedar al regreso de este de París.
Pocos días después, el 6 de agosto de 1962 Milton Green lee en unos periódicos franceses la trágica noticia. Marilyn fue hallada muerta en su casa de Los Ángeles el día anterior. La primera hipótesis barajaba el suicidio.


Algunos dicen que fue un asesinato por orden de la Casa Blanca debido a la relación que tenía con John F. Kennedy. Otros que fue un asunto de la mafia debida a que conocía la relación entre Frank Sinatra y el mundo del hampa. Fuera como fuese, la autopsia reveló que había fallecido por un sobredosis de barbitúricos, lo que tampoco aleja la idea de muerte accidental.
Tres días después de la muerte de la actriz, Joe DiMaggio (quien muchos dicen que fue el gran amor de su vida) realizó un funeral privado. Lee Strasberg leyó el siguiente epitafio:

No puedo decirle adiós a Marilyn, nunca le gustó decir adiós. Pero, adoptando su particular
manera de cambiar las cosas para así poder enfrentarse a la realidad, diré hasta la vista. Porque
todos visitaremos algún día el país hacia donde ella ha partido.

De esta trágica, aunque anunciada manera, abandonaba este mundo la que por derecho propio se ha convertido en la actriz más fascinante de la historia. Una joven tímida que en busca de un sueño demasiado ambicioso, quedó atrapada por la fama y el estrellato cuales fieras sin escrúpulos la exprimieron hasta su último aliento. Debido a su dura infancia y su propia personalidad, fue incapaz de enfrentarse a sus propios demonios, dejándonos no obstante, un legado cinematográfico, fotográfico, y literario de valor incalculable.
Hubo dos Marilyn Monroe, la mujer y la leyenda. La leyenda venció a la mujer, ya que la primera es para siempre, mientras que la otra es hermosamente efímera y mortal. Desde este blog, me gustaría que este Dossier sobre la actriz sirva de particular y profano homenaje a la mujer que creó la leyenda.




Desde Solo Cine Clásico recomendamos sus siguientes títulos:
Ladies of the Corus (1948) de Phil Karlson
Scudda Hoo! Scudda Hay! (1948) de F. Hugh Herbert
The Asphalt Jungle (1950) de John Huston
All About Eve (1950) de Joseph L. Mankiewicz
As Young As You Feel (1951) de Harmon Jones
Don´t Bother to Knock (1952) de Roy Ward Baker
Clash by Night (1952) de Fritz Lang
Niagara (1953) de Henry Hathaway
How to Marry a Millionaire (1953) Jean Negulesco
Gentlemen Prefer Blondes (1953) de Howard Hawks
River of No Return (1954) de Henry Hathaway
The Seven Year Itch (1955) de Billy Wilder
Bus Stop (1956) de Joshua Long
The Prince and the Showgirl (1957) de Laurence Olivier
Some Like It Hot (1959) de Billy Wilder
Let´s Make Love (1960) de George Cukor
The Misfits (1961) de John Huston
Something´s Got to Give (1962) de George Cukor

sábado, 1 de junio de 2013

Figuras del Cine Clásico: Marilyn Monroe (II)


