viernes, 21 de noviembre de 2014

Los 10 Mejores Personajes de Billy Wilder

Podemos encontrar pocos casos, repito, muy pocos casos (como los de ese monstruo del cine clásico que fue Billy Wilder) en los que un director escribiese todas y cada una de sus películas. Independientemente de que lo hiciera con una varias personas, para mi siempre ha contado mucho, y contará, que el director no se dedique exclusivamente a versionar a su manera el guión de otra persona, sino que además lo haya elaborado anteriormente. Eso permite hacer suya la historia desde el principio creando un nexo perfecto (cuando se tiene talento, claro está) entre papel y celuloide. Aunque también es verdad que hay grandes directores que no necesitan sentarse frente a la máquina de escribir para dar vida la idea de otra persona.
Y me reafirmo en el ejemplo de Billy Wilder y en el gran número de, no sólo grandes películas, sino obras maestras que nos legó, con historias inolvidables. Y si estas historias resultaban tan inolvidables, es que acostumbraban a venir acompañadas con personas únicos que forman ya parte de la historia del cine. Los personajes que Wilder imaginó o adaptó de alguna novela u obra de teatro tuvieron la suerte de contar con algunos de los mejores actores del momento para ponerles un rostro. 
Esto es un listado de los diez mejores personajes que podremos encontrar en la filmografía de Billy Wilder.


01- C. C. "BUD" BAXTER - Jack Lemmon en The Apartament, 1960. Oscar al Mejor Actor
Uno de los personajes más complejos e interesantes de toda la filmografía de Wilder. Un hombre sencillo que presta las llaves del apartamento donde vive a sus jefes para que estos pasen un buen rato con sus amantes a cambio de una futura mejora en la empresa donde trabajan. Buddy es una persona sin malicia alguna. Es consciente del inconveniente moral de su plan, aunque piensa siempre en un bien mayor con el que excusarse así mismo. Al menos hasta que su jefe principal decide llevar allí a la mujer que Buddy ama. Un personaje ciertamente tragicómico que nos hace reír y sufrir a partes iguales y al cual no podemos más que compadecer constantemente. 

02- DON BIRNAM - Ray Milland en The Lost Weekend, 1945. Oscar al Mejor Actor
Al parecer, durante el rodaje de Perdición, el co-guionista junto a Wilder, Raymond Chandler, llevó bastante mal lo de trabajar con el director austriaco por lo que recayó en la bebida, vicio que había dejado tiempo atrás. Wilder decidió adaptar a continuación la exitosa novela de Charles R. Jackson, The Lost Weekend, como homenaje y disculpa a su compañero. Tanto en el libro como en la película seguimos el tortuoso viaje de más de cinco días de Don Birnam, un proyecto de escritor que trata en vano de superar su adicción a la bebida y con el que el espectador aparcará la divertida figura del borrachín de turno, para ver la del alcohólico crónico corrompido y destruido por la bebida. Ray Milland da vida a un personaje que no duda en engañar, utilizar, y hasta robar a sus conocidos con tal de echar un trago ilimitado. Poseedor de un carácter y personalidad tremendamente atractivos, Birnam no duda en hacer uso de sus encantos y talentos para alcanzar sus objetivos, que no es sino más y más alcohol.

03- NORMA DESMOND - Gloria Swanson en Sunset Boulevard, 1950. Nominada al Oscar a Mejor Actriz
Como buen amante del cine, no es extraño que un inmigrante europeo llegado a América durante pleno apogeo del cine sonoro se preguntara dónde estaban las grandes figuras del cine mudo que había contemplado tantas y tantas veces en las pantallas de los cines y que le habían convencido inconscientemente para dedicarse a aquella profesión. Poco a poco fue descubriendo la triste historia de muchas de aquellas antiguas estrellas que se habían visto obligados a cambiar de profesión, o directamente a abandonarla al no encajar con el cine sonoro. Unos lo llevaron mejor, y otros peor, llegando el caso de los que decidieron aislarse del mundo convencidos de que el cine sonoro no era más que una moda pasajera y que con el tiempo llegaría su regreso triunfal. Encerrados entre las paredes de las grandes y lujosas mansiones de Sunset Boulevard, esperando pacientemente, muchas de aquellas antiguas celebridades perdieron la noción de la realidad convirtiéndose en personajes dignos de pena y faltos de reconocimiento. Fue así como Wilder se imaginó a la lúgubre Norma Desmond, una gran estrella pasada que trata de aislarse del mundo e imaginar que sigue viviendo en los gloriosos años 20 que bebe de las figuras de Mary Pickford, Clara Bow y Mae Murray. Fue Gloria Swanson, actriz que en la vida real dejó el cine tras la llegada del cine mudo pero que supo adaptarse sin problema alguno al mundo de la radio, la que dio valientemente vida a este triste y carismático personaje, y por el que se la recuerda a día de hoy, a pesar de llegar a recibir más de 10000 cartas a la semana de sus admiradores durante sus años de gloria.

04- PHYLLIPS DIETRICHSON - Barbara Stanwyck en Double Indemnity, 1944. Nominada al Oscar a Mejor Actriz
Poco se puede decir sobre una de las primeras femmes fatales del cine negro norteamericano, que además protagoniza posiblemente la mejor cinta de dicho género de la historia. Barbara Stanwyck interpreta el papel de su vida con Phyllips Dietrichson, una mujer que seduce y convence a un investigador de seguro para asesinar a su marido y así cobrar su seguro de defunción para repartírselo entre ambos, en uno de los casos que mejor ejemplifica a la mujer fatal. Cruel, inteligente, hermosa (en este caso en concreto podríamos discutirlo), decidida, manipuladora. Jamás pierden los nervios, jamás pierden la sonrisa, jamás pierden el encanto. Pudimos ver todas estas características en muchos personajes femeninos durante los años 40 y 50, aunque jamás con tal protagonismo y fuerza como en la película, y primer éxito de Wilder en Hollywood. 

05- OSGOOD FIELDING III - Joe E. Brown en Some Like It Hot, 1959.
Para muchos, la mejor comedia de la filmografía de Wilder (para mi la de nuestro próximo personaje de esta lista), con algunos de sus mejores personajes. Siempre se tiene en cuenta al hablar de esta cinta a su trío protagonista: Jack Lemmon y Tony Curtis vestidos como mujeres, Marilyn Monroe más atractiva y sexy que nunca, y una frase, la frase final de la película, el cierre con el que Wilder ha pasado a la historia "Nadie es perfecto", aunque en realidad fuera de I. A. L Diamond, co-guionista. Parece que se llega a tener en cuenta mucho más la frase que a su autor en la cinta, que no es ni más ni menos que el divertido y entrañable personaje de Osgood Fielding III un multimillonario en busca de una nueva esposa y que se enamora de Daphne, quien en realidad es un músico buscado por la mafia. El bueno de Osgood se enamora realmente de la "chica" lo que quizás ayude a entender su indiferencia al saber que es un hombre. En mi opinión, Joe E. Brown se come la pantalla en cada una de sus apariciones, convirtiéndose en uno de los personajes más divertidos, no solo de la cinta, sino de todas las películas de Wilder, mas no por el cinismo habitual del director, sino por la dulzura y candidez de este mítico personaje.

06- C. R. MacNAMARA - James Cagney en One, Two, Three, 1963.
Esta sí. Esta sí que sí consideraría, en mi más humilde opinión, como la mejor comedia de Wilder (y escribió unas pocas). Y no es ni más ni menos por el sin fin de frases y citas que podríamos recopilar de la misma y que están cargadas de un humor incomparable en ningún otra película que jamás haya visto. Las historias pueden ser más o menos divertidas, los diálogos también, pero cuando ambos están tan perfectamente hilvanados como es en este caso, con un personaje central como es el de C. R. MacNamara, al que siguen unos secundarios de auténtico lujo, no hay más remedio que inclinarse con respeto.
El hombre al que da vida un siempre genial James Cagney coordina las ventas de Coca-Cola en Alemania desde Berlín Oeste. Su sueño es cruzar la frontera para llegar a Alemania Oriental, aumentar las ventas, y obtener su ansiado puesto de jefe de ventas en Londres, pero todo amenazará con irse al traste cuando su jefe en Atlanta decida enviarle a su tonta y malcriada hija adolescente a pasar unos días con este y su familia, lo que terminará en un romance con joven comunista del este al que tendrán que rescatar y hacer pasar por un joven aristócrata alemán si quiere conservar su trabajo. El frenético ritmo de la película, perfectamente dirigido tanto por Wilder tras las cámaras, como por Cagney en la pantalla, no dan un momento de respiro al espectador que asiste impotente a todo un espectáculo de lujo acompañado de los constante Uno, Dos, Tres de MacNamara.

07- Sgt. J. J. SEFTON - William Holden en Stalag 17, 1953. Oscar al Mejor Actor
Salvo en el caso de Marilyn Monroe, Billy Wilder siempre repitió con determinados actores ya que veía en ellos el suficiente potencial para explotar un personaje al máximo y poder darlo todo. En el caso del cínico y modelo de anti-héroe, el sargento J. J. Sefton, vemos a un William Holden en estado puro. Quizás el actor en el que mejor se vio reflejado el propio Wilder (esto es pura opinión mía), nos regala una de sus mejores interpretaciones dando vida a un antipático sargento norteamericano en un campo de prisioneros en los que un doble agente entre los prisioneros está saboteando todos los intentos de escape. No es de extrañar que todas las miradas se centren sobre Sefton, el cual parece llevar una vida bastante cómoda en el campo, ajeno e indiferente por voluntad propia a los problemas del resto.

