sábado, 28 de marzo de 2015

15 Joyas del Cine Europeo que no te puedes perder.

El cine estadounidense nos ha regalado joyas cinematográficas, y en buena cantidad, además. Por ello debemos estar agradecidos, pero también con el cine del resto del mundo. Si bien la industria norteamericana resultó incomparable durante todo el periodo clásico (quizás únicamente la UFA durante la República de Weimar le llegó a hacer sombra), el resto de países también cuentan con una filmografía envidiable en muchos casos. A excepción del cine que nos ha llegado de Japón, la URSS, y en menor medida algunos países americanos como México, el gran referente del cine clásico cuando no se trataba de EEUU era Europa. Y es por ello que decido dejaros este listado, para aquellos que estáis empezando a descubrir el cine clásico y no sabéis muy bien por donde empezar en cuanto a cine europeo se refiere, y para aquellos que ya lo conocéis, como siempre, recomendaros un señorial recopilatorio de joyas para disfrutar.

15 - Breve Encuentro (David Lean, 1945) REINO UNIDO
Sí, David Lean, el responsable de esas épicas cintas que se estudian en todos los colegios de cine como El puente sobre el río Kwai, Lawrence de Arabia, o Doctor Zhivago, también fue capaz de dirigir otro de cine. Un cine mucho más intimista, desgarrador y dramático. Un cine en su momento, hasta polémico. Pero sobretodo, valiente. Veo en Brief Encounter mucho más valor que en cualquiera de las tres películas anteriormente mencionadas. La cinta nos plantea la pregunta de si el amor verdadero existe, y qué hacer si este aparece cuando disfrutamos de una buena y apacible vida con nuestra familia. El análisis que haremos tras el visionado de esta película nos mostrará como ha cambiado la sociedad desde entonces hasta hoy.

14 - El Salario del Miedo (H. G. Clouzot, 1953) FRANCIA
Si queréis un ejemplo de tensión narrativa en Europa tendréis que acudir a ver esta cinta (seguramente la obra maestra de Clouzot) en la que nos trasladamos a un república bananera en la que un grupo de ciudadanos franceses que no pueden encontrar trabajo, ni volver a su patria, pasan el día deambulando por un pueblo como si de la peste se tratase hasta que deban realizar un viaje a través de la jungla cargando nitroglicerina en unos inestables camiones.

13 - La Trilogía del doctor Mabuse (Fritz Lang, 1922, 1933, 1960) ALEMANIA
Seguramente uno de los mejores personajes que ha dado la historia del cine, y uno de los más injustamente olvidados. El doctor Mabuse nace de la mente del escritor luxemburgués Norbert Jacques, y alcanza la fama en los años 20 cuando el director alemán Fritz Lang, junto a su esposa y co-guionista, Thea von Harbor, adaptan para la gran pantalla una obra maestra del género policiaco y de misterior que además coquetea con el género parapsicológico, y muestra la gran influencia del expresionismo alemán al cine negro de los años 40 y 50. En la primera película (Dr. Mabuse, el jugador) el protagonista adopta cientos de diferentes identidades gracias a su maestría con los disfraces, para introducirse en los círculos de la alta sociedad y así apoderarse de grandes cantidades de dinero, usando sus poderes mentales, y planes ideados al milímetro. En la segunda cinta, (El Testamento del doctor Mabuse) Lang vuelve a dar una lección de cine, mostrando como se debe desarrollar un climax, y no desaprovecha la coyuntura para realizar una critica al nazismo. En la última entrega, la más floja de la trilogía, su director aprovecha los adelantes tecnológicos del momento para dar una visión diferente del mítico personaje, pero fiel a sus principios.

12 - Las Noches de Cabiria (Federico Fellini, 1957) ITALIA
Seguramente encontramos en Italia algunas de las mejores películas de la historia. Esta es una de ellas. Su responsable no es otro que ese genio llamado Fellini que nos regala con esta cinta a medio camino entre el neorrealismo italiano de los 40s y principios de los 50s; y el surrealismo más propio de sus cintas de los años 60. Podríamos catalogar esta cinta dentro del realismo mágico, tratando de mostrar lo irreal y chocante como algo normal. En este caso, conocemos a Cabiria, una prostituta a la que la vida no deja de dar palos, aunque ella no pierde la esperanza de encontrar a un buen hombre con el que casarse y ser feliz. Guiletta Masina nos regala una interpretación histórica.

11 - La Evasión (Jacques Becker, 1960) FRANCIA
Última y mejor cinta del cineasta francés Jacques Becker en la que cuenta el plan de fuga de un grupo de reos en una cárcel francesa. A diferencia de otras cintas como Un condenado a muerte se ha escapado, en la que el preso desnuda sus sentimientos a través de la voz en off, Le Trou es un ejemplo de cine mucho más frío y tenso. El silencio es el gran protagonista en ciertos momentos, un silencio que no se atreverán a romper ni siquiera los propios espectadores. Esta cinta sería de gran influencia para todo el cine posterior que tratasen los temas de prisión y fuga a la vez.

10 - Umberto D (Vittorio de Sicca, 1952) ITALIA
Una de las mejores y más desgarradoras cintas sobre la vejez que jamás se hallan realizado. Umberto Domenico Ferrari es un jubilado que trata de sobrevivir con una pensión miserable que le obliga a mal vender sus bienes más preciados para así poder pagar la renta de la pensión donde vive. Lo único que le consuela en este mundo es la compañía de su fiel perro Flike al que con el tiempo no podrá ni alimentar. A diferencia de otras grandes cintas como Dejad Paso al Mañana (Leo McCarey, 1937) o Cuentos de Tokio (Yasujiro Ozu, 1953) en los que el director trata el abandono por parte de los hijos a unos padres que ya solo se tienen los unos a los otros, Umberto D narra las miserias y desventuras de uno hombre que no tienen a nadie en quien apoyarse salvo su perro. Ni siquiera la compasión de los demás.

09 - La Strada (Federico Fellini, 1954) ITALIA
En uno de los último ejemplos puros del neorrealismo italiano, Fellini nos muestra en La Strada (calle en italiano) el mundo ambulante a través de los ojos de Gelsomina, una joven que ha sido "comprada", al igual que su ya fallecida hermana, por Zampanó, un fornido artista que necesita una ayudante, y que no dudará en maltratar a Gelsomina a su propio antojo.

08 - El Ángel Azul (Josef von Sternberg, 1930) ALEMANIA
Claro ejemplo de viaje express sin retorno a los infiernos en clase turista. Un autoritario y conservador profesor acude al cabaret El ángel azul en caso de que algunos de sus alumnos se hayan desviado del recto camino de la virtud y la moral, pero no tarda en caer hechizado por los encantos de la cantante, Lola-Lola. El profesor abandonará su antigua vida y se dejará atrapar por una existencia plagada de humillaciones y degradaciones de la resulta imposible escapar.
Fue una de las primeras películas sonoras europeas, y causo una gran revuelo por las atravidas escenas de una, por entonces, desonocida Marlene Dietrich mostrando sus muslos.
Emil Jannings nos regala otra soberbia interpretación.

07 - El Verdugo (Luis García Berlanga, 1963) ESPAÑA
Resulta cuanto menos curioso que algunas de las mejores películas españolas de la historia se dieran durante el régimen de Franco y la censura. Y es que nos encontramos ante un cine crítico que debía hacer uso de todo su ingenio para pasar el corte y llegar a los espectadores y demás festivales internacionales. Realmente había que leer entrelíneas en ocasiones para darse cuenta de lo que el director buscaba transmitir. El Vergudo es un gran ejemplo de ello. Impregnada de ese reconocible humor negro de Berlanga y Azcona, la cinta es una clara denuncia sobre lo absurdo de la condena de muerte. Aprovecha también para mostrar la sociedad española del momento y la obtención de una vivienda como empleado del estado.

06 - El Último (F.W. Murnau, 1924) ALEMANIA
Considerada una de las mejores películas de la historia, la cinta de Murnau nos cuenta la trágica historia de un portero de hotel (interpretado brillantemente por Emil Jannings) que se ve desplazado por su edad a trabajar en los baños, tras años de servicio en la recepción, lo que le había granjeado un gran respeto tanto en su trabajo como en su vecindario. Si otras películas sobre la vejez trataban el abandono o rechazo por parte de unos hijos egoístas, o sencillamente la imposibilidad de subsistir ante la más absoluta soledad, en El Último somos testigos de una total desmoralización por parte del portero ante la pérdida de lo que le definía.
La cinta también es poseedora de una gran importancia histórica debido a los adelantos técnicos que presentó, como los movimientos de cámara usando bicicletas o grúas.

