miércoles, 19 de junio de 2013

Películas - Años 50: Testigo de Cargo (1957)


WITNESS FOR THE PROSECUTION (10/10)

"Señorita Plimsoll, si fuese una mujer la azotaría ahora mismo".

He de reconocer que prostituyo o empleo en demasía términos como "p*** obra maestra", o "de las mejores películas de la historia", pero es lo bueno del cine clásico, hay un gran número de películas a las que podemos subtitular con dichas afirmaciones. La de hoy no es una excepción. Es más, está considerada la obra maestra de uno de los directores más importantes y célebres de la historia. Sí, estoy hablando como no podía ser de otra manera del genial Billy Wilder.
Su película más taquillera fue Some Like It Hot; mi favorita es Sunset Boulevard; Wilder consideraba The Apartament como su más querida y exitosa; pero seguramente sea Witness for the Prosecution la que más veces encontraremos en los "Top 10" de las mejores películas de la historia. Y no es algo difícil de explicar, ya que Wilder adapta hasta cierto punto el estilo de uno de los directores del momento, Alfred Hitchcock, para realizar su propia película de juicios con un trío actores digno del Olimpo. Lo único posiblemente que delate la ausencia del director británico en la silla del director sea la fotografía, algo que Wilder no cuidaba hasta los extremos como Hitch. Sin embargo tanto el guión como los personajes recuerdan a algunas de las películas de Hitchcock, siendo sin embargo la presentación de los mismos más Wilderiana. Y es que en eso último no había quien ganase al director austriaco. Más adelante explicaré esto.
La historia arranca en el Londres de la post-guerra. Sir Wilfrid Robarts, célebre abogado criminalista vuelve a su despacho y residencia tras una estancia en el hospital debido a su frágil estado de salud. En adelante deberá guardar cama y tratar asuntos que no guarden relación alguna con el crimen. Al menos eso dictaba el parte médico que Sir Wilfrid no duda en evadir para llevar el caso de un joven sospechoso del asesinato de una viuda rica que, enamorada de este, le había dejado una gran suma de dinero en su herencia. Debido a este móvil, Vole es acusado formalmente del asesinato de la anciana. La única persona que puede demostrar la inocencia de Vole es su esposa, de origen alemán, la cual afirma que su marido se encontraba en su casa a la hora en la que se cometió el crimen. Sir Wilfrid decide no llevarla a juicio para evitar complicaciones, debido a que el testimonio de la obediente y enamorada esposa no sería aceptado. ¿Cuál es su sorpresa cuando es el fiscal quién la llama finalmente? Y es, de hecho, para testificar en contra de su marido, lo que dará un giro de 180 grados al juicio.

El fundido del final de la película reza una frase que dice: "Sugerimos, por el entretenimiento de sus amigos que no hayan visto la película, que ustedes no divulguen, a nadie, el final secreto de Testigo de Cargo". Por lo que me niego a hacer lo mismo. Sólo recordar que es uno de los mejores de la historia, debido a los continuos giros de la trama, llevándonos a como he dicho antes, un desenlace sorprendente e inesperado.
Basado en una obra teatral escrita por la genial Agatha Christie, Wilder hizo una de las mejores adaptaciones basada en un escrito de la famosa autora británica. Añadió el personaje de la divertida relación de Sir Wilfrid y la enfermera Miss Plimsoll (Elsa Lanchaster), lo que aportó un toque cómico perfecto a la película, ayudado además de la propia personalidad del jurista interpretado por Charles Laughton, que en palabras de Wilder, fue el mejor actor con el jamás trabajó.

La película también cuenta con dos gigantes de la interpretación, Tyrone Power como Leonard Vole, (en la que sería su última película), y la todo poderosa Marlene Dietrich, en uno de sus mejores papeles.
Wilder venía de rodar dos comedias con dos de las actrices más famosas de todos los tiempos, Audrey Hepburn (Sabrina, 1954), y Marilyn Monroe (The Seven Year Itch, 1955), por lo que dedicó dos años a preparar las tres cintas que nos traería en 1957: The Spirit of St. Louis, con James Stewart; Ariadne, nuevamente con Audrey Hepburn; y el colofón de aquel año, Witness for the Prosecution. Y aunque Ariadne fue quizás la más exitosa debido a su protagonista, fue con la cinta de Laughton-Dietrich-Power, con la que consiguió mejores críticas. Hasta tal punto que consiguió seis nominaciones a los Oscar, el mismo año que llegaban algunas de las mejores películas del cine clásico como: The Bridge of the River Kwai, 12 Angry Men, Las noches de Cabiria, Senderos de Gloria, Trono de Sangre, El séptimo sello, por mencionar unas cuantas... Aunque acabó siendo el año de la épica The Bridge of the River Kwai.

Como último aporte, ya algo más personal, tengo que confesar mi escena favorita de la película. Y aunque creo que Charles Laughton es lo mejor de la misma, mi parte favorita es el flash-back cuando los personajes de Tyrone Power y Marlene Dietrich se conocen en la taberna alemana cuando ella está cantando. ¿Por qué? Además de por ver a Dietrich cantando junto a un numeroso grupo de soldados, por como Power deja el vaso en una cañería, sale al mismo tiempo que la policía militar, vuelve a entrar sin dejar de mirar al escenario y coje el vaso recordando el lugar exacto donde se encontraba. Nos deja ver que Leonard Volt es más de lo que parece. ¿Vuestra escena favorita de la película?, y ya puestos ¿vuestra película favorita de Wilder?

Podéis ver la Película Completa aquí:


P.D.: Vais a perdonarme que no haya actualizado antes el blog, pero la mayoría de los que escribimos aquí estamos de exámenes en este momento, y ha sido difícil para todos encontrar un hueco. Para la semana que viene el blog volverá a la normalidad.

@solocineclasico

3 comentarios:

  1. No me extraña que esté considerada como una de las mejores del director. Yo, que soy una lectora empedernida de Agatha Christie, he leído la novela varias veces, que en realidad es poco más que un relato, una de sus trabajos más cortos. Y sí, es admirable, como la mayoría de obras de la autora. Pero la película es mucho más. Wilder saca un partido enorme a los personajes. Sin apartarse demasiado del original, supo darle una personalidad extraordinaria a cada uno, creándoles incluso esos giros tan suyos que hacen que la película, amen de tenerte en vilo sobre el asesino todo el rato, te cause una carcajada tras otra. Has mencionado una escena genial, pero yo también elegiría una del principio, cuando el abogado se está poniendo en antecedentes del caso y a la vez lucha por poderse fumar un puro. Y otra que me encanta es la de cómo el inculpado conoce a la victima. En fin, una película que siempre disfruto. Y no puedo decirte cual es mi favorita de Wilder porque me quedo con todas. Saludos y suerte con los exámenes.

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  2. ¿Qué voy a responder a eso, salvo darte toda la razón del mundo?

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  3. definitivamente la escena final, pero toda la ironia de sir Wilfrid con su enfermera es digna de un comentario aparte, me gusta la película por que tiene todo misterio, comedia (muy inglesa) drama romance pero por sobre todas las cosas el arte de mantenerte pegado a la trama para imaginarte un final que muy pocos atinaron y que es por demás decirlo genial, Tyron Power hace gala del gran carisma que requiere su personaje (cosa que debe ser muy difícil para un actor) y la gran Marlene Dietrich de una sobriedad y un talento increíble para interpretar todos los giros que lleva su(o sus) personaje (s) durante toda la película y Charles Laugton una actuación que quedara para el recuerdo llevando sobre si todo el desarrollo la ruta de la película sinceramente una de mis películas favoritas desde siempre

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