miércoles, 2 de octubre de 2013

Películas: Años 50 - El Hombre Tranquilo (1952)


THE QUIET MAN (10/10)

John Ford dijo una vez: "Me llamo John Ford, y hago películas del oeste". Y es que el mítico director ha pasado a la historia por ello. Por sus películas del oeste, con vaqueros, indios y soldados. Reconocido y respetado por todos, Kurosawa admitió admirar la carrera de este director y aprender mucho con sus películas. El propio Spielberg recibió una gran lección del mismísimo Ford un día en su despacho a modo de desprecio. Pero ¿es realmente necesario seguir hablando de la grandeza de este director? No. Porque los buenos pueden hacerlo si realmente lo desean, y The Quiet Man es algo que él deseaba.
Sean Thorton (John Wayne) es un hombre "pacífico y tranquilo" que acaba de llegar a Irlanda desde Estados Unidos. Su sueño es comprar su antigua casa, "White O´Morn", y llevar una vida normal en el bucólico pueblo de Innisfree. También se enamora de la joven Mary Kate Danaher (Maureen O´Hara), que a pesar de su fuerte carácter y mal genio, le corresponde de la misma manera. Sólo hay un impedimento, el hermano de ella (Victor McLaglen) quien también quería comprar la casa de Thorton y ve en él a un enemigo. Thorton no desea pelear con él, ya que algo trágico en su pasado le impide dar el primer golpe. Juntos protagonizaran una serie de incidentes que darán vida a la aldea de Innisfree, poblado por unos habitantes inolvidables que tratan de captar a la típica población irlandesa, algo edulcorada.
En 1933, Ford lee un cuento corto del que se enamora, ya que le trae recuerdos de su añorada Irlanda, de la que provenía su familia. Se trataba de The Quiet Man. Es curioso que dos años después triunfe con otra película que muestra una Irlanda diferente y más real que la de esta historia. Igualmente el director se hace con los derechos del libro por 10 dólares y comienza a planear su adaptación. Proceso que le llevará varios años hasta que a finales de los años 40 llega a un acuerdo con un pequeña productora independiente que desconoce el filón que tiene entre sus manos. Deciden producir la película con Ford, Wayne y O´Hara, si antes realizan otro western para ellos. Así fue como primero nos llegó Rio Grande (1950), tercera entrega de la trilogía de la caballería de John Ford y John Wayne. Tras su éxito, todo el equipo se trasladó a Irlanda para poder llevar a cabo el sueño y deseo de Ford. Este acabó realizando una historia más propia de Capra que suya, pero sin perder su sello de identidad. Una radiografía a un pueblo irlandés cualquiera, rebosante de virtudes y defectos que se pueden solucionar con una buena pelea y varias cervezas.
Innisfree ya pasado a la historia del cine como uno de los lugares más querido por los cinéfilos. Tomar unas copas con el pequeño Michaeleen Flynn en Cohan´s, ir de pesca con el padre Danaher, acompañar a la viuda Tillane a una carrera de caballos, discutir de deportes con el reverendo Playfair, o escuchar las absurdas discusiones de los trabajadores del ferrocaril. Es así, ya forma parte de nosotros.
Ford nos mostró una Irlanda tópica y un tanto irreal que no por ello desmejora la película. ¿Acaso lo hace Capra con sus películas? No. Y aunque a ambos se le haya criticado, no es un análisis político, o que busque una mínimo de realidad salvo por la disección social de los protagonistas. Reverendos y sacerdotes, taberneros, terratenientes, amas de casa, aristocracia, clase alta y baja. 
No es más que una divertida y entretenida historia de amor que muestra algunas curiosodades de la isla esmeralda, como el proceso de noviazgo y matrimonio, la dote de la esposa, la importancia del honor, la obsesión por el dinero, y el papel de la mujer en la sociedad. Para Ford fue una de sus películas más personales. Y no estuvo exenta de polémica, tanto en su estreno como en la actualidad. Por dos razones principalmente, la simpatía con la que se trata a varios oficiales del I.R.A. (esto no gustó nada en Reino Unido); y el trato que recibe la mujer (la anciana que ofrece a Thorton una vara para pegar a Mary Kate; como esta misma se marcha de la pelea afirmando que ha de prepararle la cena; o como al comienzo de la pelea solo hay hombres mientras que las mujeres han de observar a lo lejos sin inmiscuirse). Sobre el I.R.A. no tengo nada que decir, es un tema complicado, del que podría estar hablando horas, pero este no es el lugar. Sobre el segundo aspecto, eran otros tiempos. Esto no lo hace mejor ni peor, solo es absurdo querer buscarle polémica a algo que en su tiempo por desgracia no era visto de esa manera (y mucho menos en un pequeño pueblo de un país tan conservador). Ya veréis dentro de unos años la cantidad de cosas que le parecerán polémicos a nuestros nietos o bisnietos y que nosotros hacíamos cada día.
El rodaje comenzó en junio de 1951 con los exteriores en las regiones de Mayo y Galway, e interiores en estudio. Curiosamente, muchas personas confunden Innisfree con una pequeña isla en Irlanda que recibe el mismo nombre. El nombre real del pueblo donde se rodó la película es Cong, en la región de Mayo, y a día de hoy sigue siendo un lugar de peregrinaje para los amantes de la película. Allí podemos encontrar entre otros lugares el bar que se transformó posteriormente para ser igual que el de la película y una tienda de recuerdos de la cinta.
Se cuenta que la estancia en Irlanda despertó el espíritu más pícaro de Ford. Este deseaba que la mítica pelea final fuese lo más real posible, por eso se dedicó a meter cizaña entre Wayne y McLaglen. El resultado final fue una contusión para Victor, dos costillas rotas para Johnny, y una de las mejores peleas jamás rodadas. 
John Wayne firma aquí una de sus mejores trabajos, aunque hay que reconocer que seguramente el mejor de la película sea Victor McLaglen en un papel que le va como anillo al dedo, dando una perfecta réplica a Wayne. Tras su gran acogida tanto por la crítica como para el público, la película ganó el Oscar a Mejor Director para John Ford y la Mejor Fotografía.
El guión de Frank S. Nugent nos ha guardado frases o diálogos celebres como estos:
-Usted quiere ir a Inessfree, ¿verdad? ¿Ve aquel camino de allí? Pues no lo siga.
-Tú abuelo murió en Australia, en prisión. Y tu padre también era un buen hombre.
-Tienes buen pulso, Mary Kate.
-Cuando bebo whisky, bebo whisky, y cuando bebo agua, bebo agua.
-¿Por casualidad no tendrán algo líquido?
-¿Qué le parece un poco de leche?
-¡Puaj... qué asco! Ni los Bogia eran tan ruines. 
-Si cuenta hasta tres estará K.O. antes de llegar a diez.
-Entre nosotros no habrá puertas ni cerrojos, Mary Kate. Excepto los que tú pongas en tu mezquino corazón.
-Impetuoso... homérico.
-No eres de las que corren al oír un bocinazo, ¿eh?
-Danaher contra ese yanqui. La pradera se va a teñir de sangre.

Y por supuesto, la genial e inolvidable banda sonora de Victor Young:

Estamos ante lo que se conoce como una película redonda. He dicho.

@solocineclasico

2 comentarios:

  1. La he encontrado aquí:
    https://gloria.tv/video/4mSuK8weDvk6TLfapaGZCxqsa

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