miércoles, 17 de febrero de 2010

Películas- Años 10: La culpa ajena (1919)


BROKEN BLOSSOMS  (10/10)

El nombre de D. W. Griffith seguramente se asociaría inmediatamente con títulos como El nacimiento de una nación e Intolerancia; pero Lirios rotos-conocida también como La culpa ajena- es sin duda su film más estético, artístico y hasta poético. Lejos de sus geniales manipulaciones narrativas y de montaje que utilizara en sus otros films, aquí Griffith nos cuenta una historia sencilla entre un Joven inmigrante chino y una pobre muchacha maltratada en los bajos barrios de Limehouse, Inglaterra. Adaptada por el propio Griffith del cuento The Chink and the child del libro de Thomas Burke "Limehouse nights" gracias a la sugerencia de Mary Pickford quien vio grandes semejanzas en el estilo artístico del director y del autor literario, esta grandiosa pieza fue filmada en apenas 18 días y en un 90% en interiores.
Además de la historia de amor y tragedia contada con una narrativa contrastante entre la dulzura e inocencia de los protagonistas y la decadencia y obscuridad de los escenarios; Broken Blossoms es una obra maestra de la estética cinematográfica siendo adulada por incontables cineastas y críticos sobretodo por su fotografía y sus técnicas novedosas en esa época que marcaron camino para posteriores producciones.

Argumento:

El film comienza en China, donde el joven Cheng- en la piel de Richard Barthlmess- está orando junto a su padre por el viaje que está por emprender a Inglaterra para misionar la disciplina budista. Es un muchacho idealista que años después aparece como tendero en un barrio desdichado donde el vicio, el juego y las malas compañías parecen haberlo atrapado. Allí conoce a Lucy, Lilian Gish,  una muchachita que vive con su padre, interpretado por un estupendo Donald Crisp, quien es boxeador y violento. Gracias a la ayuda que Cheng le presta a Lucy luego de una furibunda paliza por parte de su padre nacerá el amor pero también la tragedia provocada por la intolerancia racista.

 

La historia contada con grandes escenas es un deleite desde el primer minuto. Los contrastes entre la vida de Oriente y Occidente, entre la inocencia y la crudeza, entre la pureza y el abuso está plasmada con una belleza  prodigiosa gracias a la fotografía de G.W. Bitzer y por supuesto las actuaciones de los tres protagonistas principales de las cuales destaca una Gish soberbia. Sus gestos, posturas y ademanes hacen de esta muchacha sufrida una actuación memorable. Dícese que ese ademán de dibujarse la sonrisa con sus dedos ante la imposibilidad de hacerlo naturalmente fue inmediatamente adoptada por Griffith cuando vió a la propia Gish hacerlo fuera de cámara. Un detalle no menor que forma parte de una especie de poético leit motiv en el film.
La escena del closet, donde la pobre Lucy se esconde de su padre enfurecido es impactante. Se cuenta que mientras la filmaban la actuación de Gish provocó tanto estupor al director que en un momento gritó desesperado causando que varias personas fuera del estudio corrieran desenfrenadas a ver qué ocurría. Es que esa escena es única, el encierro y la claustrofobia de la protagonista sin escapatoria mientras la amenaza es inminente causa estupor en el espectador y es difícil no sentir desesperación.

Este film está incluído dentro de la National Film Preservation Board por ser cultural, histórica y estéticamente significante. Un film incluído además en la obra de Steven Schineider "1001 películas que hay que ver antes de morir", indudablemente luego de visionarla no se puede pensar que estuviera fuera de esa lista.
Aquí podéis ver la película completa:

@solocineclasico

miércoles, 10 de febrero de 2010

Chicas del Cine Mudo: Barbara La Marr (1896-1926)



LA MUCHACHA DEMASIADO HERMOSA


Tenía aparcada mi sección favorita del blog desde hace tiempo, y os pido disculpa, a los que la seguíais, y a los nuevos seguidores del blog que espero os guste.
Tengo varios nombres recopilados para continuar, y hoy os quisiera hablar de una de esas figuras del cine clásico cuyo impactante y bello rostro colapsó las pantallas de las primeras salas de cine del mundo, Barbara La Marr.