08- CHUCK TATUM - Kirk Douglas en Ace in the Hole, 1951. 
En la filmografía de Wilder solemos encontrarnos con personajes de carácter, ciertamente, picaresco. Afables, simpáticos, cínicos, que en algunos aspectos pueden no gustar, pero que son algo más de lo parecen. Vimos ese modelo en personajes interpretados por William Holden, Walter Matthau, John Lund, Ray Milland, Fred MacMurray, pero jamás con un personaje tan brutal y ciego de codicia como el de Chuck Tatum en El Gran Carnaval. Para ello hacía falta un actor con una fuerza y capacidad propias de unos pocos. En este caso, Kirk Douglas, uno de los mejores actores de la historia. Su personaje, Chuck Tatum, es un periodista sensacionalista venido a menos que se ve obligado para trabajar en un periódico menor de provincias tras huir de Nueva York, y que ve en la tragedia de un joven atrapado en una cueva su oportunidad para volver a lo más alto, por lo que no dudará en retrasar el rescate lo máximo posible al hacerse con la exclusiva de la noticia, para así explotarlo al máximo. La película busca denunciar uno de los aspecto más hipócrita de la sociedad, la atracción que provocan las desgracias ajenas disfrazadas de falso interés y solidarización, y que alentados por la prensa siguen siendo uno gran lastre en nuestro días. Una cinta terriblemente actual que no ha envejecido un ápice salvo por la altura a la que lleva Douglas los pantalones.

09- Sir WILFRID ROBARTS - Charles Laughton en Witness for the Prosecution, 1957. Nominado al Oscar a Mejor Actor
Trabajó con algunos de los mejores actores y actrices de su tiempo. Siempre se quedó con las ganas de dirigir a su amigo Cary Grant. Pero de todos ellos, Wilder siempre afirmó que el mejor actor con el que tuvo la oportunidad de colaborar fue la gran leyenda británica, Charles Laughton.
Laughton es parte, no solo de la historia del cine, sino también del teatro. Un hombre con un registro tremendo que dio vida un gran número de grandes e inolvidables personajes. Curiosamente, solo estuvo nominado al Oscar en tres ocasiones, ganándola en su primera vez por interpretar a Enrique VIII. Partiendo de esta base, y analizando el colosal personaje de Sir Wildrid Robarts, vemos como Laughton hizo suyo uno de los protagonistas más trabajados de Wilder en el que combina un humor cínico y brillante, junto a una ternura casi infantil. 

10- LA CHICA - Marilyn Monroe en The Seven Year Itch, 1955. 
Mucho se hablar de Marilyn y su trabajo con Wilder en Con Faldas y a lo Loco. No dudo del talento de la actriz, y del gran resultado que dio en dicha película, a pesar de todos los problemas durante el rodaje. Pero es, nuevamente en mi opinión, en La tentación vive arriba, donde Wilder saca lo mejor de Monroe como pocos supieron hacer. El personaje de La Chica, una joven rubia, atractiva, con apariencia de ingenua, pero más lista de lo que parece bajo varias capas, no es ni más ni menos que la propia Marilyn, haciendo uso de todo su talento y encantos al servicio de la película. La película además nos regala una de las escenas más famosas de la historia del cine en la que el vestido de ella se levanta a causa del aire proveniente de una rejilla del metro y que ella, coquetamente, sujeta.

Esta es el listado que surge de mi más modesta opinión. Otros grandes personajes se han quedado en el tintero como Barton Keyes (Edward G. Robinson), Irma (Shirley MacLaine), Phoebe Frost (Jean Arthur), Richard Sherman (Tom Ewell), Christine (Marlene Dietrich), Sabrina (Audrey Hepburn), o Phillys MacNamara (Arlene Francis). ¿Qué opináis vosotros?

P.D.: Entiéndase que he seleccionado personajes de películas de Billy Wilder de hasta 1965.

@solocineclasico

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Películas - Años 30: La Gran Ilusión (1937)


LA GRANDE ILLUSION (9/10)

Ahí fuera los niños juegan a soldados. Aquí dentro los soldados jugamos como niños.

Bajo una misma temática un director puede contarnos una historia, mientras que otro otra completamente distinta. Mientras que en La Gran Evasión, John Sturgess se limita a mostrarnos la fuga de un grupo de oficiales aliados de un campo de prisioneros alemán a través de un túnel, y su infatigable lucha en busca de la liberta, Jean Renoir nos cuenta, con un argumento bastante similar, mucho más. No es mi intención infravalorar la labor de Sturgess, todo lo contrario, sino más bien mostrar la grandeza de la cinta de Renoir, el cual dirige una cinta catalogada como de fuga y que va mucho más allá. Bajo la latente amenaza de un nuevo conflicto bélico a escala mundial, el director francés narra la historia de un grupo de oficiales franceses durante la I Guerra Mundial que buscan evadirse a toda costa del campamento de prisioneros alemán en el que se encuentran recluidos. El objetivo de Renoir, más que hablar de la propia fuga, o consiguientes fugas, es la realidad del hombre allí atrapado, las consecuencias de la guerra, el humanismo o la falta del mismo, y otros aspectos sociales que busca criticar o ensalzar a partes iguales.
El teniente Maréchal (un trabajador de los suburbios parisinos) y el capitán de Boeldieu (aristócrata y oficial de carrera) son derribados mientras sobrevuelan una zona enemiga, y encarcelados juntos en un campo de prisioneros alemán. Aunque deciden colaborar junto al resto de los oficiales franceses de su cuarto en la fuga, la convivencia entre ambos se basa más en el respeto que en la amistad al ver que no tienen nada en común y que aunque compartan el mismo objetivo, no hay nada más que les una. A lo largo de la cinta Renoir busca mostrarnos la relación entre estos dos hombres en busca de retrata la realidad social del momento, la diferencia de clases, el auge de los trabajadores y los burgueses (retratados por Maréchal y el teniendo judío Rosenthal), y el declive de las vieja aristocracia europea.
Sobre esta última hay mucho más que analizar gracias a la figura tanto del capitán de Boeldieu y su carcelero alemán, el mayor von Rauffenstein, también aristócrata, militar de carrera, y el piloto que derribó a los dos protagonistas. De Boeldieu tiene mucho más en común con un hombre de su misma clase social, a pesar de ser enemigos, que con sus compañeros de diferente procedencia social. Estos lazos de amistad se plasman en el conocimiento de ambos a través de conocidos, también de alta clase y disposición social, el hablar varios idiomas, y una educación e ideales bastante similares. Esta unión entre ambos personajes, el capitán francés y el mayor alemán, se acrecienta al ser ambos testigos de como los de su propia clase comienzan a desaparecer para ser engullidos por las emergentes clases inferiores, dispuesto a tomar el mando social.
Pero esta no es la única inquietud que busca reflejar Renoir en su película. El antisemitismo es otro de los temas que trata, en busca de denunciar el odio proveniente de la Alemania nazi hacia los judíos. El director lucha contra el estereotipo clásico del judío avaro, mostrando al teniente Rosenthal, proveniente de una rica familia al que no le importa compartir todo que le envía su familia con sus compañeros.
Y finalmente, el título de la cinta, la gran ilusión, en referencia a una conversación entre dos de los protagonistas en el que uno afirma que esa guerra sería la última por su brutalidad y el sufrimiento mutuo de los hombres por ella independientemente de que fueran enemigos o no, a lo que el otro responde que aquello era una ilusión. La película es un claro alegato pacifista surgido durante los tensos años anteriores al estallido de la segunda guerra mundial, un intento casi desesperado y conscientemente ingenuo en busca de concienciar a los hombres del terrible mal que supone la guerra. Evidentemente, el intento fue vano, pero no por ello dejó de despertar todo tipo de reacciones. Fue declarada como película enemiga número uno por el ministerio de propaganda nazi de Goebbels y prohibida en todo el país, mientras que en Francia sería prohibida al iniciarse el conflicto por su mensaje pacifista para no desmotivar a las tropas. En otros países europeos se prohibiría por las mismas razones que los dos anteriores. Por otro lado, en EEUU contó con un gran éxito, al menos para la crítica especialidad, y la academia, nominándola al Oscar a Mejor Película, siendo la primera cinta de habla no inglesa en conseguir dicho honor.
La película cuenta con escenas que han pasado a la historia del cine, aunque seguramente una historia que no ha llegado con la suficiente fama que merecen, entre las que podemos destacar la del guarda alemán que se apiada de Maréchal; los buenos modales del mayor alemán cuando recibe a los dos franceses como invitados a su mesa tras derribarlos con su avión; cuando uno de los oficiales más jóvenes se disfraza de mujer y todos se le quedan mirando con añoranza; y la historia alrededor de la flor del mayor alemán. Todas con gran cantidad de simbolismos y mensajes.
Hemos de destacar a los cuatro actores principales de la cinta, a los que Renoir entrega todo el peso de la película: Jean Gabin, como protagonista principal, el cual era una de las grandes estrellas del cine francés del momento tras los éxitos derivados de Maria Chapdelaine, La Bandera, y Pépé le Moko, todas dirigidas por Julien Dudivier; Pierre Fresnay, como el capitán francés; Erich von Stroheim, afamado director, productor y actor del cine mudo de Hollywood, toda una leyenda. Conocido como un dictador durante los rodajes, la llegada del cine sonoro y sus problemas con las productoras le hizo decantarse por la actuación, donde daría vida principalmente a aristócratas europeos; y Pierre Fresnay, quien repetiría con Renoir en La regle du jèu, la otra (considerada) obra maestra del director, junto a Gaston Modot y Julien Carette. Sin olvidar a la actriz alemana Dita Parlo, protagonista de L´Atalante (Jean Vigo, 1934).
Toda una joya del cine bélico, que no muestra ni una sola escena de lucha, pero que aún así rebosa del mismo horror. Una cinta con un mensaje, como su reparto e historia, universal. De obligado visionado.

