martes, 12 de julio de 2011

Películas - Años 60: El Apartamento (1960)


THE APARTMENT (9/10)


Vamos con una peli de las bien clásicas. El apartamento es una comedia dramática en todo regla, realizada de manera admirable (nada que ver con muchas de las comedias dramáticas de hoy en día :S). Un hombre, uno entre quichicientos empleados despersonalizados de una empresa, tiene como característica un departamentito (donde casi vive) que presta como bulín a los empleados más jerárquicos de la empresa , en busca de algún ascenso en algún momento. Y a partir de allí, se teje toda la trama.

Como cosa en contra para nombrar, hay pocas, se podría decir que el desarrollo es un poquitín extenso, y de ratitos pierde un tanto el ritmo, pero no es algo demasiado marcado, ni que moleste mucho al visionado. Otra cosilla es aquella voz en off del principio, altamente efectiva, pero habría que analizar si justificada, aún así cumple con creces con lo que se propone.

Todo lo demás es genial, pero destacan:
La actuación principal (Jack Lemmon): que logra construir un personaje con características algo contrapuestas, por un lado muy histriónico, por el otro muy sometido, sin por eso sonar forzado, todo lo contrario, se hacen creíbles ambas cualidades, además de estar interpretadas maravillosamente, sobre todo la faceta histriónica.
El guión, que aún contando una historia sencilla, le sabe encontrar sus “temas secundarios” y por sobretodo, tiene un excelente uso de los detalles que engarzan en la trama de manera extraordinaria y natural, para volver a retomarlos en el momento justo. Un gran acierto.


La dirección (Billy Wilder) es otro punto bueno, que saca el mayor provecho de la escena, teniendo algunas un montaje justo y admirable, como por ejemplo ese inicio cargado de datos con la voz en off e imágenes de la ciudad, para llegar de a poco a la oficina donde se encuentra el personaje de la voz, que no es otra cosa que una persona más entre miles de personas ubicadas simétricamente en un gran salón. El sentido que cobra ese final de la secuencia (dado por supuesto por todo lo anterior) es digno de admiración. De estas maravillas, hay más a lo largo de la peli. Y es que otra cosa que se supo aprovechar es el espacio, con una dirección de arte ganadora del premio Oscar (aunque los Oscar me tienen sin cuidado, pero esta vez la dirección artística merece reconocimiento), que cuenta con espacios propicios para (junto con una dirección que lo aprovecha) transmitir las diferentes sensaciones que la trama requiere. Además contamos con una fotografía (Joseph LaShelle) en blanco y negro, para nada despreciable.
Y un final que no se vuelve empalagoso, en completa concordancia con lo que se venía contando.


Peli altamente recomendable!!!

Podéis ver la película online aqui:

@solocineclasico

lunes, 9 de mayo de 2011

Películas - Años 30: Sin Novedad en el Frente (1930)



ALL QUIET ON THE WESTERN FRONT (10/10)


"Este relato no es una confesión ni tampoco una acusación, y mucho menos
una aventura, ya que la muerte no es ninguna aventura para quien se enfrentan
a ella cara a cara. Sencillamente trata de hablar de una generación de hombres a
quienes a pesar de haber escapado de las bombas, la guerra destruyó."


Creo que estamos ante una de las tres piezas que forman el triunvirato de grandes películas bélicas de la historia. El nombre del género es bélico, pero muchos lo llaman anti-bélico, y suele ser así. La gran mayoría de las películas bélicas (salvo las propagandísticas) suelen serlo, ya que muestran los horrores de la misma.
All Quiet on the Western Front, Paths of Glory y The Thin Red Line. Yo a esta tres cintas prefiero llamarlas pro-humanas, y es porque muestran sin pudor ni adorno, con toda su crudeza, y también belleza, lo bueno y lo malo del ser humano en un conflicto bélico.
La cinta de Malick muestra la unión entre la vida, la naturaleza, la tierra, lo bello y la destrucción. La de Kubrick denuncia el poder del alto mando y la indiferencia de este sobre el inferior. Sin Novedad en el Frente es una de las pioneras en mostrar, no solo los horrores de la guerra con un realismo impropio para época, sino en plasmar la decepción y el engaño que sacudió a los hombres que lucharon sin recordar muy bien por qué, para qué o para quién.

La acción comienza en un pueblecito de mi amada Alemania donde los soldados desfilan por las calles mientras que un vigoroso profesor hace una candente proclama sobre el patriotismo aleman, y el deber de los hombres de defender su país y dar la vida. Sin duda alguna es una escena muy importante para la película, sino tanto por la forma, como por el contenido.
Los jóvenes corren a alistarse con ensoñaciones y fantasías. Por fin visten los mismos trajes que los hombres a los que admiran. De un momento a otro se han convertido en hombres... y no es el principio de la madurez, sino el final de la infancia.


