sábado, 23 de marzo de 2013

Películas - Años 50: Los jueves, milagro (1957)


LOS JUEVES, MILAGRO (9/10)


Tras los éxitos cosechados con Bienvenido Mr. Marshall y Calabuch, lo más parecido a Billy Wilder que ha dado España en su cine, Luis García Berlanga, presenta Los jueves, milagro. En mi opinión, su película más "arriesgada" hasta el momento por un simple razón que más adelante comentaremos.

Escrita junto a José Luis Colina, y basada en un historia original del propio Berlanga, Los jueves, milagro, nos lleva hasta la España rural de los años 50, a un pueblecito llamado Fuentecilla, antigua parada obligatoria para todos los que querían tratar alguna enfermedad con sus aguas termales, y que actualmente no pasa por su mejor momento. Los turistas ya no van a Fuentecilla, ni siquiera el tren para ya en su estación. El destartalado balneario apenas tiene un par de clientes. De ahí que las fuerzas vivas del pueblo (el dueño del balneario, un hombre con tierras, el alcalde, el médico, el profesor y el farmacéutico) decidan organizar la falsa aparición de un santo (San Dimas) para que la gente venga de peregrinaje al pueblo. Curiosamente, la historia deja fuera de la trama al cura del pueblo, que además es a lo largo de toda la película el más reacio a creer el milagro.
El hombre con tierras es el elegido, por su parecido a la estatua de San Dimas que hay en la iglesia, para realizar la aparición ante el "corto" del pueblo, junto a un espectáculo de luces, fuegos artificiales, y música. Este corre la voz, anunciando que el santo se aparecerá cada jueves, pero nadie le hace caso, salvo la mujer más piadosa del lugar, que al siguiente jueves verá por su propio ojos al "santo". Esto convence al resto del pueblo para acudir también a la cita en busca de la milagrosa aparición. Aunque al siguiente jueves todo sale mal, por lo que el grupo de los seis decide abandonar la idea. Hasta la llegada de un extraño al pueblo que conoce el truco y decide echarles una mano con una serie de trucos e ilusiones, para terminar de convencer al pueblo. 
La locura se desata en Fuentecilla ante la convicción que la aparición del santo es real, y que las aguas termales son realmente milagrosas.


La cinta realiza una soberbia crítica social contra la religión y los excesos de la fe. Más que a estos, hacía la credulidad de la gente por el peso de sus creencias sobre el sentido común. Peregrinajes como los de Fátima o Lourdes dan buena prueba de ello. O al menos eso intenta en su primera parte. 
La idea original de la cinta surgió de unas supuestas apariciones de la Virgen en un pueblo valenciano llamado Cuevas de Vinromá. Berlanga tenía un final distinto, sin embargo, a mitad del proceso de escritura del guión, el productor que había contratado a Berlanga, Ángel Martínez, vendió la compañía a una empresa vinculada al Opus Dei, los cuales consideraron dicho final inaceptable. Se añadieron escenas adicionales, hubo otro director de por medio, cambios de diálogos en la sala de doblaje, un auténtico caos. Esto supuso que el final sea uno de los más ambiguos del director. De ahí que la cinta fuera críticada tanto por el sector tradicional, como por la izquierda. Pero ello no ha impedido que haya pasado a los libros de historia como todo clásico español.

Del reparto quiero destacar a tres personajes. José Isbert, como el falso San Dimas, que al igual que en Bienvenido Mr. Marshall, es el mejor personaje de la cinta; Manuel Alexandre, como corto del pueblo, de inquebrantable fe; y el americano Richard Basehart (La Strada, Moby Dick), en el papel del extraño, y con una gran dosis de carisma, personalidad y astucia... su personaje es de los que guarda sorpresa.


He aquí una divertida cinta que os recomiendo que veáis esta semana santa.

@solocineclasico

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