martes, 15 de octubre de 2013

Películas - Años 50: Sabrina (1954)


SABRINA (7,5/10)


En 1953 la historia del cine inaugura un nuevo y orgulloso capítulo, la aparición de Audrey Hepburn. Si bien la actriz de origen belga ya había dado sus primeros pinitos en el mundo del celuloide con anterioridad y había triunfado en el teatro, es gracias a su trabajo en Roman Holiday (William Wyler, 1953) cuando el mundo descubre y se enamora de esta joven de apenas 23 años. Esta película era el primer gran paso que daba, pero... ¿cuántos han puesto el píe y han resbalado ante la misma presión? Muchos. Afortunadamente, Audrey pisó con fuerza y convicción, y la prueba de ello es Sabrina.
Billy Wilder fue el primer afortunado que tuvo a la actriz a su disposición tras el éxito de Roman Holiday. Ni él ni ella podrían haber escogido mejor. Él por dar a ella el papel protagonista de su primera película en la que un personaje femenino era la absoluta protagonista (a pesar de las papeles de mujeres en sus películas siempre han sido de los mejores secundarios en el cine clásico), y ella por dejarse guiar en su aprendizaje como actriz por un maestro que continuó la labor de William Wyler.
Audrey Hepburn da vida a Sabrina, la hija del chofer de una acaudalada familia que sufriendo ante un amor imposible por uno de los hijos de la familia, y tras un fallido intento de suicidio, se marcha a París para estudiar cocina. Allí hace amistad con un aristócrata que la acoge y transforma en una dama que cautivará tanto a su antiguo amor (William Holden), como al hermano mayor de este (Humphrey Bogart).
La temática de comedia romántica gira a la perfección entre el trío de actores que han de enfrentarse a diferentes situaciones y razones en busca de su propia felicidad. El personaje de Sabrina consigue encandilar a todos, pero sigue sin pertenecer a la misma clase que los hermanos Larrabee por lo que ve complicado estar con el hombre al que ama; David (William Holden) es un Casanova que disfruta con la compañía del mayor número de mujeres posibles, pero que cuyo inesperado flechazo hacia Sabrina pondrá en peligro su enlace matrimonial y una futura alianza empresarial; y por último Linus, el hermano mayor y responsable, inmune a los encantos de las mujeres, dedicado en cuerpo y alma a la empresa familiar, y que ve en Sabrina un peligro en ciernes para la alianza matrimonial y empresarial. Para ello, y tras un divertido accidente por parte de David, Linus deberá cortejar a Sabrina el tiempo suficiente para salvar el enlace de su hermano pequeño y la prometida de este, lo que conllevará a que acaba enamorándose por primera vez en su vida.
Billy Wilder había realizado tres películas en los años 50 con diferente éxito. Un relativo triunfo polémico con Sunset Boulevard, un fracaso con Ace in the Hole, y buena acogida (con Oscar incluido para William Holden) por Stalag 17, Wilder vuelve al género que mejor resultados le dio comercialmente, la comedia. Para ello adapta con ayuda de Ernest Lehman la obra de teatro de Samuel A. Taylor "Sabrina Fair", dándole su propio toque y enfoque, y la cual es una especie de versión moderna del cuento de la Cenicienta. Unos geniales diálogos cargados de cierta ironía, un magnífico trabajo del reparto, y un tanto de crítica social vuelven a ser los pilares de Wilder para dirigir una grata y divertida comedia.
Para el reparto tenía decido que tanto Audrey Hepburn como Holden (su actor fetiche por entonces) interpretarían a Sabrina y David, pero fue el personaje de Linus el que supuso un problema. En Hollywood, país de los sueños, hubo uno que Wilder jamás logró llevar a cabo, y fue el de trabajar con su buen amigo Cary Grant. El director austriaco idolatraba al actor y siempre trató de convencerle para trabajar juntos, a lo que Grant siempre se negó de la manera más diplomática posible, temiendo que el trabajar juntos pusiera fin a su amistad por desavenencias durante el rodaje o vete tú a saber por qué. El caso es que la Paramount (con la que Wilder filmaba su última película) decidió ofrecer el papel a Humphrey Bogart, el cual aceptó a regañadientes convencido por su agente de que tenía que dar un giro a su imagen de tipo duro con una comedia (eso es al menos lo que se dice, pero ¿y el magnífico papel de Bogart en The African Queen?). Bogart siempre estuvo resentido de ser la segunda opción para el papel, por lo que mantuvo una relación difícil con todos los miembros del reparto. Si bien se quejó de la inexperiencia de Hepburn, esta fue la que salió mejor parada. Wilder y Holden, que se pasaban el día fumando, bebiendo, y haciendo gala de su amistad, fueron los que mayores recelos se llevaron del protagonista de Casablanca. Sin embargo, y poco antes de su muerte, Bogart pidió disculpas a Wilder por su comportamiento, alegando problemas personales.
La película fue un gran éxito de crítica y público, consiguiendo seis nominaciones a los Oscar, incluido Mejor Director y Actriz, y alzando finalmente la estatuilla a Mejor Vestuario, el cual había sido supervisado por Edith Head y realizado por Givenchy, lo cual inició una prolongada colaboración entre la actriz y el modisto.




@solocineclasico

1 comentario:

  1. Siempre que veo esta película pienso que Bogart la estropea. Y no porque no me guste Bogart, que me encanta, sino porque no se ve bien en el papel. No tienen feeling él y la actriz, es como si no pudieran traspasar a los espectadores -al menos a mí- esos sentimientos que se supone están teniendo entre ellos. Cuando leí la biografía de Audrey y me enteré del malestar de Bogart con esta película, comprendí un poco el asunto. De todas maneras es un placer ver esta comedia, sobre todo porque ella nos hace enamorarnos de esa imagen tan cautivadora que supo conservar hasta el final. Un abrazo.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...