domingo, 29 de septiembre de 2013

Historia del Cine: La llegada del cine sonoro

Hablar de la llegada del cine sonoro, o la transición del cine mudo a esta es sinónimo de hablar de The Jazz Singer (Alan Crossland, 1927), pero ya me conocéis, y sabéis que en este blog nos gusta reivindicar. Por ello yo hoy os voy a reivindicar otras cintas mientras hablamos de uno de los acontecimientos cinematográficos más importantes de su historia. Pero todo a su tiempo. Primero, pongámonos en situación.
A finales del siglo XIX llega el cine. El invento de los hermanos Lumiere se va asentando poco a poco en la sociedad, la cual admira las imágenes grabadas y reproducidas, pero no es hasta Méliès cuando el cine sufre una transformación vital. Ya no es una mera fría herramienta de reproducción visual, ahora cuenta historias. A veces los argumentos distan de ser considerados como tal, pero sirven como entretenimiento. Gusta. Pero faltaba algo más. El sonido. Ante las limitaciones técnicas de la época, y la aparente asentación del cine como entretenimiento visual, los avances de mostrar a los personajes de las películas hablando (escuchar sus voces) se retrasa. Mientras se decide aportar a las proyecciones músicos en vivo que ayudan a darle emotividad a las imágenes y permiten al espectador vivir con mayor intensidad las diferentes escenas de las películas como las de amor, acción, intriga, terror, etc... además de un narrador que leía en voz altas los intertítulos que aparecían en las películas durante su proyección para facilitar así la tarea de entendimiento a los espectadores analfabetos. El cine mudo... no era tan mudo. Pero aún así seguía faltando algo.
La fotografía, las mejores técnicas visuales, los movimientos de cámara, e incluso los primeros movimientos cinematográficos ya estaban asentados. El problema seguía siendo el sonido. Algunos no sabían como iba a afectar el sonido de las voces en los espectadores. Era algo revolucionario para entonces. Por otro lado, muchos artistas con poder en la industria del cine se negaban a la llegada de un posible cine sonoro, alegando que los espectadores no necesitaban oír sus voces, sino sentir su actuación y expresividad.
Aún así no eran pocos los que se habían visto tentados por experimentar. Ya en 1893, dos años antes de la presentación de los hermanos Lumiere del cinematógrafo en París, George Demeny inventó la fotografía parlante. Charles Pathé combinó fonógrafo y cinematógrafo. Y más o menos, al mismo tiempo, León Gaumont desarrolló un sistema de sonorización de películas que presentó en París, en 1900.
Se cree que entre 1912 y 1914 apareció la que sería la primera película sonora, que además también tenía color. Se trata de The Photo Drama of Creation, creada por Charles Taze Russell, fundador de la congregación cristiana de los Testigo de Jehova. Russell se percató del poder de captación que ofrecía el cine, de ahí que realizase una película de 8 horas de duración en las que alternaba imágenes y fotografía con discursos suyos grabados. La película fue visionada por aproximadamente 8 millones de personas. 
Aquí tenéis un fragmento:

Entre 13 y 15 años antes que El Cantor de Jazz.
En 1918 llegó el sistema sonoro TriErgon, el cual permitía la grabación directa en el celuloide. Aunque tendrían que pasar 5 años hasta que el ingeniero Lee de Forest inventase el Phonofilm, el cual resolvía los problemas de sincronización y amplificación del sonido, ya que lo grababa encima de la propia película. Rodó 18 cortometrajes para dar a conocer su invento, entre los que destaca Imprescindibles, uno de 11 minutos en los que aparece la artista Concha Piquer, y que es considerado como la primera "película" sonora en español. Aquí os dejo un fragmento de la propia Concha Piquer:


En 1925, Western Electric apostó por el invento, comprando los derechos del mismo y creando la compañía Vitaphone junto a Bell Thelephone Laboratories, en la que siguieron trabajando con el invento. En 1926, y ante la delicada situación económica que atravesaba en aquel momento la productora estadounidense, Warner Bros, decide comprar la Vitaphone para introducir el sonido en sus películas, siendo Don Juan (Alan Crossland, 1926) la primera película con una banda sonora completa y efectos de sonido sincronizados. Sin embargo, al margen de estos detalles, la película se realizó y produjo como una película muda, sin ningún diálogo sonoro, siendo todos a base de intertítulos. Un año más tarde llegaría finalmente The Jazz Singer, ¿y por qué la importancia de esta película? Fue la primera producción que presentó una banda sonora completa, con sus respectivos efectos de sonido sincronizados, y diálogos entre los personajes. Al Jolson cantando en esta cinta ya forma parte de la historia.

Debido al gran éxito de la película y del invento, pronto todas las productoras comenzaron a hacer uso de dicho avance para cumplir así el deseo de los espectadores que descubrieron que realmente deseaban escuchar a sus artistas favoritos. Esto no fue siempre posible, ya que fueron muchos que por diversas razones fueron incapaces a adaptarse en la transición entre cine mudo y sonoro. Muchas estrellas extranjeras descubrieron que su fuerte acento no era del agrado de los espectadores, como fue el caso de Pola Negri. Otros como Buster Keaton trataron de adaptarse al cine sonoro sin éxito debido a las características propias de los personajes y comedias que había interpretado hasta la fecha. Mabel Normand, Harold Lloyd y Rodolfo Valentino son otros ejemplos. Y sin duda, el caso más curioso fue el de Charles Chaplin, que ajeno a las modas decidió continuar con el cine mudo con dos obras maestras: City Lights, 1931; y Modern Times, 1936. Esta última iba acompañada de una banda sonora con música y algunos sonidos, diálogos, y en una de las últimas escenas, el personaje del vagabundo canta, escuchando por primera vez su voz, en un idioma que entremezcla diferentes lenguas, como queriendo demostrar que únicamente su silencio es universal. No fue hasta la década de los 40 cuando Chaplin diese el salto definitivo al cine sonoro con The Great Dictator, 1940.
Pero no todo fue tan fácil como parece. La llegada del cine sonoro supuso al principio una pérdida de creatividad, fluidez, ritmo... los platos tenían que ser cerrados para estar en absoluto silencio, ya que el micrófono lo captaba todo. Los actores perdían ciertamente libertad de movimiento, ya que necesitabas estar cerca de los micrófonos al hablar, de ahí que no sea extraño que veamos en algunas películas a los actores hablar cerca de una peluca o un florero. Incluso el mismo león de la MGM tuvo que rugir junto a un micrófono.
Aquí podéis ver dos clips de dos películas que narran a la perfección esta época, Singing in the Rain (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), y The Artist (Michel Hazanavicius, 2011).



Por lo que, y volviendo al principio del artículo, ¿podemos afirmar o contentarnos con el hecho de que The Kazz Singer sea considerada la primera película de cine sonoro? Que fue el primer éxito del cine sonoro, no me cabe la menor duda, y que fue la que dio píe a otras películas sonoras, también. Pero... ¿qué paso con las otras que se realizaron anteriormente de manera experimental?, ¿hasta que punto podemos tenerlas en cuenta o ignorarlas?
El resto, ya es historia.

VÍA: amorenoyelcine.wordpress, wikipedia, uhu.es

@solocineclasico

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