domingo, 7 de julio de 2013

Películas - Años 40: Duelo al Sol (1946)


DUEL IN THE SUN (7/10)


¿Qué mejor manera de empezar una película que con la majestuosa voz de Orson Welles narrando la leyenda que se cierne sobre la historia que estamos a punto de contemplar? Pocas. Este es solo un ejemplo del derroche de medios que puso un hombre por un mujer. El hombre, David O. Selznick; la mujer, Jennifer Jones; la historia: Duelo al Sol.
Y es que de eso trata esta película, del amor. No estoy hablando del amor de los personajes de la película, estoy hablando del amor de un hombre, de uno de los productores más importantes de la época, llevando a cabo una película épica para su mujer, la actriz Jennifer Jones. Un producto para el lucimiento personal de su señora.
Y es que Selznick era el productor de la épica y exitosa Lo que el viento se llevó, además de haber producido al año siguiente Rebecca, consiguiendo ganar dos Oscar a Mejor Película dos años seguidos, todo un record. Por lo que no era de extrañar que con el tiempo buscasen un éxito similar. De ahí que podamos incluso apodar Duelo al Sol como Lo que el Viento se Llevó 2. Y quien no me crea que vea la sutil diferencia entre los nombre de ambas protagonistas.
Perla (Jennifer Simon) es una joven mestiza hija de un blanco y una india que tras quedar huérfana parte al rancho de los McCanles "Pequeña España", en Texas. Allí es acogida por Laura Belles McCanles (Lillian Gish), prima de su padre, su antiguo amor, y encarnación de la bondad absoluta. La convivencia con el resto de la familia no será igual de fructífera. El marido de esta, el senador McCanles (Lionel Barrymore) muestra un rechazo absoluto ante la hija del antiguo amor de su mujer; Lewton (Gregory Peck), el hijo menor, trata de conquistar a Perla con gestos más bruscos y desinteresados, pensando más en él mismo que en ella. Mientras que sólo Jesse (Joseph Cotten) el hijo mayor, trata de manera amable y considerada a la joven mestiza. Perla se debate entre los dos jóvenes, ya que mientras Jesse es de quien realmente está enamorado, es Lewton quien más caso le hace. El chico bueno y el chico malo. Y es que la relación entre los dos hermanos recuerda a la misma que tenían Caín y Abel, como recalcaba Niven Busch en la novela. Pero de ahí a que entre los dos se produzca una rivalidad por la joven... esto no ocurre hasta el final. No os imaginéis a los dos hermanos luchando constantemente por la joven como si de una comedia romántica se tratase. La única disputa es la de la propia Perla consigo misma sintiéndose atraída por Jesse (buscando ser una joven  señorita instruida y respetada), o Lewton (dejando libre su propio espíritu salvaje).
Al mismo tiempo, el ferrocarril comienza las obras que atravesarán parte de los terrenos de Pequeña España, algo a lo que se opone el Senador, y que terminará con una disputa entre este y Jesse, que si ve con buenos ojos la llegada del ferrocarril.
La película busca en todo momento la épica que tanto destilaba la inolvidable Lo que el viento se llevo, y esto se nota en contados momentos como las multitudinarias escenas de jinetes, la fotografía crepuscular, la magnífica y grandiosa banda sonora de Dimitri Tiomkin, el presupuesto, y el propio reparto. Pero por lo demás, destila más una sensación de constante búsqueda de épica que de propia épica. Esto seguramente se deba a los problemas que tuvo con la censura que recortaron de manera considerable el contenido de la película, principalmente por la sensualidad del personaje de Perla, y su relación con Lewton; y a que la propia historia no daba para más. Demasiado bien lo hicieron.
La producción del rodaje si fue épica en todos los sentidos. No se llegó a los extremos de Lo que el viento se llevó, pero si que se contó con todos los medios disponibles en ese momento. Para empezar, no fue King Vidor el único director, ya que se contó con otros cinco, sin contar al propio David O. Selznich, destacanco William Dieterle o Josef von Sternberg; al igual que con el guión, de Selznick, y en el que colaboraron Oliver HP Garrett y el mítico Ben Hecht. 
Con un presupuesto de más de seis millones de dólares, y otros dos empleados en promoción (algo impensable para la época), la película triunfó en la taquilla, aunque la crítica no la acogió tan bien. Dos de las razones del éxito de la película fue el poco contenido "erótico" que pasó la criba de la censura, y la propia relación de Selznick y Jones.
Consiguió dos nominaciones a los Oscar, una para Jennifer Jones como Mejor Actriz, y otra para Lillian Gish como secundaria. Ambas nominaciones merecidas, pero no creáis que por eso el resto del reparto se queda corto. El trabajo de Joseph Cotton y Gregory Peck es meritorio y perfecto; y el que sin duda es mi favorito el del Senador McCanles (Lionel Barrymore), a pesar de ser el personaje más flojo de la historia.

Podéis ver la Película Completa Aquí:

@solocineclasico

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