05 - Calle Mayor (Juan Antonio Bardem, 1956) ESPAÑA
Obra maestra del cine español en el que retrata a la perfección a los habitantes de una ciudad de provincias castellana y como un grupo de amigos, motivados por el aburrimiento, deciden gastarle una broma a la solterona del pueblo haciéndola creer que uno de ellos va a casarse con en ella para al final dejarla plantada y reírse. La sociedad del momento, y la figura de la mujer, destinada a buscarse un marido o vivir sola el resto de sus días. No estuvo exenta de problemas con la censura, llegando a detener a Bardem, aunque finalmente se rodó y estrenó, siendo aclamada fuera de España, y siendo elegida por la Academia de Cine Español para representar al país en los Oscars.


04 - La Dolce Vita (Federico Fellini, 1960) ITALIA
La mejor película de Fellini, y una de las mejores de la historia del cine italiano, sino la mejor, La Dolce Vita es uno de los mejores ejemplos de cine surrealista. Mostrando una realidad, la vida de la alta sociedad romana de finales de los cincuenta, principios de los sesenta, la vida de los famosos y demás celebridades, en comparación con el resto de la sociedad italiana, aún atrasada. Seguimos los pasos de Marcello, un afamado periodista testigo de todo esto, que irá sucumbiendo al atrayente poder que emanan de las fiestas y encuentros de los personajes sobre los que escribe.

03 - La Pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer, 1928) FRANCIA
Podríamos definir a Carl Theodor Dreyer como un director... diferente. Su filmografía es digna de estudio y análisis, y seguramente sea con esta cinta con la que encontramos su mejor trabajo. Eso si, llevo un tiempo encontrarla. Más de cincuenta años de hecho. La razón: la película cuenta el juicio al que se sometió a la famosa Juana de Arco en el 1431, algo que no gustó mucho en Francia, motivo por el cual fue censurada, y hasta quemada en la hoguera como la misma protagonista de la historia. La película esta compuesta casi exclusivamente de impactantes primeros planos de la propia Juana (Maria Falconetti) en los que podemos ver la versión más cercana posible a la auténtica heroína. Podemos ver el terror en sus ojos y sus gestos en ciertos momentos, los cuales se intercalan por otros de templanza, duda, seguridad o angustia según va avanzando el juicio.

02 - El Tercer Hombre (Carol Reed, 1949) REINO UNIDO
La mejor aportación del cine británico a la historia del cine, dijo alguien una vez. No iba desencaminado. Carol Reed muestra toda su clase y potencial como director en esta joya del cine negro en el que un americano se traslada a la Viena de posguerra dividida en cuatro zonas (estadounidense, británica, francesa, y rusa) para reunirse con un viejo amigo. Sin embargo, el amigo ha muerto en extraña circunstancias, por lo que nuestro protagonista comenzará una investigación por su cuenta que le llevará a descubrir una terrible verdad.
Rodada en la auténtica Viena derruida, con una banda sonora que ha pasado a la historia, con un guión soberbio, una fotografía magistral, y un reparto prodigioso, desde Joseph Cotten hasta Orson Welles, El Tercer Hombre es una película imprescindible y de capital importancia.

01 - Ladrón de Bicicletas (Vittorio de Sicca, 1948) ITALIA
¿La mejor película clásica europea? Sí. ¿La mejor película clásica? Posiblemente. ¿La mejor película de la historia? No me atrevería a afirmarlo, pero apostaría por ella. Y es que Ladrón de Bicicletas es el mejor ejemplo de neorrealismo italiano. Ladrón de Bicicletas es una película que no ha envejecido. Aún a día de hoy sigue conmoviendo al espectador. La historia de un pobre hombre que debe empeñar las sábanas de su casa para así desempeñar su bicicleta con la que trabajar por primera vez en años, y que le robaran en su primer día. La historia de un padre y un hijo, buscando por toda la ciudad desesperados la bicicleta, ya que depende de la misma para sobrevivir. Una historia con un final inolvidable y demoledor. Pasen y vean, pocas veces podrán experimentar algo igual con una película.

@solocineclasico

domingo, 22 de marzo de 2015

Películas - Años 30: Soy un fugitivo (1932)


I AM A FUGITIVE FROM A CHAIN GANG (9,5/10)


-¿Qué harás para sobrevivir?
-¡ROBAR!

A la hora de analizar y escribir sobre cine clásico, uno se encuentra con un gran número de oportunidades para rescatar del olvido a ciertas películas, o reivindicar algunas otras. Puedes reivindicar que la crítica en el pasado no la supo tratar y que por ello aún hoy sigue infravalorada o ignorada (el caso de Ace in the Hole de Billy Wilder es el primer ejemplo que se me viene a la cabeza), o en otros casos sencillamente rescatarla (no tanto del olvido como del desconocimiento), y es que esta critica va dedicada a todos aquellos amantes del género carcelario, ya que si I am a fugitive from a Chain Gang que si bien no fue precursora del género, si que fue pionera en cuanto al estilo.
El sargento James Allen, héroe de la primera guerra mundial, vuelve a casa con la intención de iniciar una nueva vida. Una vida que nada tiene que ver con lo que le espera. Incapaz de adaptarse a la rutina de su antiguo empleo, deja el hogar para cumplir su sueño, convertirse en un gran ingeniero. Recorre todo Estados Unidos sin suerte en busca de un trabajo que no aparece por más que busque, hasta que se ve envuelto por accidente en el atraco a un restaurante, siendo acusado y acusado por el mismo a pesar de ser inocente. Enviado a un campo de trabajos forzados en el estado sureño de Georgia, Allen vivirá en sus propias carnes el infrahumano trato que reciben los reos por parte de los guardias y las durísimas condiciones de vida en la prisión. Es por eso que buscará sin descanso la manera de evadirse, y lo logrará. Logrará rehacer su vida, encontrar el trabajo de sus sueños y ascender en el mismo por sus propios méritos hasta que una conocida descubra su terrible pasado y le haga chantaje a cambio de guardar silencio.
La película adapta fielmente la autobiografía de Robert E. Burns I am a fugitive from a Georgia Chain Gang, a excepción del mítico final. Burns, que había ejercido como médico en la Primera Guerra Mundial, fue acusado y condenado a cumplir de 6 a 10 años de trabajos en forzados por el robo de una mercería, cuyo botín fue de apenas 5 dólares, en 1922, en el estado de Georgia. Logró evadirse y rehacer su vida en Chicago, donde se convirtió en un afamado escritor y editor, pero poco después, su ex-mujer le denunciaría, por lo que Georgia reclamaría al fugado. A pesar de las peticiones de indulto, y la evidencia de ser un personaje reinsertado con éxito en la sociedad, Burns volvió a prisión tras llegar a un acuerdo de 90 días de trabajos forzados, tras los cuales sería puesto en libertad, pero esto no fue más que un ardid para trabajar al escritor, ya que pasados los 90 días aún permanecía "secuestrado". Eso no impidió que este volviera a fugarse e instalarse en Nueva Jersey. Georgia volvía a pedir la extradición de Burns, pero esta vez el estado se negó en rotundo. La publicación de la novela tuvo una gran repercusión a nivel nacional, pero no sería hasta el estreno de la película en 1932 cuando sus vivencias pasaran y repercutieran por mérito propio en la historia de EEUU.


Fue la Warner Bros. la que consiguió adquirir los derechos de autor de la novela para llevarla a la gran pantalla. Por aquel entonces, la productora de los cuatro hermanos Warner había decidido aparcar los musicales ante la sobresaturación del mercado ante dicho género, especializándose en el cine de gangsters, y el cine social y realista que puede recordar lejanamente al neorrealismo italiano de los años 40. Para dirigir la cinta se puso al mando a uno de los directores más eficientes de la Warner, Mervyn LeRoy. LeRoy venía de dirigir con éxito cintas como Little Caesar, Five Star Final o Two Seconds, todas sobre gangsters y con Edward G. Robinson como protagonista. Era, sin duda alguna, el modelo de director de estudio (al igual que William Wyler por poner un ejemplo), un hombre que jamás se encasilló en un solo género, supo abordarlos todos y cada uno de ellos, cumpliendo con el calendario y sin sobrepasar el presupuesto. Pero el acierto de la cinta, sin duda alguna, fue dar el papel principal a Paul Muni, un joven actor de teatro, respetado y aplaudido en Broadway, que sin bien había logrado una nominación al Oscar por su primer papel en The Valiant (William K. Howard, 1929), no lograría recaudar suficiente en taquilla ni con esta, ni su siguiente película. Desengañado por estos fracasos, Muni había decidido centrarse en el teatro hasta que Hollywood le ofreció dos papeles que cambiarían su vida para siempre. El primero sería dando vida al legendario Scarface (Tony Camonte) en Scarface (Howard Hawks, 1932), obra maestra del género de gangsters. El segundo llegaría desde los despachos de la Warner para dar vida a James Allen, alter-ego de Robert E. Burns en I am a fugitive from a Chain Gang. Este último trabajo le valió una nueva nominación al Oscar.