Nada más llegar al frente se dan cuenta de lo que es en realidad. Hambre, cansancio, suciedad, miedo, desengaño, locura... roban comida, tiemblan de miedo ante las balas enemigas, pierden los nervios por los incesantes bombardeos, contemplan como miles de enemigos corren hasta ellos entre el fuego de las ametralladoras y las bombas.
Paul, el protagonista, va perdiendo poco a poco a todos sus amigos y su carácter se vuelve mucho más duro e indiferente. Para ello contamos con una magnífica escena que nos devuelve casi al principio de la película, donde un destrozado Paul retorna a su pueblo y va a visitar a su maestro, que sigue comiendo la cabeza a sus alumnos sobre lo bello de la guerra y el morir por tu país; el maestro pide a Paul que corrobore sus palabras con su vivencias personales. El joven no puede más que decir la verdad, explicar lo asqueroso del asunto, y admitir que no hay gloria, solo ratas y muertos. Al poco ve que eso ya no es para él, no puede seguir con personas que viven ajenas a lo que realmente ocurre en el frente.

Estamos ante una de las grandes joyas del cine. Su director Lewis Milestone consiguió un producto digno de estudio. Para empezar, el realismo. Usaron como asesores en el diseño de producción a veteranos alemanes de la primera guerra mundial. Las fidedignas recreaciones de las trincheras obligó a las autoridades sanitarias a mandar un equipo de inspección. El montaje y los movimientos de cámara sigue a los soldados en las mejores escenas de lucha por el embarrado campo. El hecho de que los protagonistas no fueran estrellas ayuda por un lado a la identificación con los personajes y al no poner una cara en concreto a los jóvenes que lucharon en dicha guerra.


La película ganó el Oscar a Mejor Película y Mejor Director.

Setenta años después, la cinta sigue estando a la altura de las más modernas producciones bélicas, y en la mayoría de los casos, por encima.


sábado, 23 de abril de 2011

Películas- Años 50: Sed de Mal (1958)


TOUCH OF EVIL (9/10)


Una de las películas destacadas de Orson Welles, aunque no la mejor. Resulta difícil criticarla porque contiene muchos ingredientes sobresalientes, pero hay que decirlo (y más conociendo de lo que era capas este hombre, quizá por eso me pongo aún más pretenciosa) existen muchas otras cosas mejorables en la cinta.
Vale aclarar en su defensa que la cinta sufrió incontables traspiés y que lo que vemos es una aproximación a lo que Welles quería (realizada 15 años después de su muerte) ya que la productora en su momento no solo estreno una edición modificada de lo que él había hecho sino que además le agregaron escenas filmadas a sus espaldas.
Aún así, se nota su arte, su estilo. Forma parte además de un época en que los géneros (prácticamente todos) mutaban, siendo Sed de mal (Welles) y Atraco perfecto (Kubrick) dos de los exponentes más importantes de este cambio en lo que a cine policíaco se refiere (1).


Sed de mal nos muestra un personaje (Quinlan) sombrío y decadente pero respetado dentro del ámbito policial, muy bien interpretado por Welles, que lleva a cabo una investigación a raíz de una bomba que explotó en la frontera entre México y Estados Unidos. A dicha investigación se le suma Vargas (policía mexicano) que se encontraba en el lugar al explotar la bomba, a punto de comenzar su luna de miel con Janet Leigh
Por momentos, sobre todo al principio, cuesta ubicarse en qué lado de la frontera estamos, cosa que (creo yo) aporta un plus a la oscuridad de la trama.
Luego se van desarrollando tres frentes de acción, uno que sigue a Vargas, otro a Quinlan, y otro a la mujer de Vargas. Y a medida que dicha investigación avanza, también se va dibujando más este trato incisivo entre mexicanos y estadounidenses, la desconfianza, las amenazas, pactos, etc, que otorgan a la película un ir y venir de conflicto constante y creciente.


Y ahora me detengo en lo que más se habla de la peli, el plano secuencia inicial. Que no solo tiene maestría técnica, sino dramática, y que por si fuera poco, esta al comienzo. Ya sabemos lo importante que son para una película sus primeros minutos, y cuánto hacen estos para que nos mantengamos frente a la pantalla y cuántas veces logran que definitivamente dejemos de mirar. Con los 5 primeros minutos de Touch of Evil, uno queda enganchado sin dudar, no hay forma de olvidarse de esa escena, no hay forma de no admirarla. Poco importa si después encontramos alguna cosa que no nos guste mucho (aunque son pocas), esos primeros cinco minutos logran un enganche tan fuerte que uno ya ahí mismo decidió ver la peli hasta el final. Ya lo decía Hitchcock, y yo lo repito a cada rato: “poné una explosión y tendrás sorpresa, mostrale al público un bomba a punto de detonar y tendrás suspenso”. (no lo dijo exactamente así eh). Y así empieza la peli, paseamos de un plano detalle de la bomba, para seguir al hombre que la tiene en sus manos (ensayadísimo momento en el que nunca se le ve el rostro), luego vemos como pone la bomba en un auto, mientras los dueños del auto se acercan a este, y la cámara sigue al auto de una manera extraordinaria, dando ritmo, acercándose cuando es necesario, deteniéndose por momentos, en una escena que es UNA SEÑORA ESCENA.