Nacida el 28 de Julio de 1896, como Reatha Dale Watson, en el estado de Washington, la joven Barbara no comenzaría su andadura en el mundo artístico hasta los primeros años del pasado siglo, en los que actuaría, a la edad de siete años, en pequeñas pequeñas producciones locales. Siete años después ya era conocida por toda la audiencia americana.

Un suceso curioso acaeció en enero de 1913, cuando la hermanastra de Barbara, mayor que ella, la llevó "de excursión" con un hombre llamado C. C. Boxley. Condujeron en dirección a Santa Barbara, y al pasar los días, Bar se percató de que no la iban a dejar volver a casa. Finalmente la hermanastra la dejó regresar a Los Ángeles, después de enterarse que había sido acusada de secuestro y estaba en busca y captura. Este hecho fue publicado en periódicos y revistas, e incluso hubo juicio donde La Marr testificó contra su hermanastra.

Poseedora de una gran personalidad y un vivo sentido del humor, escribió una serie de guiones de comedia para su buena amiga, Mary Pickford, la cual la convenció para que trabajase también delante de la cámara. Esta aceptó la proposición y consiguió el papel de Milady de Winter, en Los Tres Mosqueteros, con Douglas Fairbanks. Aunque anteriormente había aparecido en The Nut, con el marido de Pickford.

A la edad de 17 años se casó por primera vez, aunque el matrimonio apenas duró un año. En los próximos doce se casaría otras cuatro veces, siendo el último con el actor Jack Dougherty.
Durante todos esos matrimonios, Barbara tuvo un gran número de amantes, tanto hombres como mujeres incapaces de resistirse a sus numerosos encantos.
Años después de su muerte se reveló que había tenido un hijo ilegítimo. El nombre del padre nunca se reveló. El niño fue adoptado por la actriz ZaSu Pitts, y rebautizado como Don Gallery.

Podríamos decir que el nivel de vida de Barbara la obligaba a trabajar desde temprano hasta la noche, cuando se iba a alguna de las numerosas fiestas de las estrellas de la época. Dormía una o dos horas, o quizás empalmaba noche y día y vuelta a empezar. Durante esa época se aficionó tanto a la heroína como a los narcóticos. Eso unido a un gran ímpetu y energía a la larga acabaron con todas sus fuerzas. En sus propias palabras, no dormía más de dos horas al día para disfrutar de la vida. Murió en 1926 a causa de una sobredosis. Tenía 29 años.

Y como siendo una triste, aunque afortunada costumbre, esta joven y preciosa actriz nos dejó un legado de películas que nos recordarán que tiene un sitio en el Olimpo de Hollywood, y bien merecido. Un lugar para uno de los rostros más bellos del celuloide de la época junto a Mary Pickford o Clara Bow.

Desde SoloCineClásico recomendamos los siguientes títulos:

The Nut (1921) con Douglas Fairbanks
The Three Musketeers (1921) con Douglas Fairbanks
The Prisoner of Zenda (1922) de Rex Ingram
Souls for Sale (1923) con Charles Chaplin y William Haines
Strangers of the Night (1923)
The Eternal City (1923)
The White Moth (1924)
The Heart of a Siren (1925)



P.D.: El vídeo merece la pena

miércoles, 3 de febrero de 2010

Figuras del Cine Clásico: Humphrey Bogart

Nací cuando ella me besó, morí el día que me
abandonó, y viví el tiempo que me amó



Hablar de cine clásico es hablar de personas, personas que fueron responsable de aquella maravillosa época.
Saltan a la memoria infinidad de nombres propios a cual más importante. Podríamos intentar hacer una lista con las 10 figuras más importantes del cine clásico, pero durante la realización de la misma nos saldrían 10 veces ese número e incluso más.
Así que no hay remedio que ir uno por uno y hoy me decanto por Humphrey Bogart:

Humphrey DeForest Bogart nació el día de Navidad de 1899. Se crió en una familia acomodada de Nueva York, la cual le instó estudiar medicina como su padre, aunque el joven Humphrey decidió alistarse en la marina estadounidense después de ser expulsado de la Academia Phillips por mal comportamiento.
Fue destinado como marinero al buque S.S. Leviathan durante la Primera Guerra Mundial. Desafortunadamente, el barco fue atacado por un submarino. Un fragmento astillado de madera saltó y le rasgo la boca, afectando para siempre su forma de hablar.