LeRoy demostró todo su talento en el que es (en mi opinión) su mejor trabajo como director, dotando a la cinta de un realismo impropio para la época. La convivencia con los otros presos; el trato recibido por los guardias; la elegancia con la que muestra (o no) las escenas más duras y violentas; algunos de los diálogos, sencillos o simples a primera vista pero con un mensaje mucho más fuerte... el director nos lleva al mismísimo infierno sin apenas inmutarse. Las transiciones entre escena y escena, el ritmo de la cinta, el desarrollo de los personajes, los momentos en silencio en los que no se dice nada, pero se dice todo, todas estas características han sido imitadas hasta la saciedad en las siguientes películas de uno de los mejores (sub)géneros que ha dado el cine, influyendo claramente en películas como Birdman of Alcatraz (John Frankenheimer, 1962), Cool Hand Luke (Stuart Rosenberg, 1967), In the Name of the Father (Jim Sheridan, 1993), The Shawshank Redemption (Frank Darabont, 1994), The Green Mille (Frank Darabont, 1999), o incluso la reciente ganadora del Oscar 12 Years as Slave (Steve McQueen, 2013).


Pero lo realmente importante de esta película, y es en lo que debemos centrarnos, es su mensaje de denuncia. La cinta analiza las duras condiciones de vida de los presos en campos de trabajos forzados en el estado de Georgia (aún sin mencionar el estado en la película por presiones del estado a la Warner) buscando que el ciudadano norteamericano sea consciente de esta barbarie. Busca criticar también el sistema judicial estadounidense, endurecido en exceso con la intención de dar ejemplo y evitar el crimen sin éxito alguno, retratando a jueces dictando sentencias sin lógica alguna. También recuerda el difícil proceso de adaptación de los veteranos de la Gran Guerra que volvían del frente, con la perpicaz escena de la casa de empeños con las medallas. Y por supuesto a Estados Unidos como país de la libertad, y al sueño americano. Sin dejar de ser una democracia con garantías, eso no evita que la corrupción destruya la base de los ideales sobre los que se forjó el país. El sistema judicial y la aparente imposibilidad de la reinserción en la sociedad (con ese inolvidable final en penumbras y la contundente, y dramática, respuesta de Muni que os dejo al comienzo de la crítica), son los principales objetivos de la cinta. Fue gracias al éxito de esta que finalmente lograron cambiar dicho sistema en Georgia, demostrando que el pueblo aún tiene, o tenía, el poder en sus manos.
P.D.: Como curiosidad, y gracias al éxito de la cinta, la Warner estrenó aquel mismo año otro gran éxito del género, 20000 Years in Sing Sing, dirigida por Michael Curtiz, y protagonizada por Spencer Tracy y Bette Davis.

Aquí os dejo el trailer de la época:


@solocineclasico

lunes, 16 de marzo de 2015

Peliculas - Años 20: Metrópolis (1927)

METROPOLIS (9/10)

El mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón.

En 1924, el director de cine alemán, Fritz Lang, emprende un viaje a Estados Unidos que cambiará la historia del cine para siempre. Mientras su barco se acercaba a la costa de Nueva York, el director quedó prendado de la imagen que tenía ante sus ojos. Un gran número de impresionantes rascacielos acaparaban toda la escena. Era algo que nunca había visto, era la ciudad del futuro. Durante todo el viaje le estuvo dando vueltas a este hecho, transformándolo en una idea que junto a su esposa, la escritora Thea von Harbou, e inspirados por otros autores como H. G. Wells, Julio Verne o Villiers de l’Isle-Adam, transformaron en un guión para su nueva película. Al mismo tiempo, von Harbou publicó una novela con el argumento del guión. El título, Metrópolis.

Nos situamos en el año 2026. En el futuro, la sociedad se encuentra claramente dividida entre trabajadores y privilegiados. Los primeros trabajan en un régimen de esclavitud en las entrañas de la Tierra, soportando unas condiciones infrahumanas de vida, y haciendo funcionar la maquinaria que permite a los privilegiados, en el exterior, y rozando los cielos con los impresionantes rascacielos, llevar un lujoso y cómodo tren de vida. Freder (Gustav Fröhlich) es un joven privilegiado que ignora el terrible sufrimiento de los trabajadores hasta que un día conoce a Maria (Brigitte Helm), una hermosa joven trabajadora de la que se enamora, y a la que sigue hasta un mitín en el subsuelo en el que ella trata de convencer a los trabajadores que la solución a sus problemas no es una revolución violenta, sino aguantar y ser pacientes hasta que llegue el Mediador, el cual conseguirá que ambos mundos se reconcilien y vivan en paz y armonía. Freder queda impactado por lo que ve, de manera que decide unirse a la causa de Maria y luchar por los derechos de aquellos hombres y mujeres. Al mismo tiempo entra en escena el personaje de Johan Jon Fredersen (Alfred Abel), padre de Freder y presidente de Metrópolis. Enterado de la existencia de Maria, y con la necesidad de golpear con dureza a los trabajadores ante el riesgo de una rebelión, elabora junto al científico Rotwang (Rudolf Klein-Rogge) un maquiavélico plan que implica el uso de un robot antropomorfo, que puede adquirir el aspecto de un humano, para hacerle pasar por Maria, incitar una rebelión por parte de los trabajadores, y así responder con dureza con las fuerzas de seguridad de Metrópolis. Lo que Fredersen no sabe, es que Rotwang ha creado al robot con la intención de vengarse de él, por el pasado que tuvo que su esposa fallecida.

Son tantas las razones por las que debemos tener en cuenta un título tan importante para la historia del cine como Metrópolis que puede llegar a resultar complicado el mencionar cada una de ellas. Me voy a abstener a las, en mi opinión, principales. Una de ellas serían los espectaculares efectos especiales. A día de hoy pueden resultar acartonados y poco o nada van a impresionar comparado con los actuales, pero sí que son unos efectos asombrosos si tenemos en cuenta el año en que se rodaron, (1926) y más aún, lo interesante no son los efectos, sino como los hicieron. Fritz Lang se implicó notablemente en este apartado, deseoso de crear una impactante obra de ciencia-ficción alejada de las habituales de la época. Gran aficionado a la arquitectura, e impresionado por el paisaje de rascacielos en su viaje a Estados Unidos, Lang, junto al genio Eugen Schüfftan, y la fotografía expresionista de Karl Freund, recrea a través de un gran número de maquetas su ciudad del futuro. Rueda también haciendo uso de la técnica de stop-motion, y emplea trucos basados en juegos de espejos e ilusiones ópticas. También se inspiró en algunos cuadros de temática religiosa para la creación de este "nuevo" mundo, en especial el cuadro de la Torre de Babel de Pieter Brueghel. Para el diseño del robot se encargo al escultor Walter Schulze-Mittendorff, el cual lo desarrolló a través de un molde de yeso del cuerpo de Brigitte Helm. Después se ensablaron las piezas dejando algunas rendijas para que la actriz pudiese respirar, pero eso no le facilitó las cosas, ya que el propio peso del traje, y la poca libertad de movimientos del mismo supusieron todo un suplicio durante el rodaje para Helm.
Fue tanta la implicación de Lang en todo lo anterior, que llego a relegar a un segundo plano el propio argumento de la película. Si bien fue co-guionista no acreditado junto a su esposa, fue esta la que desarrolló el argumento y el trasfondo social del mismo. En este denuncia la existencia de dos clases diferenciadas, privilegiados y trabajadores, claramente alienados por el régimen de esclavitud en el que viven, tal y como propulgaba el marxismo. Sin embargo, von Harbou va más allá al criticar la solución de este problema, la revolución de los trabajadores. La esposa de Fritz Lang era una conocida simpatizante de un movimiento político que comenzaba a asentarse en Alemania, el nacionalsocialismo, que contrario a la idea de una revolución obrera, defiende una colaboración entre las distintas clases. Seguramente por ello, von Harbou se inclina ante esta postura. En la película, es el personaje de Maria el que trata de convencer a los trabajadores de no iniciar una revolución violenta, sino esperar al Mediador, y ser pacíficos hasta entonces y durante la futura transición. Al estar Lang más implicado en las labores de dirección, producción, y gestión de los efectos especiales, no le dio mayor importancia. ¿Es por ello Metrópolis una obra de temática nazi? Nada más alejado de la realidad, si re-leéis una par de lineas atrás en negrita veréis que no. Pero sí que se ha enaltecido, al menos la visión inicial del futuro, como un futuro apocalíptico por parte de la izquierda como ideología, y de la misma manera por cualquier persona con sentido común actualmente. De hecho la película sufrió cortes tanto por su larga duración, como por la "simbología" política. En Estados Unidos sufrió numerosos tijerazos que acortaron la cinta alrededor de una hora. Al ser distribuida, la UFA también recortó escenas por razones comerciales, de manera que la versión original quedó perdida por muchos años. No fue hasta el 2008, mas de 80 años después de su estreno, cuando se encontró una copia de la versión original en Buenos Aires, Argentina. Tras una complicada restauración se llegó a recuperar casi la totalidad del film, que se estrenó nuevamente en el Festival de Cine de Berlin dos años después.