En cuanto a esas escenas mejorables, no vamos a entrar en detalles, pero se nota por momentos que la acción es actuada, como por ejemplo en la pelea del bar que mantiene Vargas con parte del grupo mafioso, en donde vemos movimientos bastante acartonados y diálogos algo forzados. Lo mismo pasa con algunas cuestiones de la trama que suenan algo descolgadas, como dejar a la mujer de Vargas en un hotel cuyo dueño es su enemigo, o cosas por el estilo.
Pero aún así, no todo en esas escenas es inapropiado. En la escena del bar nos encontramos con un momento clave narrativamente, donde la cólera y desesperación de Vargas (a raíz de lo acontecido con su esposa) no lo aleja tanto del capitán Quinlan y de aquello que en él critica.
La lógica del hotel, aunque algo forzada, no deja de funcionar de maravillas; primero si pensamos que no es justamente el esposo quien deja a la mujer allí, y sumándole a esto que ambos sectores policiales mantienen muy poco cuidado el uno por el otro. Ni hablar, que esto le suma al relato, otro punto de acción dramática que unido a los demás, se retroalimentan en suspenso y conflicto.


Si hablamos del enfoque, las escenas tienen planos “raros”, inclinados, personas tomadas desde lugares poco “prolijos” si se quiere, pero muy dramáticos.
El blanco y negro es esencial, carga a toda la película del ambiente necesario, una delicia ver la trama en esos dos colores. Y es que uno siente que el policial, es aún más fuerte en blanco y negro. Russell Metty fue el encargado de jugar con esos dos colores, de una manera formidable.
Las actuaciones están todas a la altura de la trama, los secundarios también destacan, como el tío de la mafia o el encargado del hotel, por mencionar solo algunos. Las miradas de Marlene Dietrich, en un papel pequeño pero contundente, son sencillamente perfectas.
Se corre el rumor que la dirección de esta película cayó en manos de Welles a través de un equivoco, y él rehizo el guión en unas pocas semanas, por lo que puede suponerse que algunos fallos tengan que ver con eso. Así y todo, la película es un ejemplo de cómo generar suspenso, subtramas, profundidad dramática y acción. Touch of Evil, es mucho más que un policial negro o mejor dicho, como debería ser todo policial negro, habla no solo de los hechos puntuales sino del entorno, dándole importancia a pintar también el entramado psicológico y social donde esos hechos acontecen.
Les dejo el plano secuencia que les mencionaba.

Y no se puede negar que la música acompaña perfecto, así que aclaremos, corrió por cuenta de Henry Manzini.

(1) A decir del historiador cinéfilo Gubern, pero con mis palabras ;D



viernes, 8 de abril de 2011

Películas- Años 40: Rebeca (1940)


REBECCA (10/10)


Anoche soñé que volvía a Manderlay.

Estamos ante la primera incursión en el cine norteamericano de Alfred Hitchcock, y son películas como estas en su haber las que dan fe de porque su nombre está con lo de los más grandes cineastas de la historia.
De la amplia y extensa filmografía de Hitchcock, el primer puesto se lo otorgo a esta obra maestra de la narrativa y tensión. Sencillamente magnífica.
Al poco tiempo de perder a su esposa Rebeca, el aristócrata inglés Maxim De Winter (Laurence Olivier) conoce en Montercarlo a una joven humilde (Joan Fontaine), dama de compañía de una señora americana. De Winter y la joven se casan y se van a vivir a la mansión inglesa de Manderley, residencia habitual de De Winter. Pronto la señora Winter se da cuenta de que no puede borrar en su marido el recuerdo de su difunta esposa.
Para empezar, el desarrollo de los personajes es soberbio (no son pocos, son los necesarios). La joven e ingenua americana que acaba con un apuesto aristócrata británico; este mismo; la siniestra dama de llaves; el mayordomo; el mejor amigo del aristócrata; el rufián de turno; el comisario que está a punto de jubilarse; y el persona principal y mayúsculo, del cual no veremos ni una mísera fotografía, REBECA.
Es el personaje omnipresente, no aparece en ni una sola escena, pero no deja de estar presente. La película trata sobre una relación y su entorno, y nos encontramos ante un triángulo amoroso de dos, ya que el tercer miembro es Rebeca, la difunta esposa de Max. Todo aquel que la conoció no habla más que maravillas de ella. Era poco menos que una diosa mortal bajada de los cielos, cuya exquisita vida truncó el azar y una tormenta haciendo que se ahogara en el mar.
La joven americana ha de combatir el recuerdo de Rebeca y la sombra que le hace la misma difunta. No sólo con la familia o amigos de su marido, sino con los propios criados, los cuales adoraban a Rebeca y ahora se encuentran a una joven de su misma clase social en su puesto.
La tensión llega a ser brutal, con un desarrollo de la historia trepidante que hoy no quiero desvelar ya que espero que veáis la cinta y comprendáis mi euforia al hablar de esa joya.

