lunes, 4 de abril de 2011

Películas Años 40 - Las Uvas de la Ira (1940)


THE GRAPES OF WRATH (10/10)

John Ford es el director más galardonado en los Oscar, tiene 4. Y aunque hoy en día tienen muy poco prestigio, que se lo ha ganado a pulso, sí que es verdad que los premios de la academia son los premios de la academia y cuando no la cagan saben reconocer una buena película. Ford es conocido por sus Westerns (La Diligencia, Centauros del desierto, Quién mató a Liberty Valance… todos unos señores westerns), pero su realización no se quedó ahí. El listado de películas que dirigió es inacabable, pero entre ellas y aparte de los westerns destacan Un hombre tranquilo, Que verde era mi valle y Las Uvas de la Ira (por las tres películas se llevó el Oscar a mejor director). Por tanto podemos decir que más allá de los premios John Ford es uno de los mejores directores de la historia del cine.

Las Uvas de la Ira es la adaptación de la novela de John Steinbeck (que recibió el premio Pulitzer y que me leeré en cuanto tenga un poco de tiempo) del mismo título y nos cuenta la odisea que tuvieron que pasar la familia Joad como consecuencia de la Gran Depresión. En las clases de historia te lo cuentan, el crack del 29 hizo quebrar todos los bancos, la economía americana se fue a la mierda y por consiguiente la Europea Occidental que maltrecha después de la Segunda Guerra Mundial, dependía de los americanos. Cifras y más cifras, pero en esas clases de historia falta la parte humana, la cantidad de gente no solo se quedó sin trabajo, la cantidad de gente se que quedó sin hogar, gente que tuvo que viajar engañada por la falsa concepción del sueño americano y de la soleada, brillante y con trabajo para todos California.
Ese retrato de miles de familias anónimas que los años han dejado en el olvido lo personifican los Joad, familia humilde que después de que el banco se apropiara de su tierra deciden ir a recoger fruta a California. En el film vemos como verdaderamente lo último que se pierde es la esperanza. Vemos la lucha constante de una familia que a duras penas puede comer todos los días, pero que sin embargo está unida. Esa unión hace la fuerza y les permite seguir adelante. Y en esa humanidad que destila cada fotograma rodada como una amarga road movie residen las virtudes de la película. Cada escena, cada fotograma de la película parece la historia de cualquier fotografía de Dorothea Lange.



Fotografía de Dorothea Lange

“Yo estaré en todas partes, en todas partes donde quiera que mires, donde exista una posibilidad de que los hambrientos coman, allí estaré, donde exista un hombre que sufra allí estaré, y estaré en la risa de los niños cuando sientan hambre y la cena esté ya preparada, y cuando los hombres coman de la tierra que trabajan y vivan en las casas que levanten, allí también estaré.” 

Con esta frase, el personaje de Tom Joad se ha convertido en ese espíritu, ese fantasma (tal y como nos cuenta Springsteen en su canción y como él mismo nos dice al final de la película) presente en todas las desgracias. El antihéroe que lucha una pelea perdida de antemano.
Quizás me mosqueó un poco ese oasis de falsa felicidad dado a las medidas del New Deal de Roosevelt para salir de la crisis. Ese mini-mundo casi perfecto que rompe con el pesimismo y realismo de la película. Y ese doble final, que aunque ambos conmovedores me hubiera quedado con el fundido negro después la conversación entre Tom Joad y su madre.
Para los que hemos visto la película, al oír Tom Joad no podemos evitar ponerle ese rostro y figura delgada de Henry Fonda. Y es que el actor hace una interpretación que pasará a los anales, la personificación de todo un colectivo. La interpretación de un hombre que después de salir de la cárcel intenta vivir con su familia pero la situación le sobrepasa y se ve obligado a sacrificarse. Jane Darwell interpreta al otro pilar de la familia Joad, a la madre. Un sufrido a la par que agradecido personaje que le valió un Oscar. La encargada de mantener unida la familia y de dar fuerza a todos para seguir adelante después de que Tom se fuera. Ambos mantienen una relación que bien podría simbolizar el fuego familiar, la unión. Ambos nos ofrecen diálogos sinceros y sin tapujos, y miradas melancólicas. Otro personaje muy interesante es el de Casey, un ex predicador que ha perdido su vocación porqué se ha dado cuenta que se enamora de todas las chicas que van a confesarse. Un personaje cómico que nos gana el corazón pero muy amargo. Interpretado por Carradine.



Como conclusión Las Uvas de la Ira (Grapes of Wrath) es una de esas películas imprescindibles que por alguna extraña razón que no logro comprender el paso de los años la ha dejado en un escalón inferior a películas clásicas como Casablanca y Lo Que El Viento Se Llevó, cuando en realidad las puede mirar de tú a tú. Una historia desgarradora acentuada por una muy buena fotografía y banda sonora y unas interpretaciones memorables.

Podéis ver la película online aquí:

8 comentarios:

  1. Magnífica crítica. Cada vez que recuerdo el monólogo final de Fonda se me pone la piel de gallina.
    Esta película debería verse en todas las escuelas del mundo!

    Hoy en día está más de actualidad que nunca!

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  2. En esta película encuentro a Fonda grandioso. Además, la cinta es una verdadero libro didáctico de la sociedad americana que nos muestra. Felicidades y saludos.

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  3. Te debo aplaudir Gine por esta magnífica reseña de una obra maestra. Además también quiero alabar tu buen gusto al nomb rar la maravillosa canción que dedicada a este personaje compuso Bruce Springsteen. Henry fonda está soberbio en esta interpretación, aunque la película está repleta de grandísimos actores. Permíteme que te pase una visión que realicé de esta misma peli y de la canción paara la revista Cineuá: <a href=<a href=">reseña</a> Saludos!

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  4. aquí
    Perdona, no me salió bien la anterior vez.

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  5. Una obra maestra!! con toda las de la ley..

    Magnífica reseña eh! Gine

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  6. Que linda crítica Gine!!! Me estoy poniendo al día con el cine clásico, así que voy a tener en cuenta esta ;D

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  7. Buena reseña para una película inolvidable. Coincido en que está a la altura de Casablanca, incluso por encima. Y su tratamiento de la depresión en pleno 1940 es digno de reconocimiento.

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