domingo, 17 de mayo de 2015

Películas - Años 60. La Condición Humana III: La Plegaria del Soldado (1961)


NINGEN NO JOKEN (9,5/10)

-No hubo una despedida entre nosotros.

Tras el origen del conflicto, del odio, y todas y cada una de las motivaciones que llevaron a la guerra, tocó explicar como funcionaba esta y como las matanzas se sucedían una tras otras al ser dirigidas por quienes eran dirigidas. Llegado el final, era momento de recoger los frutos. Frutos de crueldad, violencia, desolación y muerte. Esto es lo que hayamos en la maravillosa conclusión de esta soberbia trilogía de La Condición Humana.
Tras la terrible batalla contra los rusos, la unidad de Kaji ha quedado destrozada. Apenas unos pocos supervivientes se reunen tras la lucha, decidiendo huir de aquella locura en dirección al sur en un último intento de regresar a casa vivos. Para ello, nuestro protagonista deberá evitar no pocos peligros, como otras unidades de japoneses que buscan a supervivientes o desertores; las tropas rusas que hacen prisioneros; los propios civiles chinos ansiosos por vengarse tras el brutal trato recibido con anterioridad por las tropas niponas; y por encima de todo, la fuerte culpabilidad que le atormenta por dentro tras haber participado en la batalla. Se considera un asesino, ha traicionado todo en lo que creía, y su único deseo, volver junto a Michiko, parece casi imposible. El viaje será tanto físico como mental.
Un relato homérico que poco o nada tiene que envidiar a cualquier otra historia de post-guerra que jamás se haya contado, y con la que Kobayashi pone punto y final a su trilogía, uno de los mejores documentos jamás filmados sobre la guerra, los orígenes, el desarrollo, y su conclusión. Todo un alegato anti-bélico como el propio protagonista, quien no es sino otra víctima más del poder de unos pocos que arrastran a muchos haciendo uso del terror, la violencia, y la manipulación. En las dos primeras entregas somos testigos de como el japonés medio es arrastrado a la guerra bajo proclamas que incitan al odio, junto al propio orgullo racial y nacional. Son principios ideológicos que convencen a los hombres y mujeres para unirse a la lucha. Son estás las razones por las que se sacrifican inútilmente. Si tenemos en cuenta este profano resumen por mi parte como una de las principales premisas de las dos partes anteriores, en esta última da una perfecta vuelta de tuerca al mostrar a los, anteriormente convencidos oficiales japoneses, colaborar concienzudamente con los guardias rusos en los campos de prisioneros. Los que antes eran sus más feroces enemigos, y sobre los que se había volcado todo el odio posible, ahora eran los jefes, y ellos lo aceptaban. De la misma manera que Kaji, socialista convencido, además de pacifista, asiste con horror al desencanto del comunismo como régimen, comprendiendo que este difiere poco de cualquier otro sistema totalitario. Kobayashi trata de internacionalizar su historia, ya que no es su conclusión sobre la guerra focalizado en el lado japonés lo que vemos en la pantalla, sino la conclusión a cualquier guerra. Las razones pueden cambiar, los métodos y los resultados posteriores no. 
Opino que la grandeza de La Condición Humana radica en esto último, en que si bien los personajes y la historia transcurren en el bando japonés, podríamos identificar a cualquier otro bando con la historia que nos muestra, resultando finalmente esta trilogía un relato sin fronteras, pura y trágicamente humano.
Y aunque esta última parte resulté sin duda alguna la mejor de las tres, es también la más pesada en cuanto a ritmo. Kobayashi no quiso dejar cabo suelto alguno, preocupándose más por lo que contaba, que como lo contaba. Es el único pero que le encuentro, y como yo, muchos más, que a pesar de ello, supieron ver en el trabajo del director una de las mejores obras anti-belicistas de la historia. No gustó mucho en Japón al estrenarse entre 1959 y 1961, ya que el retrato del ejército y la sociedad incomodó a muchos. Si triunfó, no obstante, en gran número de festivales internacionales. Lo que no impidió que pasase desapercibida para varias generaciones de espectadores. Debemos agradecer a The Criterion Collection su restauración y posterior lanzamiento en DVD en el 2009 (50 años después), el cual ha llegado a un gran número de cinéfilos que desconocían la que es una de las mejores trilogías jamás filmadas.
Kobayashi se granjearía el respeto y admiración de la comunidad artística japonesa gracias a su trabajo y talento, llegando incluso a superarse así mismo en 1962 con Karakiri, considerada por muchos como la mejor película japonesa de la historia. Además de la hermosa El más allá, toda una joya. En ambas volvió a colaborar con Tatsuya Nakadai, que como decía en la primera entrega, se convirtió en una de las grandes estrellas del cine japonés. Kurosawa se fijó en el joven actor y comenzó a trabajar con él. Resultado de dicha colaboración nos llegó en películas como El mercenario, Sanjuro o la genial El Infierno del Odio.

Podéis ver la película online aquí:

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miércoles, 6 de mayo de 2015

Películas - Años 50. La Condición Humana II: El Camino a la Eternidad (1959)


NINGEN NO JOKEN II (9/10)

-¡Soy un monstruo... pero sigo vivo!