PARTE II - MARILYN MONROE


(Leer I Parte)
Poco a poco, Norma Jeane va haciendo realidad su sueño. Ya ha firmado un contrato con la Fox, reafirma su nuevo look, y empieza a firmar con su nombre artístico. Aunque la fachada es la de una deslumbrante actriz rubia de figura provocativa, en el interior aún queda algo de Norma Jeane que por el momento va a contenerse hasta más adelante. Ya llegaremos a esto...
Sus primeros pasos en el cine son ligeramente decepcionantes. Una telefonista en el musical The Shocking Miss Pilgrim (George Seaton, 1947), y una camarera en Dangerous Years (Arthur Pierson, 1947) suponen su bautismo en el séptimo arte. Ante la escasa aceptación, tanto por parte del público como de la crítica, la Fox decide no renovarle el contrato.
En 1948 firma un contrato semestral con "Columbia Pictures" para interpretar a una bailarina en el musical Ladies of the Chorus. Dicho film resultar ser otro fracaso, por lo que la Columbia rescinde su contrato y consigue volver a la Fox. Aparece brevemente en Scudda Hoo! Scudda Hay, (F. Hugh Herbert, 1948) ,junto a una joven Natalie Wood, y en Love Happy (David Miller, 1949) junto a los Hermanos Marx. Pero es llegado a 1950 cuando Marilyn tiene la oportunidad de participar en dos películas de éxito: The Asphalt Jungle (John Huston, 1950) en la que da vida a la sobrina y amante de un abogado corrupto, y en la que consigue que te olvides por completo de la película para centrarte en ella; y la cinta que arrasaría en los Oscar aquel año, All About Eve (Joseph L. Mankiewicz, 1950), junto a Anne Baxter y Bette Davies. Conocida como Eva al Desnudo en España, el papel de Marilyn es el de una aspirante a actriz con un talento, digamos más fisico que interpretativo, y a la que el estómago le juega una mala pasada durante su audición. Curiosamente, Marilyn siempre fue víctima de la atención que recibía su físico antes que su talento (algo de que se aproveché en ocasiones), y además padecía del estómago, producto de su inseguridades y ataques de ansiedad.
(En All About Eve junto a Bette Davies y George Sanders)
Por ambas películas recibió buenas críticas, especialmente por la primera. La autoestima de la joven actriz se recuperaba. La Fox decide ofrecerle un nuevo contrato por 7 años, en los que cobrará 500 dólares semanales. En febrero de 1951 se inscribe en la Universidad de California para recibir clases nocturnas de arte y literatura. Además, durante dicho periodo, interpreta varias películas de bajo presupuesto como Love Nest (Joseph M. Newman, 1951), Home Town Story (Arthur Pierson, 1951), As Young as You Feel (Harmon Jones, 1951), en los que podemos ver su nombre figurando junto a los protagonistas.
Aún mejor fue 1952 cuando consiguió un papel en la película de Fritz Lang Clash by Night, junto a Barbara Stanwyck, y otro en We´re Not Married, junto a Ginger Rogers y Zsa Zsa Gabor. Además apareció junto a Cary Grant, Charles Coburn y nuevamente Ginger Rogers en Monkey Business todo un clásico de la comedia, dirigida por Howard Hawks. 
Pero es con Don´t Bother to Knock, junto a Richard Widmark, donde consigue su primer papel protagonista. Este thriller basado en una niñera con trastornos psicológicos supuso la primera gran oportunidad de Marilyn de realizar el papel dramático que tanto deseaba. Con todos estos títulos recibió buenas críticas. Comenzaba a ser conocida, su trabajo era apreciado, ya no era solo una modelo o una cara bonita, era algo más. O al menos eso pensaba ella.
Es a partir de 1953 cuando Marilyn pasará a ser la protagonista femenina de todas sus películas. 
El mismísimo Darryl F. Zanuck, presidente de la Fox pide expresamente a Marilyn Monroe para dar vida a la protagonista de Niagara (Henry Hathaway, 1953) junto a Joseph Cotten. Aunque a día de hoy es recordado como uno de sus mejores trabajos dramáticos, tras el estreno recibió todo tipo de críticas. Y como apunte, fue una de las imágenes promocionales de la película la que usó Andy Warhol en uno de sus más famosos cuadros. Debido a parte de las críticas negativas que recibe por esta última película, la Fox decide volver a seleccionarla para papeles musicales o de comedia.
He aquí un hecho interesante sobre la personalidad de Marilyn. Recordemos que pasó una infancia traumática en la que sus únicos momentos de felicidad estuvieron relacionados con el cine y sus deseos de ser alguien. Dejar de ser una tímida e invisible chica. Había dado un primer paso al casarse y convertirse en esposa. Irónicamente dio otro gran paso al divorciarse de su primer marido y tratar de hacer carrera como modelo. Fue más allá y probó suerte en el cine. Ahora que empezaba a consolidarse como actriz de comedia y musical, quería alcanzar su gran sueño, ser una verdadera actriz, y para ello, tenía que demostrarlo en el apartado dramático. Por eso, cuando la Fox decide volver a darle papeles en musicales y comedias sufre un ligero revés. Por un lado es consciente que el reconocimiento a su trabajo (algo que ella también ansía) viene por sus papeles en los géneros anteriormente mencionados. En lo que a papeles dramáticos se refiere, no ha conseguido aunar éxito de crítica y público a la vez. Sabe que la fama que le aporta su talento para la comedia y el musical, además de su físico y sensualidad natural, pueden perjudicar sus posibilidades como actriz dramática. Y aunque desde siempre había padecido de la inseguridad propia de una persona con su pasado, es a raíz de esto cuando Marilyn comienza a tener los primeros ligeros brotes de depresión. A raíz de llegar a pensar que la única razón de su fama sea la espectacular y hermosa Marilyn Monroe, y no la prometedora actriz Norma Jeane Baker.
 (fotograma de Gentlemen Prefer Blondes)
Protagoniza ese mismo año dos grandes éxitos de crítica y público: Gentlemen Prefer Blondes (Howard Hawks, 1953) junto a Jane Russell, en la que interpretan a un par de cantantes que se embarcan en un crucero desde Estados Unidos a París con la intención de encontrar algún millonario con el que casarse; y How to Marry a Millionaire (Jean Negulesco, 1953) junto a Betty Grable y Lauren Bacall, las cuales forman un triunvirato en busca de un joven apuesto millonario con el que casarse. Como os habréis fijado, la temática de la época era original. Es a raíz de la primera cuando Marilyn se convierte en el icono sexual que tanta fama le daría. Además mostraría el innato talento para la comedia que poseía, y sus dotes como cantante. En junio ya había grabado su firma en la acera del famoso TCL Chinese Theatre en Hollywood.
Pero quizás el dato más relevante de ese año lo podamos resumir a la publicación de una revista que a la postre se ha convertido en una de las más importantes y conocidas del mundo. Se trataba de Playboy, en la que Marilyn aparecía en la portada, lo que la convirtió en la primera chica del mes de la revista. Dicha portada constaba de una foto de Marilyn con un pronunciado escote, aunque era el interior donde se encontraban las fotos más picantes de la actriz, ya que posaba completamente desnuda. Estas fotos pertenecían a una sesión que había realizado cuatro años antes para un calendario y que Hugh Hefner tuvo especial cuidado de comprar justo cuando la joven comenzaba a ser una celebridad. Fueron estos dos grandes éxitos de taquilla, unidos a la portada de Playboy, lo que hizo de Marilyn la actriz más conocida y deseada del momento. 