Podéis ver la película online aquí:


@solocineclasico

lunes, 3 de noviembre de 2014

Películas - Años 40: El Tercer Hombre (1949)


THE THRID MEN (10/10)

La música de una película es tan sumamente útil. Hay gente que no lo creé, pero en mi opinión, una buena banda sonora puede llegar a mejorar una película, mas no al revés. Curiosamente, en el cine clásico tenemos buenos ejemplos de grandes bandas sonoras aunque no tantos como podríamos desear. En mi opinión nuevamente, las bandas sonoras han alcanzado su esplendor a posteriori, pero eso no quiere decir que antes no hayamos contado con magníficos trabajos. Si bien en la mayoría de los casos son en cintas épicas de gran factura, musicales, y algún que otro thriller de Hitchcock, no podemos recordar un cuantioso número de melodías que caractericen o se identifiquen tanto con una cinta. Hay excepciones, afortunadamente. Y una de ellas, posiblemente de las mejores, sea esta.

El responsable del mismo fue un autor viene llamado Anton Karas. Gracias a su talento para la música, su familia decidió pagarle clases en dicha materia, pero debido a su difícil situación económica, solo pudieron permitirse las clases para aprender a tocar la cítara que Anton había encontrado tiempo atrás en la casa de su abuela. A los 22 años contrajo matrimonio y durante la segunda guerra mundial estuvo destinado en el frente ruso en un escuadrón antiaéreo. Al volver a casa tras el conflicto a su Viena natal dividida en cuatro zonas por los aliados, Anton empezó a ganarse la vida tocando la cítara en bares y tabernas. Así hasta un día en 1948 cuando un inglés se le acercó para hablarle de su música y proponerle la creación de la partitura de la banda sonora de una película que pensaba dirigir en breve en Viena. La película se titula El Tercer Hombre, y el nombre de aquel inglés era Carol Reed.
Reed era considerado a finales de los años 30 y especialmente a principio de los 40 como uno de los directores británicos más prometedores junto a Alfred Hitchcock. Esto se debía principalmente a que ambos rompieron con el modelo de cine británico, en el caso de Reed, con títulos como Midshipman Easy, Laburnum Grove, Bank Holiday, The Starts Look Down, o Night Train to Munich. Todas estas cintas son aclamadas por público y crítica, en concreto por el afamado autor Graham Greene
Tras la guerra, Reed rodará probablemente las que son sus tres mejores películas: Odd Man Out (referencia al grupo irlandés del I.R.A.),  The Fallen Idol (primera colaboración entre Reed y Greene, y primera cinta de la London Film, productora de Reed y Alexander Korda), y finalmente la que es considerada por la mayoría de los entendidos como la mejor aportación británica a la historia del cine, The Thrid Men.
Por aquel entonces, y tras su experiencia en la guerra, tanto Reed como Greene estaban interesados en contar una película que se desarrollase en la Viena de posguerra, dividida en las cuatro zonas que ocupaban los aliados (EEUU, Reino Unido, Francia y la URSS). Para ello Greene se encargó de la escritura aunque decidió primero escribir una novela sobre la que guionizar la historia, ya que se veía incapaz de desarrolla un guión directamente. En dicha historia seguimos a Holly Martins, un escritor estadounidense de novelas baratas que acude a Viena tras la llamada de su mejor amigo, Harry Lime, a quien no ha visto en años. Al llegar descubre que Lime ha muerto atropellado en circunstancias sospechosas, lo que impulsará a Martins a investigar su muerte y a unir las piezas del terrible secreto que varias personas relacionadas con Lime tratan de ocultar a toda costa.
A la producción de la misma se unión el mítico productor estadounidense David O. Selznick confiado del éxito de la misma, de la fama de los nombres de Reed y Greene, y especialmente de los protagonistas: Joseph Cotten en el papel de Holly Martins, y Orson Welles como el misterioso Harry Lime, el cual aparece en escena apenas 10 minutos. 
También es de justicia mencionar al resto de miembros principales del reparto como Alida Valli, que venía de protagonizar The Paradine Case (Alfred Hitchcock, 1947); Trevor Howard, uno de los mejores, y más infravalorados, actores británicos de la historia que en 1945 nos regaló una de las más hermosas películas románticas de todos los tiempos, Brief Encounter, de David Lean; sin olvidar a Bernard Lee, Ernst Deutsch, Siegfried Breuer y Erich Ponto, los cuales realizan sus papeles más conocidos en esta cinta.
Especialmente destacable es el caso de Orson Welles, quien en aquel momento buscaba financiación para sus proyectos y aceptaba todos las películas que caían en sus manos, ya fuera para dirigir como para actuar tras los fracasos en EEUU de The Lady from Shanghai y Macbeth. El caso es que debido al innegable talento de Welles, y su figura como leyenda de la historia del cine ganada tan a pulso, se ha comentado en infinidad de ocasiones, y hasta se ha llegado a creer, que el mérito de esta película fue de Welles asesorando a Carol Reed y ayudándole a mejorar la película. Nada más cierto de la realidad, y si he empezado esta crítica hablando de Reed ha sido para destacar la labor y el talento de este director británico ciertamente olvidado, cuya filmografía habla por si misma como una de las más envidiables de la historia del cine de las islas. Si algo aportó Welles a esta cinta fue la archi-conocida frase sobre el reloj de cuco, algo que tanto Reed como Greene agradecieron al estadounidense y que ha pasado a la historia del cine. Aunque también Welles tuvo mucho que agradecerles, ya que con apenas 10 minutos de trabajo, Welles cuenta con las tres mejores escenas de la película: la aparición de Harry Lime (considerada como la mejor presentación de un personaje en la historia del cine), la parte de la noria, y el final en el alcantarillado.
No podemos focalizar la grandeza de esta película en una sola persona. Ni en Reed, ni en Welles. Sino más bien a todos aquellos que colaboraron en la misma. Desde el director hasta el guionista, los productores, el reparto, los técnicos, la población de Viena, y un estado de gracia que contagió a todo el equipo de la película tanto en Austria como Reino Unido, y que permitió presentar al mundo una de las mejores películas de la historia. Porque la historia que nos regaló Reed, y que curiosamente ganó más en su adaptación a guión, es un clásico del cine negro gracias a la misteriosa figura del tercer hombre y el omnipresente Harry Lime que en un principio recuerda a la inolvidable Rebecca de la novela homónima adaptada por Hitchcock. 
(Joseph Cotten y Carol Reed)
Porque la dirección de Reed, que ya venía apuntando maneras en la década de los 40 como una de las más innovadoras, llegó a su apogeo con esta joya del cine negro, ayudado por una magnífica fotografía en blanco y negro de Robert Krasker, tanto en interiores como en exteriores (las calles de la derruida y dramática Viena) junto a la escena final en el alcantarillado. Joseph Cotten, quien nunca me ha parecido mal actor, pero tampoco de los mejores, si tuvo la suerte o el talento para participar en algunas de las películas más interesantes de los años 40, y seguramente es en esta donde realiza su mejor trabajo interpretativo. Y la banda sonora... tras finalizar el rodaje, Reed instaló a Anton Karas en una habitación del Hotel Astoria de Viena para que compusiera la banda sonora. Una vez hecho, Reed se llevó el material a Londres para realizar la mezcla, aunque esto le resultó una tarea imposible por lo que se llevó a Karas a Londres para que le ayudase. Karas se vio obligado a componen la banda sonora de nuevo, trabajando durante 3 meses, más de 14 horas diarias hasta que finalmente lo logró. Aunque el parecer el destino se la tenía jugada a esta cinta, ya que un terrible incendio en los estudios destruyeron la mitad del trabajo de Karas que se vio obligado a repetirlo nuevamente. A la tercera fue la vencida, por lo que el compositor austriaco decidió encender una vela en la Abadia de Westminster como agradecimiento por poder volver a casa. Aunque no fue calma lo que disfrutó precisamente al volver, ya que poco después se estrenó la película recibiendo críticas muy positivas, en especial por la banda sonora que se convirtió en todo un éxito de ventas, impulsando el nombre de Anton Karas a la fama.
Si como decía al comienzo de la crítica, una película no hace mejor a una banda sonora, pero una banda sonora si puede con esta labor. Parece difícil creer que algo pudiese mejorar al Tercer Hombre, pero si nos fijamos, y atendemos al magnífico trabajo de Karas, veremos como una vez más, la música permitió que una gran película destinada a ser una de las mejores películas de cine negro jamás rodadas, se convirtiera en una de las cinco mejores, siendo catalogada como obra maestra.