Si en la primera entrega de La Condición Humana: No hay amor más grande, analizábamos el mensaje anti-imperialista y anti-totalitarista que su director, Masaki Kobayashi, buscaba transmitir al espectador a modo de crítica y denuncia hacia el pasado de su propio país, en esta segunda parte era el turno del estamento militar. Mencionado también en la primera parte, tanto el director como el autor de las novelas en las que se basa esta trilogía, Junpeo Gomikawa, decidieron dejar su concienzudo análisis del ejército japonés para esta entrega. Sabíamos que ir al frente era poco menos que ir al infierno, como en cualquier guerra. Y a su vez, formar parte del ejército nipón, dirigido con puño de hierro, victima de una disciplina y rigidez pocas veces vista en la historia, tampoco se quedaba corto. El espíritu racista y xenófobo que impregnaba el ambiente de este hacía que las campañas de dicho ejército fueran auténticas masacres. Todo esto era lo que nuestro protagonista, Kaji, trataba de evitar. Sin embargo, al final de No hay amor más grande era enviado al mismo como castigo por negarse a dar un trato "a la japonesa" a los trabajadores chinos de la mina en Manchuria.
Debido a las sospechas de sus superiores a cerca de su simpatía hacía la izquierda, Kaji es enviado al grupo de reclutas que sufren a los instructores más duros de todo el ejército. A pesar de habilidades como soldado, su buena puntería, su coraje, y sus dotes de mando, los oficiales y sub-oficiales tratan de hacerle la vida imposible siempre que tienen oportunidad. Durante el día a día, en los entrenamientos, en los barracones... Pero no sólo a él. Cualquier signo de debilidad, ya sea físico o ideológico ha de ser erradicado por los medios que hagan faltan. Irónicamente, la esposa de Kaji, Michiko, logra milagrosamente a través de un carta al superior de Kaji, cruzar toda Manchuria y llegar al campamento para pasar una última noche a solas con su marido. Finalmente será enviado al frente para luchar contra los rusos. Allí, nuestro protagonista será finalmente testigo de lujo de los horrores de la guerra. El miedo al enemigo, a la batalla, pero también a sus propios oficiales, que mandan a una muerte absurda a sus soldados, dejándose llevar por sus ideales antes que por sus propios conocimientos militares.


Cuando discutimos sobre que película de una trilogía o una saga continuada es mejor, hemos de recordar que cada una depende del resto para tener algún tipo de sentido. El conjunto es al final lo que prevalece. Eso no quita que una pueda gustar más que las demás. En mi caso, me quedo definitivamente con este título. Esta segunda (o cuarta y quinta) entrega se merece un lugar en la historia del cine debido a una simple razón: fue la primera que se atrevió  retratar las oscuras entrañas del ejército (en este caso el japonés) y como en vez de forjar soldados forjaban asesinos. La manipulación, la propaganda, la ideología, la dura disciplina, el acoso por parte de los veteranos a los reclutas, era un tema casi tabú en el cine. Por no mencionar las barbaries que parte de estos llegaban a realizar en el frente. Sí, podemos encontrar casos como Sin novedad en el frente (Lewis Milestone, 1930) en el que se denuncia a los políticos e ideólogos que incitan a las guerras que acaban con millones de vidas inocentes, o el de Senderos de Gloria (Stanley Kubrick, 1957), que se atrevía a criticar al ejército y a algunos de sus oficiales, sin embargo, el resto de cintas se centraban más en criticar al ejército enemigo que al propio. El Camino a la Eternidad supone toda una lección de cine en ese aspecto.

Resulta curioso visionar la primera parte, en la que vemos el día al día de los nuevos reclutas del ejército y del infierno que pasaban antes de marchar al frente. La dura disciplina de sus oficiales, los duros entrenamientos, etc... y que se te venga a la cabeza el comienzo de una película de temática similar, La Chaqueta Metálica (Stanley Kubrick, 1987), la cual copia literalmente en su también primera parte a El Camino a la Eternidad, incluyendo el personaje "patoso" que acaba suicidándose ante la presión de los veteranos y la alienación que sufre víctima de los malos tratos. Kubrick aprovechó, quiero pensar, el hecho de que esta trilogía apenas era conocida fuera de Japón, y no fue hasta tiempo después que comenzó a hacerse un nombre aunque a día de hoy siga siendo bastante desconocida. Y si bien el director norteamericano copió el trabajo de Kobayashi en la primera parte de su cinta, superó claramente al maestro en la segunda, ya que el japonés, más centrado en el mensaje y en mostrar el horror del ejército, descuidó un tanto el aspecto de la batalla final tal cual. Casi tres horas de cinta, y lo que debería haber supuesto el momento culmen de la película peca en casi todo. Le falta alma, le falta crudeza, le falta realismo. Aunque en su conjunto la trilogía pueda resultar actual como el mismo día que se estrenó esta parte carece de la fuerza del resto de la historia. Es, posiblemente, el único aspecto en contra que soy capaz de encontrar a esta magnífica cinta.