Un detalle curioso es que el personaje de Fontaine aparece en la totalidad de la historia pero nunca sabemos su nombre. Justo lo contrario que el de Rebeca. Como si en cierto modo, su sino fuera convertirse en la nueva Rebeca.
La cinta logró 11 nominaciones haciéndose con dos, Mejor Fotografía en blanco y negro y Mejor Película, superando a película como Las Uvas de la Ira, Historias de Filadelfia o El Gran Dictador. Joan Fontaine, de la cual me enamoré perdidamente en esta historia, logró una nominación aunque no pudo hacerse con ella.
Y aquí os dejo con la anécdota de la semana. Laurence Olivier mantenía por entonces una relación con Vivian Leigh, a la que quería para el papel de Joan Fontaine. Al no conseguirlo, Olivier trató friamente durante todo el rodaje a esta. Hitchcock llegó a decirle a Fontaine que todo el equipo la detestaba, haciéndola más tímida e insegura, justo lo que él quería que reflejara el personaje.

Aquí podéis ver la Película Completa:

P.D.: El poster... era el que más me gustaba.

@solocineclasico

lunes, 4 de abril de 2011

Películas Años 40 - Las Uvas de la Ira (1940)


THE GRAPES OF WRATH (10/10)

John Ford es el director más galardonado en los Oscar, tiene 4. Y aunque hoy en día tienen muy poco prestigio, que se lo ha ganado a pulso, sí que es verdad que los premios de la academia son los premios de la academia y cuando no la cagan saben reconocer una buena película. Ford es conocido por sus Westerns (La Diligencia, Centauros del desierto, Quién mató a Liberty Valance… todos unos señores westerns), pero su realización no se quedó ahí. El listado de películas que dirigió es inacabable, pero entre ellas y aparte de los westerns destacan Un hombre tranquilo, Que verde era mi valle y Las Uvas de la Ira (por las tres películas se llevó el Oscar a mejor director). Por tanto podemos decir que más allá de los premios John Ford es uno de los mejores directores de la historia del cine.

Las Uvas de la Ira es la adaptación de la novela de John Steinbeck (que recibió el premio Pulitzer y que me leeré en cuanto tenga un poco de tiempo) del mismo título y nos cuenta la odisea que tuvieron que pasar la familia Joad como consecuencia de la Gran Depresión. En las clases de historia te lo cuentan, el crack del 29 hizo quebrar todos los bancos, la economía americana se fue a la mierda y por consiguiente la Europea Occidental que maltrecha después de la Segunda Guerra Mundial, dependía de los americanos. Cifras y más cifras, pero en esas clases de historia falta la parte humana, la cantidad de gente no solo se quedó sin trabajo, la cantidad de gente se que quedó sin hogar, gente que tuvo que viajar engañada por la falsa concepción del sueño americano y de la soleada, brillante y con trabajo para todos California.
Ese retrato de miles de familias anónimas que los años han dejado en el olvido lo personifican los Joad, familia humilde que después de que el banco se apropiara de su tierra deciden ir a recoger fruta a California. En el film vemos como verdaderamente lo último que se pierde es la esperanza. Vemos la lucha constante de una familia que a duras penas puede comer todos los días, pero que sin embargo está unida. Esa unión hace la fuerza y les permite seguir adelante. Y en esa humanidad que destila cada fotograma rodada como una amarga road movie residen las virtudes de la película. Cada escena, cada fotograma de la película parece la historia de cualquier fotografía de Dorothea Lange.



Fotografía de Dorothea Lange

“Yo estaré en todas partes, en todas partes donde quiera que mires, donde exista una posibilidad de que los hambrientos coman, allí estaré, donde exista un hombre que sufra allí estaré, y estaré en la risa de los niños cuando sientan hambre y la cena esté ya preparada, y cuando los hombres coman de la tierra que trabajan y vivan en las casas que levanten, allí también estaré.” 