Podéis ver la película online aquí:

Y para los que tengáis pensado ir a Viena en el futuro y hayáis disfrutado esta película tanto como yo, os recomiendo encarecidamente acudir un sábado de 14 a 18 horas a Pressgasse 25, dirección del Museo del Tercer Hombre. Este proyecto surgió hace años cuando Gerhard Strassgschwandtner decidió sacrificar todos los sábados por la tarde del resto de su vida para llevar a cabo una locura de proyecto, abrir las puertas a un pequeño museo de su película favorita, Der dritte Mann, tanto como de la Viena de posguerra. Poco a poco, con la ayuda de Karin Höfler, el museo ha ido creciendo con el paso de los años adquiriendo material de la película como posters; carteles publicitarios; reseñas de revistas; fotografías; artículos de la cinta; copias tanto de la película en diferentes formatos e idiomas, como de la novela; una sección dedicada a Anton Karas y todas las versiones posteriores del famoso tema de Harry Lime; una sala con todo el material sobre la película en Japón; la copia del guión de Trevor Howard... 13 salas decoradas con auténticos tesoros para los más nostálgicos y adeptos a esta cinta, en una lugar de obligada peregrinación para todos los cinéfilos.
@solocineclasico 

miércoles, 29 de octubre de 2014

Películas - Años 30: Sucedió una noche (1934)


IT HAPPENED ONE NIGHT (8/10)

Todo empezó como una serie de catastróficas desdichas que parecían no encajar: un director desilusionado con su propia idea, dos actores protagonistas que llegaron de rebote y una fecha límite de rodaje. Detallemos un poco más: todo empezó con una noticia en un periódico, una noticia que llamó la atención del director Frank Capra, que decidió crear un guion a partir de un diminuto fragmento que leyó de pasada. El desencanto fue inmediato, la historia no parecía nada creíble. Sin embargo, la suerte, el destino u otra fuerza mayor desconocida hizo seguir al director estadounidense con su proyecto adelante, a la zaga de unos protagonistas que dieran vida a esa especie de película basada en hechos reales. Así llegaron Clark Gable, castigado por su productora y Claudette Colbert, con un ego suficiente como para pedir condiciones. Y fue entonces, cuando la magia del cine hizo el resto. Sin embargo, la cosa acabó mejor de lo que empezó, nada más que con la gloria de ser la primera película en la historia en conseguir los cinco Premios Oscar en las categorías principales, así como un gran reconocimiento del público y de la crítica que la han ensalzado hasta el día de hoy como uno de los grandes clásicos de la historia del cine. Bien podríamos llamar a este suceso “paradoja cinematográfica”. Hablamos de Sucedió una noche.
La historia es sencilla: niña rica con la vida solucionada enamorada huye de papá para reunirse con su amante, en el camino conoce a chico-periodista-trepa hecho a sí mismo y que, abusando de la picaresca, pretende ayudarla con el fin de conseguir la exclusiva de su historia para relanzar su carrera. Añadiendo un muro de Jericó, un torso desnudo que hizo caer las ventas de las camisetas interiores masculinas y una pierna, tenemos la screwball comedy más que servida. Lo que había empezado como un proyecto maldecido empezó a tomar forma gracias a la química de la pareja protagonista, los gags que funcionaban y las sutilezas escondidas –aunque no demasiado- entre sus escenas. Diálogos ágiles, agudos y punzantes, que tomaban mayor agriedad en boca de Gable pusieron la guinda para rematar esta obra maldita y, como resultado, tenemos una comedia ligera, sin demasiadas florituras, pero eficaz en su esencia.

¿Se debe el éxito de este film de Frank Capra a su complicada trama y a la profundidad de sus personajes? “Nada más lejos”, podemos pensar en un principio, ya que si por algo puede destacar esta cinta es por su sencillez, pero ¡ojo! Eso no la resta de matices. Se perfilan unos personajes tipo que pretenden ser un reflejo de la sociedad estadounidense de la época: el perfil una mujer luchadora, que pretende romper con las imposiciones de su padres puede recordarnos a esas feministas que buscaban derrocar el sistema patriarcal y empezar a decidir por sí misma. Mientras que el padre del protagonista representa al hombre clásico, anticuado; el personaje de Gable representa al nuevo hombre, más avanzado en ideales y costumbres, capaz de ponerse a la altura de una dama sin tratarla como un ente diferente. Si sabemos buscar entre las pistas, encontraremos algo más que una historia de amor.
Sucedió una noche, puso la primera piedra en el camino de muchas comedias románticas que, hasta la actualidad, han imitado el estilo de Capra con mayor o menor acierto, ya que es difícil copiar la frescura y el dinamismo que desprende este film por sí mismo, apoyado en su ácido guión y en la sutileza y picardía de sus escenas. Solo los genios del cine saben hacer que una historia, a primera vista, simple tome forma y funcione. Capra fue uno de ellos.


@peripecias58
@solocineclasico

miércoles, 8 de octubre de 2014

Historia del Cine: Neorrealismo Italiano

"El neorrealismo no es nada, tan sólo una idea, un punto de vista, una actitud moral."
Cesare Zavattini

Si algún género cinematográfico fue cercano a la realidad social de su momento, este fue sin duda alguna el Neorrealismo Italiano, tanto por las circunstancias en las que surgió, como lo que mostraban en la pantalla. Sus características principales no son más que un espejo que reflejaba la situación que vivían tantos los personajes de sus historias, como la de los mismos que las filmaban. Entenderéis esto un poco mejor más adelante con varios ejemplos.
Pero, ¿qué es y cómo surge esta escuela/movimiento? Para empezar, podemos considerar cine neorrealista italiano a todas aquellas películas en el que la cotidianidad de las personas y sus propios problemas son el eje central de la historia tras el fin de la segunda guerra mundial y el nacimiento de la nueva Italia.
Italia vivía en un régimen dictatorial desde los años 20 por lo que el cine sufría de una gran censura. Pocos eran los autores que se atrevían a contradecir al sistema. El tipo de cine que predominó durante aquellos años siempre tuvo un carácter más ligado al propio espíritu italiano que trataba de inculcar Benito Mussolini, orgullo nacional, costumbrismo, musical, histórico... muy en la línea del cine generalmente aprobado por cualquier régimen totalitarista. Esto hace surgir una generación de directores que buscan realizar otro tipo de cine pero se ven incapaces por las trabas gubernamentales. Han de amoldarse a las exigencias de su tiempo, y esperar su oportunidad.
La guerra transforma las vidas de los italianos, obligando a que muchos de ellos pierdan sus trabajos, sus casas, sus propias vidas. La realidad social es terrible, y alguien tiene que registrarlo. Es aquí donde surge Roberto Rossellini y su Roma, Ciudad Abierta. En esta película, el director nos cuenta la historia de varios personajes durante la ocupación nazi de Roma: un miembro de la resistencia, su prometida la cual tiene un hijo, un sacerdote que ayuda a la resistencia. Todas eran historias verídicas que el propio Rossellini recopiló durante la "ocupación" nazi de la capital. El director adopta una responsabilidad social al narrar esta historia, siendo además los métodos de rodaje los que impulsaran unas normas no escritas para el resto del movimiento. Para empezar, ha de rodarse en la calle, ya que los estudios de cine estaban cerrados o destruidos, como es el caso de los famosos estudios Cinecittà (usado por los nazis como campos de concentración civiles, y posteriormente bombardeado por los aliados); y además las producciones apenas contaban con presupuesto, por lo que el rodaje suele ser bastante acelerado, contratando además en ocasiones a numerosos actores no profesionales. El rodaje en la calle donde transcurre las verdaderas historias impregnan las películas de una realidad total.
La película, a pesar de la censura en algunos países, se convirtió en un clásico desde su estreno, logrando la Palma de Oro en Cannes y una nominación al Mejor Guión en los Oscar.

Fragmento de Roma, Ciudad Abierta

Rossellini impulsó indirectamente el nacimiento del neorrealismo italiano asentando unas bases incondicionales en su gran película: conciencia social del cine; bajo presupuesto; método acelerado de rodaje; actores no profesionales en su mayoría; exteriores e interiores reales... Aunque ya existían precedentes del neorrealismo. En los años 30 surge un cine que busca retratar la vida rural y de los diferentes pueblos italianos a través de dramas o comedias, financiados por el régimen de Mussolini. Tras el estallido de la guerra surgen las primeras películas de tinte patriótico, en el que en ocasiones se retrata con crudeza la vida del soldado italiano. Pero es en 1943 cuando Luchino Visconti estrena Obsesión, una adaptación de El cartero siempre llama dos veces, la cual asienta el más claro antecedente de cine neorrealista. Algunos expertos afirman que se trata de la primera película neorrealista de la historia. Yo prefiero pensar que es la transición del cine italiano controlado por la censura, al cine libre y social de posguerra.
Visconti vivió unos cuantos años en Francia trabajando con Jean Renoir y empapándose del cine realista francés. Esta experiencia sirvió en parte de inspiración para el rodaje de Obsesión. En ella nos cuenta la asfixiante existencia de una joven casada con un hombre terrible con el trabaja en un hotel restaurante. Bajo este clima de angustia aparece un atractivo vagabundo que se convertirá en el amante de la chica, y con el que planeará el asesinato del marido.
La crudeza del argumento, junto a la estética opresora del film causó un gran impacto en la sociedad italiana aunque también sirvió de inspiración al resto de cineastas no afines al régimen.
Tras el estreno de Roma, Ciudad Abierta, llegaron otras películas en la que se reconocían las características principales ya trabajadas en esta y Obsesión.