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lunes, 4 de mayo de 2015

Películas - Años 50. La Condición Humana I: No hay amor más grande (1959)


NINGEN NO JOKEN I (8,5/10)

Existen muchas maneras de alcanzar el éxito al realizar una película. La mayoría subjetivas y dependientes de factores ajenos a uno mismo como artista. Sin embargo, se ha convertido en algo habitual para un servidor encontrar el alejamiento cultural y estilístico de origen de una cinta como algo digno de alabanza y sinónimo de calidad. Por poner un ejemplo, algo muy típico en España para catalogar una película como buena es decir que no parece española, aunque en nuestro caso sea porque somos así de especiales. Por el contrario, en el cine clásico, cuando este estaba menos globalizado, la procedencia de la cinta era algo fácil de ver y catalogar. Claro, que había excepciones. Si pensamos en el cineasta más conocido de Japón, por poner un ejemplo, Akira Kurosawa, podemos afirmar sin duda alguna que si bien su estilo era japonés, este se encontraba ciertamente alejado al habitual del país nipón. En occidente se le reconocía por ello, mientras que en su país de origen ciertas voces le resultaban críticas. Algo similar ocurrió con otro gran director japonés, Masaki Kobayashi, quien en su magnífica trilogía de La Condición Humana, dota de un estilo y ritmo a sus tres películas más propio de occidente, y dicha característica se le considera como algo digno de elogio. Por mi parte, todo lo que sea alejarse del pesado ritmo de cine japonés clásico es más que bienvenido. Pero esto no es todo.
Kobayashi nos traslada hasta la Segunda Guerra Mundial, conflicto en el que Kaji, un japonés socialista y pacifista acepta el puesto de supervisor laboral de una mina en la zona ocupada de Manchuria. para así evitar el servicio militar y poder seguir junto a su joven esposa, Michiko. Allí tratará de mejorar las condiciones de vida los trabajadores, prisioneros chinos, lo que le reportará no pocos problemas con sus superiores hasta que como castigo es enviado a servir en el ejército como soldado.

El argumento está basado en la trágica historia real de Junpeo Gomikawa, quien tras ser liberado de un campo de prisioneros de guerra japoneses en 1948, publicó su autobiografía en la que narraba tanto sus experiencias en Manchuria, como en el frente durante la Segunda Guerra Mundial. Esta serie de novelas impresionaron tanto al director Masaki Kobayashi, el cual se identificó en ciertos pasajes con Gomikawa por sus propias vivencias e ideales políticos durante la guerra, que decidió hacerse con los derechos de la misma tras hacerse un nombre en la industria fílmica japonesa gracias al éxito de sus trabajos anteriores, La Pared Fina (1956) y Río Negro (1957) para llevarlas a la gran pantalla.
Kobayashi buscó ser lo más fiel posible a las novelas, por lo que además de consultar constantemente al autor, decidió realizar tres películas divididas en dos partes de unos 100 minutos aproximadamente cada una, lo que nos reporta finalmente 10 horas de auténtico cine. Además, para el papel protagonista contó con Tatsuya Nakadai, con quien ya había trabajado en sus dos anteriores películas, y que le supone su primer gran papel. Tras estas cintas, y gracias a su soberbio trabajo, Nakadai se convertiría en toda una estrella en Japón, a la misma altura de Toshiro Mifune y Takashi Shimura, y con quien volvería a trabajar un par de años después de Harakiri (1962), considerada la mejor película japonesa de la historia.

Pero como podemos apreciar la calidad de esta obra (primera, segunda, o tercera entrega) es a través de su mensaje. Un mensaje anti-belicista, ante-totalitario, pro-pacifista y pro-humano. Analizando el momento y el tipo de sociedad que le toca vivir a nuestro protagonista, no podía sentirse más aislado y desamparado del mundo. Un individuo que rechaza todo ese sistema establecido (militarista, racista, imperialista) y que se debate entre ser fiel a sus principios como persona y mostrar su disconformidad hacia todo aquello, o aceptarlo tal y como está para sobrevivir y seguir al lado de su esposa. Ya que en otro tipo de circunstancia o película, el personaje femenino habría sido única y exclusivamente de soporte romántico con, seguramente, un personaje plano y hasta irritante. Pero en La Condición Humana, Michiyo Aratama nos regala una bellísima interpretación gracias a uno de los personajes más tiernamente escritos en la historia del cine. La fuerza de este personaje, y su admirable fidelidad hacia su esposo es digna de elogio y reivindicación, y sino esperad a la segunda entrega.
Existen ciertos momentos en la vida de todo aficionado al mundo del cine en el que tiene la oportunidad de visionar, por recomendación o casualidad, un documento artístico único. La Condición Humana será, dificilmente, la trilogía favorita de alguien, y sin embargo, pocos que la hayan visto y sabido apreciar como lo que es, dejarán de recomendarla y reconocerla como una obra capital de la historia del cine.

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viernes, 1 de mayo de 2015

5 Películas para el 1 de Mayo

Si queremos buscar a lo largo de la historia del cine películas que traten el tema de las condiciones de los trabajadores tendremos que recurrir casi siempre a un cine social, y de denuncia. Con mayor o menor acierto, con mayor o menor carga dramática, podemos encontrar un cine directo e interesante, o un cine manipulador y pedante. Así que, en un día como el de hoy, el Día Internacional de los Trabajadores, os dejo un listado de cinco películas propicias para tal fecha. Si pincháis en los títulos encontraréis la crítica completa de la cinta.