Tras una costosa y larga producción, la cinta se presenta finalmente en Berlín el 10 de enero de 1927, siendo bien acogida por el publico del pre estreno, sin embargo, no termina de convencer a críticos tanto europeos como americanos. La visión apocalíptica de la cinta, alejada de la temática de las cintas de ciencia ficción de la época, supone su final rechazo. La UFA casi acaba en bancarrota debido a la terrible deuda que generó la película. Sin embargo, y con el paso de los años, Metrópolis se ha ido recordando una y otra vez, siendo alabada tanto por la crítica como por el público que comienzan a apreciar la gran visión del matrimonio Lang para con esta cinta, llegando a inspirar a las generaciones futuras que abrazaron la ciencia-ficción como género cinematográfico o literario.

Curiosamente, tras el fracaso de la cinta, y la gran acogida que tuvo en los círculos nacional socialistas (Goebbels adoraba la cinta), Lang rechazó su autoría, y se desentendió de la misma. Más tarde afirmaría que todo guiño político al nazismo había sido obra de su ex-esposa (de la que se divorció en 1933), pero que no por ello él dejaba de tener culpa. Su intención era narrar una historia con un mensaje esperanzador y feliz, además del propio interés que le suscitaba la ciencia ficción y las máquinas como los robots. Sin embargo, con el paso de los años, y viendo que algunos apartados técnicos de su cinta y de su visión futurista se llevaban a cabo dejó de ser tan crítico con su obra.

Aquí podéis ver la película online:


@solocineclasico

martes, 24 de febrero de 2015

Figuras del Cine Clásico: Henry Fonda

-¿Usted ha visto caminar a Henry Fonda? Pues eso es el cine.
John Ford

Nacido el 16 de mayo de 1905 en Grand Island, Nebraska, Estados Unidos, Henry Fonda es parte de la historia del cine por méritos propios. Con más de un centenar de películas a sus espaldas, y habiendo trabajado con algunos de los mejores directores de la historia, Fonda ocupa un lugar de honor en el Olimpo de los actores clásicos de Hollywood junto a Cary Grant, Gary Cooper, John Wayne, Spencer Tracy, Gregory Peck, o su buen amigo James Stewart. Sus interpretaciones marcaron a una generación de actores futuros que vieron en Fonda un claro ejemplo de talento imnato convinado con una personalidad arrolladora y profunda. El cineasta y crítico Peter Bogdanovich explicó muy bien el aura que rodeada a Fonda: "Cuando Henry Fonda dice algo, le crees... Esta es una cualidad propia de las auténticas estrellas, y nadie supera a Fonda en ella." 
Fonda terminó la secundaria en su ciudad natal y comenzó a trabajar de todo un poco. Fue durante una función en el teatro local, en la que trabajaba como uno de los carpinteros que montaba el escenario, cuando una mujer llamada Dorothy Brando (madre de Marlon Brando) le convenció para intervenir en la misma. El actor reconoce que jamás se había sentido atraído por el mundo de la interpretación, pero la insistencia por parte de sus allegados, y el confort y libertad que sentía en el escenario terminaron por convencerle. Una vez afianzado como actor, y debido a la Gran Depresión se traslada a Nueva York para convertir esta afición en un oficio. De camino hará amistad con otro joven aspirante a actor con el que llegará a compartir piso. Se trataba de James Steward. 
Una vez en Nueva York no tarda en conseguir papeles con los que empieza a hacerse un nombre. Fonda disfruta trabajando, no tanto la fama que empieza a labrarse poco a poco. Y es tras el éxito en Broadway de The Farmer Takes a Wife en 1934, que la Twenty Century Fox decide adaptar la obra a la gran pantalla, dando el papel principal al protagonista de la obra, Henry Fonda. 
Joven, fuerte, atractivo, de mirada profunda, fuerte y melancólica, el actor no tarda tampoco en hacerse un nombre en Hollywood. La adaptación de la obra homónima de Broadway al cine por parte de Victor Fleming en 1935 es todo un éxito, por lo que Fonda comienza a recibir más y más papeles por parte de la Fox que le ofrecen un contrato de larga duración. El propio actor se ve sorprendido por la rapidez de los acontecimientos. No termina de sentirse cómodo con toda esta presión, pero aún así acepta y decide continuar haciendo lo que mejor saber, actuar. Durante la década de los treinta se especializa con personajes románticos pero con una tónica diferente. Los galanes de la época gustaban, Fonda, sin ser el prototipo de galán, enamoraba.Y no solo eso, además sabía mostrar su gran talento en la pantalla. En los rodajes le apodan "One-Take Fonda", ya que rara vez necesita repetir una toma. Para sus amigos, "Hank".
(fotograma de Las Uvas de la Ira)
You only live once (Fritz Lang, 1937), Spawn of the north (Henry Hathaway, 1938), Jezebel (William Wyler, 1938), Jesse James (Henry King, 1939), son solo algunos de los títulos que recogieron los últimos años de la década de los 30, sin embargo, es en 1939 cuando la carrera de Fonda marca un antes y un después en mi opinión, y esto es su primera colaboración con John Ford en Drums Along the Mohawk y Young Mr Lincoln. Ford tuvo actores predilectos a lo largo de su carrera como John Wayne, Victor McLaglen, James Stewart... pero su relación con Fonda iba más allá. Si buscaba el arquetipo de héroe rudo y fuerte tenía a Wayne; si necesitaba al modelo de hombre sin tacha y de fuertes convicciones, ahí estaba Jimmy Stewart... pero cuando necesitaba a un ser humano, ese era Fonda. La cita con la que abro este artículo lo deja claro.
Trabajan juntos en ocho ocasiones, destacando The Grapes of Wrath, por la que recibe su primera nominación al Oscar, My Darling ClementineFort Apache, la mejor de la trilogía de Ford sobre la Caballería y en la que recita la conocida "Escancie unos versículos", o Mister Roberts. Sin duda alguna, la década de los cuarenta fue la más exitosa para Fonda, con otros títulos como The Ox-Bow Incident (William A. Wellman, 1943) o Daisy Kenyon (Otto Preminger, 1947).
Tras la entrada en EEUU en la guerra, tanto Fonda como su amigo Stewart deciden alistarse juntos pensando que serán más útiles participando en la guerra de verdad y no en la de un decorado. Fonda sirvió originalmente en un destructor, siendo trasladado más tarde a las oficinas de inteligencia del aire. Además de esto recorrió el país vendiendo bonos de guerra al igual que muchos artistas durante aquellos años.
(fotograma de 12 Hombres sin Piedad)
Ya en los cincuenta continua colaborando con grandes directores en interesantes proyectos como The Wrong Man (Alfred Hitchcock, 1956), War and Peace (King Vidor, 1956) o Warlock (Edward Dmytryk, 1959). Aunque es sin duda alguna, su trabajo junto a un joven director llamado Sidney Lumet con el que Fonda pasa a la inmortalidad gracias a su papel protagonista en 12 Angry Men. Considerada una de las mejores películas de la historia, Fonda da vida a uno de los miembros de un jurado que deben decidir si declaran culpable a un joven acusado de matar a su padre. Desde el primer momento todos optan con seguridad por la postura de culpabilidad, únicamente Fonda tiene dudas al respecto por lo que comenzará a discutir con cada uno de los miembros de la mesa para convencerles de lo contrario. Su trabajo le reporta una nueva nominación al Oscar, pero en este caso como productor de la cinta.
(fotograma de Hasta que llegó su hora)
Continua trabajando incansablemente durante los siguientes años, aunque sus papeles protagónicos disminuyen considerablemente. A pesar de ello podemos destacar títulos The Best Man (Franklin J. Schaffner, 1964), Fail-Safe (Sidney Lumet, 1964), Battle of the Bulge (Ken Annakin, 1965), The Boston Strangler (Richard Fleischer, 1968), There Was a Crooked Man (Joseph L. Mankiewicz, 1970)... pero sobre todas estas quiero rescatar varias en concreto: su colaboración con Sergio Leone en el spaguetti western de 1968 Once Upon a Time in the West donde da vida a uno de los mejores villanos de la historia del cine; su participación en la divertida The Cheyenne Social Club, dirigida por el mítico Gene Kelly y protagonizada junto a su gran amigo James Stewart; Midway (Jack Smight, 1976), en la que comparte pantalla con Charlton Heston, James Coburn, Glenn Ford, Robert Mitchum, Robert Wagner o Toshiro Mifune entre otros; y finalmente On the Golden Pong (Mark Rydell, 1981) su última película para la gran pantalla, en la que participó como consideración a su hija, la también actriz Jane Fonda, que había comprado los derechos de la obra original para que su padre la interpretase. Este hermoso relato sobre la vejez contó además de con los Fonda (padre e hija) con la también veterana Katherine Hepburn en uno de sus mejores trabajos. Es con esta película con la que Henry Fonda logra alzar finalmente el Oscar a Mejor Actor. Curiosamente había logrado el Oscar Honorífico el año anterior.
Al año siguiente el mundo del espectáculo se vestiría de luto tras la muerte de este legendario actor.