Con esta frase, el personaje de Tom Joad se ha convertido en ese espíritu, ese fantasma (tal y como nos cuenta Springsteen en su canción y como él mismo nos dice al final de la película) presente en todas las desgracias. El antihéroe que lucha una pelea perdida de antemano.
Quizás me mosqueó un poco ese oasis de falsa felicidad dado a las medidas del New Deal de Roosevelt para salir de la crisis. Ese mini-mundo casi perfecto que rompe con el pesimismo y realismo de la película. Y ese doble final, que aunque ambos conmovedores me hubiera quedado con el fundido negro después la conversación entre Tom Joad y su madre.
Para los que hemos visto la película, al oír Tom Joad no podemos evitar ponerle ese rostro y figura delgada de Henry Fonda. Y es que el actor hace una interpretación que pasará a los anales, la personificación de todo un colectivo. La interpretación de un hombre que después de salir de la cárcel intenta vivir con su familia pero la situación le sobrepasa y se ve obligado a sacrificarse. Jane Darwell interpreta al otro pilar de la familia Joad, a la madre. Un sufrido a la par que agradecido personaje que le valió un Oscar. La encargada de mantener unida la familia y de dar fuerza a todos para seguir adelante después de que Tom se fuera. Ambos mantienen una relación que bien podría simbolizar el fuego familiar, la unión. Ambos nos ofrecen diálogos sinceros y sin tapujos, y miradas melancólicas. Otro personaje muy interesante es el de Casey, un ex predicador que ha perdido su vocación porqué se ha dado cuenta que se enamora de todas las chicas que van a confesarse. Un personaje cómico que nos gana el corazón pero muy amargo. Interpretado por Carradine.



Como conclusión Las Uvas de la Ira (Grapes of Wrath) es una de esas películas imprescindibles que por alguna extraña razón que no logro comprender el paso de los años la ha dejado en un escalón inferior a películas clásicas como Casablanca y Lo Que El Viento Se Llevó, cuando en realidad las puede mirar de tú a tú. Una historia desgarradora acentuada por una muy buena fotografía y banda sonora y unas interpretaciones memorables.

Podéis ver la película online aquí:

domingo, 3 de abril de 2011

Películas - Años 20: La Pasión de Juana de Arco (1928)



LA PASSION DE JEANNE D´ARC (10/10)





Lo primero que vemos son unos títulos sobre la música de la obra. Téngase en cuenta que se rodó en 1928 por lo que sencillamente nos dicen que la película inspiró al compositor Richard Einhorn para componer esta magnífica banda sonora que encaja, no solo a la perfección, sino que aumenta la intensidad y la emoción de la cinta a niveles seguramente impensables para su director.
Tras esto, y los primeros carteles presentando la cinta, aparecen otros acompañados de la primera melodía de la banda sonora:

Rodada en Francia en 1927 por Carl Th. Dreyer, La Passion de Jeanne D´Arc fue víctima de varias ordalías. Censurada antes de su estreno en 1928, el negativo original fue quemado en el fuego. Un segundo negativo reeditado por Dreyer con otras tomas también se perdió en el fuego.
Durante más de medio siglo, esta gran clásico del cine fue unicamente conocido en copias mutiladas, o una versión sonorizada la cual tiene poco que ver con la original.
Pero en 1981, una copia danesa original, completa y en muy buenas condiciones, fue milagrosamente descubierta en un armario de un institución mental noruega. Gracias a la ayuda de Ib Monty, Director del Museo Danés de Cine, y de Maurice Drouzy, quien reestableció el texto en francés, la Cinemateca Francesa ha sido capaz de reconstruir esta versión francesa, seguramente muy fiel a la original.
***
En la Cámara de los Diputados de París se conserva uno de los más extraordinarios documentos de la historia mundial: el diario de las sesiones del juicio a Juana de Arco, juicio que terminó con su muerte. Las preguntas de los jueces y las respuestas de Juana fueron trascritas al pie de la letra.
Leyéndolas descubrimos a la auténtica Juana... no a la Juana de armas sino a la sencilla y humana, una joven que murió por su país, y somos testigos de un drama sorprendente: una joven, piadosa muchacha enfrentada a un grupo de teólogos ortodoxos y poderosos jueces.

Que junto a la música aparezca una introducción sobre la película tan interesante hizo que se me pusiera la piel de gallina. Estaba tumbado en mi cama seguro de que me preparaba para ver una obra maestra, y de hecho fue así.
No podemos decir que sea una cinta biográfica al completo de la vida de Juana de Arco (1412-1431), como si podría ser la versión de Luc Besson; sino más bien centrada en el juicio celebrado contra Juana y su posterior ejecución.
A modo de introducción, Juana de Arco fue una joven francesa que dirigió a los ejércitos franceses en 1429 durante el Asedio de Orleans y otras batallas, logrando la victoria y la coronación del rey frances Carlos VII. Posteriormente fue apresada y entregada a los ingleses, los cuales la condenaron a la quema por herejía. Actualmente es la patrona de Francia y una de las principales figuras de su historia.
La película es, en casi su totalidad, un galería de primeros planos tanto de Juana (una bellísima y magnífica Maria Falconetti) como de sus jueces lo que plasma de modo más directo sensaciones como la ira, la angustia, el terror o la malicia.
Juana es interrogada sobre su vida y su relación con Dios, y creo que fue un gran acierto por parte de su director, Dreyer, basarse en las actas originales, ya que resulta emocionante revivir las auténticas respuestas de una figura como la de Juana de Arco y ver sus respuestas. Algunas con miedo, otras con duda, en ocasiones vemos entereza y pasión, temor e ingenuidad en otros, pero ante todo vemos a la auténtica Juana.
Es tal la belleza en la que se recrea, el ritmo de la cinta, esa ingente cantidad de primeros planos de Maria Falconetti, la música de Einhorn, la fotografía en blanco y negro, y el efecto que causa sobre el espectador la cinta que puedo decir que quizás sea de las mejores películas de la historia y pocos puedan recriminármelo.