LADRÓN DE BICICLETAS (Vittorio de Sica, 1948) ITALIA
La Odisea de un hombre buscando por toda la ciudad la bicicleta que le han robado, imprescindible para su nuevo trabajo, el cual llevaba años esperando. En esta cinta podemos ver a los trabajadores esperando cada día a que mencionen su nombre con el trabajo asignado, en un ambiente de absoluta pobreza y miseria, propia de las posguerra. Puro neorrealismo italiano.

EL APARTAMENTO (Billy Wilder, 1960) EEUU
A pesar de tratarse de una comedia romántica, lo que hacía a Wilder un genio era la posibilidad de leer entre líneas otro tipo de mensaje. En esta cinta somos testigo del estilo de empresa para la que trabaja su protagonista, todo masificado, llegando a comprender el volumen del mismo con escenas como la de la planta donde trabaja, o la frase sobre los turnos para usar los ascensores y no colapsarlos. También como el protagonista usa sus influencias con sus jefes (al prestarles su apartamento para que lleven allí a sus amantes) para ascender en la empresa.
Se cuenta que cuando Wilder estaba presentando la película en Alemania Oriental, los presentadores del festival usaron la película como crítica hacía el capitalismo asegurando que algo como lo que contaba la película jamás podría pasar en un país socialista. A lo cual, Wilder les dio la razón, no sin añadir a continuación que la razón era que en un país socialista los pisos se compartían entre varias familias.

LA LEY DEL SILENCIO (Elia Kazan, 1954) EEUU
La Mafia, también conocida como el sindicato del crimen, pululando a sus anchas allá donde pueda encontrar un beneficio. En este caso, el puerto de Nueva York, donde los trabajadores viven amenazados ante el poder de un pocos que ejercen como jefes ante el uso de la violencia, hasta que un hombre. Uno solo. Uno además algo simple y que trabajaba para ellos, decida plantarles cara. Toda una joya.

¡QUE VERDE ERA MI VALLE! (John Ford, 1941) EEUU
En este caso nos trasladamos hasta la hermosa y bucólica Gales, donde pueblos enteros viven de la minería, como es el caso de la familia Morgan, donde todos los hombres de la familia trabajan como tal. Seguimos a Huw, el joven de la familia, el primero que acudirá a la escuela, y el último que trabajará finalmente en la mina. Un lugar del que seremos testigos del paso del tiempo y el cambio que sufren los mineros en cuanto a sus condiciones de trabajo, recibiendo cada vez un salario menor, trabajando más, y viendo como muchos son despedidos.

ATRACO A LAS TRES (Jose María Forqué, 1963) ESPAÑA
Sin duda podría haber encontrado mejores títulos, pero era mi intención poner un punto final de comedia a este artículo. En este caso, conocemos a los curiosos empleados de un banco que hartos de la misma rutina cada día, y ante la injusticia de ver como su jefe (después de tantos años de servicios) es jubilado precipitadamente, deciden atracar el mismo.

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miércoles, 22 de abril de 2015

5 Clásicos que me llevaría a una isla desierta

Ciertas preguntas llegan a dar un gran juego dependiendo de la persona cuestionada. Podremos estar de acuerdo en la mayoría de títulos si el tema a tratar es sobre ¿cuáles son las mejores películas de la historia? Al menos podremos coincidir en un 80%. Pero el gusto de cada uno ya es otra historia. Cuando lo que te piden implica ser subjetivo, y no lo opuesto. Hay es donde cada uno saca a relucir sus propios gustos. Todo esto, creo, es algo evidente y tampoco debería haceros perder mucho más el tiempo con dicho análisis. Yendo al grano os confesaré que hay una pregunta que me gusta hacer, tanto para conocer a la gente como para tocar un poco las pelotas al final, y es, ¿qué cinco películas te llevarías a una isla desierta? 
Mi novia me contesto una vez que aquellas que fuesen de ayuda a la hora de sobrevivir, tipo Naufrago o Robinson Crusoe. Quiero pensar que si tienes la opción de encender un DVD, la supervivencia está garantizada. Centrémonos en lo que sería el entretenimiento y como mataríamos el aburrimiento con cinco películas clásicas. No tienen porque ser vuestras favoritas, ni las que consideréis mejores, sino aquellas que independientemente de lo buenas o malas que sean, no os cansáis de ver, y os tienen garantizado un buen rato.
Estas son las cinco que yo me llevaría:

THE QUIET MAN - El Hombre Tranquilo (John Ford, 1952)
Dudo que en la historia del cine podamos encontrar emplazamiento alguno más entrañable y apacible que la bucólica Irlanda retratada por John Ford en el inolvidable pueblo de Innisfree. Ya fuese peleando en mitad del campo con Will Danaher; tomando una pinta en la taberna con Michaleen Flynn; enamorándonos de Kate Danaher; pescando con el padre Lonergan; discutiendo de deporte con el reverendo Playfair; o perdiendo el tiempo en la estación de tren... la banda sonora de Victor Young siempre nos ayudaría a evadirnos de la realidad para acudir a uno de los lugares más hermosos de la historia del cine.