1946
Rossellini vuelve a estrenar otra historia de argumento similar a su anterior cinta, Paisà (Camarada), en la que narra en diferentes episodios el avance de las tropas aliadas por Italia; Vittorio De Sica estrena El Limpiabotas, protagonizada por dos niños que sueñan con comprar un caballo, y que tendrán que traficar en el mercado negro de la Roma de posguerra sin ser descubiertos. La cinta obtuvo una nominación al Oscar al Mejor Guión Original. Y Alberto Lattuada presenta El Bandido, protagonizada por la estrella del momento, y de Roma, Ciudad Abierta, Anna Magnani, en la que un hombre vuelve a casa después de la guerra y se encuentra con su casa destruida, su madre muerta, y su novia desaparecida, a su vez será introducido en el mundo de la delincuencia por una fascinante mujer.
1947
Podemos destacar Caza trágica de Giuseppe De Santis, en la que el cine plantea por primera vez la necesidad de buscar un equilibrio que de paso a una nueva Italia basada en la convivencia social. Considerada la mejor película italiana de aquel año.

Fragmento de Alemania, Año Cero

1948 
Este año dio tres cintas capitales del cine neorrealista italiano. Supuso el regreso de Luchino Visconti tras su ópera prima, Obsesión. El final de la trilogía de posguerra de Rossellini. Y el estreno de la, en mi opinión, mejor película neorrealista y del cine italiano en general de la historia.
Visconti estrena La Tierra Tiembla, drama sobre la lucha de un pescador para independizarse de los mayoristas de la pesca. Supone la primera de una trilogía de películas sobre Sicilia.
Rossellini por su parte decide terminar la suya donde empezó todo, en Berlín. Se traslada allí para rodar en las mismas condiciones que Roma, Ciudad Abierta, una drama sobre la vida de los civiles en el Berlín de posguerra. Se trata de Alemania, Año Cero.
Y finalmente, Vittorio De Sica nos trae una de las películas más importantes y aclamadas de la historia, y en mi opinión, una de las más fieles representantes del neorrealismo, Ladrón de Bicicletas. En ella un padre de familia consigue un trabajo por primera vez en año en el que necesita de una bicicleta, pero en su primer día se la roban, por lo que este deberá comenzar una angustiosa búsqueda por toda Roma de la bicicleta para no perder el trabajo. Consiguió el Globo de Oro y el BAFTA a Mejor Película Extranjera, además de una nominación al Mejor Guión en los Oscar.

Fragmento de Ladrón de Bicicletas

1949
Rossellini vuelve para estrenar Stromboli, estupenda cinta neorrealista más conocida por ser el origen de uno de los mayores escándalos de la historia del cine debido a la relación que mantuvieron el director y la actriz Ingrid Bergman, que por la propia cinta
De ese año también podemos destacar la obra maestra de Giuseppe de Santis, Arroz Amargo, la cual retrata la vida de los trabajadores de los arrozales del norte de Italia. Obtuvo una nominación al Oscar por su Argumento.

Con la llegada de la década de los cincuenta, el cine italiano vive una transformación. El país disfruta de cierta estabilidad política y económica. La industria del cine ha resurgido gracia a las producciones de Hollywood, el aumento del presupuesto de las producciones, y la reconstrucción de estudios de cine como Cinnecittà. El cine neorrealista comienza a evolucionar al igual que la propia sociedad italiana aunque aún tiene mucho que mostrar y denunciar.

1951
No es hasta un año después donde el neorrealismo disfruta de titulos nuevamente aclamados por la crítica a diferencia del año anterior. Destacan los nuevos trabajos de Visconti y De Sica.
En el caso de Visconti, presenta Bellísima, con Anna Magnani dando una vida a una madre dispuesta a todo para que su hija se convierta en una estrella de cine y pueda tener un mejor futuro. Por otro lado, De Sica sigue fiel a sus historia con Milagro en Milán, aunque escribe un capítulo aparte en la historia del neorrealismo italiano, ya que nos encontramos con una excepción que podríamos libremente definir como Cuento Neorrealista. De Sica sigue a un joven huérfano llamado Toto que vive en los suburbios de Milán donde descubren petróleo, por lo que un temible empresario tratará de echar a todas estas personas de su hogar. El director se aleja del habitual mensaje realista/pesimista del neorrealismo dotando su cinta de una mayor y entrañable fantasía como si de un cuento se tratase. Consigue la Palma de Oro del festival de Cannes. Es con Milagro en Milán con la que el neorrealismo comienza a evolucionar con contadas excepciones.

Fragmento de Bellísima

1952
De este año nos quedamos con dos películas. La primera sería Dos centavos de esperanza, obra maestra de Renato Castellani en la que nos presenta la historia de Antonio, un joven que desea casarse con su novia pero que a su vez ha de mantener a toda su familia, por lo que buscará todo tipo de empleos. La cinta obtuvo la Palma de Oro de Cannes.
Y también la última cinta neorrealista de De Sica, y para muchos, película final de dicho género, Umberto D. Más que neorrealista (que lo es) se trata de drama sobre la vejez que sigue a un anciano que trata de sobrevivir de su escasa pensión acompañado de su extrañable perro Flike. Umberto D es una de las grandes obras maestras del cine italiano y una de las más dramáticas jamás filmadas. No tuvo un buen recibimiento en Italia, donde un cine más optimista y menos dramático llamaba con fuerza.
1953 y 1954
Aunque podriamos considerar el fracaso de Umberto D. como el final del neorrealismo italiano, hubo excepciones durante los siguientes años entre las que podemos destacar dos películas del mismo director. Un director que marcó una época y cuyos inicios bien pudieron estar influidos por el neorrealismo. Se trata ni más ni menos que de Federico Fellini.
Fellini ya había colaborado como guionista en películas neorrealista, destacando su colaboración con Rossellini en Roma, Ciudad Abierta. En 1951 debuta en la dirección con El jeque blanco, una comedia que fracasó en su momento pero que con el tiempo se ha reivindicado como una gran cinta, en la que Rossellini colabora por primera vez con el músico italiano Nino Rota.
Dos años después vuelve a presentar una nueva cinta, Los inútiles, en la que se puede apreciar la influencia neorrealista. Esta historia, que puede recordar en ocasiones a la obra maestra de Juan Antonio Bardem, Calle Mayor, narra la vida en la ciudad costera de Rímini y en concreto la de un grupo de jóvenes que se dedican a hacer el vago durante todo el día. La película obtendría el León de Plata en el Festival de Venecia.
Un año después, Fellini estrena una de sus obras maestras, y la película por la que tanto él como su esposa, la gran actriz italiana Giulietta Masina se darían a conocer por todo el mundo, La Strada. Cinta que homenajea tanto al neorrealismo como al mundo del circo y del espectáculo que tanto influyó en el director. En la película seguimos a Gelsomina, una joven un poco simple que es vendida por su madre a Zampanò, un bruto artista ambulante que maltrata y humilla a la chica constantemente. A pesar de ello, Gelsomina se siente fascinada por el estilo de vida ambulante que lleva Zampanò y los demás artistas que conocerá por el camino. Destacan en el reparto la presencia del mexicano Anthony Quinn y el estadounidense Richard Basehart.

Fragmento de La Strada

Fue sin duda alguna con La Strada con la que el cine neorrealista italiano dio por concluida su andadura en la historia del cine. Como decía antes, un nuevo tipo de cine se asentaba en Italia, por lo que el neorrealismo ya no era necesario, aunque su importancia fue vital para la propia historia del cine. Años después han sido muchos los cineastas que se vieron influidos por este género. Las grandes obras maestras del cine clásico español han bebido del neorrealismo, como podemos ver en la anteriormente mencionada Calle Mayor, u otros títulos como Surcos (J.A. Nieves Condes, 1951); Los jueves, milagro (Luis García Berlanga, 1957); El Pisito (Isidoro M. Ferry y Marco Ferreri, 1959); Plácido (Luis García Berlanga, 1961); o El Mundo Sigue (Fernando Fernán Gómez, 1963). Además, años después el cineasta ha hecho uso de las armas del neorrealismo para películas de tono independiente que han buscado plasmar una realidad social cualquiera. Es por ello la importancia de este género, la influencia posterior que han tenido, y la importancia de su compromiso social, buscando en el arte un arma de lucha contras las injusticias del momento.

@solocineclasico

martes, 7 de octubre de 2014

Películas - Años 60: Barbarroja (1965)


AKAHIGE (10/10)

¿Cuándo han hecho los políticos algo por los pobres? Nunca.