@solocineclasico

jueves, 5 de febrero de 2015

Películas - Años 40: Larga es la noche (1947)


ODD MAN OUT (8,5/10)

"Esta historia está contada en un contexto de inestabilidad política en una ciudad de Irlanda del Norte. No trata de la disyuntiva entre la ley y las organizaciones ilegales, sino más bien sobre el conflicto en los corazones de las personas cuando se ven implicadas."
Larga es la noche (1947)

Y aún hay personas en contra de los remakes. No voy a izar la bandera de la defensa de dicho tipo de cintas, pero si que procederé a otorgarles cierta medida de justicia. No voy a engañaros, si en este mismo instante se anunciara la aprobación del rodaje de un remake de Senderos de Gloria (Stanley Kubrick, 1957), por poner un ejemplo, me llevaría las manos a la cabeza. Es un hecho que en muy pocas ocasiones un material nuevo iguala o supera al original, pero a veces se da el caso. Aunque la verdad, eso en mi opinión es lo de menos. Lo que me gusta destacar, por buscar aunque sea algo positivo de este tipo de proyectos, es la oportunidad de sacar del olvido la cinta original. El poder atraer al espectador actual que bien ya no la recuerda, o que quizás ni la conoce. Reivindicación es mi término para dicha indirecta retribución.
Hace unos cuantos días se estrenó en España una cinta británica titulada 71, la cual recomiendo visionar en el cine encarecidamente. El argumento trata sobre un soldado británico que es abandonado por accidente en la zona más peligrosa de Belfast en pleno conflicto irlandés. Este se verá obligado a huir y esconderse entre las laberínticas localizaciones de dicha ciudad sin saber si los que le rodean son amigos o enemigos. La película recuerda en ciertos momentos, debido a la temática, a la genial cinta de Paul Greengrass de 2002 Domingo Sangriento, pero no fue hasta leer una crítica en blogdecine cuando recordé una cinta que tengo aparcada desde hace bastante tiempo y que no encontraba ciertamente el momento para visionar, se trataba de Larga es la noche.
Belfast, años 20, un grupo de miembros de La Organización (alusión al IRA) preparan el atraco a la sucursal de una fábrica para financiarse en su lucha armada. Entre ellos está el líder de la misma en Belfast, Johnny McQueen (James Mason), el cual se ha escondido en una casa tras escapar de prisión durante seis meses y que empieza a dudar en privado sobre la efectividad de la violencia en detrimento del debate ciudadano. A pesar de esto llevan a cabo el atraco, en el que Johnny, herido a causa de un disparo en el hombro, mata a un empleado en una pelea al salir de la fábrica. Por una serie de circunstancias, Johnny es dejado atrás. Pronto todo el cuerpo de policía se moviliza para capturar a los atracadores, y en especial a su líder, el cual desorientado y malherido, buscará la manera de escapar de un circulo que se irá estrechando cada vez más sobre él.

Su director, Carol Reed, acababa de volver a casa tras su intervención en la segunda guerra mundial junto a otros cineastas rodando películas propagandísticas o documentales. Reed ya era conocido por aquel entonces como el director británico más celebre, solo superado por Hitchcock, y es que The Stars Look Down (Las estrellas miran hacia abajo, 1939), y Night Train to Munich (Tren nocturno a Múnich, 1940) habían cosechado un gran éxito tanto entre el público como por la crítica. La oportunidad que le brindó el rodar material cinematográfico de corte documental no hizo más que afianzar su defensa del realismo en el cine. Es por eso en 1947 presenta una película que realmente sacude al espectador por su gran realismo y con inusitado número de escenas rodadas en exteriores. (Algo parecido a lo que sucedía con el neorrealismo italiano). Pero no nos limitemos a esto último. El ritmo de la cinta resulta trepidante en todo momento, llegando a asfixiar al espectador logrando una plena identificación con el personaje principal, herido, confundido, perdido, acorralado. Reed es fiel al material de F. L. Green, con el cual, y gracias al excelente trabajo de fotografía de Robert Krasker, lleva al espectador hasta las calles de Belfast en la noche más larga de nuestras vidas.
Destacar la genialidad del director al llevar en ciertos momentos al espectador al exterior del cine aún estando pegando a su butaca, mientras que en otros consigue introducirle en la mente de Johnny siendo testigo de toda y cada una de sus visiones/alucinaciones, producto de la fiebre y la culpabilidad. Y en ocasiones ambos viajes se producen al mismo tiempo.


Pero Reed no solo busca mostrar, también tratar diferentes temas que solventa a las mil maravillas a lo largo de la película. Como era casi obligatorio por aquel entonces, tenemos una historia de amor, que en este caso resulta más atípica de lo normal (como casi toda la película) con un final sobrecogedor. También trata lo social. Una lucha entre "La Organización", y el Estado (representado en este caso por la policía) que alcanza a los ciudadanos en medio que si bien pueden estar a favor o en contra, lo que si están siempre es medio, deseando no mezclarse en los asuntos de los demás. Los encontramos de todo tipo, ya sean la novia de Johnny (Kathleen Ryan) que sólo buscar estar a su lado; su mejor amigo (Robert Beatty) que se sacrifica para que este escape; el sacerdote (W. G. Fay) que lo entregaría a la policía sin duda pero siempre después de expiar sus pecados; el borrachín (F. J. McCormick) en busca de una recompensa; o mi favorito, el excéntrico pintor que buscar retratar los ojos de Johnny cuando pasen de la vida a la muerte, al que da vida Robert Newton.


Reed es como uno de esos ciudadanos, nadie es bueno o malo, son como las circunstancias les han obligado a ser. No busca retratar a ninguno de los personajes como héroe o villanos, sino sencillamente como lo que son, personas, y esto es algo que veremos en muchos de los personajes de su filmografía. Es por eso que seguramente Larga es la noche es la única cinta que si bien trata el conflicto irlandés, nunca lo menciona, denuncia, o se posiciona en alguna de las partes.
La cinta se ve también engrandecida por un buen reparto encabezado por uno de los más grandes del cine, James Mason, el cual es secundado por un buen numero de actores provenientes principalmente del Abbey Theatre de Dublín, todos ellos dirigidos a la perfección por Reed en una de sus mejores facetas, director de actores.
Destacar también la excelente banda sonora de William Alwyn, que firma posiblemente su mejor trabajo.
Un año después Reed repetiría éxito al adaptar un relato corto de Graham Greene The Fallen Idol (El Ídolo Caído, 1948), y es finalmente en 1949 cuando el director presenta la película por la que mejor se le recuerda hoy en día y que en mi opinión en su gran obra maestra, The Third Man (El Tercer Hombre) con la que la cinta que hemos tratado hoy guarda ciertas similitudes, además de la inolvidable fotografía de Robert Krasker.


La película tuvo un gran éxito tanto entre la crítica como el público, logrando el BAFTA a Mejor Película Británica del año y una nominación al Oscar por el Montaje.
Como curiosiodad mencionar que esta cinta es la favorita del director polaco Roman Polanski, el cual la considera superior a El Tercer Hombre.

@solocineclasico

jueves, 29 de enero de 2015

Películas - Años 60: La Infancia de Iván (1962)


IVANOVO DETSTVO (9/10)