THE AFRICAN QUEEN - La Reina de África (John Huston, 1951)
Si tuviéramos que escoger compañeros de viaje para una aventura inolvidable y casi suicida, nadie mejor que el borrachín capitán de navío Charlie Allnut, y la enérgica señorita Rose Sayer. El perfecto manual de como mantener una compostura que en ocasiones podía rozar el ridículo, hasta estallar de vida mostrando lo que llevamos realmente dentro. 

THE NAVIGATOR - El Navegante (Buster Keaton, 1924)
Podríamos afirmar que Buster Keaton dio vida casi siempre personaje perfectamente definido; débil y desamparado, que habitualmente, motivado por el amor de una joven (que casi siempre le rechaza), encuentra un coraje que creía inexistente para descubrir su valía e ingenio. Como digo, podemos encontrar este personaje en casi todas sus cintas, sin embargo, en pocas resultará más encantador e ingenioso que El Navegante, donde seguimos las peripecias de un joven que a pesar de todo su dinero, representa al perfecto inútil atrapado en un barco a la deriva con la única compañía de la joven a la que ama.

KING KONG - (Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack, 1933)
Si lo que realmente buscamos es pasar un rato entretenido con una de las mejores películas de aventuras de la historia, la elección es sin duda King Kong. Pasamos a formar parte de la tripulación del Venture, el cual se dirige a la desconocida isla Calavera con la intención de rodar para una película a la terrible criatura que habita en la misma. No solo seremos testigos de semejante misión, sino que deberemos adentrarnos en la jungla para rescatar a la protagonista de la película secuestrada por el monstruo, un gigantesco simio. Esta cinta con palomitas es uno de los mayores placeres que nos ha reportado el séptimo arte de su historia.

THE SEVEN MAGNIFICENTS - Los Siete Magníficos (John Sturges, 1960)
¿Quién no ha soñado alguna vez con ser un temible e incomprendido cowboy capaz de desenfundar el arma más rápido que nadie y con nuestro propio código? Si alguna vez existió un grupo de hombres que despertasen mayor simpatía que los capitaneados por Yul Brynner, que me los presenten. 

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domingo, 19 de abril de 2015

Películas - Años 60: Los Siete Magníficos (1960)


THE MAGNIFICENT SEVEN (7,5/10)
Benditas sean aquellas películas que sin ser obras de arte gustan a todos. Si calificáramos como obras maestras aquellas películas que más gustan y entretienen, independientemente de su calidad, Los Siete Magníficos estaría en el podio. Y si ya hablamos de cintas legendarias, la volveríamos a ver entre las primeras. Será su vistoso reparto, será su imponente y épica banda sonora, será su historia, basada en la japonesa, Los Siete Samuráis (Akira Kurosawa, 1954)... podemos encontrar muchas razones para afirmar que Los Siete Magníficos es una magnífica y entretenidísima película... pero entremos en faena.
Los lugareños de una pequeña aldea de la frontera mexicana sufren los continuos asaltos de Calvera, un forajido que junto a su casi medio centenar de hombres se dedica a atracar bancos y trenes por el lugar, y abastecerse en dicha aldea. Un grupo de habitantes de esta, hartos de tal injusticia, marchan hasta la frontera en busca de hombres que les puedan asesorar en el manejo de armas para así defenderse de Calvera. En vez de eso, lo que encontrarán será a un grupo dispar de pistoleros a sueldo que aceptarán el miserable sueldo que ofrecen los aldeanos, con la intención de protegerles, y de alguna manera expiar pecados pasados. Una vez en la aldea comenzarán los preparativos para la llegada de Calvera, además de la instrucción a los aldeanos para poder defenderse ellos mismos.

El argumento es practicamente el mismo que la otra legendaria, Los Siete Samuráis, cambiando la época (siglo XVI al XIX), y lugar (de Japón a la frontera entre México y Estados Unidos), un grupo de guerreros imbatibles que deciden alquilar sus servicios de asesinos para proteger a un grupo de personas desvalidas de un sanguinario criminal. Por lo que las comparaciones son inevitables. ¿Cuál es mejor? Pues por diversas razones, creo que es innegable que la versión japonesa es mucho mejor que este remake. Sin embargo, podemos encontrar en la versión americana muchos puntos que la hacen mejor, como por ejemplo algo que ya os he mencionado con anterioridad en otras críticas de películas japonesas, el ritmo. El cine nipón, salvo raras excepciones, siempre ha pecado de falta de ritmo. Este acostumbra a ser lento y tedioso, y aunque parta de un argumento interesante, el desarrollo de la misma suele agotar al espectador. En Los Siete Magníficos encontramos un ritmo más ligero y audaz, con una magnífica presentación de los personajes y escenas memorables. Esto se debe a la labor de un artesano de la categoría de John Sturges, director de clásicos como Fort Bravo, Conspiración del Silencio, Duelo de Titanes, El último tren de Gun Hill, y que años más tarde estrenaría una de sus películas más conocidas, La Gran Evasión. Este director, alumno aventajado de otro genio como William Wyler, se especializó en el cine de género de aventuras y western, siempre dando un toque único y personal a sus personajes, que recuerdan un poco al propio John Ford. En este caso tenemos a unos magníficos personajes típicos del western crepuscular que a pesar de la fama obtenida por su habilidad matando, y todas las aventuras que han vivido, se embarca en una estrambótica última misión para defender a un grupo de personas cuyo miserable estilo de vida, envidian en secreto. Un pedazo de tierra, una mujer, hijos, paz, es algo que parece inalcanzable para ellos.

Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, James Coburn, Eli Wallach, Horst Buchholz, pocos western encontraréis con un reparto tan cargado de estrellas. Aunque sin duda alguna, la estrella de la cinta es evidentemente el trabajo de Elmer Bernstein, y la banda sonora, una de las más conocidas y valoradas en la historia del cine.
La película contó, por desgracia, con una serie de secuelas y remakes que pronto cayeron en el olvido, y que, buscando repetir el éxito de la original, fracasaron estrepitosamente.
Una gozada de cinta que respira cine clásico por todos lados, y que supone una de los primeros ejemplos de ruptura del western tradicional para acercarnos más a la figura de los anti-héroes del género, y que tan de moda se pondrían a mediados de los años 60s.

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sábado, 11 de abril de 2015

Películas - Años 40: El Hombre Atrapado (1941)


MAN HUNT (8,5/10)

¿Y si...?, ¿cuántas veces nos habremos planteado el como habría cambiado nuestras vidas si hubiéramos hecho una cosa en vez de la otra? De tener la oportunidad, cambiarías todo vuestro mundo. Imaginad una acción que cambiase la de todos nosotros. Imaginad un experto tirador con un buen rifle de precisión a una distancia aceptable de la cabeza de Adolf Hitler. Conocemos al género literario de presentar una realidad alternativa que se origina por un momento del pasado distinto al nuestro como ucronía. ¿Qué hubiera pasado si Alemania gana la guerra?, ¿qué hubiera pasado si Hitler no hubiese nacido? Todas estas preguntas sirve como presentación del argumento que se procede a desarrollar en dichas historias. En este caso en concreto, Fritz Lang únicamente presenta la pregunta, pero no ofrece respuesta alguna. Eso no le interesa, o al menos no lo suficiente como para contarlo en una película, y más teniendo en cuenta que la película se realizó poco después de empezar la guerra.
Basada en la novela de Geoffrey Household, Rogue Male, la historia nos presenta al capitán inglés Alan Thorndike, un experto cazador en mitad de un bosque en Alemania poco antes del estallido de la guerra donde desde una cima localiza la residencia de Hitler. Thorndike apunta a conciencia con su rifle de precisión a Hitler y dispara, aunque para sorpresa de todos, menos para él, el arma está descargada. Nuestro protagonista sonríe satisfecho ante la idea de haber tenido al hombre más peligroso del mundo en su punto de mira, pero entonces su gesto cambia, se pregunta: ¿Y sí...? Tras unos segundos de reflexión introduce una bala en el cargador y vuelve a apuntar. No sabemos (al menos al comienzo de la película) si su intención es realmente dispararle o no, ya que en ese mismo momento una patrulla de soldados le detienen. Tras ser torturado, pasa a ser a ser interrogado por el mayor alemán Quive-Smith, otro devoto cazador y conocer de la fama de Thorndike que, con un impecable inglés y unos refinados modales, insta al británico a firmar una confesión en la que asegura que trabaja para el gobierno de su majestad y que su intención era atentar contra la vida de Adolf Hitler. Este se niega en repetidas ocasiones, afirmando que su intención no era matar a Hitler, sino simplemente sentir el poder de decidir entre quitar o no una vida, algo habitual en el juego del cazador. Ante las constantes negativas del inglés, el mayor decide ejecutar al cazador arrojándolo por un precipicio para simular un accidente. Milagrosamente, este sobrevive a la caída y lograr huir a Reino Unido de polizón en un barco sin pasaporte. Pero la caza no terminará ahí, ya que tanto Quive-Smith, como un grupo de agentes alemanes seguirán a Thorndike incansablemente por Londres para atraparle y llevarle de vuelta a Alemania. Las delicadas relaciones diplomáticas del momento entre Reino Unido y Alemania no ayudarán a nuestro protagonista a acudir a las autoridades, por lo que se verá solo y perseguido en su propio país.