Me temo que en cada una de las críticas que haga a una película de Akira Kurosawa encontraréis siempre el mismo paralelismo que tanto me gusta resaltar, y este no es ni más ni menos que la comparativa entre el director nipón y John Ford. Si pensamos en un western se nos viene a la cabeza Ford acompañado de John Wayne. Si pensamos en una película de samuráis, pensamos en Kurosawa junto a Toshiro Mifune. Sin embargo, ambos triunfaron en diferentes géneros, a pesar de que la consabida fama les llegó por otros títulos. Ambos buscaban transmitir la mayor parte del tiempo un mensaje, principalmente social, y daba igual el género que fuera, siempre lo lograban. En el caso de Kurosawa, que es el que nos interesa hoy, su crítica social no conocía límites. La sociedad japonesa sufría muchos problemas por educación, injusticia, corrupción, y el los trata en la mayoría de sus películas. La cobardía y victimismo de los campesinos en Los Siete Samuráis, o la corrupción de las diferentes administraciones en Vivir. En Barbarroja busca hacer una crítica social global. La búsqueda de la humildad, la compasión, el humanismo para hacer de este un mundo mejor.
La historia transcurre durante el siglo XIX, en uno de los barrios más pobres de Tokio, donde llega Naboru Yasumoto, un joven recién nombrado médico en la escuela holandesa de Nagasaki, que aspira a convertirse en médico personal del Shogun a través de las influencias de un conocido. Acude a presentarse a la clínica del conocido doctor Niide, apodado Barbarroja por su barba pelirroja, a petición de su padre, aunque para su sorpresa, se verá obligado a permanecer en la clínica para trabajar con el Niide. En un principio se niega a trabajar en un clínica de barrio tan humilde. El ha estudiado duro durante tres años en Nagasaki para convertirse en el médico del Shogun, lo cual le reportaría fortuna y respeto. No desea emplearse en un oficio tan "bajo" como el del doctor Niide, el cual atiende incluso a los pobres por las tardes. Y menos aún cuando este le pide los apuntes y de sus estudios en busca de nuevo remedios o formulas de curación. 
Pero poco a poco se ve sumergido en ese inframundo del que siempre ha vivido al margen por la posición de su familia. Comienza a conocer el auténtico sufrimiento de las personas, y descubre que el dolor no solo tiene origen físico. Siendo tres casos los que más influyan en él, el de un hombre que va a morir sólo sin despedirse de su familia; el de otro que siempre vivió para ayudar y trabajar por sus semejantes y que oculta un terrible secreto; y el de una joven de 12 años maltratada por su madrastra en un burdel. 
A su vez, comienza a ver en Niide una figura a la que imitar y venerar por el sacrificio que realiza día a día para tratar de ayudar al máximo a todos sus pacientes.
Kurosawa se basó en la colección de relatos cortos de Shugoro Yamamoto, Akahige shiryotan para desarrollar el tema central de la obra. También se inspiró en la novela de Dostoevsky, Humillados y ofendidos, para la historia de la joven de 12 años. Su principal intención con esta cinta fue denunciar la clara injustica social de los más pobres, además de homenajear a los pocos héroes que como el personaje de Barbarroja, lo dieron todo para luchar contra esta lacra. La incursión de un personaje prepotente y egoísta como el de Yasumoto permite una mejor introducción al mundo en el que habita Niide para que nosotros mismos nos cuestionemos acerca de esta realidad. Humanismo, existencialismo, son las principales corrientes filosóficas que interesan a Kurosawa y que hacen aparición en esta imprescindible obra de obligado visionado en todas las facultades de medicina del mundo.
Para el papel protagonista no podía haber ningún otra persona en mente para Kurosawa que no fuera su conocido actor fetiche Toshiro Mifune. Este firma uno de los mejores trabajos de su carrera, y curiosamente, también el último junto al director de El Infierno del Odio, tras 16 películas juntos. Existen dos explicaciones. Una fue la de Mifune, el cual tuvo que soportar el estrés del rodaje durante dos años en los que no pudo afeitarse la barba y lo que le impidió participar en otras películas. Por otro lado existe la versión de Kurosawa, quien no acabó contento con el trabajo del actor y que jamás volvería a trabajar con él. Mifune ganaría poco después el premio a mejor actor en el festival de Venecia.
Otras dos curiosidades son que esta es la última película en blanco y negro de Kurosawa, además de ser la única de sus cintas en las que aparece un desnudo femenino.

Os dejo una de las mejores escenas de la película. Posiblemente la que mejor explica el carácter de su protagonista:

@solocineclasico

lunes, 6 de octubre de 2014

Películas - Años 40: Ser o no ser (1942)


TO BE OR NOT TO BE (10/10)

-¡Heil, Hitler!
-¡Heil, yo mismo!

Nos situamos en plena segunda guerra mundial. Estados Unidos aún no ha entrado directamente en el conflicto. Proporciona material de guerra a los aliados y tropas voluntarias (principalmente pilotos) para enfrentarse en Europa a las fuerzas del Eje. Aunque Hollywood ya participa en lo que sería la guerra mediática. Un buen número de películas se estrenan para denunciar el fascismo en Europa. El caso más conocido hasta la fecha había sido Chaplin con su genial El Gran Dictador
A finales de 1941 EEUU entra de lleno en el conflicto bélico declarando la guerra a Japón tras el ataque de Pearl Harbor. Poco después declara la guerra a Alemania. Es 1942 cuando nos llegan tres obras maestras que trataran el tema de la guerra desde distintos puntos de vistas: Casablanca (Michael Curtiz, 1942); Mrs. Miniver (William Wyler, 1942), y To be or not to be.
Tras las cámaras de esta última situamos a uno de los grandes genios del séptimo arte, Ernst Lubitsch, el autor alemán más prolífico e importante del siglo junto (puede que hasta un paso más) a Fritz Lang. Este ha sido uno de los pocos, además de Chaplin, que se ha atrevido a denunciar diferentes regímenes políticos a través del humor. El ejemplo más claro lo encontramos en la genial Ninotchka, la cual co-escribió Billy Wilder, donde Lubitsch denuncia el régimen soviético a través del humor y haciendo uso de una inolvidable historia de amor. 
Para Ser o no ser, Lubitsch hace uso de las mismas armas situando la acción en pleno conflicto bélico. Para ser más concretos, en la Polonia invadida por las tropas nazis, y en un grupo teatral. Este grupo se dedicaba a interpretar obras en las que ridiculizaban a los nazis, pero tras la invasión han de volver al teatro clásico representando obras como Hamlet. La pareja protagonista, Josep y Maria Tula, son considerados los más grandes actores polacos, de ahí su fama y adoración por parte del público. No es de extrañar que ella tenga un gran número de admiradores. Uno de ellos, un piloto polaco acostumbra encontrarse con ella mientras su marido empieza a recitar el famoso soliloquio del tercer acto de Hamlet (Ser o no ser...). Esto despertará las sospechas del marido hasta que el piloto tenga que abandonar Polonia para unirse a la resistencia en Reino Unido. Pero pronto descubren que los nazis tienen en su poder información que resultará fatal para la resistencia y para el pueblo polaco, por lo que el grupo teatral hará uso de sus armas interpretativas para evitar que esto suceda.

Pero mientras que Wyler hace un llamamiento a necesidad de entrar en el conflicto mostrando la terrible situación de la misma, y Chaplin critica el nazismo desde su vertiente más humana y moral; Lubitsch va más allá. Un tema tan delicado como este no le va a impedir hacer uso de su famoso Toque Lubitsch. Este consistía en algo fácil de explicar pero casi imposible de imitar: tratar de mostrar más de lo que se cuenta. Que lo que el director trata de contar vaya más allá de los diálogos de sus personajes. Todo. El escenario, la puesta en escena, la forma de dialogar (o no). Todo lo que el espectador contempla en la pantalla tiene varias lecturas. No es ni más ni menos que la diferencia entre un cineasta, y un artista.
Y aunque podríamos analizar cada escena repetidas veces para descubrir las intenciones de Lubitsch, la grandeza del director se destapa en el propio argumento y su grupo de actores. Estos interpretan un papel, los nazis otro. En el mundo del teatro, como en el del cine, todo es falso, es pura fantasía. La comparación de Lubitsch es sobresaliente. "Hizo con Shakespeare lo que los nazis están haciendo con Polonia." Algo tan terrible como los nacionalsocialistas no puede ser real. Sólo interpretan un papel que por desgracia creen en demasía. Y es ahí donde en ocasiones, la fantasía llega a ser mejor que la realidad. Su pureza puede contra la crudeza de nuestro mundo.
Ya la escena inicial es toda una declaración de intenciones. Nos encontramos en una calle de Varsovia en la que todo el mundo observa estupefacta a una persona caminando por esta. Adolf Hitler. La voz en off nos dice: "Lubinski, Kubinski, Lominski, Rozanski y Poznanski, estamos en Varsovia, la capital de Polonia. Es agosto de 1939, Europa aún está en paz. De momento la vida en Varsovia transcurre tan normal como siempre. Pero de repente parece haber ocurrido algo. ¿Están viendo un fantasma estos polacos? ¿Por qué se ha detenido ese automóvil? Todos miran atónitos en la misma dirección. La gente parece asustada, aterrorizada. ¿Puede ser cierto? El hombre del bigotito es, es Adolf Hitler. ¿Adolf Hitler en Varsovia, cuando los dos países aún están en paz, y totalmente solo? Parece extrañamente despreocupado por la excitación que ha provocado. ¿Está interesado por los manjares del señor Maslowski? Eso es imposible. Él es vegetariano, y sin embargo no siempre se atiene a su dieta. A veces se traga países enteros. ¿Acaso quiere zamparse a Polonia también? En cualquier caso, ¿cómo ha llegado hasta aquí? ¿Qué ha ocurrido? Todo empezó en el cuartel general de la Gestapo, en Berlín." Esto no llevará a un genial flashback que explicará este comienzo tan peculiar y divertido. Toque Lubitsch.