Si bien el cine nació en Francia como arte, fue en EEUU donde se convirtió en industria. Pero no por ello vamos a detenernos en dicho país que tantas y tantas obras maestras nos ha legado. Si bien el resto de países fueron incapaces de competir con Hollywood, tanto por su tamaño como por su poder de distribución, no son pocos los que cuentan con obras dignas de figurar en los tops de cualquier ranking de cine clásico. El cine asiático (con Japón a la cabeza), y en especial el europeo demostró a lo largo de todo el periodo que abarca esta web, que podían competir en cuanto a calidad artística sin problema alguno. Hoy traemos un claro ejemplo de ello con uno de los géneros más infravalorados del séptimo arte, el bélico. 
La infancia de Iván no es ni más ni menos que la ópera prima del posiblemente mejor director ruso de la historia (con todos los respetos hacia Eisenstein), Andrei Tarkovski, el cual con menos de 30 años es contratado para sustituir al director Eduard Abalov en la adaptación de un relato corto de Vladimir Bogomolov, Iván. Este mismo trata sobre la historia de un niño, un muñeco roto, una alma desgarrada a causa de la invasión del ejército alemán contra la URSS durante la segunda mundial, el cual ha perdido a su madre y a su hermana, asesinadas, y ahora realiza misiones "suicidas" como informador y explorador entre los dos frentes de lucha.
Tarkovski nos presenta a Iván, aparentemente un niño dulce y encantador al que la guerra ha transformado en un monstruo cuya única finalidad y deseo es el de matar al mayor número de alemanes posibles. Su frialdad y tenacidad llega a preocupar a algunos de sus oficiales, que si bien lo consideran un gran mensajero y explorador, no pueden dejar de verle tampoco como un niño, lo que despierta sus instintos más humanos para con él. Pero Iván no fue siempre así. A través de unas hermosas secuencias oníricas, somos testigos de su verdadera infancia, una infancia feliz junto a una madre y una hermana a las que quería, y que le querían en él, en un paraje bucólico. Una vez que todo esto le ha sido arrancado, el niño no tiene mayor motivación que la venganza. No es valor lo que despierta la admiración de todos los que le conocen, es su total ausencia de humanismo. Esto le permite realizar las misiones más peligrosas, las cuales hacen temblar a los más veteranos y experimentados soldados. Tarkovski nos presenta el más claro ejemplo de producto de la guerra.
Y la técnica, como debe ser con todo gran autor, está al servicio del artista. El director ruso hace uso de un estilo que recuerda al expresionismo por las sombras y encuadres, pero que va más allá con largas tomas acompañadas de elegantes movimientos de cámara, lo que unido a la sobriedad de la producción (y el contar únicamente con la mitad del presupuesto) dotan a la escena de un mayor realismo. Su estilo narrativo calaría en el mundo entero influyendo a grandes directores como Ingmar Bergman.


Tarkovski intercala escenas épicas con gran sentido del ritmo en el exterior, con largas conversación en interior, o fragmentos de sueños más pausadas sin apenas diálogos en el que priman lo visual, acompañado de la música de Vyacheslav Ovchinnikov. Son algunas de las transiciones más hermosas que jamás he tenido la oportunidad de disfrutar en una película.
Para muchos su cinta menos lograda, a pesar de su gran película, y de la que el propio director renegó (de algunas escenas para ser más exactos) debido a su hueca expresividad. Una dura autocrítica en mi opinión.
Sin duda alguna, otro de los méritos de la película fue la elección del joven Nikolai Burlyayev, que por aquel entonces contaba con 16 años (y debía aparentar 12), y que tuvo que soportar las duras condiciones de rodaje, como permanecer en las frías aguas del Dnieper en octubre, además de perder peso para su personaje.
La película tuvo un gran éxito tanto dentro de la URSS, como fuera de esta. En Venecia obtuvo el León de Oro, convirtiendo a Tarkovski en el primer director (y único hasta el momento) que logra el premio con su opera prima. Curiosamente, algunos medios de izquierdas en Europa criticaron la película únicamente por razones políticas, y estas eran que la cinta gustaba demasiado en occidente. El afamado poeta Jean-Paul Satre respondió a estas críticas con una histórica carta.

Podéis ver la Película Online aquí.

@solocineclasico

jueves, 22 de enero de 2015

Películas - Años 30: Furia (1936)


FURY (8,5/10)

Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los hombres buenos no hagan nada.
Edmund Burke

No fueron pocos los directores europeos que emigraron a EEUU por tres razones principalmente: la llamada de Hollywood, la ascensión del nazismo, y ya tiempos después, el estallido de la guerra. Hoy hablamos de unos de los más grandes directores que América tuvo la oportunidad de acoger durante la década de los años 30, Fritz Lang, y su particular "homenaje" tanto a su país natal, como al receptor con su primera película.
La cinta nos presenta a Joe (Spencer Tracy) un joven idealista que monta una gasolinera con sus dos hermanos menores y, tras ahorrar el dinero suficiente, va en busca de su prometida (Sylvia Sidney) para casarse con ella en un pequeño pueblo de la "américa profunda". De camino a su destino, la policía de una localidad cercana detiene por error a Joe confundiéndole con uno de los miembros de una banda de delincuentes que ha secuestrado a una joven no hace mucho. Joe permanece arrestado en la comisaria provisionalmente hasta que se pueda probar su inocencia, pero no pasan apenas unas pocas horas cuando el rumor de que uno de los delincuentes de la banda ha sido arrestado por lo que todo el pueblo, movido por unas pocas voces cantantes arremete contra la prisión atacando a los agentes que custodian a Joe y prenden fuego al edificio con este dentro. Katherine, que escucha la noticia de que han detenido a Joe, va hasta el pueblo y es testigo de como Joe está atrapado en el interior entre las llamas. Un par de cartuchos de dinamita arrojados al fuego, y la consiguiente explosión, ponen fin al macabro espectáculo. Con el paso de los días se detiene a los auténticos secuestradores, demostrando la inocencia de Joe, y escandalizando a todo el país por el suceso. Los hermanos de Joe se disponen a ir a juicio junto al fiscal de la zona para detener a los principales culpables del linchamiento cuando aparece Joe. Este, que ha sobrevivido al incendio gracias a un agujero en su celda producto de la explosión, se presenta únicamente a sus hermanos, no solo con las comprensibles secuelas físicas, sino también psíquicas. El carácter del protagonista ha cambiado, perdida toda fe en la humanidad o justicia, busca venganza para los que por poco acaban con su vida. Los hermanos deciden guardar silencio sobre el regreso de Joe, incluida a su prometida, por lo que se convertirán en cómplices en el juicio que podría acabar con 22 personas condenadas a muerte. 
Pero volvamos a Fritz Lang, remotando un poco en su propia historia, para comprender el porque de una trama semejante. El director vienés fue durante los años 20 unos de los más grandes y afamados artistas, no solo de Alemania, sino de toda Europa. Las tres luces, las cintas sobre el doctor Mabuse, Metrópolis, M, el vampiro de Dusseldorf, son solo algunas de las películas con las que había cosechado un gran éxito y reconocimiento. Sin embargo, a principio de los años 30, y tras finalizar el rodaje de la segunda parte de Mabuse, la oficina de cultura nazi, encabezada por Joseph Goebbels, le ofrecen hacerse cargo de la UFA (Universum Film AG), los grandes estudios cinematográficos alemanes del momento, controlados en aquel momento por los nacional socialistas. Lang, contrario a las ideas del nazismo, y temeroso de lo que supondría una negativa, huye esa misma noche a París dejando toda su vida atrás, incluida a su esposa, Thea von Harbou, más afín a la corriente de Hitler.
En París rueda Liliom, un film menor, tras el cual huye a EEUU donde es contratado por la MGM. Allí empieza a trabajar en diferentes proyectos que son rechazados por los estudios y la censura. Harto de esta situación consigue finalmente sacar adelante un proyecto con el que poder desahogarse. Escrito a medias entre Norman Krasna (quien se basó en un hecho real) y Joseph L. Mankiewicz (productor de la misma), retocado por el propio Lang, y vuelto a retocar por el estudio para que el final no fuese excesivamente oscuro, la MGM presenta en 1936 "Fury", un film de denuncia social con el que Lang critica a las masas enfurecidas y cobardes que son dirigidas con suma facilidad, en la que podemos ver una clara referencia a la situación de Alemania en aquel momento.
Abordar una película de denuncia social de estas características no era tarea sencilla, sin embargo Lang se desenvuelve a la perfección, haciendo uso de su consagrada técnica que tan buenos resultados le había dado en Europa. Un acercamiento a los protagonistas, a lo que ayudan tanto el carismático Tracy, como la joven e inocente Sidney; un buen ritmo de la cinta sin exceso de diálogos; el inteligente uso de transiciones como el de las gallinas y la turba; una atmósfera asfixiante in crescendo desde la detención de Joe hasta su linchamiento, acompañada de la partitura de Franz Waxman. 
El problema de la cinta comienza durante el tercer acto en el juicio por la muerte de Joe. Tras el éxtasis vivido en las escenas anteriores, Lang frena el ritmo de la película para mostrar con quizás demasiada parsimonia, y hasta aburrimiento, las diferentes declaraciones de los acusados, el nuevo carácter de Joe, y el sufrimiento de sus hermanos. Como digo, la película pierde fuelle en esta última parte, contando con un final de estudio con el que ahorrarse exceso de polémica por el mensaje de la cinta.
La película fue un éxito tanto para el público como para la crítica, recaudando tres veces lo que costó, y obteniendo una nominación a los Oscar por el guión.
Como curiosidad, el perro del protagonista es el mismo que dio vida al celebre Toto en El Mago de Oz.


@solocineclasico

viernes, 5 de diciembre de 2014

Películas - Años 40: Días sin huella (1945)


THE LOST WEEKEND (10/10)

Me deshace el higado, ¿verdad, Nat? Me ataca los riñones, sí. Pero ¿qué le hace a mi mente? Me libra de todo el lastre y puedo subir por los aires. De repente estoy por encima del suelo, lo puedo todo.

