miércoles, 10 de abril de 2013

Películas: Años 30 - King Kong (1933)


KING KONG (8/10)


Ochenta años. Ochenta años han pasado desde el estreno de King Kong, La Octava Maravilla del Mundo. Ochenta años y unas pocas semanas para ser exactos. Y algo que no me cansaré nunca de repetir es que las grandes películas son aquellas que siguen impresionando, generación tras generación. 
King Kong cumple ochenta años (más los que tuviera el mono), y si aún es capaz de cautivar a mi primo de once años, es que nos encontramos ante una película inmortal.

Dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, King Kong nos lleva hasta la gran depresión en Estados Unidos donde un ambicioso director de cine, Carl Denham, está a punto de embarcarse en un viaje a una isla que no aparece en los mapas de navegación para rodar su nueva película. Secretamente sospecha que allí habita un ser mitológico que ningún blanco ha visto jamás, y que podría ser el personaje central de su cinta. Para ello convence a una joven actriz en apuros, Ann Darrow, para que lo acompañe junto a su equipo a la isla. Una vez en la isla de la calavera, y tras descubrir a una civilización antigua que trataban de intercambiar a la rubia actriz por varias chicas de la aldea, Ann es secuestrada por los nativos para ser ofrecida como sacrificio al Dios de la isla, Kong, un simio gigante. Los miembros de la tripulación no llegan a tiempo, por lo que atraviesan el muro que rodea parte de la isla para ir en busca de la chica.
En el interior vivirán peligros y aventuras a la par, al mismo tiempo que la criatura se enamora de la chica. Le gustan rubias como a mi. 
El único miembro de la tripulación que sobrevive, John Driscoll, enamorado de Darrow, consigue rescatarla, haciendo que Kong los siga hasta el poblado donde el resto de la tripulación que quedaba, junto a Denham, consiguen capturar al simio con granadas. El rodaje ha sido, seamos diplomáticos, un desastre. Pero no todo está perdido. En un alarde de inteligencia humana, deciden llevarse a la criatura hasta Nueva York para presentarla en sociedad como la Octava Maravilla del Mundo. Eso si, hasta arriba de cadenas. Tras unos cuantos canapés en mal estado, y demasiados flashes, Kong se escapa, se come a alguna que otra persona para quitarse el sabor de la boca de los canapés, vuelve a secuestra a Ann Darrow, siembra el caos en la ciudad, escale el Empire State Building, y... lo demás es historia.


La cinta está claramente influenciada por las novelas de El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle, y La tierra que el mundo olvidó, de Edgar Rice Burroughs; y por el deseo de Ernest B. Schoedsack de rodar una película con un simio gigante que se enamoraba de una chica a la que había secuestrado en su propia isla. Schoedsack tenía experiencia previa de rodar con monos. Rodeado de un magnífico equipo técnico, dotaron de vida a un simio hecho de acero, latex y algodón, para darle mayor realismo a ciertos movimientos, además de hacer uso de la técnica de stop-motion. Al visualizar la cinta sabes que no es real, pero está tan bien hecho que no te importa, sencillamente te lo crees. Esa es la magia del cine.

La guinda del pastel es Fay Wray, también conocida como La Reina del Grito, que da vida a la joven actriz que enamora al mono y a los espectadores, gracias a una combinación de sensualidad, vulnerabilidad. y capacidad de gritar. Cuando Merian C. Cooper fue a verla para ofrecerle el papel, afirmó que compartiría escena con el galán más alto y oscuro de Hollywood. Ella pensó que se trataba de Clark Gable, así que imaginad su cara de sorpresa cuando vio uno de los bosquejos del simio.
Si bien realizó todo tipo de papeles, antes y después, se le recordará eternamente por su papel en King Kong, su película favorita. Tanto es así, que dos días después de su fallecimiento, las luces del Empire State Building se apagaron durante 15 minutos en su honor.

La película fue un gran éxito de crítica y público en 1933. Tanto que a lo largo de la década de los treinta y cuarenta vivió varios re-estrenos. Llegando finalmente a la televisión, lo que la convertiría en una película de culto y de carácter popular, al igual que What´s a Wonderfull Life.

Larga vida al rey Kong!

@solocineclasico

1 comentario:

  1. ;) Muy bueno tu Post, yo tambien soy amante de las peliculas, ya que puedo ver peliculas y aprender al mismo tiempo. El cine es un verdadero arte.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...