Y no solo todo esto. La película también hace uso de recursos ya habituales en otras cintas del director alemán como la ironía, el ingenio, el sarcasmo, los dobles contextos, la sátira, malentendidos, suplantaciones de identidad. Todo ello ata una genial historia filmada con gran pulso en el que un numeroso reparto trabaja a toda marcha para dotar de gran ritmo la acción de la que somos testigos.
Desde el primer momento, Lubitsch pensó en Jack Benny para el papel principal de Joseph Tura. De hecho, escribió el guión imaginando el personaje con la cara de este. Sin embargo, para el papel femenino el estudio propuso a Miriam Hopkins, cuya carrera pendía de un hilo en aquel momento. Mas parecer ser que la actriz no encajó con el papel, por lo que acabaron optando por la esposa de Clark Gable, la celebre Carole Lombard, quien moriría unos pocos meses antes del estreno de la película en una accidente de avión mientras recorría el país para vender bonos de guerra. Para ambos fue la película más importante de sus carreras.
La película no contó con una buena acogida. Por un lado el público no estaba de ánimos para ver una comedia sobre la guerra. El ataque a Pearl Harbor aún era reciente, por lo que buscaban un cine más patriótico y alentador. Mientras que la crítica, en parte, no vio con buenos ojos la "ridiculización" por parte de Lubitsch de la situación en Polonia. Años después, crítica y público verían con otros ojos esta genial obra adelantada a su tiempo y supieron degustarla como se merecía.

@solocineclasico

miércoles, 1 de octubre de 2014

Los 10 Mejores Compositores del Cine Clásico

A no ser que veamos sus caras, poco o nada se habla de algunos de los miembros más importantes de una película. Directores de fotografía, guionistas, editores, directores artísticos... su trabajo es la película, y parece no ir más allá. Pero entre todos estos técnicos hay un caso más interesante aún... el del compositor. Este no es más que la persona que compone, y en ocasiones, dirige la misma música compuesta para ayudar a crear ambiente o suscitar emoción. Su creación nos acompaña durante la obra, y en ocasiones también, al finalizar esta, en nuestra cabeza. Se ha llegada a dar la ocasión, en más de una vez, que la música mejoraba la película.
Con la llegada del sonido al cine, las películas empezaron a venir acompañadas también de bandas sonoras. Estas fueron adquiriendo una mayor importancia con el paso del tiempo que la de un mero añadido a los cientos de musicales que se producían durante los años 30s.
Fueron muchos los que destacaron y crearon escuela en la creación de bandas sonoras durante el periodo clásico. A continuación os dejo un listado de, posiblemente, los 10 mejores con algunos de sus trabajos más destacados:




01. ELMER BERNSTEIN
Nacido en Nueva York durante los locos años 20, Elmer Bernstein fue un respetado compositor tanto durante el cine clásico como etapas posteriores, llegando a conseguir una nominación al Oscar en el año 2002. Falleció dos años después.
Destacó por su habilidad para adaptarse  cualquier tipo de género, destacando el western, el cine de acción, y especialmente el melodrama, donde se sentía más cómodo.
Obtuvo 14 nominaciones al Oscar ganándolo en una ocasión por la cinta de 1968 Throughly Modern Millie, de George Roy Hill.
Sus trabajos más conocidos durante el cine clásico fueron: The Man with the Golden Arm (Otto Preminger, 1955); The Ten Commandments (Cecil B. DeMille, 1956); Some Came Running (Vicente Minnellli, 1958); The Buccaneer (Anthony Quinn, 1958); The Magnificent Seven (John Sturges, 1960); Birdman of Alcatraz (John Frankenheimer, 1962); To Kill a Mockingbird (Robert Mulligan, 1962); The Great Escape (John Sturges, 1963).

Tema Principal de "Los Siete Magníficos":



02. HUGO FRIEDHOFER
Este es uno de los compositores a reivindicar. Friedhofer, nacido a principios de siglo en San Francisco trabajó principalmente para la Warner Bros. y la 20th Century Fox, y a pesar de su gran legado, nunca obtuvo el reconocimiento en vida.
Obtuvo 9 nominaciones al Oscar  durante su carrera, alzando la estatuilla en una ocasión por The Best Years of Our Lives, posiblemente su mejor trabajo.
Sus trabajos más conocidos durante el cine clásico fueron: The Woman in the Window (Fritz Lang, 1944);  The Best Years of Our Lives (William Wyler, 1946); The Bishop´s Wife (Henry Koster, 1947); Joan of Arc (Victor Fleming, 1948); An Affair to Remember (Leo McCarey, 1957); The Young Lions (Edward Dmytryk, 1958).

Tema Principal de "El Baile de los Malditos":




03. BERNARD HERRMANN

La carrera de Herrmann es de las más fascinantes de la historia del cine. Dio sus primeros pasos en la radio donde conoció a un joven prodigio llamado Orson Welles con quien orquestó el famoso programa de La Guerra de los Mundos con el que sembraron el pánico en todo Estados Unidos. Tras esto Welles pidió a Herrmann que compusiera la banda sonora de su primera película Ciudadano Kane, lo que supuso una de sus primeras nominaciones al Oscar y uno de sus mejores trabajos. Curiosamente ganaría su único Oscar aquel mismo año (1941) por All that Money Can Buy (William Dieterle). Obtuvo otras 3 nominaciones a lo largo de su carrera.

A mediados de los años 50 comenzó una relación profesional con Alfred Hitchcock de lo más fructífera que duró una década. Posteriormente se trasladó a vivir a Europa donde una nueva generación de directores contaron con sus servicios, tales como Truffaut, De Palma o Scorsese.
Sus trabajos más conocidos durante el cine clásico fueron: Citizen Kane (Orson Welles, 1941); Jane Eyre (Robert Stevenson, 1943); The Ghost and Mrs. Muir (Joseph L. Mankiewicz); The Day the Earth Stood Still (Robert Wise, 1951); The Snow of Kilimanjaro (Henry King, 1952); Vertigo (Alfred Hitchcock, 1958); North by Northwest (Alfred Hitchcock, 1959); Psycho (Alfred Hitchcock, 1960); The Birds (Alfred Hitchcock, 1963).  

Tema Principal de Vértigo:



04. ALFRED NEWMAN
Newman no fue sólo padre del compositor Thomas Newman y tío de Randy Newman, sino que fue padre y abuelo de toda una nueva generación de compositores y uno de los más importantes de la historia del cine. Uno de protegidos, por mencionar uno, fue precisamente Bernard Herrmann.
Entre algunas de las curiosidades a tener en cuenta: fue el compositor de la conocida melodía de la 20th Century Fox; es el compositor que más veces ha ganado el Oscar (9!), con 45 nominaciones; fue nominado 20 años seguidos por alguno de sus trabajos; en 1940 estuvo nominado por cuatro trabajos distintos... y así podría seguir un buen rato. La razón principal de su éxito, además de su evidente talento, fue el ser el jefe principal del departamento de música de la Fox, en la que tuvo oportunidad de trabajar con algunos de los mejores directores del momento.
Sus trabajos más conocidos durante el cine clásico fueron: The Prisioner of Zenda (John Cromwell y W. S. Van Dyke, 1937); Alexander´s Ragtime Band (Henry King, 1938); The Grapes of Wrath (John Ford, 1940); How green was my valley (John Ford, 1941); Heaven Can Wait (Ernst Lubitsch, 1943); The Song of Bernadette (Henry King, 1943); Leave Her to Heaven (John M. Stahl, 1945); The Razors Edge (Edmund Goulding, 1946); All about Eve (Joseph L. Mankiewicz, 1950); With a song in my heart (Walter Lang, 1952); Call Me Madam (Walter Lang, 1953); Love is a many-splendored thing (Henry King, 1955); The King and I (Walter Lang, 1956); The Diary of Ana Frank (George Stevens, 1959).

Tema Principal de "El Filo de la Navaja":


05. ALEX NORTH

Si consideramos el número de nominaciones y Oscars que un artista del mundo recibe a lo largo de su carrera para calibrar su mucho o poco éxito, podríamos decir que Alex North fue el gran fracasado de dicho barómetro, ya que de 15 nominaciones, jamás recibió la estatuilla dorada, a excepción del honorífico en 1986. Pero aunque yo lo mencione, no deberíamos hacer mucho caso de esto. En todo caso prestar atención a alguno de los títulos a los que North puso música.
Para empezar destaca uno de sus primeros trabajos A Streetcar Named Desire, el clásico de Elia Kazan, y con el que popularizó el uso del jazz en las bandas sonoras. Además destacó tanto en superproducciones como en cintas menores.
Sus trabajos más conocidos durante el cine clásico fueron: A Streetcar Named Desire (Elia Kazan, 1951); Death of a Salesman (Laslo Benedek, 1951); ¡Viva Zapata! (Elia Kazan, 1952); Unchained (Hall Bartlett, 1955); The Rose Tattoo (Daniel Mann, 1955); The Rainmaker (Joseph Anthony, 1956); Spartacus (Stanley Kubrick, 1960); The Children´s Hour (William Wyler, 1961); The Misfits (John Huston, 1961); Cleopatra (Joseph L. Mankiewicz ,1963).

Uno de los mejores temas de "Espartaco".