Fritz Lang no estaba pasando por su mejor momento creativo por la época en la que aceptó rodar esta magnífica película. A pesar de la genial Furia, y de calidad de Sólo se vive una vez, Lang empezó a filmar trabajos de encargo que poco o ningún interés despertaban en el director alemán, y eso se nota. Es con El Hombre Atrapado donde vemos al genio del expresionismo alemán volver por sus fueros, contar una historia de intriga y acción donde un hombre desamparado deberá enfrentarse al mundo entero con tal de sobrevivir. Y es que la metáfora que nos ofrece la historia del cazador siendo cazado es soberbia. Pero no es solo eso. Reflejado en los personajes vemos a dos naciones cuya confrontación nos tiene en vilo. Thorndike, destilando en casi todo momento la típica arrogancia británica, se ve ciertamente cegado en algunos pasajes a causa de esto por lo que es incapaz (válgase la redundancia) de ver o prever la astucia de los alemanes. Si retrocedemos un par de anos, justo antes de la guerra, vemos que la situación en Europa era la de una Alemania que expandía sus fronteras (Sarre, Austria, los Sudetes, el territorio de Memel) ante la pasividad de británicos y franceses. Estos prefieren mirar a otro lado llegando a vergonzosos acuerdos con tal de evitar la guerra. Alemania se sabe fuerte y poderosa, y espera a que sean los otros los que den el primer paso. Las naciones occidentales se ven (voluntariamente) impotentes ante esta serie de desafíos. El protagonista de la cinta se ve envuelto en una situación en la que se convierte rápidamente en la víctima, y debido a la situación internacional, nada puede hacer para mejorarla. Su país, su gobierno, se ven obligados a darle la espalda. Está solo.
Esta cinta, junto a las posteriores Los verdugos también mueren, y El ministerio del miedo, forman la excelente trilogía anti-nazi de Lang. Mientras que las cintas de la época se dejaban llevar por una estrategia propagandística a través de la exaltación del patriotismo, el director de Metrópolis va más allá, legándonos claros alegatos de denuncia, solo a la altura de maestros como Chaplin o Lubitsch (a excepción, eso sí, de la escena final). Y es esto, junto a ciertos planteamientos de la historia, lo que hacen perder peso a, por otro lado, esta magnífica cinta. Curiosamente, tras todo lo que os comentado anteriormente, no puedo dejar de mencionar que tanto las autoridades en EEUU (que en aquel momento defendía la postura aislacionista), como el productor de la cinta, Darryl F. Zanuck, trataron de censurar la película, temerosos del entusiasmo anti-nazi de Lang. Este se vio obligado a editar la película en secreto junto a Gene Fowler Jr.
Lang contó en casi todas sus películas con actores de renombre en sus películas, y esta cinta no iba a ser menos. Para el papel principal tenemos a gran actor británico, algo olvidado hoy en día, pero que fue uno de los grandes secundarios de lujo de los años 40, Walter Pigdeon, quien da vida al protagonista, y a quien veriamos ese mismo año en otra obra maestra, Que verde era mi valle, de John Ford. Curiosamente, y también en esta película, vemos a un jovencísimo Roddy McDowell, en su primera película estadounidense. Para dar vida a los cazadores del cazador tenemos a George Sanders, quien interpreta con escalofriante elegancia al mayor alemán Quive-Smith, demostrando la capacidad interpretativa de este excelente actor; sin olvidar a John Carradine, cuya mera presencia hiela la sangre. Para terminar, tenemos también a Joan Benett, que si bien realiza una buena interpretación, sufre de tener el persona más flojo, a pesar de la entrañable historía de amor que surje junto a Pigdeon.


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jueves, 9 de abril de 2015

Listado de Críticas de los años 60



1960
Al final de la escapada (Jean Luc Godard, 1960) FRANCIA
El Apartamento (Billy Wilder, 1960) EEUU
La Evasión (Jacques Becker, 1960) FRANCIA
Los Siete Magníficos (John Sturges, 1960) EEUU

Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) EEUU

1961
Jules y Jim (François Truffaut, 1961) FRANCIA
La Calumnia (William Wyler, 1961) EEUU
La Condición Humana III: La Plegaria del Soldado (Masaki Kobayashi, 1961) JAPÓN
Plácido (Luis García Berlanga, 1961) ESPAÑA
¡Suspense! (Jack Clayton, 1961) REINO UNIDO
Uno, Dos, Tres (Billy Wilder, 1961) EEUU
Vencedores y vencidos (Stanley Krammer, 1961) EEUU
Viridiana (Luis Buñuel, 1961) ESPAÑA

1962
Atraco a las 3 (José M. Forqué, 1962) ESPAÑA
Días de vino y rosas (Blake Edwards, 1962) EEUU
El día más largo (Ken Annakin, Andrew Marton, Bernhard Wicki, 1962) EEUU
El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962) EEUU
El Milagro de Anna Sullivan (Arthur Penn, 1962) EEUU
La Gran Evasión (John Sturges, 1962) EEUU
La Infancia de Iván (Andrei Tarkovsky, 1962) URSS
Lawrence de Arabia (David Lean, 1962) REINO UNIDO
Matar a un Ruiseñor (Robert Mulligan, 1962) EEUU
¿Qué fue de Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962) EEUU

1963
Ayer, hoy y mañana (Vittorio de Sica, 1963) ITALIA
El Infierno del Odio (Akira Kurosawa, 1963) JAPÓN
El Mundo Sigue (Fernando Fernan Gómez) ESPAÑA
El Verdugo (Luis García Berlanga, 1963) ESPAÑA

1965
Barbarroja (Akira Kurosawa, 1965) JAPÓN
Campanadas a Medianoche (Orson Welles, 1965) SUIZA
El Coleccionista (William Wyler) REINO UNIDO

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Listado de Críticas de los años 50




1950
El Crepúsculo de los Dioses (Billy Wilder, 1950) EEUU
Eva al Desnudo (Joseph L. Mankiewicz, 1950) EEUU

1951
El Gran Carnaval (Billy Wilder, 1951) EEUU
La Reina de África (John Houston, 1951) EEUU 

1952
Candilejas (Charles Chaplin, 1952) EEUU
Cantando bajo la lluvia I (Stanley Donen, 1952) EEUU
Cantando bajo la lluvia II (Stanley Donen, 1952) EEUU
Cautivos del Mal (Vicente Minnelli, 1952) EEUU
El Hombre Tranquilo (John Ford, 1952) EEUU
Las aguas bajan turbias (Hugo del Carril, 1952) ARGENTINA
Solo ante el peligro (Fred Zinnemann, 1952) EEUU
Vivir (Akira Kurosawa, 1952) JAPÓN

