martes, 2 de julio de 2013

Películas - Años 50: La Noche del Cazador (1955)


THE NIGHT OF THE HUNTER (9,5/10)

Desconfiad de los falsos profetas que se cubren con 
pieles de cordero,
pero que en su interior son fieros como lobos.
¿Y si está persona hubiera hecho esto?, ¿y si por esa otra razón, las cosas hubiesen salido de otra manera? Las cosas ocurren por una u otra razón. Normalmente están más atadas de lo que creemos a nuestras propias decisiones, o la de los demás, por lo que no soy de los que meten al "destino" en el listado de causantes de un hecho. Que Charles Laughton sólo dirigiese una película fue debido principalmente al fracaso que supuso en su momento The Night of the Hunter, no el destino. Es así de simple. Pero esta continua formulación de preguntas acerca de esta película no hace más que aumentar su fama y leyenda, ya que estamos hablando de una las mejores películas americanas de la historia.
Ben Harper hace prometer a sus hijos que esconderán el dinero de un atraco que acaba de cometer y no dirán jamás a nadie donde está hasta que sean mayores. Al poco es detenido y enviado a prisión para ser ejecutado. En la celda coincide con Harry Powell, un predicador radical con la palabra "HATE" (odio) tatuada en los dedos de la mano izquierda, y "LOVE" (amor) en la mano derecha. Este conoce la existencia del dinero, por lo que decide ir a la granja de Harper una vez está fuera de la prisión. Allí, gracias a su personalidad, fuerza, y retórica religiosa, conquista a la viuda de Harper y madre de los niños. Powell no solo embauca a la madre, sino a gran parte del pueblo haciendo de los extremos de la religión su mejor arma.
Mientras tanto, trata de averiguar donde se encuentra el dinero amenazando suspicazmente a los niños. La madre, encandilada y cegada por el apuesto predicador, es incapaz de ver la verdad de los actos de su nuevo marido. Es por eso que los niños tendrán que escapar con el dinero, siendo perseguidos incansablemente por Powell.
Estamos ante lo que podríamos definir como un macabro cuento infantil. No veremos sangre, no veremos violencia, pero tampoco dejaremos de sentirla en ningún momento. Es la atmósfera creada por Charles Laughton en la silla del director, la fantástica fotografía de Stanley Cortez evocando al expresionismo alemán, y la banda sonora de Walter Schumann, las responsable de transportarnos a un mundo de pesadilla infantil hecho por adultos. Si en Matar a un Ruiseñor vemos una historia adulta desde los ojos de un niño, en La noche del cazador asistimos a una historia infantil contada por adultos, haciendo uso de un lenguaje casi onírico, de sueños y fantasías, aunque sin despegarse de la realidad. Y no es una historia infantil cualquiera. Es una historia que nos traslada a los miseros años 30, en plena depresión, una época en la que las personas iban de un lado a otro, en la que era fácil asesinar a alguien y desaparecer sin dejar ni rastro. Es el caso de Harry Powell, un predicador asesino y paranoico que afirma hablar con Dios, el cual le insta a terminar con el pecado. Como no podía ser de otra manera, necesita dinero para dicha empresa, por lo que matar a viudas con dinero ahorrado es parte de su misión. Por lo que al saber sobre los 10000$ que los hijos de Ben Harper están guardando, no tarda mucho en acudir a por su presa.
Esta es la historia de un cazador, cuya presa son dos inocentes niños. Laughton se toma las molestias necesarias para dejar este punto claro. La firme presencia de Robert Mitchum como Harry Powell, su personalidad, la música cuando aparece, la tétrica fotografía y sombras que proyecta dan a entender que hay que temerle. De eso hablaré en un momento, pero antes una reflexión, ¿hasta que punto hace personal Charles Laughton esta obra?
Como publiqué hace tiempo, la figura de Laughton como padre siempre ha generado controversia. Todo parece apuntar a que el actor y director británico era homosexual, a pesar de estar casado con la también actriz Elsa Lanchester, y que además deseaba ser padre. Pero también se afirma que Laughton no soportaba dirigir a los niños, que los detestaba, y que incluso fue el propio Mitchum el que se encargó de la dirección de los pequeños de la película. Si vemos la película, nos daremos cuenta como el punto más flojo de la misma son los jóvenes protagonistas. No quiero parecer crítico o exigente, pero el trabajo de los niños deja bastante que desear.
Leyendas urbanas, como quien dice, ya que todo aquel que trabajó con Laughton alguna vez afirma que era la persona más encantadora de la profesión. El mismo Billy Wilder confirmó que Laughton era el mejor actor con el que jamás había trabajado.
Laughton, conocedor de su profesión, decidió narrar esta oscura historia recurriendo al estilo que mejor podía acompañar a semejante narración, el expresionismo alemán. Gracias a la fotografía de Stanley Cortez, el blanco y negro de la película, las sombras, las perspectivas distorsionadas, los ángulos de las cámara, consiguen crear reflejar el carácter siniestro de Powell, el temor de los niños, y la dulzura del personaje de Lillian Gish.
En su momento la película fue un fracaso. Ni crítica, ni público la aceptaron. Tuvieron que pasar unos cuantos hasta que un nuevo público fue capaz de ver en la ópera prima de uno de los actores más grandes que jamás se hayan visto la gran película que es en realidad. Digo público, y digo crítica. La gran mayoría de expertos del séptimo arte se rinden ante la grandeza de este film, y el soberbio trabajo de Robert Mitchum. David Lynch, Martin Scorsese, Terrence Malick, e incluso los hermanos Coen se han visto influenciados por la cinta de Laughton.
Curiosamente, la película se vendió más desde el punto de vista de la relación de los personajes de Shelly Winters (gran trabajo por su parte) y Robert Mitchum, que la propia persecución del predicador hacia los niños. Es algo que no entiendo, y con lo que cierro este artículo.


@solocineclasico

4 comentarios:

  1. ¡Que película! concuerdo completamente, la actuación de los niños flaquea por momentos, pero eso es lo de menos, el simbolismo de cada escena, esa atmósfera onírica y perturbadora que crea Laughton es magistral, un cuento maravilloso. Veo que tenes un buen blog, procuraré pasar mas seguido.

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  2. Siempre serás bienvenido, y sí, totalmente de acuerdo con tú opinión sobre la cinta. Coincidimos en eso!

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  3. Gran película que tuve la oportunidad de ver cuando niño y atizó algunos miedos infantiles: quedarte solo, por ejemplo. Magnífica entrada. Acabo de descubrir tu blog y seguiré leyéndote. Un abrazo desde mi morada en Barranco (Perú).

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  4. La acabo de terminar y he encontrado que es muy buena. Concuerdo en que la actuación de Robert Mitchum es genial. Los niños huyendo y la canción que interpreta casi del terror. Me gustó además el giro que se le da al final y esa protectora de la infancia tan dulce.

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