viernes, 31 de mayo de 2013

Figuras del Cine Clásico: Marilyn Monroe (I)


PRIMERA PARTE - NORMA JEANE BAKER



No es fácil empezar a escribir sobre Marilyn Monroe, y no precisamente por la falta de información que podemos encontrar en Internet o bibliotecas. Se ha escrito sobre ella en el pasado, se sigue escribiendo en el presente, y es más que seguro que seguirá siendo una de las protagonistas del futuro a pesar de que el año pasado se cumplían el 50 aniversario de tu trágica, pero vaticinada defunción.
Resulta poco original tratar de explicar que ocultaba tan sensual voz y sonrisa que encandilaba al mundo entero. Miedos, inseguridades, depresión, locura... Trabajar con ella era desquiciante, Billy Wilder o Laurence Olivier dan buena prueba de ello, pero todos reconocen que el resultado final era inmejorable. Poseía un talento innato que nunca llegó a explotar realmente como ella deseaba, refrenada por su propia belleza y el efecto que causaba en los hombres. No querían ver a una actriz dramática, querían a Marilyn Monroe, la rubia sexy y algo ingenua. Lo mismo ocurría con las productoras, que si bien nunca llegaron a tomarla en serio, si trataron de exprimirla al máximo en busca de los grandes beneficios que producía la rubia más deseada de la historia.
Sobre todo esto y mucho más hablaremos en los próximos tres días con las tres partes de este especial sobre la figura de Marilyn. Comencemos por sus primeros pasos, para ellos he de hablaros sobre otra chica llamada Norma Jeane Baker.

Norma Jeane nació el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, California. Hija de Gladys Pearl Baker, la cual se había casado con un noruego llamado Edward Mortenson, descubrió que estaba embarazada de su hija poco después de separarse de Edward. Gladys trabajaba como cortadora de negativos en la productora de cine RKO Pictures, y ante la imposibilidad de sacar adelante a la pequeña Norma Jeane (tanto económicos como emocionales) decidió darle en adopción al matrimonio Bolender, residentes en Hawthorne, California.
Tiempo después, Gladys consiguió la custodia de su hija de siete años, aunque al cabo de unos pocos meses sufrió una crisis nerviosa, y acabó encerrada sanatorio psiquiátrico donde se le diagnosticó esquizofrenia paranoide. La custodia de Norma Jeane fue a parar a la mejor amiga de su madre, Grace McKee, la cual despertó en la pequeña su interés por el cine y la profesión de actriz. En 1935, Grace se casa y se traslada a la costa oeste, dejando a Norma Jeane a cargo de varias familias hasta volvió con ella dos años después. Este feliz reencuentro no duró, ya que Norma acusó al marido de Grace de haberla violado por lo que fue a parar a la casa del tío de Grace, Olive Brunings, pero esto no mejoró su situación, ya que uno de los hijos de Olive también violó a la joven.
A los doce años, algo ocurrió a Norma Jeane que la cambiaría para siempre. Descubrió que tenía una hermanastra mayor por parte de madre llamada Bereniece. Sin conocer a su padre, abandonada por su propia madre, y con familias de acogida cada vez peores, o trabajar en el orfanato como ayudante de cocinera, Norma encuentra en Bereniece un apoyo emocional vital para el resto de su vida. No está tan sola como creía. 
A los dieciséis años, el marido de Grace recibe una oferta de trabajo que precisa el traslado de la familia, por lo que ante la posibilidad de volver al orfanato, Norma decide casarse con un mecánico llamado James Dougherty, de 21 años, a quien conocía de la fabrica de montaje de aviones en la que trabajaban. Norma Jeane tiene por delante la oportunidad de dedicarse en cuerpo y alma a cumplir el rol de buena esposa y ama de casa. Junio de 1942.
Un año después, James se alista en la marina y es enviado como instructor a la Isla de Santa Catalina, frente a Los Ángeles, para luego embarcarse hacia Australia. Norma Jeane se traslada a vivir con su suegra, con la que trabajaría en una fabrica de municiones: la Radio Plane de Burbank.
En 1944, mientras trabaja en la fábrica, un fotógrafo que realizaba un artículo sobre la contribución de las mujeres a la economía durante la guerra le pidió autorización para fotografiarla en su puesto de trabajo. A esta instantánea, siguieron otras muchas gracias al consejo del fotografo de incribirse en la agencia de modelos "The Blue Book", por lo que Norma Jeane empezó a trabajar de modelo, siendo portada de más de treinta revistas. James no vio con buenos ojos (es una manera suave de decirlo) el nuevo trabajo de su esposa. Norma Jeane Dougherty, la correcta ama de casa deseaba ser algo diferente, por lo que James le da un ultimatum: él o las fotografías. Se divorcian en 1946.


Norma continua su trabajo como modelo bajo la tutela de su agente Emmeline Snively, la cual la convenció para cambiar el color de su cabello castaño por un rubio platino. Realiza un sinfín de campañas publicitarias, siendo muy conocidas las de traje de baño. A su vez, aún con la idea de convertirse en una gran actriz, comienza a recibir clases de arte dramático en el Actor´s Lab de Hollywood y a asistir a cursos de literatura en la Universidad de Los Ángeles (UCLA).
Debido a que su rostro comenzaba a ser muy conocido, el mismísimo magnate Howard Hughes, propietario de la R.K.O., le ofrece realizar unas pruebas de pantalla con el objeto de saber si podía dar juego ante una cámara cinematográfica, aunque Norma decide optar por la "Twentieth Century Fox". Tras varios castings es contratada por uno de los ejecutivos de la productora, Ben Lyon,  para trabajar como extra de cine durante seis meses por 125 dólares a la semana. Fue durante una de sus entrevistas cuando la recomendó cambiar su nombre a uno más artístico juntando el nombre de pila de una conocida antigua actriz y el apellido de soltera de la madre de Norma. El resultado fue Marilyn Monroe.


(Leer II Parte)
@solocineclasico

1 comentario:

  1. Excelente la primera parte José! Esperando las siguientes partes!

    Saludos

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