En 1944 un directo europeo asalta definitivamente Hollywood tras varios años trabajando como guionista y director. Ha colaborado entre otros con el gran Ernst Lubitsch mostrándose como un alumno aventajado. Logra, como decía al comienzo, un gran éxito con Double Indemnity, asentando las bases del cine negro norteamericano de los años 40 con gran éxito. Se trataba de Billy Wilder, que lograba su primera nominación como director por su tercera película, a pesar de haber sido nominado en tres ocasiones con anterioridad como guionista. Tras el éxito de Perdición, Wilder se pone manos a la obra con la adaptación de la exitosa novela de Charles R. Jackson, The Lost Weekend, junto a Charles Brakett.
La historia nos presenta el tormentoso y alargado fin de semana que pasará un escritor, Don Birman, que trata de dejar el alcohol con ayuda de su novia y de su hermano, pero que se ve incapaz de lograrlo por su propio alcoholismo, y el efecto que este provoca en él, alejándole de todos los problemas que se le plantean a lo largo de la vida. Con gran efectismo, somos testigo del descenso a los infiernos de Birman desde un colapso en unas escalares, hasta su reclusión en un centro médico para alcohólicos crónicos como él.
Wilder acaba de volver de Europa tras filmar el duro documental de Death Mills y buscaba filmar algo completamente distinto a su anterior película y que, por supuesto, le ayudase a reflejar la angustia que acaba de vivir en su regreso al viejo continente. La novela de Jackson le pareció cumplir las expectativas. Tratar los vicios irrefrenables de un alcohólico y el pavor y sufrimiento del mismo ante la impotencia de los que le rodean. Lo que Wilder vio en Europa le afectó gravemente, descubriendo además que había perdido a gran parte de su familias en los campos de exterminios, incluida su madre. En aquel momento quería aislarse del mundo haciéndole lo que mejor se le daba, crear una película.
Fue sin duda una de las primeras películas, sino la primera, que trato el tema del alcoholismo en la sociedad norteamericana como lo que era, un gran problema. Con los años llegarían otras cintas que también tratarían el tema con mayor o menos acierto como Días de vinos y rosas (Blake Edwards, 1962); The Small Back Room (Michael Powell y Emeric Pressburger, 1949); El sabor del sake (Yasujiro Ozu, 1962);  El fuego fatuo (Louis Malle, 1963). Aunque la principal virtud de esta cinta es el tratamiento de la historia y su actualidad. Sin duda alguna hay problemas universales y constantes en el tiempo siendo el alcoholismo uno de ellos. La historia de esta película también. Da igual que esté ambientada en los años 40s, sigue siendo actual gracias al propio vicio del alcoholismo y el efecto que tiene en su protagonista y el resto de personajes.

Para el papel principal nos encontramos a Ray Milland, que ya había trabajado con Wilder en The Mayor and the Minor tres años antes, y que se encontraba en pleno apogeo de su carrera. Su trabajo dando vida al proyecto de escritor, Don Birman, le valió merecidamente el premio a Mejor Actor en Cannes, además del Oscar en la misma categoría, siendo seguramente el gran papel de su vida. Le acompañan un buen número de secundarios entre los que destacaría a Jane Wyman, ganadora del Oscar a Mejor Actriz tres años después, y que daría vida a Angela Channing en los 80s en la popular Falcon Crest, y que da vida a la infatigable novia de Birman; Phillip Terry, como el hermano de Birman; Howard Da Silva como Nat, el paciente barman que escucha hastiado las historias de borracho del protagonista; Doris Dowling, como Gloria, una chica de compañía enamorada de Birman y a la que consigue sonsacar algo de dinero por afecto; y finalmente a Frank Faylen como "Bim" Nolan, el enfermo del centro de desintoxicación para alcohólicos donde acaba Birman.
Como curiosidad apuntar que en un principio se pensó estrenar la película sin banda sonora. Tras una prueba con público se demostró que aquello era una pésima idea, por lo que se contrató a Miklós Rózsa para dicha tarea componiendo uno de sus mejores trabajos, entre lo que destacaba el uso del Theremín para crear el efecto propio del y que no ganó el Oscar por ganarse a sí mismo por la banda sonora de Spellbound (Alfred Hitchcock, 1945).
La cinta se llevaría finalmente 4 Oscars, Película, Director, Actor, y Guión Adaptado.
Toda una joya de obligado visionado.

@solocineclasico





viernes, 21 de noviembre de 2014

Los 10 Mejores Personajes de Billy Wilder

Podemos encontrar pocos casos, repito, muy pocos casos (como los de ese monstruo del cine clásico que fue Billy Wilder) en los que un director escribiese todas y cada una de sus películas. Independientemente de que lo hiciera con una varias personas, para mi siempre ha contado mucho, y contará, que el director no se dedique exclusivamente a versionar a su manera el guión de otra persona, sino que además lo haya elaborado anteriormente. Eso permite hacer suya la historia desde el principio creando un nexo perfecto (cuando se tiene talento, claro está) entre papel y celuloide. Aunque también es verdad que hay grandes directores que no necesitan sentarse frente a la máquina de escribir para dar vida la idea de otra persona.
Y me reafirmo en el ejemplo de Billy Wilder y en el gran número de, no sólo grandes películas, sino obras maestras que nos legó, con historias inolvidables. Y si estas historias resultaban tan inolvidables, es que acostumbraban a venir acompañadas con personas únicos que forman ya parte de la historia del cine. Los personajes que Wilder imaginó o adaptó de alguna novela u obra de teatro tuvieron la suerte de contar con algunos de los mejores actores del momento para ponerles un rostro. 
Esto es un listado de los diez mejores personajes que podremos encontrar en la filmografía de Billy Wilder.


01- C. C. "BUD" BAXTER - Jack Lemmon en The Apartament, 1960. Oscar al Mejor Actor
Uno de los personajes más complejos e interesantes de toda la filmografía de Wilder. Un hombre sencillo que presta las llaves del apartamento donde vive a sus jefes para que estos pasen un buen rato con sus amantes a cambio de una futura mejora en la empresa donde trabajan. Buddy es una persona sin malicia alguna. Es consciente del inconveniente moral de su plan, aunque piensa siempre en un bien mayor con el que excusarse así mismo. Al menos hasta que su jefe principal decide llevar allí a la mujer que Buddy ama. Un personaje ciertamente tragicómico que nos hace reír y sufrir a partes iguales y al cual no podemos más que compadecer constantemente. 

02- DON BIRNAM - Ray Milland en The Lost Weekend, 1945. Oscar al Mejor Actor
Al parecer, durante el rodaje de Perdición, el co-guionista junto a Wilder, Raymond Chandler, llevó bastante mal lo de trabajar con el director austriaco por lo que recayó en la bebida, vicio que había dejado tiempo atrás. Wilder decidió adaptar a continuación la exitosa novela de Charles R. Jackson, The Lost Weekend, como homenaje y disculpa a su compañero. Tanto en el libro como en la película seguimos el tortuoso viaje de más de cinco días de Don Birnam, un proyecto de escritor que trata en vano de superar su adicción a la bebida y con el que el espectador aparcará la divertida figura del borrachín de turno, para ver la del alcohólico crónico corrompido y destruido por la bebida. Ray Milland da vida a un personaje que no duda en engañar, utilizar, y hasta robar a sus conocidos con tal de echar un trago ilimitado. Poseedor de un carácter y personalidad tremendamente atractivos, Birnam no duda en hacer uso de sus encantos y talentos para alcanzar sus objetivos, que no es sino más y más alcohol.

03- NORMA DESMOND - Gloria Swanson en Sunset Boulevard, 1950. Nominada al Oscar a Mejor Actriz
Como buen amante del cine, no es extraño que un inmigrante europeo llegado a América durante pleno apogeo del cine sonoro se preguntara dónde estaban las grandes figuras del cine mudo que había contemplado tantas y tantas veces en las pantallas de los cines y que le habían convencido inconscientemente para dedicarse a aquella profesión. Poco a poco fue descubriendo la triste historia de muchas de aquellas antiguas estrellas que se habían visto obligados a cambiar de profesión, o directamente a abandonarla al no encajar con el cine sonoro. Unos lo llevaron mejor, y otros peor, llegando el caso de los que decidieron aislarse del mundo convencidos de que el cine sonoro no era más que una moda pasajera y que con el tiempo llegaría su regreso triunfal. Encerrados entre las paredes de las grandes y lujosas mansiones de Sunset Boulevard, esperando pacientemente, muchas de aquellas antiguas celebridades perdieron la noción de la realidad convirtiéndose en personajes dignos de pena y faltos de reconocimiento. Fue así como Wilder se imaginó a la lúgubre Norma Desmond, una gran estrella pasada que trata de aislarse del mundo e imaginar que sigue viviendo en los gloriosos años 20 que bebe de las figuras de Mary Pickford, Clara Bow y Mae Murray. Fue Gloria Swanson, actriz que en la vida real dejó el cine tras la llegada del cine mudo pero que supo adaptarse sin problema alguno al mundo de la radio, la que dio valientemente vida a este triste y carismático personaje, y por el que se la recuerda a día de hoy, a pesar de llegar a recibir más de 10000 cartas a la semana de sus admiradores durante sus años de gloria.