Al volver a NY, trabajó para William A. Brady como administrador en la compañía cinematográfica de teatro World Film Corporation. Junto a su amigo e hijo de su jefe, William S. Brady, decidió probar suerte en Broadway junto a , con más pena que gloria.
Debido a su aspecto de matón y su forma de hablar, le fue difícil aspirar a conseguir papeles de galán de la época.

En la década de los 30 se trasladó a Hollywood a probar suerte delante de la pantalla.
En 1932 apareció en Three On A Match, película con la que salió del anonimato.
En The Petrified Forest, el actor protagonista, Leslie Howard pidió a la Warner que el papel de Duke Mantee recayese en Bogart.
Durante aquellos años, Bogart adoptó el papel de tipo duro lo que lo consagró como actor.
Quizás la primera gran película que lo alejó del mundo de los mortales fue High Sierra, en 1941.
Ese mismo año protagonizo The Maltese Falcon, primera película de un joven John Huston, y que para muchos cinéfilos, supuso el comienzo del Cine Noir.

Al año siguiente realizaría la que es considerada su mejor película y obra maestra del cine clásico: Casablanca, por la cual recibió su primera nominación al Oscar. La película ganaría tres aquel año, Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión.
A raiz de Casablanca, Bogart pudo cambiar su registro interpretativo y dar vida a galanes con una dura fachada.


Los años 40 no podían haber comenzado mejor para Bogart. Si aquellos fueron los años dorados del cine clásico, digamos que su carrera fue en paralelo.
Algunas de las películas que tuvo la oportunidad de protagonizar en aquella época fueron: Sahara (1943); The Big Sleep (1946); Dark Passage (1947); Dead Reckoning; o The Treasure of Sierra Madre (1948). Pero si pudiesemos destacar alguna de esas películas de aquella época, haría referencia a To Have and Have Not (1944), donde conoció a una jovencísima Lauren Bacall (20 años) que posteriormente sería su cuarta y última esposa.

Todos los expertos opinan lo mismo sobre Bogart y los años 40, pero para mi, las dos mejores películas del actor neoyorkino, a nivel interpretativo: The Africa Queen (1951) por la que ganó el Oscar a Mejor Actor, y The Caine Mutiny (1954), donde realiza su mejor interpretación. Si tuviera que destacar una única película de su filmografía me quedaría con esta.

Bogart moriría en 1957 afectado de un duro cancer. Bacall permanecería con el hasta el último momento.



Desde Solo Cine Clásico recomendamos sus siguientes títulos:

The Petrified Forest (1936) de Archie Mayo
Angels with Dirty Faces (1938) de Michael Curtiz
Dark Victory(1939) con Bette Davies
Invisible Stripes (1939) con William Holden
High Sierra (1941) de Raoul Walsh
The Maltese Falcon (1941) de John Houston
Casablanca (1942) de Michael Curtiz, con Ingrid Bergman
To Have and Have Not (1944) de Howard Hawks, con Lauren Bacall
The Big Sleep (1946) de Howard Hawks, con Lauren Bacall
Dark Passage (1947) con Lauren Bacall
The Treasure of the Sierra Madre (1948) de John Huston
Key Largo (1948) de John Huston, con Lauren Bacall
In a Lonely Place (1950)
The African Queen (1951) de John Huston, con Katharine Hepburn
The Caine Mutiny (1954) con José Ferrer
Sabrina (1954) de Billy Wilder, con Audrey Hepburn


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