1953
Bienvenido Mr. Marshall (Luis García Berlanga, 1953) ESPAÑA
Cuentos de Tokio (Yasujiro Ozu, 1953) JAPÓN

1954
La Ley del Silencio (Elia Kazan, 1954) EEUU
Los Siete Samuráis (Akira Kurosawa, 1954) EEUU
Sabrina (Billy Wilder, 1954) EEUU

1955
La Noche del Cazador (Charles Laughton, 1955) EEUU
Las Diabólicas (H. G. Clouzot, 1955) FRANCIA
La Tentación Vive Arriba (Billy Wilder, 1955) EEUU
Muerte de un ciclista (Juan Antonio Bardem, 1955) ESPAÑA

1956
Calle Mayor (Juan Antonio Bardem, 1956) ESPAÑA
Centauros del Desierto (John Ford, 1956) EEUU
Gigante (George Stevens, 1956) EEUU
Los Diez Mandamientos (Cecil B. de Mille, 1956) EEUU
Un condenado a muerte se ha escapado (Robert Bresson, 1956) FRANCIA

1957
12 hombres sin piedad (Sidney Lumet, 1957) EEUU
El Séptimo Sello (Ingmar Bergman, 1957) SUECIA
Las Noches de Cabiria (Federico Fellini, 1957) ITALIA
Los jueves, milagro (Luis García Berlanga, 1957) ESPAÑA
Senderos de Gloria (Stanley Kubrick, 1957) EEUU
Testigo de Cargo (Billy Wilder, 1957) EEUU

1958
La gata sobre el tejado de zinc (Richard Brooks, 1958) EEUU
Mesas Separadas (Delbert Mann, 1958) EEUU
Sed de Mal (Orson Welles, 1958) EEUU
De entre los muertos - Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958) EEUU

1959
Ben Hur (William Wyler, 1959) EEUU
Con Faldas y a lo Loco (Billy Wilder, 1959) EEUU
El Pisito (Marco Ferreri, 1959) ESPAÑA
La Condición Humana I: No hay amor más grande (Masaki Kobayashi, 1959) JAPÓN
La Condición Humana II: El Camino a la Eternidad (Masaki Kobayashi, 1959) JAPÓN @solocineclasico

miércoles, 8 de abril de 2015

Listado de Críticas de los años 40


1940
El Bazar de las Sorpresas (Ernst Lubitsch, 1940) EEUU
El Gran Dictador (Charles Chaplin, 1940) EEUU
Hay que educar a Niní (Luis Cesar Amadori, 1940) ARGENTINA
Las Uvas de la Ira (John Ford, 1940) EEUU
Los hermanos Marx en el Oeste (Edward Buzzell, 1940) EEUU
¡Qué verde era mi valle! (John Ford, 1940) EEUU
Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940) EEUU

1941
Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941) EEUU
El Hombre Atrapado (Fritz Lang, 1941) EEUU
El Hombre Lobo (George Waggner, 1941) EEUU
La Loba (William Wyler, 1941) EEUU
Tienda de Locos (Charles Riesner, 1941) EEUU

1942
Casablanca (Michael Curtiz, 1942) EEUU
La señora Miniver (William Wyler, 1942) EEUU
Ser o no ser (Ernst Lubitsch, 1942) EEUU

1943
La Sombra de una Duda (Alfred Hitchcock, 1943) EEUU

1944
La Perla Maldita (Roy William Neill, 1944) EEUU

1945
Breve Encuentro (David Lean, 1945) REINO UNIDO
Días sin huella (Billy Wilder, 1945) EEUU
Que el cielo la juzgue (John M. Stahl, 1945) EEUU
Recuerda (Alfred Hitchcock, 1945) EEUU
Roma, Ciudad Abierta (Roberto Rossellini, 1945) ITALIA


1946
Duelo al sol (King Vidor, 1946) EEUU
El Extraño (Orson Welles, 1946) EEUU
El Filo de la Navaja (Edmund Goulding, 1946) EEUU
Los Mejores Años de Nuestras Vidas (William Wyler, 1946) EEUU
Una noche en Casablanca (Archie L. Mayo, 1946) EEUU


1947
El Fantasma y la señora Muir (Joseph L. Mankiewicz, 1947) EEUU
La Dama de Shanghai (Orson Welles, 1947) EEUU
Larga es la noche (Carol Reed, 1947) REINO UNIDO
Monsieur Verdoux (Charles Chaplin, 1947) EEUU


1948
Carta de una desconocida (Max Ophüls, 1948) EEUU
Dios se lo pague (Luis Cesar Amadori, 1948) ARGENTINA
Ladrón de Bicicletas (Vittorio de Sica, 1948) ITALIA
La Soga (Alfred Hitchcock, 1948) EEUU


1949
Amor en Conserva (David Miller, 1949) EEUU
Carta a tres esposas (Joseph L. Mankiewicz, 1949) EEUU
El Tercer Hombre (Carol Reed, 1949) EEUU

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