04- PHYLLIPS DIETRICHSON - Barbara Stanwyck en Double Indemnity, 1944. Nominada al Oscar a Mejor Actriz
Poco se puede decir sobre una de las primeras femmes fatales del cine negro norteamericano, que además protagoniza posiblemente la mejor cinta de dicho género de la historia. Barbara Stanwyck interpreta el papel de su vida con Phyllips Dietrichson, una mujer que seduce y convence a un investigador de seguro para asesinar a su marido y así cobrar su seguro de defunción para repartírselo entre ambos, en uno de los casos que mejor ejemplifica a la mujer fatal. Cruel, inteligente, hermosa (en este caso en concreto podríamos discutirlo), decidida, manipuladora. Jamás pierden los nervios, jamás pierden la sonrisa, jamás pierden el encanto. Pudimos ver todas estas características en muchos personajes femeninos durante los años 40 y 50, aunque jamás con tal protagonismo y fuerza como en la película, y primer éxito de Wilder en Hollywood. 

05- OSGOOD FIELDING III - Joe E. Brown en Some Like It Hot, 1959.
Para muchos, la mejor comedia de la filmografía de Wilder (para mi la de nuestro próximo personaje de esta lista), con algunos de sus mejores personajes. Siempre se tiene en cuenta al hablar de esta cinta a su trío protagonista: Jack Lemmon y Tony Curtis vestidos como mujeres, Marilyn Monroe más atractiva y sexy que nunca, y una frase, la frase final de la película, el cierre con el que Wilder ha pasado a la historia "Nadie es perfecto", aunque en realidad fuera de I. A. L Diamond, co-guionista. Parece que se llega a tener en cuenta mucho más la frase que a su autor en la cinta, que no es ni más ni menos que el divertido y entrañable personaje de Osgood Fielding III un multimillonario en busca de una nueva esposa y que se enamora de Daphne, quien en realidad es un músico buscado por la mafia. El bueno de Osgood se enamora realmente de la "chica" lo que quizás ayude a entender su indiferencia al saber que es un hombre. En mi opinión, Joe E. Brown se come la pantalla en cada una de sus apariciones, convirtiéndose en uno de los personajes más divertidos, no solo de la cinta, sino de todas las películas de Wilder, mas no por el cinismo habitual del director, sino por la dulzura y candidez de este mítico personaje.

06- C. R. MacNAMARA - James Cagney en One, Two, Three, 1963.
Esta sí. Esta sí que sí consideraría, en mi más humilde opinión, como la mejor comedia de Wilder (y escribió unas pocas). Y no es ni más ni menos por el sin fin de frases y citas que podríamos recopilar de la misma y que están cargadas de un humor incomparable en ningún otra película que jamás haya visto. Las historias pueden ser más o menos divertidas, los diálogos también, pero cuando ambos están tan perfectamente hilvanados como es en este caso, con un personaje central como es el de C. R. MacNamara, al que siguen unos secundarios de auténtico lujo, no hay más remedio que inclinarse con respeto.
El hombre al que da vida un siempre genial James Cagney coordina las ventas de Coca-Cola en Alemania desde Berlín Oeste. Su sueño es cruzar la frontera para llegar a Alemania Oriental, aumentar las ventas, y obtener su ansiado puesto de jefe de ventas en Londres, pero todo amenazará con irse al traste cuando su jefe en Atlanta decida enviarle a su tonta y malcriada hija adolescente a pasar unos días con este y su familia, lo que terminará en un romance con joven comunista del este al que tendrán que rescatar y hacer pasar por un joven aristócrata alemán si quiere conservar su trabajo. El frenético ritmo de la película, perfectamente dirigido tanto por Wilder tras las cámaras, como por Cagney en la pantalla, no dan un momento de respiro al espectador que asiste impotente a todo un espectáculo de lujo acompañado de los constante Uno, Dos, Tres de MacNamara.

07- Sgt. J. J. SEFTON - William Holden en Stalag 17, 1953. Oscar al Mejor Actor
Salvo en el caso de Marilyn Monroe, Billy Wilder siempre repitió con determinados actores ya que veía en ellos el suficiente potencial para explotar un personaje al máximo y poder darlo todo. En el caso del cínico y modelo de anti-héroe, el sargento J. J. Sefton, vemos a un William Holden en estado puro. Quizás el actor en el que mejor se vio reflejado el propio Wilder (esto es pura opinión mía), nos regala una de sus mejores interpretaciones dando vida a un antipático sargento norteamericano en un campo de prisioneros en los que un doble agente entre los prisioneros está saboteando todos los intentos de escape. No es de extrañar que todas las miradas se centren sobre Sefton, el cual parece llevar una vida bastante cómoda en el campo, ajeno e indiferente por voluntad propia a los problemas del resto.

08- CHUCK TATUM - Kirk Douglas en Ace in the Hole, 1951. 
En la filmografía de Wilder solemos encontrarnos con personajes de carácter, ciertamente, picaresco. Afables, simpáticos, cínicos, que en algunos aspectos pueden no gustar, pero que son algo más de lo parecen. Vimos ese modelo en personajes interpretados por William Holden, Walter Matthau, John Lund, Ray Milland, Fred MacMurray, pero jamás con un personaje tan brutal y ciego de codicia como el de Chuck Tatum en El Gran Carnaval. Para ello hacía falta un actor con una fuerza y capacidad propias de unos pocos. En este caso, Kirk Douglas, uno de los mejores actores de la historia. Su personaje, Chuck Tatum, es un periodista sensacionalista venido a menos que se ve obligado para trabajar en un periódico menor de provincias tras huir de Nueva York, y que ve en la tragedia de un joven atrapado en una cueva su oportunidad para volver a lo más alto, por lo que no dudará en retrasar el rescate lo máximo posible al hacerse con la exclusiva de la noticia, para así explotarlo al máximo. La película busca denunciar uno de los aspecto más hipócrita de la sociedad, la atracción que provocan las desgracias ajenas disfrazadas de falso interés y solidarización, y que alentados por la prensa siguen siendo uno gran lastre en nuestro días. Una cinta terriblemente actual que no ha envejecido un ápice salvo por la altura a la que lleva Douglas los pantalones.

09- Sir WILFRID ROBARTS - Charles Laughton en Witness for the Prosecution, 1957. Nominado al Oscar a Mejor Actor
Trabajó con algunos de los mejores actores y actrices de su tiempo. Siempre se quedó con las ganas de dirigir a su amigo Cary Grant. Pero de todos ellos, Wilder siempre afirmó que el mejor actor con el que tuvo la oportunidad de colaborar fue la gran leyenda británica, Charles Laughton.
Laughton es parte, no solo de la historia del cine, sino también del teatro. Un hombre con un registro tremendo que dio vida un gran número de grandes e inolvidables personajes. Curiosamente, solo estuvo nominado al Oscar en tres ocasiones, ganándola en su primera vez por interpretar a Enrique VIII. Partiendo de esta base, y analizando el colosal personaje de Sir Wildrid Robarts, vemos como Laughton hizo suyo uno de los protagonistas más trabajados de Wilder en el que combina un humor cínico y brillante, junto a una ternura casi infantil. 

10- LA CHICA - Marilyn Monroe en The Seven Year Itch, 1955. 
Mucho se hablar de Marilyn y su trabajo con Wilder en Con Faldas y a lo Loco. No dudo del talento de la actriz, y del gran resultado que dio en dicha película, a pesar de todos los problemas durante el rodaje. Pero es, nuevamente en mi opinión, en La tentación vive arriba, donde Wilder saca lo mejor de Monroe como pocos supieron hacer. El personaje de La Chica, una joven rubia, atractiva, con apariencia de ingenua, pero más lista de lo que parece bajo varias capas, no es ni más ni menos que la propia Marilyn, haciendo uso de todo su talento y encantos al servicio de la película. La película además nos regala una de las escenas más famosas de la historia del cine en la que el vestido de ella se levanta a causa del aire proveniente de una rejilla del metro y que ella, coquetamente, sujeta.

Esta es el listado que surge de mi más modesta opinión. Otros grandes personajes se han quedado en el tintero como Barton Keyes (Edward G. Robinson), Irma (Shirley MacLaine), Phoebe Frost (Jean Arthur), Richard Sherman (Tom Ewell), Christine (Marlene Dietrich), Sabrina (Audrey Hepburn), o Phillys MacNamara (Arlene Francis). ¿Qué opináis vosotros?

P.D.: Entiéndase que he seleccionado personajes de películas de Billy Wilder de hasta 1965.

@solocineclasico
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