(Editado el 03. 05. 2013)
Recientemente apareció en la novena posición de la prestigiosa lista de 50 mejores películas de la historia de la revista Sight & Sound. Y es que estamos hablando de uno de los documentos cinematográficos más importantes del siglo XX, y que junto a Sunrise: A song of two humans, y El Acorazado Potenkim, encontraremos en las listas de los críticos y expertos más prestigiosos y respetados del mundo.

¿Necesitáis más argumentos?

Y aquí podéis ver la Película Completa:



@solocineclasico

martes, 22 de marzo de 2011

Películas - Años 50: Un condenado a muerte se ha escapado (1956)



UN CONDAMNÉ À MORT S´EST ÉCHAPPÉ (9/10)

Si mi madre pudiera verme...

Las obras maestras lo son, además de porque lo reconocemos con parcialidad, porque nos gustan; y siempre he creído que hay dos tipos. Las que se sustentan en una historia buena, original, compleja y bien hecha; o las que tienen una historia más simple pero mejor narrada y/o dirigida. La película de hoy pertenece al primer tipo. Pronto entenderéis la razón.
Nos situamos en plena segunda guerra mundial. Fontaine (François Laterrier) es un joven perteneciente a la resistencia francesa durante la ocupación alemana del país. Ha sido capturado y es llevado a la prisión de Fort Montluc, Lyon. Desde el primer momento se suceden diferentes intentos de fuga, aunque todos ellos en vano. Ya en prisión, su única motivación continua siendo la evasión, por lo que pronto comenzará a planear dicha fuga con la mayor sangre fría posible. Seremos testigos de cada uno de los pasos que dará Fontaine hasta llegar al momento decisivo.
Nuevamente nos encontramos ante una cinta del género fuga presidiaria, uno de los más infravalorados del cine en mi opinión y con algunas de las mejores cintas de todos los tiempos. Nos han llegado joyas como Le Trou (Jackes Becker, 1960), Le Grande Illusion (Jean Renoir, 1937), o la mítica The Great Escape (John Sturgess, 1962) en donde aportando una mayor o menor complejidad emocional, dependiendo del guión, siempre somos testigos de la misma historia. Una persona, o grupo de personas encerradas por diferentes razones y cuya única motivación es hacerles escapar. La clave se encuentra en los diferentes pasos que dan para lograr tan ansiada fuga y el tratamiento del directo. Unos prefieren cargarlos de escenas emotivas y dramáticas en las que los personajes muestran al espectador sus ansias de libertad, mientras que otros prefieren acudir a la simple y cruda realidad. Sin música, sin drama, solo el/los personaje/s y el plan. Plan que siguen metódicamente y que arrastra al espectador sin piedad alguna, convirtiéndole a él también en un preso.
En el caso de esta cinta, Robert Bresson, director de la cinta, nos invita a acompañar en todo momento a Fontaine en su celda maquinando el modo de fugarse en V.O. Paseando de un lugar a otro; tratando de trucar la puerta; rompiendo las baldas; paso a paso del que somos testigos a su vez que padecemos la angustia de ser descubierto antes de tiempo y de que el plan salga bien. En unas cuantas escenas vemos como baja junto a otros presos a un diminuto patio a asearse donde no pueden hablar. Todo esto cargado de una inhóspita austeridad (muy efectista) de medios. Merece mil y un elogios la habilidad con la que se usó la fotografía para dar una mayor sensación de aprisionamiento. Primeros planos tanto de los personajes como de partes de sus cuerpos, manos, ojos; como de objetos. La sobriedad de algunos de sus planos no son más que una invitación al espectador a hacer uso de su imaginación. No todo se le da por regalado a este, aunque llegados a dicho punto, el espectador ya busca la manera de fugarse junto a Fontaine.
Llegados a un punto avanzado de la historia, cuando queda poco para su fuga, le es asignado un compañero de celda, un joven francés del que Fontaine sospecha y con el cual llegará al punto de pensarse el liquidarlo o no.

Y no solo eso, porque hay otro gran protagonista en la película, y es el silencio. El silencio en el que el Fontaine maquina todo su plan, en el que lo pone en marcha, el silencio que invade por la noche la prisión y la atención a cualquier ruido que suponga un indicio de la llegada inminente de guardias.
Así es casi toda la cinta. La única música que escuchamos en ocasiones, Mozart: 7 fragmentos del movimiento del "Kyrie Eleison" de la Gran Misa, K. 427.
Bresson se llevó el premio a Mejor Director en Cannes. Y no es de extrañar. Este director es a día de hoy uno de los casos más interesantes de analizar de la filmografía francesa. Con apenas una docena de títulos, Robert Bresson se diferenció en su momento por el uso de técnicas de rodaje en las que buscaba dotar sus historias del mayor realismo posible con actores no profesionales, ningún tipo de artificio, y un montaje sobrio, al igual que el uso del sonido. Entre algunas de sus cintas podríamos destacar Les Dames du Bois de Boulogne (1945), Le Journal d´un curé de campagne (1950) o Pickpocket (1959)

"El viento sopla donde quiere, y aunque oyes su
ruido, no sabes de dónde viene y a dónde va".