-No es cierto que no tuviese nada puesto. Tenía puesta la radio.
Respuesta de Marilyn sobre su desnudo en la revista.

Si 1953 fue un gran año para la actriz, 1954 iba a suponer un momento de inflexión en su carrera. Protagonizó dos películas que fracasaron en taquilla y recibieron malas críticas: There´s No Business Like Show Business (Walter Lang, 1954), y River of No Return (Otto Preminger, 1953), junto a Robert Mitchum. Además rechazó participar junto a Frank Sinatra en una película al no estar conforme con el argumento y el salario. De ahí que el estudio decidiera suspender el contrato de un breve periodo de tiempo.

-En Hollywood te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma.

El 14 de enero de ese mismo año contraería matrimonio con el ya retirado jugador de béisbol Joe DiMaggio, uno de los primeros deportistas estadounidense cuya fama y popularidad podía equipararse a la de una estrella de cine. La boda fue uno de los acontecimientos sociales del año. A pesar de que serían considerada como la pareja más importante del país, la incompatibilidad entre ambos se haría patente los meses siguientes. En febrero de ese mismo año la pareja viajó hasta Japón debido a la importancia que había adquirido el béisbol en el país nipón, pero cual fue su sorpresa cuando las masas reclamaban con mayor pasión a la joven actriz que al mítico deportista.
Poco después, Marilyn decidió hacer una pausa a su luna de miel trasladándose a Corea para animar y actuar antes las tropas americanas. Este es un hecho muy importante en su carrera, ya que por vez primera, Marilyn es testigo del efecto y el poder de su fama al estar delante de su publico.
Era consciente de que pertenecía al público, pero no por mi físico o por mi belleza, 
sino porque nunca antes había pertenecido a nadie.

A su vuelta a los Estados Unidos, Marilyn es aclamada por el país entero. Entrevistas, premios, fiestas, actos, todos querían a Marilyn. Por contra, su relación con DiMaggio comenzaba a estancarse. Según amigas de la pareja, la única pasión de Joe era estar sentado en casa viendo la tele y bebiendo cerveza. Odiaba asistir a los eventos con Marilyn. En la mayoría de las ocasiones la esperaba en la puerta, en el coche, o directamente no iba. La actriz amaba realmente a su marido, por lo que, en busca de alejarse de los medios y del mundillo de Hollywood, decide aceptar la oferta de la Fox para trasladarse a rodar a New York la adaptación de la famosa obra de teatro The Seven Year Itch, que dirigiría Billy Wilder. Es en la ciudad que nunca duerme donde la vida de Marilyn dará un nuevo giro.
Su primera película con Billy Wilder, su ingreso al Actor´s Studio, Marilyn Monroe Productions, Milton Green, Arthur Miller, el declive total, Happy Birthday Mr. President, son solo algunos de los capítulos con los que cerraremos el Dossier sobre Marilyn Monroe en el próximo artículo.
(Marilyn junto a DiMaggio)

@solocineclasico
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