06. MIKLÓS RÓZSA
Nacido en Hungría en 1907, Rózsa es el primer no estadounidense que incluimos en esta lista, y sólo uno de los muchos artístas que emigraron de Europa poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Estudio música desde joven, siendo iniciado en el mundo del cine durante los años 30. Se traslada a Reino Unido donde conoce a su compatriota Alexander Korda, con el que inicia una colaboración de varios años.
En 1939 se traslada a Hollywood. Durante la década de los cuarenta se especializa en bandas sonoras de cine negro, trabajando con Hitchcock o Wilder entre otros. En los años 50s comienza a trabajar también en el género épico religioso con títulos como Quo Vadis o Ben Hur, para continuar durante los años 60 creando grandes composiciones que recuerdan a la música más magnánima de grandes compositores europeos como Wagner. Además populariza el uso del leitmotiv, que viene a ser el tema central sobre el que gira parte de la obra y se puede asociar con un momento concreto de la misma. Algo que copió su alumno más aventajado, John Williams (Jaws, Indiana Jones, Superman, Jurasic Park, Star Wars).
Consiguió 17 nominaciones al Oscar, alzándose con el premio en 3 ocasiones.
Sus trabajos más conocidos durante el cine clásico fueron: Double Indemnity (Billy Wilder, 1944); Spellbound (Alfred Hitchcock, 1945); The Lost Weekend (Billy Wilder, 1945); Time Out of Mind (Robert Soidmak, 1947);  Madame Bovary (Vincente Minnelli, 1949); Quo Vadis (Mervyn LeRoy, 1951);  Julio Cesar (Joseph L. Mankiewicz, 1953); Lust for Life (Vincente Minnelli, 1956); Ben Hur (William Wyler, 1959); King of Kings (Nicholas Ray, 1961); El Cid (Anthony Mann, 1961); Sodoma y Gomorra (Robert Aldrich, 1962).

El tema de Cristo de Ben Hur:



07. MAX STEINER
El dueño y señor de las principales bandas sonoras de los años 30 tuvo un nombre, y este fue Max Steiner. Procedente de Viena, capital mundial de la música, este joven prodigio estaba llamado a ser todo un genio y referente, y así fue, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial le obliga a trasladarse a EEUU. Allí comenzará trabajando con Broadway para después trasladarse a Hollywood. Allí fue uno de los precursores del Sinfonismo Clásico, que no era más que la imposición de la música como carácter esencial en la obra de manera que ayudar a dar énfasis a la misma, y el uso del leitmotiv, mencionado anteriormente. Trabajando para la Warner Bros. obtuvo el apodo por su trabajos del "sonido Warner", música muy melódica en la que se podía escuchar un resumen durante los créditos iniciales.
Fue nominado al Oscar en 26 ocasiones, ganándolo en 3.
Sus trabajos más conocidos durante el cine clásico fueron: King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933); The Lost Patrol (John Ford, 1934); The Informer (John Ford, 1935); The Charge of the Light Brigade (Michael Curtiz, 1936); The Life of Emile Zola (William Dieterle, 1937); A Star Is Born (William A. Wellman, 1937);  Gone With The Wind (Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood, 1939); The Letter (William Wyler, 1940);  They Died with Their Boots On (Raoul Walsh, 1941); Sergeant York (Howard Hawks, 1941); Casablanca (Michael Curtiz, 1942); Arsenic and Old Lace (Frank Capra, 1944); The Big Sleep (Howard Hawks, 1946); The Treasure of the Sierra Madre (John Huston, 1948); White Heat (Raoul Walsh, 1949); The Caine Munuty (Edward Dmytryk, 1954); The Searchers (John Ford, 1956).

El tema de Tara de "Lo que el viento se llevó", el cual supuso el asentamiento del Sinfonismo Clásico:



08. DIMITRI TIOMKIN
En mi opinión, Tiomkin es el John Ford musical. Este compositor nacido en Ucrania, criado entre San Petesburgo y Berlín, y asentado en Hollywood finalmente colaboró en un gran número de cintas de todo tipo de género. Aunque destacó principalmente en el western, tocó todos los palos. Su potente música se caracterizaba por la influencia de la música rusa de su infancia, de la cual hizo gala incluso durante la caza de brujas en los años 50s (cuando más popular era).
Fue nominado 15 veces al Oscar ganándolo en 3 ocasiones. En una de hecha, por cierto, quiso agradecer el premio a sus más cercanos colaboradores: Mozart, Bach... 
Sus trabajos más conocidos durante el cine clásico fueron: Lost Horizon (Frank Capra, 1937); You can´t take it with you (Frank Capra, 1938); Mr. Smith Goes to Washington (Frank Capra, 1939); Meet John Doe (Frank Capra, 1941); Shadow of a Doubt (Alfred Hitchcock, 1943); It´s a Wonderful Life (Frank Capra, 1946); Duel in the Sun (varios directores, 1946); Strangers on a Train (Alfred Hitchcock, 1951); High Noon (Fred Zinnemann, 1952); I Confess (Alfred Hitchcock, 1953); Dial M for Murder (Alfred Hitchcock, 1954); Land of the Pharaohs (Howard Hawks, 1955); Friendly Persuasion (William Wyler, 1957); Giant (George Stevens, 1956); Gunfight at the O.K. Corral (John Sturges, 1956); Rio Bravo (Howard Hawks, 1959);  El Álamo (John Wayne, 1960); The Guns of Navarone (J. Lee Thompson, 1961); 55 Days At Peking (Nicholas Ray, 1964); The Fall of the Roman Empire (Anthony Mann, 1964).

La homónima canción intro de "Sólo ante el peligro".



09. FRANZ WAXMAN
Este compositor de origen polaco fue toda una autoridad y eminencia en el Hollywood clásico y post-clásico. ¿Las razones? Siendo el más joven de una familia con 6 hijos, Franz pronto destacó en la música por lo que acabó estudiando en la ciudad alemana de Dresde. Tiempo después se traslado a Berlín donde comenzó a trabajar en el cine, colaborando en 1930 en la banda sonora de  Der Blaue Engel (El ángel azul), considerada una de las mejores películas sonoras alemanas de todos los tiempos. Su trabajó gustó mucho, por lo que la UFA decidió encargarle la banda sonora de la nueva cinta de Fritz Lang, Liliom, 1933. Un año después deja Alemania tras un salvaje ataque por parte de simpatizantes nazis por sus orígenes judíos. Se traslada a EEUU donde traba amistad con James Whale, director de Frankenstein, quien había quedado encantado con el trabajo de Waxman en Liliom, por lo que le encarga la partitura de su continuación, La novia de Frankenstein. Poco después firma un contrato con MGM para la que compone trabajos donde se caracteriza la personificación de la música con los personajes principales. Durante dicho acuerdo, la productora cede a su compositor a otras productoras para realizar trabajos esporádicos, entre los que destaca la composición de Rebecca, de Alfred Hitchcock, uno de sus mejores trabajos.
En 1947 reduce su volumen de trabajo para dedicarse a su mayor creación, el Festival Internacional de Músic de Los Ángeles, el cual dirigió los siguientes 20 años.
En 1950 colabora con Billy Wilder para realizar una de las películas más crudas jamás realizadas sobre Hollywood, Sunset Boulevard, por la cual gana el Oscar. Repitiendo dicha proeza un año después por A place in the sun, de George Stevens.
Sus trabajos más conocidos durante el cine clásico fueron: Liliom (Fritz Lang, 1934); Bride of Frankenstein (James Whale, 1935); Diamond Jim (A. Edward Sutherland, 1935);   The Invisible Ray (Lambert Hillyer, 1936); Captains Courageous (Victor Fleming, 1937); Rebecca (Alfred Hitchcock, 1940); Dr. Jekyl and Mr. Hyde (Victor Fleming, 1941); Suspicion (Alfred Hitchcock, 1941); Woman of the Year (George Stevens, 1942); Objective Birmania (Raoul Walsh, 1945); Sunset Boulevard (Billy Wilder, 1950); A place in the sun (George Stevens, 1951); Stalag 17 (Billy Wilder, 1953); The Silver Chalice (Victor Saville, 1954); The Nun´s Story (Fred Zinnemann, 1959); Taras Bulba (J. Lee Thompson,1962).

Tema principal de "Rebecca", uno de los más inquietantes de todo el cine clásico:



10. VICTOR YOUNG
El último compositor de nuestra lista tuvo una infancia curiosa. Aunque nació en Chicago, sus padres decidieron enviarlo a estudiar música a Polonia junto a su abuelo. Allí fue el primero de su promoción, llegando a tocar para el Zar de Rusia, aunque la revolución en el mismo país le obligó a poner pies en polvorosa. Condenado a muerte por los bolcheviques con su relación con el régimen, consiguió escapar milagrosamente tras un tiempo escondido, llegando a Varsovia, después a París, y finalmente a EEUU. Allí trabajó en todos los ámbitos musicales posibles, incluyendo radio, conciertos, y por supuesto, cine. En todos cosechó grandes éxitos, aunque es principalmente por este último por el que hoy es recordado. Obtuvo 22 nominaciones al Oscar, ganándolo postumamente por La vuelta al mundo en 80 días. Destacaron sus colaboraciones con DeMille, y en ocasiones con John Ford.
Sus trabajos más conocidos durante el cine clásico fueron: For Whom the Bell Tolls (Sam Wood, 1943); Love Letters (William Dieterle, 1945); Sands of Iwo Jima (llan Dwan, 1949); Samson and Delilah (Cecil B. DeMille, 1949); Rio Grande (John Ford, 1950); The Greatest Show on Earth (Cecil B. DeMille, 1952); The Quiet Man (John Ford, 1952); Shane (George Stevens, 1953); Around the World in 80 Days (Michael Anderson, 1956).

Final de "El Hombre Tranquilo":

Antes de cerrar esto, querría recomendaros la genial página de mundobso para todos los auténticos amantes de las bandas sonoras. Una joya.

@solocineclasico
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