@solocineclasico

miércoles, 9 de marzo de 2011

Películas - Años 50: Los Siete Samuráis (1954)


SHICHININ NO SAMURAI (9/10)



Incluso los osos salen de los bosques
cuando tienen hambre.

Akira Kurosawa era un conocido director en Japón, e internacionalmente se había hecho un nombre gracias a su película Rashomon, la cual ganó el León de Oro de Venecia. Pero sería en 1954, al estrenar Los Siete Samuráis, cuando se daría a conocer por todo el mundo.

En el Japón feudal, un pequeño pueblo de aldeanos es continuamente sufre los continuos ataques por parte de unos forajidos que les roban la comida. La situación es desesperada, no saben cómo actuar ante tal amenaza, hasta que uno de los miembros del pueblo decide ir a la ciudad y contratar samuráis para que los protejan de los bandidos.
No tienen dinero, no tienen posesiones de ningún tipo de valor, por lo que el pago se efectuará con la manutención de los propios samuráis con comida. La misión no reportará fama ni fortuna. El orgullo de los samuráis es algo que jugará en contra de los aldeanos, pero que en cierto modo es paradójico, ya que finalmente conseguirán siete auténticos samuráis, “justos y puros de corazón”. Capaces de aparcar el típico papel de samurái para emplearse a lo que se deben en realidad. Samurái significa "servir", o "aquellos que sirven".
Cada uno tiene una personalidad distinta pero que no choca entre ellas, y que hará de los samuráis, un curioso y complementario grupo de amigos.
Tras la llegada de los samuráis al pueblo, veremos el respeto y miedo de los aldeanos hacia los guerreros. Kurosawa decide mostrar también el lado más humano de estos al interactuar con los aldeanos y sentir que al proteger la aldea, están protegiendo una parte de sí mismos. Esa misma aldea que la mayoría abandonaron hace ya mucho tiempo y que bien podría ser esta misma. Pero no por ello deja de mostrar el poder y señorío de los samuráis, quizás con el personaje más interesante de toda la cinta, Kikuchizo (Toshiro Mifune) que en su tiempo fue aldeano y sufrió por ello.

SPOILER
No puedo finalizar sin mencionar que quizás lo mejor de la cinta, en mi opinión, es la conclusión a la que llega el maestro samurái cuando ve a los aldeanos festejar la victoria sobre los bandidos junto a las cuatro tumbas de los samuráis.

-Otra vez hemos sido derrotados. Los ganadores
son los campesinos y no nosotros.

Más de tres horas de acción, humor, drama, sin que el ritmo decaiga ni un ápice. Gracias al ritmo que impregna Kurosawa a la cinta, algo que en otras de sus películas no apreciamos, la historia transcurre ágilmente sin que el tiempo sea un impedimento para el disfrute. Cabe destacar, además de la excelente dirección del "emperador", el magnífico diseño de producción, las interpretaciones, y las numerosas reflexiones a las que invita la cinta al espectador. La anteriormente mencionada es solo una de ellas. El propio personaje de Mifune es una de ellas a lo largo de toda la película.

La película fue un gran éxito que impresionó tanto a crítica como a público, e influiría a lo largo de los años a gran número de cineastas.

Tuvo su primer remake en 1960, protagonizado por Yul Brynner, donde la acción principal se traslada al oeste donde siete vaqueros protegen a un pueblo de los ataques de los bandidos.

@solocineclasico

sábado, 5 de marzo de 2011

Películas - Años 10: El Gabinete del Doctor Caligari (1919)


DAS KABINET DES DR. CALIGARI (10/10)



Abrochaos los cinturones, que os voy a hablar brevemente acerca de una obra maestra del cine de terror.

Dos amigos, Francis y Alan deciden ir al carnaval del pueblo de Holstenwall, en Alemania. Al mismo llega el Doctor Caligari con un aterrador número, el de Cesare, un sonámbulo al que el doctor despertara como si de un zombie se tratase y hará que responda cualquier pregunta. Alan es el primero en probar a Cesare preguntándole sobre la fecha de su muerte; Cesare contesta: mañana. Al día siguiente amanece muerto, por lo que Francis sospecha de Caligari y Cesare. Aquí empieza a cobrar emoción la historia de un modo desenfrenado, con un estilo casi impropio de aquella época (más de 90 años hace ya), y que os sorprenderá a todos con un final propio de los mejores thrilles modernos. Una verdadera OBRA MAESTRA.

