miércoles, 8 de mayo de 2013

Películas - Años 60: El Verdugo (1963)


EL VERDUGO (10/10)


Hoy os voy a hablar de una de las obras maestras (si no la Obra Cumbre) del cine español y de su director - Luis García Berlanga-: “El verdugo”. Se trata de un film rodado en 1963, en pleno franquismo, cuando ya estaba próxima la conmemoración de los XXV años de paz, que se celebraría al año siguiente, lo que en mi opinión, aumenta el mérito de la película, pues se trata de una comedía que satiriza fuertemente no sólo la pena de muerte, como podemos comprender rápidamente por su título, sino varios aspectos más de la vida española de aquellos años, y que además fue capaz de sortear la férrea censura dominante en aquellos años.
El argumento es el siguiente: Amadeo (José Isbert) es  el verdugo de la Audiencia de Madrid, que un buen día conoce a José Luis (Nino Manfredi), empleado de una funeraria que va a recoger a un preso al que Amadeo acaba de ajusticiar. A través de de éste, conoce también a Carmen (Emma Penella), hija de Amadeo, una chica guapetona que no encuentra novio, ya que todos los posibles pretendientes escapan cuando se enteran de que es la hija del verdugo. A José Luis le ocurre algo similar, no puede encontrar novia, pues todas las chicas huyen en cuanto conocen que trabaja en una funeraria. Los planes de José Luis pasan por  emigrar a Alemania, para mejorar su situación (recordemos que estamos en una época en que la emigración a países como Alemania, Suiza o Francia, era un recurso muy utilizado por personas que no veían la forma de labrarse un porvenir en nuestro país, vamos que recuerda algo a la situación actual). José Luis y Carmen se hacen novios y finalmente tienen que casarse rápidamente, pues ella queda embarazada. La idea de emigrar de él, pasa a segundo plano… y es que la situación se complica cuando Amadeo y Carmen lo convencen para que solicite el cargo de verdugo, que va a quedar vacante por la próxima jubilación de Amadeo.
Y todo ello porque a Amadeo el Patronato le va a conceder el piso de nueva construcción que constituye la ilusión de su vida y la de Carmen, que haría que por fin pudieran abandonar el miserable tabuco en el que viven. Pero ambos saben que la jubilación llegará antes que la entrega del piso, lo cual haría que lo perdieran, por tanto la única solución es que algún miembro de la familia siga ejerciendo como verdugo, y quién mejor para ello que el yerno del actual.
José Luis, primero se opone rotundamente a la idea, pero poco a poco entre Amadeo y Carmen lo van convenciendo, ante todo por el temor a perder el piso y luego asegurándole que las condenas a muerte son escasas, que seguramente no tendrá que llegar a ajusticiar a nadie… el caso es que acaba solicitando la plaza, y con unas recomendaciones que le busca Amadeo, la consigue. Todo va bien… de momento, pero entonces José Luis es llamado a efectuar una ejecución que va a tener lugar en Mallorca y, espantado ante la idea, pretende renunciar a la plaza de verdugo, aunque ello signifique perder el piso. De nuevo, Amadeo y Carmen lo engatusan: se marcharán todos a Mallorca, como para unas vacaciones familiares y una vez allí, seguro que no tiene que ejecutar al reo, pues –le dicen- seguro que llegará el indulto y mientras tanto ellos conocerán la isla (nuevamente vemos otro reflejo de la situación del momento, el turismo que empezaba a emerger vertiginosamente en España en aquellos años).
El pusilánime José Luis, nuevamente se deja convencer y emprenden el viaje. Finalmente, y esta es una escena memorable, José Luis tiene que llevar a cabo la ejecución, para lo que tienen que llevarlo a la fuerza hasta el garrote vil, como si él fuera el reo y no el verdugo. La escena final de la película es paradigmática del humor negro, negrísimo que impregna todo el film: José Luis se reúne con su familia en el barco que los lleva de vuelta a la península y, contrito y rabioso, manifiesta que nunca más lo volverá a hacer, a lo que su suegro responde con ese toque de sorna que sólo Isbert era capaz de conseguir: ¡Eso mismo dije yo la primera vez!


Mediante una comedia coral, se nos presenta una historia cruel, satírica, un esperpento que resulta obra maestra del humor ya no negro, sino negrísimo, español... Ante todo, veo esta película como un feroz alegato contra la pena de muerte: en aquella época causaron gran impacto, especialmente fuera de España las ejecuciones del comunista Grimau primero y unos meses después de los anarquistas Delgado y Granados, acusados de terrorismo, ejecuciones todas ellas que tuvieron lugar en el mismo año 1963. Pero además es posible hacer otras lecturas: la desesperanza del pobre hombre de a pie, arrollado por las circunstancias que no le dejan manejar su vida y le convierten en un fantoche cuyos hilos mueven unos y otros;  una muestra paródica de la vida del español medio en aquellos años: la lucha por conseguir una vivienda digna, la burocracia que todo lo embrolla, las “recomendaciones” de personajes, necesarias para poder conseguir cualquier cosa, la emigración como posibilidad de lograr una vida más digna, el incipiente turismo que empezaba (a pesar de las protestas internacionales) a llenar las playas españolas de extranjeros… todos ellos son aspectos que se pueden destacar en esta grandísima obra.

Del trío protagonista ¿qué puedo decir? Como siempre genial, genial Pepe Isbert,  que imprime una deliciosa ternura a su personaje, un pobre hombre que se adaptó como mejor pudo a las circunstancias que lo llevaron a ejercer un oficio tan vil. Nino Manfredi, borda su interpretación del pusilánime y nervioso José Luis, zarandeado por el destino, que empieza mal pero acaba peor y consigue inspirar compasión y una cierta simpatía por parte del espectador, que acaba suspirando al final de la película ¡Pobre hombre! En lo que se ha visto metido… Enma Penella, dura y tierna al mismo tiempo, tan espléndida como era habitual en todas sus interpretaciones. A la creación de una obra magistral contribuye no poco  la nómina de fabulosos secundarios habituales en las películas españolas de la época, que con sus interrupciones continuas en la trama principal, van conformando la divertida muestra sociocultural de aquella España (podéis ver sus nombres en la ficha técnica).


Y aunque podría estar escribiendo durante horas sobre esta película, acabaré haciendo referencia a algunos de los premios que consiguió: premio de la crítica en el Festival de Venecia de 1963, Gran Premio de la Academia Francesa del Humor Negro en 1965 o el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos de España concedido a Berlanga y Azcona por el mejor argumento en 1963. Naturalmente tuvo problemas con la censura, sufrió varios cortes, y las autoridades españolas la acusaron de antipatriótica y antiespañola, panfleto no solo contra el régimen sino contra la sociedad española. Pero han pasado cincuenta años… y el tiempo no ha pasado por ella, la película sigue tan fresca como el día que se estrenó, porque por algo es una obra maestra, y por ellas realmente no pasa el tiempo.

Este artículo ha sido redactado por Ms. Blade Runner.
@solocineclasico

3 comentarios:

  1. Y, además, pese a lo duro y evidente de su alegato, consigue ser muy divertida, con gags antológicos como la escena en las cuevas en Mallorca. Saludos.

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  2. donde se pude ver esta pelicula ya que en esta pagina es imposible ver la peli y ademas creo que esta pagina esta obsoleta.

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  3. donde se pude ver esta pelicula ya que en esta pagina es imposible ver la peli y ademas creo que esta pagina esta obsoleta.

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