Para los más cinéfilos, merece la pena comentar puntos como que esta es la primera obra del genero expresionista alemán en el que prima lo subjetivo sobre lo objetivo, y del que hablaremos muy pronto. Podríamos incluir grandes cintas como Nosferatu, El Último, Fausto o Metrópolis.

En un principio los productores querían que Fritz Lang se sentase en la silla del director, pero tuvo que rechazarlo para filmar Die Spinnen. Finalmente fue Robert Wiene quien se haría cargo del proyecto, filmando así la mejor obra de su carrera.
Aunque la cinta viene firmada por Carl Mayer y Hans Hanowitz, fue Wiene (a petición de los productores) el que incluyó la primera y última escena de la cinta lo que cambia por completo el final y toda la historia en si. No quiero soltar spoilers a diestro y siniestro, así que simplemente os recomiendo una vez más que veáis la película.
La idea principal de la historia era denunciar al estado alemán por la situación del país tras el fin de la guerra, comparando al Doctor Caligari con el propio estado alemán que induce al sonambulismo y a perpetrar crímenes contra si mismo.


Otro detalle que hace, sino única pionera, a esta cinta es el diseño de producción, en especial con los decorados. Estos tenían formar extrañas, con ángulos imposibles y bizarros que se asemejaban a los de una "mente retorcida". Esto ayuda a crear un ambiente de tensión e incomodidad durante toda la historia.
El maquillaje de los actores, lo exagerado de sus actuaciones, objetos deformados, los contrastes de luces y sobras, la propia deformación de la realidad... todo ello crea una magnífica atmósfera de terror que más tarde inspiraría a cineastas como Tim Burton, David Lynch o Terry Gilliam.
Además, he visto similitudes entre esta cinta y Shutter Island de Martin Scorses, aunque este no la mencionase entre las películas que le habían servido de inspiración.

El personaje de Cesare, el sonámbulo, llegó a convertirse, junto a Charlot, en uno de los primeros personajes míticos de la historia del cine.




Y aquí podéis ver la película completa:



@solocineclasico

viernes, 7 de enero de 2011

Películas - Años 60: Uno, Dos, Tres (1961)



ONE, TWO, THREE (9/10)


Quizás una de las últimas obras maestras del genio Billy Wilder, y seguramente de las más originales y brillantes.

La acción transcurre en mi amada Berlin, aunque en el lado occidental, en plena guerra fría. C. R. MacNamara es el representante de Coca-Cola en Berlin, y su objetivo es traspasar la frontera para comerciar el refresco en la Unión Sovietica y así ascender para alcanzar el puesto de sus sueños en Londres. Pero entonces se le presenta una nueva oportunidad, Scarlett, la alocada hija de su jefe, es enviada un tiempo a Berlín al cuidado de MacNamara. Este cree poder controlar a la joven, pero nada más lejos de la verdad, ya que se entera de que se ha fugado todas las noches para reunirse con un joven comunista, Otto, con el cual se ha casado. MacNamara consigue deshacerse de él hasta que descubre que la chica está embarazada; es entonces cuando la acción cobra una velocidad aún superior a la anterior teniendo el viejo y conservador capitalista rescatar al joven e idealista comunista para convertirlo en todo un caballero alemán ante la inminente llegada de su jefe para descubrir a su nuevo "hijo".

Puede que la comedia más famosa de Wilder sea "Con faldas y a lo loco", pero creo que esta es la mejor ya que es la que está mejor trabajada, mejor escrita, dirigida, y cuyo mensaje es más crítico que nunca. La película en si es una coña a la propia guerra fría, y ello lo vemos reflejado en los distintos personajes, estereotipos de ambos lados. El protagonista, MacNamara, como decía anteriormente, viejo y conservador capitalista, frio, calculador, visionario, ambicioso, algo verde con una secretaria despampanante; Otto, joven comunista que cree en la patria y en el partido por encima de todo; la joven Scarlett, joven, pija e ingenua americana enamorada del revolucionario ruso; los tres rusos de la misión comercial, divertido guiño a los tres rusos de Ninothcka, también escrita por Wilder.

El tipo de humor de la película, cínico a más no poder. Se ríe de todo y de todos. La situación entre las dos grandes potencias; los defectos de una y otra; sus personajes. Un chiste detrás de otro, a un ritmo que te deja sin aliento y que no te permite reír sin perderte el siguiente. Personalmente siempre he creido que Wilder lo dio todo con esta película, y el resultado es maravilloso. Una interminable serie de gags, juegos de palabras, guiños históricos (el ayudante de pasado nazi, sensacional). Y otro final perfecto, durante toda la película Coca-Cola, sí, pero al final Pepsi; ¿lo entendéis? TODOS reciben. No podía ser mejor.

En serio, la comedia perfecta para pasar un buen rato si tiene un mínimo de inteligencia y cultura.

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